Capítulo 2: La Desesperación De Un Padre.
La cara del Lautaro solo demostraba desconcierto y desesperación, todos nos preocupamos en ese momento, pero lo único que podíamos hacer era ayudarle en lo que necesitara. Gus tomo las llaves de del auto y nos retiramos del local. Los 6 nos subimos al auto y nos dirigimos hacia la escuela de Lautaro, en el camino nos explicó lo que había ocurrido en su llamado telefónico.
-Lautaro, ¿nos explicarías lo que paso?- Le recrimino Gus sin despegar la mirada de la calle.
-No sabría explicarte bien-Dijo el rubio-Lo único que sé es que me pidió que no dijera nada de la investigación que llevábamos, y pude escuchar unas voces bastante irritadas de fondo-
-¿Y de que trataba la investigación?- Le pregunte a mi amigo intrigado.
-Sobre unos virus raros, de esos que se hablan en las noticias- Nos contestó con desconcierto –El Virus-T y el Virus-G-Nos dijo con seriedad.
-¿Esos no son los virus del canibalismo?- Dijo Luis con cierta preocupación.
-No exactamente-Contesto Lautaro con seriedad.
La charla en el auto termino ahí, luego de unos minutos nos estacionamos fuera del complejo, el cual estaba a oscuras y en silencio. El escenario era sombrío y nos produjo mucha duda el entrar o no.
-Man, esto me da muy mala espina- Dijo Gus con un gesto de preocupación.
-Si quieren espérenme en el auto, tengo que ver que el profesor este bien- Dijo mientras abría la puerta del auto y se bajaba.
-Hermano, te acompañamos hasta acá y te vamos a seguir, Luis ponete tras el volante, si algo pasa arranca y saca a las chicas de acá- Le dije a mi amigo, que inmediatamente asintió y se acomodó en el asiento del piloto.
-Esperen- Dijo Lautaro a la vez que buscaba su mochila.
De repente, saco una Beretta 9mm de ella a la vez que introducía un cargador. Los demás ya estábamos acostumbrados a ver una escena así, debido a que lo habíamos acompañado bastantes veces al polígono del Tiro Federal, al pertenecer a una escuela militar, y ser uno de los alumnos con mejor promedio de la década, su padre le había dado su regalo de graduación anticipado, una maravillosa Beretta 9mm semi automática.
-Ustedes deberían tomar algo para defenderse también- Dijo Lautaro mientras meticulosamente comprobaba que todo estuviera en orden con su arma.
-Acércate Nico, creo que tengo algunas cosas en el maletero- Me dijo Gus con un ademan.
Gus abrió el maletero y me paso una barreta a la vez que él tomaba una llave inglesa de gran tamaño. Con herramientas a modo de armas en las manos, nos dirigimos hacia el ala de ciencias en busca del profesor Mason.
Sigilosamente como ladrones en la noche nos escabullimos a través del patio del complejo hasta la ventana del salón de ciencias y nos ocultamos. Desde la ventana se podía apreciar una confusa escena. El profesor Mason estaba hablando bastante alterado con 3 hombres a los cuales no se les podía ver la cara, llevaban máscaras de gas y uniformes militares, muy bien armados. A pesar de todo, la conversación se escuchaba perfectamente.
-No tengo nada que entregarles- Se escuchó decir al profesor con preocupación.
-Solo entréguenos las muestras de T y G- Dijo el soldado sin interesarle las palabras que salían de la boca de Mason.
-N-n o tengo dichas muestras, solo son agentes d-desactivados- Dijo el profesor tartamudeando.
-Profesor, lo hemos seguido desde hace ya tiempo, sabemos que tiene las muestras, y no tan solo de esos virus- Dijo el enmascarado –Si no desea que su dulce Camila y su esposa se encuentren frente a frente con una de nuestros ''Juguetes'' será mejor que coopere- Dijo amenazándolo.
-¡¿Imbécil que le hiciste a mi hija?!- Dijo enfurecido el doctor.
-Aun nada- Respondió a la vez que se paseaba campante por el salón y tomaba un tubo de ensayo de la mesa cercana a el –Solo le diré que si no hace lo que le pido, su familia podría encontrarse en una jaula junto a un Ma 121- Dijo entre risas el soldado desconocido.
-¿De que están hablando Lauta?, ¿Qué es un Ma 121?- Le pregunte nervioso por la situación.
-Cállate y escucha- Me contesto nervioso y ya muy pálido.
-No puede ser… No pudieron traer esas armas al país, no sin que los detuvieran- Dijo atónito Mason.
-Trajimos más que solo unos simples Hunters- Dijo muy campante el soldado- Trajimos muchos más juguetes, por lo que le conviene solo darnos las muestras d sin armar alboroto-
El profesor mostraba muchos sentimientos en su expresión, tales como rabia, miedo e ira. Sin pensárselo dos veces, se dirigió hacia una bóveda pequeña que tenía en su pared, eh introdujo un código que no llegue a divisar. Luego de unos momentos, le entrego al hombre dos contenedores tubulares del tamaño de un desodorante, uno de color azul violeta y el otro e un tono claro de verde.
-Aquí tienen, ahora salgan de mi vida por favor- Dijo enfurecido el profesor.
-No se preocupe señor Mason, nosotros ya nos retiramos- Dijo el soldado mientras guardaba los contenedores en un maletín.
-Salgan de aquí- Esas fueron las últimas palabras del profesor.
Al momento que este se dio vuelta para dirigirse a su estudio, el soldado desenfundo una Glock de su cintura y le disparo en la cabeza al profesor a quemarropa. La sangre y parte de la materia gris del cerebro del profesor quedó manchando la pared del aula mientras caía sin vida en el suelo. Nosotros solo pudimos verlo sin hacer nada, atónitos y aterrados por la sangre fría de ese sujeto.
Con avidez corrimos hacia el auto lo más rápido que pudimos, abriendo la puerta y saltando dentro.
-¡Arranca Luis!- Gritamos casi en coro muy asustados.
-Esperen, ¿Qué paso?- Dijo nuestro amigo desconcertado.
-¡Solo arranca el puto auto!- Grito Gus, a lo que Luis respondió inmediatamente pisando a fondo el acelerador.
No dijimos una sola palabra, estábamos tratando de digerir lo que habíamos visto, las palabras del soldado y la muerte del profesor. Solo nos dispusimos a llevar a las chicas a su casa para después dirigirnos a la mía y discutir lo que acababa de ocurrir. Primero llevamos a Lucia quien se despidió de Lautaro con un abrazo tratando de tranquilizarlo. Luego llevamos a Agustina, quien me veía con preocupación desde que me subí al auto, sinceramente mi mente estaba en blanco, no sabía en qué pensar, fueron demasiadas emociones en una noche y mi expresión se ve que la preocupo bastante, aunque yo en ese momento no tenía ni la menor idea de que reflejaba mi rostro.
Antes de entrar en su casa me tomo por la cintura con un abrazo fuerte y cálido, yo le respondí a la vez que ella susurraba en mi oído para que yo me calmara.
-Tranquilo Nico, todo va a estar bien, solo relájate ¿sí?-
-Gracias Agus- Solo pude contestar eso, realmente estaba aterrado, pero seamos sinceros, ¿Quién puede estar relajado después de presenciar un asesinato? Y más en esas extrañas y misteriosas condiciones.
-Después hablamos ¿sí?- Me dijo mientras me dedicaba una dulce sonrisa, que me logro calmar un poco. Me dio un dulce beso en mi mejilla y cruzo la puerta de su casa desapareciendo de mi vista. Luego de eso me subí al auto con los demás y fuimos a mi casa.
Llegamos a mi casa pasando la 1 de la mañana. Mientras preparaba el café, Lautaro le contaba a Luis lo que habíamos visto con lujo de detalles. Me acerque a la mesa con una bandeja llevando los cafés y un par de sándwiches de jamón y queso, justo a tiempo para la finalización del relato. Puse la bandeja en medio de la mesa y tome asiento junto a Luis.
-Lauta, ¿Qué es eso de Ma 121?- Pregunte con mucha intriga.
-Es algo complicado de explicar- Me respondió el rubio con pesadez.
-Tenemos tiempo- Contesto Gus con un cierto tono de burla.
-Está bien, les diré- Dijo aclarándose la garganta- El Ma 121 es un experimento de arma biológica, una criatura para ser más exactos, que fue usada en varias ocasiones en los ataques bioterroristas-
-¿Argentina tiene acceso a esas armas?- Pregunto Luis asombrado.
-No, esas armas están prohibidas en todo el mundo, solamente se pueden conseguir a través del mercado negro, por lo que son difíciles de conseguir, además, no son las únicas existentes- Respondió Lautaro a la vez que su rostro mostraba una seriedad que no habíamos visto jamás.
-Existen muchos tipos de armas biológicas, tanto criaturas como agentes patógenos, pero no tengo conocimiento de otros que no sean los Ma 121 y los virus T y G-
-¿Qué hacen esos virus? ¿No son los virus del canibalismo?- Pregunto Luis.
-No exactamente- Contesto Lautaro- El virus T tiene la capacidad de regenerar células muertas, hasta el punto de crear la capacidad de no depender de un sistema circulatorio activo, pero crea un daño irreparable al cerebro y solo deja las bases de supervivencia, moverse y alimentarse, además de que el virus esta hecho a base de una sanguijuela por lo que necesita sangre para sobrevivir- Trago saliva antes de continuar- El medio de infección más directo son las mordidas o el contacto fisico, si una mordida no se trata con el antivirus, la infección te transformara en un par de horas-
-Entiendo, por eso lo llaman el virus del canibalismo, ¿Pero cuál es la diferencia entre este y el virus G?- Pregunto Gus.
-El virus G fue creado a partir del Virus T, a diferencia del T el virus G crea células nuevas, las cuales pueden causar mutaciones en el huésped además de que la infección solo puede transmitirse gracias a un embrión que es introducido en el cuerpo del huésped, a diferencia de los infectados con el virus T que buscan alimentarse, los infectados del virus G buscan reproducirse, infectando de embriones a todo aquel que sea compatible con su ADN-
-¿Y qué hacían con eso en la escuela?- Pregunte al rubio con terror-¿Qué iban a hacer si algún alumno se infectaba?-
-Al virus solo tenía acceso el profesor, estábamos buscando una forma efectiva de desactivar el agente que destruía el cerebro, de esa manera, podríamos usarlo para curar enfermedades degenerativas y estábamos muy cerca de obtenerlo, por eso íbamos a dar la conferencia para TerraSave-
-¿Tienes idea de quienes eran esas personas?- Pregunto Luis dirigiéndose a la cocina.
-No tengo la menor idea- Contesto –Pero no tengo un buen presentimiento.
-¿Ustedes crearon este virus?- Pregunto Gus.
-No hermano, nosotros solamente lo estudiábamos-Contesto el rubio.
-¿No crees que los creadores hayan querido recuperarlo?-
-Eso sería imposible, la corporación que creo el virus, Umbrella, desapareció hace mucho tiempo ya- Le dio un sorbo a su café ya tibio- ¿Recuerdan Raccoon City?-Pregunto de repente.
Ese nombre dio vueltas en la cabeza de todos, el nombre de esa ciudad nos sonaba extrañamente familiar. Luego recordé haber leído ese nombre en una noticia, era como un homenaje o algo así y en ese momento recordé exactamente de qué lugar me estaba hablando Lautaro.
-¿Te refieres a la ciudad de Norteamérica? ¿La que desapareció por un misil nuclear?- Pregunte casi seguro de lo que hablaba.
-Sí, esa misma, ese fue el primer brote del virus, según las historias se filtró de los laboratorios y se esparció por la ciudad, como no pudieron contener la infección, el gobierno opto por volar la ciudad, apenas unos pocos sobrevivieron- Termino de decir el rubio en el momento que se levantaba de la mesa para llevar su taza vacía a la cocina.
-Todo esto es muy bizarro- Dijo Gus con un cigarro en su boca mientras me alcanzaba uno a mí.
-Tienes mucha razón hermano, mucha razón- Le conteste mientras le recibió el cigarrillo y lo encendía.
-De todas formas, la que me preocupa es Cami, la hija de Mason- Dijo con tristeza Lautaro- La conozco y es amiga mía, tengo que encontrarla para saber cómo esta-
-Por la mañana nos ocuparemos de eso- Dijo Gus- Mañana la encontraremos- Dijo tratando de calmar al rubio.
-Por ahora no podemos hacer nada, primero debemos calmarnos y pensar en frio-
En lo que quedo de la noche, no pudimos estar tranquilos, hicimos de todo para distraernos, ver películas, jugar videojuegos, ver algún que otro anime, pero ninguno se podía sacar de la cabeza lo que había ocurrido, y personalmente, tenía un muy mal presentimiento.
Y hasta aquí, espero que le haya gustado este capítulo, espero que les haya aclarado algunas dudas a algunos que no conozcan el contexto de Resident Evil. Esperen al Capítulo 3: El Enemigo Invisible. Pues aquí se despide Shiki, si tienen alguna opinión sobre el Fic porfavor mándame una Review.
¡Nos leemos la próxima!
