Gula

Lupin, Remus. Devorador implacable de chocolate.

Black, Sirius. Devorador implacable de muchas cosas. Muchas de ellas, NO son comida.

Cena. Hora en la cual se juntan las personas a comer y compartir conversaciones.

La palabra clave en la frase anterior es justamente "personas".

¿Por qué?

Simple. Porque Remus Lupin y Sirius Black, no son personas comunes y corrientes. No señores. Son nada más ni menos, que un licántropo y un animago.

Cuando el stress hace de las suyas con los estudiantes, Remus Lupin halla consuelo en sus amigas las endorfinas, las cuales son encontradas en su único vicio: El chocolate.

Cuando Sirius Black tiene hambre, es una máquina de comer que arrasa con todo lo que se encuentre a su alcance. Y no parará hasta satisfacer esas ansías de llevarse algo a la boca.

Lo extraño esta vez, es que ese vacío en el estómago no se llena con comida. No se llena haciendo travesuras. No se llena fastidiando a los slytherins. No se llena ligando chicas. No se llena con nada. Hasta que ve algo que le abre los ojos y marcará su vida en un "Antes" y un "Después".

Ese algo es Remus Lupin comiendo chocolate. Pero no de cualquier manera. No. Tiene los dedos embadurnados en esa sustancia. Sus largos, delgados, preciosos dedos entran y salen de su boca de una manera que no debería legal hacerlo en público. La lengua se enrosca en ellos, lamiéndolos hasta que no queda rastro de chocolate en ellos y el muy obsceno tiene el descaro de cerrar los ojos y soltar un leve gemido de placer.

Entonces, ese vacío en el estómago de Black, se siente completamente lleno. Tan lleno como sus pantalones en ese momento.