Bueno, aquí el segundo chap. Ya tengo escrito el tercero, así que actualizaré pronto :P

Dedicado a oOo.Thea.oOo, la primera en dejar RR :D


El caos reinaba en la estación de King's Cross. Estudiantes, padres, mascotas, baúles y profesores se entremezclaban formando una algabaría de sonidos y colores.

Eso fue, claro, hasta que llegó Severus Snape. Un par de palabras y miradas amenazantes y todos los estudiantes estaban organizados, los padres se habían ido y los demás profesores tenían el equipaje bajo control. Lanzándose a sí mismo un sonorus, Snape puso a los alumnos al día.

-Bien, estudiantes de Hogwarts. Habéis sido divididos en grupos de ocho, cuatro alumnos de una casa y cuatro de otra, todos del mismo curso. Durante el próximo trimestre no debéis bajo ningún concepto emplear la magia, objetos mágicos o comunicaros mediante vuestras lechuzas, con la única excepción de un ataque que amenace vuestras vidas, en cuyo caso se os ruega que minimicéis el riesgo de que alguien os vea e informéis inmediatamente tanto al colegio como al Ministerio. Un profesor se pondrá en contacto con vosotros vía flu una vez a la semana. Seréis distribuidos en distintas ciudades de países angloparlantes y enviados a colegios muggles, donde estudiaréis durante el primer trimestre. Ya hemos dispuesto un monitor squib en cada uno de ellos para que os ayude a adaptaros, un anfritión, y cada uno de los grupos cuenta con al menos un alumno o alumna que ha crecido entre muggles o cursa estudios muggles. ¿Alguna pregunta?

La mano de Hermione se alzó tímidamente.

-¿Sí, señorita Granger?-preguntó Snape, fulminándole con la mirada.

-Ehm...creía que los squibs no tenían contacto con el mundo muggle tampoco, señor.

-Obviamente no es así ¿no cree? Existen muchos squibs que viven como muggles. ¿Alguna otra pregunta?- varias manos más se alzaron, y sin hacer caso de ellas el profesor continuó- ¿No? Perfecto. En su carta les habrán indicado un número, así que colóquense junto al cartel que tenga el suyo y esperen a que un profesor acuda a organizarlos.- al ver que los estudiantes no se movían, aún aturdidos por las noticias, gritó- ¡Ya!

Con gesto malhumorado deshizo el sonorus y comenzó a organizar sus grupos.

Poco a poco los estudiantes se iban marchando, llegando mediante un trasladador a su lugar de destino, que ni ellos mismos conocían.

Al cabo de dos horas, sólo un grupo permanecía en la estación.

-¡Oh, genial, de todas las casas nos tiene que tocar con Slytherins! Y no sólo eso¡Malfoy!- se quejó Ron, mirando con desagrado a los que habían resultado ser sus compañeros para el trimestre: Draco Malfoy, Pansy Parkinson, Gregory Goyle y Vincent Crabble.

-Cierra tu bocota, Weasel. Contaminas el aire.- le espetó el rubio, mirando con idéntico desagrado a los cuatro Gryffindor frente a él. Cómo no, el Trío Dorado permanecería en un mismo grupo, y ese inútil de Longbottom iba con ellos.

La maestra de herbología, tal vez anticipando la pelea que estaba a punto de tener lugar bajo el cartel con el número trece pintado en letras negras, se acercó a ellos. Muy profético.

-Bien, parece que ha habido una irregularidad respecto a la squib que iba a acompañarles. Nos han enviado una misiva anunciando que serán divididos en dos grupos, uno a cargo de una conocida de la squib y otro de una profesional, sea lo que sea eso.- explicó, dando un énfasis extraño a la palabra.- Ambas tienen cierto conocimiento de la magia, y teniendo en cuenta que dos de ustedes han crecido en el mundo muggle y dos han tomado estudios muggles, no debería haber ningún problema.

Volviéndose con gesto distraído les tendió ocho bolsas iguales.

-Aquí tenéis ropa muggle para cambiaros, aunque creo que cuando lleguéis os llevarán de compras. También hay cierta cantidad de dinero muggle, cortesía del director, y si necesitáis cambiar más dinero vuestras anfitrionas os acompañarán a una sucursal de Gringotts. Ellas os harán entrega de vuestros libros y todo el material que necesitéis. Tenéis diez minutos para cambiaros, antes de que vuelva con el trasladador, que os llevará a un lugar seguro y cercano a vuestro colegio temporal, y un taxi os llevará hasta allí. ¿Alguna pregunta?- los alumnos negaron con la cabeza.- Bien, entonces nos vemos aquí en diez minutos. ¡No olvidéis cambiaros!- les recordó, caminando hacia el resto de los profesores, que parecían estar teniendo algún problema con el equipaje.

La ropa no era nada especial, pantalones negros y camisas blancas, que de algún modo extraño recordaban al uniforme de Hogwarts.

Cuando todos estuvieron listos sujetaron el trasladador y esperaron a que les llevase al que quiera que fuese su destino.

Al abrir los ojos se encontraron en medio de una central de apariciones y trasladadores, y rápidamente soltaron el trasladador y se separaron. Ron y Harry parecían algo mareados, y Neville a punto de vomitar, pero los Slytherin estaban perfectamente arreglados y compuestos. "Elegancia natural"-pensó Hermione, con un ligero sentimiento de celos.

Un hombre les estaba esperando a unos metros de su lugar de aparición.

-¿Sois los alumnos de Hogwarts?- preguntó, fulminándoles con la mirada. El hecho de que sólo Neville pareciese afectado por su mirada no parecía importarle.-Bien, vuestro taxi está esperando afuera. Procurad no llamar la atención¿de acuerdo?- y con un gruñido malhumorado se alejó de allí.

Algo inseguros los ocho estudiantes salieron de la central para encontrarse en medio de una enorme calle llena de tiendas, gente y ruido.

Buscando el taxi del que les habían hablado con la mirada, los Gryffindor se acercaron a la carretera, dejando sus bolsas de mano con los Slytherin. Estaban a punto de darse por vencidos cuando una enorme limusina negra paró justo delante suyo. Las puertas delanteras se abrieron, y de ellas salieron dos hombres de traje negro y expresión neutra.

Haciendo caso omiso de los Gryffindor, los dos hombres se acercaron a las serpientes.

-Señor Malfoy, señorita Parkinson, señores Crabble y Goyle.- saludó uno de ellos, con una inclinación de cabeza.- ¿Me permiten sus equipajes?-preguntó, tomando las bolsas de los cuatro Sly y colocándolas en el maletero.

Con elegancia abrieron la puerta de la limusina para permitir el paso de los jóvenes, dejando ver unos asientos de deslumbrante blanco, una mesa, varios tableros de botones y una pantalla plana enorme.

Los cuatro jóvenes, sin duda acostumbrados a ese trato, entraron en la limusina.

Los otros cuatro estaban a punto de protestar cuando un grito reclamó su atención.

-¡Ey!- les gritó un hombre de aspecto bonachón, sin salir de su taxi.- ¿Vosotros sois Potter, Granger, Longbottom y...¿cómo era ?…Ah, sí¿Weasel?

-Weasly. Sí, somos nosotros.-respondió Harry, viendo la cara roja de su amigo.

-Bueno¿a qué estáis esperando¡Subid!- les animó, con una sonrisa amistosa.

Los Gry se volvieron dubitativos hacia sus 'compañeros', y al ver que ya se alejaban en su limusina, cogieron sus cosas y se montaron en el taxi.


Dejad RR, que no cuesta nada! Sólo tenéis que darle al pequeño botón de "go" que hay justo debajo...

Por fis... :P