Sangre:
"¿Sabes lo que causa que tengas una erección? ¿O te dormiste en esa lección en particular?" Pregunto Hao burlonamente, pasando su lengua por debajo del endurecido miembro de su hermano.
"Y-yo no…Ah…" Yoh apretó los hombros de Hao, sus dedos hundiéndose eróticamente en la piel bronceada. El otro chico le dio una sonrisita suficiente, presionando un beso en la rígida, pulsante carne.
"Una erección sucede cuando las corpus cavernosum se llenan de sangre." Explica Hao, casi riendo.
Yoh asintió tontamente, como si de verdad estuviese escuchado lo que su gemelo estaba diciendo, y Hao le recompensa soplando aire tibio en la punta de su erección antes de tomarlo en su boca.
"Mmmm-" El muchacho más joven se mordió el labio ligeramente, su cara enrojeciendo mientras miraba a Hao, que correspondía su mirada, placer brillando en sus ojos por el estado vulnerable en el que su hermano se encontraba.
Los labios de Hao se movieron en una sonrisa alrededor de Yoh, sus manos moviéndose para evitar que su pequeño gemelo se moviera dentro de su boca. El chico más joven gimió suavemente, quitando su uñas de de los hombros de Hao y dejando ligeras marcas.
"Hao…"
Hao se alejo entonces, su boca dejando el miembro de Yoh mientras que sus manos no se movían de las caderas del otro. Los ojos del chico menor se agrandaron en respuesta al movimiento e intento moverse adelante, un gemido de protesta atrapado en su garganta.
"Me alegra que hayas aprendido algo hoy, Yoh. Asegúrate de no olvidarlo, podría ser importante más adelante en la vida." Dijo Hao, retirando sus manos, causando que Yoh se deslizara al suelo.
El muchacho mayor se levanto, acercándose y palmeando la mejilla de su hermano ligeramente antes de darse vuelta y caminar fuera del baño, dejando al pobre Yoh en el suelo, las piernas abiertas en una invitación que su gemelo había declinado.
Hay sangre sobre él, y se pregunta porque piensa en una espada.
Rojo, caliente y pegajoso le cubre, y no entiende la razón por la que sus ojos miran alrededor buscando un río lleno de cadáveres donde tirar el ensangrentado fragmento de espada que no tiene.
En cambio hay desierto, claras flamas azules y un chico que es él yaciendo en la arena, esparciendo el rojo que le cubre, y se pregunta porqué piensa que ya ha vivido esto y que todo esta mal, se pregunta porque hay lágrimas en sus ojos cuando no debería haber ninguna.
"Adiós…"
