Capitulo 2: El compás de siete colores

Ah…solo tú lo alcanzaras

El sonido de este viento

Feeling Heart

.

Tú no tienes que llorar más

Solo sé cómo eres

Mirando hacia el cielo…

Ah…my Sweetest love

Esto paso hace poco tiempo, una historia moderna que no tuvo un final feliz, porque la protagonista cometió un grave error. Aquel error le arruino la vida y marco su futuro para siempre, ya que jamas podría olvidar lo que le habían hecho. Y aunque ese error la llevo a estar siempre triste y solitaria, temiendo el volver a equivocarse en confiar en todo aquel que fuera desconocido para ella, aun tenía unas pocas personas a quienes les confió aquel error que se convirtió en su mas oscuro secreto.

Blue…esa resplandeciente lagrima azul

Que poco a poco se desliza por tu mejilla

Rise… ¿la conoces?

La luz que nos guía hacia el mañana

.

Truth…probablemente tú aun no te conoces a ti misma

Esas lágrimas sin duda se convertirán

En un arcoíris que te guie

.

Si sientes frio en tu largo viaje

Ah…yo te voy a calentar con una canción

.

Todas las cosas que deseaste

No podrán convertirse en estrellas

Pero si tú tienes un sueño en el cual creer

Habrá millones de joyas de las más brillantes

Resplandeciendo en el cielo nocturno

Cierta tarde, en la cual la protagonista estaba deprimida y con la mirada perdida en la ventana, comenzó a escuchar una voz que venia desde la radio que tenia a su lado. Un chico estaba cantando una canción que le era desconocida hasta el momento. Olvidándose de todo, quedo absorta en cada nota y en cada verso, recordandole lo que más amaba.

La música.

Think… ¿lo recuerdas?

La puesta de sol en tu camino a casa

Yes…la felicidad como el mapa del futuro se abrió

.

Dream…me pregunto ¿desde cuándo?

Mi pecho se aprieta

Un gusto a hormigueo adulto brilla en mi corazón

.

Incluso las cosas que no puedo hacer solo

Ah…yo quiero superarlas contigo

.

Si es algo que puede hacerte reír,

Incluso dios mentiría

Porque me gustas hasta el punto de amar

Yo quiero junto a ti

Hacia el arcoíris sin nombre

Fly to sky

No le tomo mucho tiempo averiguar el nombre de aquel cantante, aquel llamado Hayato se volvió importante en la recuperación de aquella joven protagonista. No solo reavivo su deseo de continuar en la industria de la música, sino que una de sus tantas metas iba a ser, el poder conocer a Hayato y agradecerle por todo el apoyo que le dio sin conocerla en persona.

La chica, una vez más se puso de pie y con aquella canción que llevaba consigo, siguió adelante, pero aunque había un sentimiento puro, también existía un doble sentido en sus acciones.

Tú no tienes que llorar más,

Solo sé cómo eres

Yo quiero protegerte

Si nosotros tenemos un sueño en el que ambos creemos

Sin duda, incluso más que el sol de ese día,

De gran belleza siete colores brillaran en el mundo

No lo sabía, pero esa canción siempre le ponía muy melancólica y le recordaba los errores del pasado. Aquellos errores que por mas que quisiera borrar de su mente, se había vuelto una tarea imposible para ella.

Kuppuru, a su lado, maulló y se froto contra su mano abierta, haciéndola reaccionar. Observo a su mascota y le dio una suave caricia entre las orejas, mientras volvía la mirada hacia la pantalla de su teléfono, ahí donde mostraba la imagen del cantante conocido como Hayato.

—Tengo ganas de verle—suspiro antes de quitarse los audífonos— Quiero hablar con él, otra vez...—noto como el felino se ponía de pie, totalmente alerta y con las orejas en alto, casi como escuchando algo que ella ignoraba. Oyuki le observo, pero sin entender que le sucedía— ¿Kuppuru, viste algo? —pregunto mientras extendía su mano para tocar el lomo del animal, pero el gato salió corriendo por la dirección del lago— ¡¿Kuppuru?!—se levantó y salió corriendo detrás del gato.

No quería que su mascota se perdiera por el campus de la academia y tampoco, que descubrieran que había metido un animal dentro. Lo peor de todo, era que el gato tenía un collar con toda la información para devolverlo por si se perdía.

—¡Estoy frita si lo atrapan!.

Kuppuru llego hasta la orilla del lago, donde se encontraba una persona extraña, la cual estaba acuclillada a la orilla, observando su propio reflejo. El gato maulló y esta persona le miro, antes de estirar el brazo y esperar que el animal le olfateara la mano. Kuppuru solo lo observo por unos segundos, fijamente su mirada esmeralda llego a incomodar a la persona, quien se había quedado quieta. Al final, Kuppuru se movió, pasando su cabeza contra la mano del desconocido y maulló con suavidad.

—¿Estás perdido? —pregunto el desconocido antes de tomarlo en brazos y acariciarlo detrás de las orejas.

— ¡Kuppuru!.

Con ese grito que termino por espantar al felino, fue que Oyuki llego hasta el lugar. Se quedo a unos cuantos pasos de distancias del desconocido, que tenía en brazos a su gato y se concentró en recuperar el aire perdido. Kuppuru escapo de los brazos del desconocido y se dio a la fuga de nuevo, escondiéndose entre algunos matorrales del lugar.

—Animal tonto—murmuro la chica, aun cansada. Su condición física era tan lamentable, que una pequeña carrera ya la dejaba exhausta por completo—Siempre preocupándome...

— ¿El gato es tuyo? —le pregunto el desconocido.

—Ah…no… ¿Por qué piensas eso? —pregunto a la defensiva.

—Lo llamaste por un nombre—señalo lo que parecía ser mas obvio.

—So-Solo lo llame así porque tiene pelaje negro y es blando—Mentalmente la chica se dio una bofetada por decir la misma respuesta que su madre, cuando le pregunto el porqué del nombre—Po-Por eso...si...eso...—realmente estaba nerviosa en aquel momento.

—Bien—fue todo lo que le dijo.

Simplemente se iba a retirar al no tener nada que decirle a este chico, que apenas podía ver con la escasa luz del lugar. Algunas nubes habían tapado la luz de luna por varios segundos, y cuando por fin se despejo, pudo apreciar el rostro de este desconocido. Casi no se podía creer lo que estaba viendo o a quien estaba viendo en esos momentos, pero su mirada debió de ser muy insistente porque el desconocido la miro, visiblemente sorprendido por lo que se apreció.

—Tú eres…—murmuraron sin darse cuenta.

—Imposible—negó ella.

— ¿Qué es imposible? —pregunto el chico.

—Tu…—le dijo— ¿Tú eres Hayato, no?... ¿Qué haces en este lugar?.

—Soy Ichinose Tokiya—dijo el chico con seriedad—por favor, no me confundas con el tonto de Hayato.

—Pero…—continuo tras quedarse en silencio uno segundos—pero si tu…eres igual a Hayato. ¿Qué otra explicación hay?—pregunto molesta— ¡Eres Hayato!—lo señalo de manera acusadora.

— ¡Oh no!—dijo una voz—Incorrecto.

— ¿Quién está ahí?—Oyuki miro a su alrededor, buscando de donde provenía la voz.

De la nada, con una estridente risa hizo su aparición el director de la escuela, quien salió de entre unos arbustos cercanos, dando giros cual bailarina de ballet y haciendo poses, que a uno le recordaban al rey del pop.

— ¡Estas equivocada! —hablo Shining Saotome.

— ¡¿Di-Director Saotome?! —Pregunto con sorpresa— ¿Qué hace aquí? ¿Cuando llego que no lo vi?.

—Eh estado aquí todo el tiempo—explico entre risas.

—…aja...—Oyuki se le quedo mirando con expresión neutral—entonces…escucho todo lo que dijimos—no le estaba pregunta, sino que era una afirmación.

—Se puede decir que si—dijo sonriendo y eso ocasiono que la chica tuviera un tic nervioso y se llevara una de sus manos a la frente, mientras murmuraba algo— ¡El no es Hayato!—le dijo, señalando al chico—es su hermano gemelo, Ichinose Tokiya.

— ¿Hermano gemelo?—pregunto sorprendida—la voz suena distinta, pero…son iguales.

—Es porque son idénticos—explico el director—no hay nada raro en eso, ¿No?.

—Supongo que no—tuvo que admitir en calma.

—Es horrible—hablo el chico—ser confundido con tal frívolo idol—dijo sin saber que aquello le molesto a la chica.

—Que odioso eres—le dijo Oyuki, observándole con ojo crítico—en vez de molestarte porque te confundan con él, intenta ser algo distinto. Si estás aquí para estudiar ser un idol como tu hermano, vas por mal camino—el chico le observaba con frialdad en los ojos—si quieres superarlo, cambia esa actitud tan borde o solo te hundirás tu solo…idiota—tras eso, le dio la espalda y miro al director—Buenas noches, director Saotome.

—Buenas noches, miss Minami.

Se dio la vuelta y sin volver ni un solo segundo la mirada hacia atrás, comenzó a ir de regreso hacia los dormitorios femeninos. En el camino, Kuppuru se le unió, llamando su atención con varios maullidos que le pedían ser tomado en brazos. Esta suspiro antes de hacerle caso, pero lo puso frente a su cara y le dijo.

—Por esta broma, nada de atún por una semana—lo oyó maullar de manera lastimera.

Una vez que regreso a su habitación, por fin se decidió a comenzar a desempacar sus cosas y acomodarlas en el lugar. Kuppuro solo la observaba ir y venir por la habitación, mientras se encontraba recostado en la cama sin dueño. Ella seguía ordenando algunas cosas y saco de una de las cajas, un póster del cantante Hayato, que observo por varios minutos en silencio.

—"No lo entiendo—pensó— ¿Por qué un hermano gemelo? Pero…se veía tan distinto al Hayato que yo conocí antes… ¿será de verdad que es su hermano y lo eh confundido?".

—Ichinose Tokiya—murmuro para sí misma—supongo que aun…deberé esperar para volver a cantar con el.

Coloco el póster en la pared contraria a donde estaba su cama y se quedó recordando el encuentro con el hermano gemelo de su idol favorito, después recordó la extraña llegada del director de la escuela para explicare quien era el chico y...

— ¡¿Cómo es que el director sabe mi apellido?! —exclamo haciendo que Kuppuru saltara del susto y terminara tirado en el piso.

Poco le importo, ya que estaba preguntándose, como un hombre que tenía millones de alumnos por año, recordara tan fácilmente el apellido de uno de los más nuevos alumnos y que además de todo, no se había cruzado en todo el día.

Posiblemente eso no la dejaría dormir en paz esa noche.


A la mañana siguiente, Oyuki llego al salón de clases y se dirigió a su pupitre en silencio. La chica tenía una expresión de agotamiento y se tapó la boca para bostezar, mientras se dejaba caer pesadamente en la silla, para terminar por apoyar la cabeza en el pupitre y bostezar de nuevo.

—Dios…que mala noche—se le escucho murmurar.

Syo, que era su vecino de pupitre, simplemente le miro por la forma de actuar de la chica. Se veía algo distinta al día anterior, más allá de estar cansada y por eso se atrevió a hablarle.

— ¿No dormiste bien, Minami? —le pregunto sin mas.

—No…—le respondió antes de que alzara la mirada.

Por un momento observo todo el salón de clases, viendo a sus compañeros de los próximos meses que charlaban entre ellos hasta que empezara la clase. De entre todo ese grupo, su mirada se detuvo en el pupitre de un chico en especial. Ichinose Tokiya estaba sentado y leyendo un libro en silencio, ignorando que cierta chica lo estaba observando fijamente.

—Ya veo—se dijo con cierto misterio en su tono, y sin saber que Syo la estaba observando con interrogación por la forma en la que se comportaba—esto será interesante—volvió la vista al frente, ignorando al chico rubio.

—Muy bien—dijo Ryuya, quien entro al salón en el momento en que toco la campana—los felicito a todos por haber pasado el examen, pero como dije ayer, no por eso crean que estarán a salvo. Su verdadera batalla comienza desde hoy, los que están en el curso de idols, quiero que levanten la mano.

Oyuki pudo observar como varios de sus compañeros alzaban la mano, entre ellos estaban Syo, Ren y Tokiya. Al final, también alzo la mano, dejando ver cual era su curso elegido.

—¿Tú para ser idol? —pregunto el chico, incrédulo ante lo que vio.

—No sabes todo sobre mi, Chibi-chibi—Se burlo haciendo que le ignorara luego de eso.

—Bien. Tenemos chicos que aspiran a ser Idols y otros a componer canciones para idols. Van a estudiar en conjunto con el fin de familiarizarse a sí mismos con los demás, pero al final del primer periodo—hablo seriamente a sus alumnos—los estudiantes del curso de idol y de composición se emparejarán. Y su pareja no necesariamente debe provenir de la clase S. Son libres de encontrar una pareja a su gusto de alguna otra clase. La audición de graduación se llevara a cabo a partir de esa unión—levanto el puño— ¡Y el camino a un gran debut será abierto a la par de la victoria!.

Oyuki se quedó procesando esas palabras.

¿Entonces debía buscar una pareja para poder graduarse de la academia? ¿Tenía que hacerse socio de alguien?

— ¿Es enserio? —murmuro inconforme.

—Hasta que las parejas oficiales se decidan al final del primer trimestre, conocerán a un montón de personas—decía Ryuya mientras caminaba por el salón—y buscaran su pareja perfecta.

Tuvo que contenerse para no pegarse contra el pupitre, ya que el hecho de tener que buscar alguien para ser compañeros la iba a volver loca. Mas que todo, porque su plan no incluía a nadie más que a ella misma para graduarse de la academia.

—Y una cosa más—Oyuki reprimió un quejido al saber que aun no terminaba de hablar—hay una regla muy importante que no deben olvidar. Esa regla es… ¡El romance está absolutamente prohibido!.

Se quedo un momento confundida.

¿Por qué de entre todas las reglas, esa era tan importante?

—El amorío entre compañeros es ilegal—dijo con seriedad—los infractores de esta ley serán expulsados de inmediato, no importa cuál sea la razón. ¡Esa es la regla de la academia!.

— ¿Esto va enserio? —murmuro para sí misma.

—Ahora, vamos a empezar con las pruebas para medir las capacidades de todos—levanto el puño en alto— ¡Una prueba de grabación! —Algunos se sorprendieron o se preocuparon en cuanto Ryuya dijo aquello—Solo por esta vez, los voy a emparejar—explico—los que aspiran a ídol, escribirán la letra y los que aspiran a compositores, la música. El sorteo para decidir las parejas será al azar—explico mostrando una gran lista pegada en el pizarrón—después de todo, en el mundo del espectáculo, la suerte también es parte de la capacidad.

Oyuki, al igual que muchos otros, se levanto para ver quien le había tocado como compañero. La chica tuvo que acercarse mucho, ya que no veía muy bien de lejos, lo cual era algo incomodo al demostrar sus problemas de visión y, en silencio, se dedicó a buscar su nombre en la lista de alumnos emparejados.

—No me digas que...

Ryuya estaba sentado en su escritorio, observando como los chicos se reunían con su pareja, cuando alguien llamó su atención.

—Sensei—llamo Oyuki, quien se acerco al lugar de su profesor—hay un problema con mi compañero.

— ¿Cuál es, Minami?.

La chica levanto una ceja, preguntándose como todo mundo sabía su apellido sin haberse presentado, pero se concentró en lo importante.

—Es sobre mi compañero.

— ¿Y cuál es el problema con tu compañero?.

—Mi problema es que no tengo uno asignado.

— ¿Qué? —Le pregunto—es imposible Minami, todos tienen parejas.

—Todos, menos yo—dijo señalando los nombres.

Se levantó y busco con la mirada el nombre de la chica, pero este no estaba conectado con nadie. Se quedo unos minutos procesando que había sucedido y como se le había saltado un nombre, luego observo a la chica, quien le interrogaba con la mirada.

—Luego de clases iremos a hablar con el director de esto—fue todo lo que le dijo.

A Oyuki no le quedo de otra, que esperar hasta el final del día para arreglar el problema. Así que se pasó las siguientes horas, esquivando las constantes preguntas de Syo y Ren, quienes se le acercaban a cada momento libre para preguntarle sobre con quien estaba emparejada. Claro que su paciencia era bastante limitada y cuando estaba tomándose un respiro en los jardines de la escuela, antes de la siguiente clase, volvieron a molestarla.

—¡Minami! —le llamaron por como doceava vez en el día.

—¡Ya! —dijo algo harta—¡Kurusu!. ¡Jinguji!. ¡Déjenme en paz de una vez! —grito antes de darse la vuelta y encontrarse con el pelirrojo—oh, solo eres tú, Ittoki—hablo con neutralidad.

—S-si—hablo el chico, algo sorprendido por escucharla gritar—¿Te encuentras bien?.

—Estoy bien—dijo y se quedó callada.

—Que bien...el que estés bien, me refiero...

—¿Qué quieres de mí? —le pregunto mientras lo observaba fijamente.

—Veras, te vi desde la ventana de mi salón y estas completamente sola, dando un paseo... y quería saber si yo...¿Crees que pueda acompañarte un rato? O podemos ir a mi salón, Natsuki y Masato están allí también—se quedo esperando que aceptará su compañía o la invitación.

—¿Tú tienes algún problema? —le pregunto en aparente calma.

—Pues no, yo estoy bien...—dijo algo confundido por la pregunta.

—Entonces supongo que gozas de excelente salud y no tienes ninguna discapacidad, ¿Es así?.

—Si, es así, pero...

—Entonces no hay ninguna razón por la que deberías estar hablándome, cuando te dije... ¡Que no quiero saber nada de ti! —le grito mientras posaba su mano en el pecho del pelirrojo, empujándolo hacia atrás—¡lárgate de mí vista!.

—N-no lo entiendo—hablo el chico, ciertamente dolido por eso—¿Por qué te portas de esta forma?.

—¿Te importa? Dije que te odio.

—Pero no me conoces, como para juzgarme de esa forma.

—Si, bueno, pues no tengo deseos de conocerte a ti, ni a nadie de este lugar—le dijo con cierta indiferencia—intenta no molestar a la gente que no desea tu compañía, ¿Quieres? —se dio la vuelta y se marchó de allí sin decir nada mas.

Otoya se quedó quieto en el medio del jardín, observando como la chica iba de regreso al edificio de clases.

—¡Otoya-kun! —la voz de Natsuki lo distrajo un momento.

El chico de lentes llego hasta donde estaba su compañero y su mirada se paseó de un lado a otro, como si buscara a alguien con cierta emoción.

—¿No lograste alcanzar a Minami-san? —le pregunto con inocencia.

—N-no Natsuki, parece que ya regreso a su salón—le mintió al más alto.

—Es una lástima, me gustaría conocer un poco más a Minami-san—confeso el chico—me parece una chica muy linda y estoy seguro de que nos llevaríamos bien.

—Sera la próxima—dijo mientras observaba el camino por el que se fue—Sí, estoy seguro que la próxima vez podremos hablar con ella—esta vez se escuchó más seguro—¡Lo lograremos! —él estaba decidido a entender un poco más a aquella chica que había llamado su atención.

Alejado de sus dos compañeros, Masato fijo su mirada por el camino que tomo Oyuki, sin hacerle saber a Otoya, que el había estado cerca, escuchando lo que aquella chica le había dicho. Simplemente no dijo nada, ni dio una opinión sobre lo que vio, solo siguió caminando, como si nada hubiera pasado.


Ella pensó que la oficina de Saotome era excesivamente grande, tanto que hasta observo un juego de salón dentro del lugar, mientras entraba acompañada de Ryuya.

—"Lo que es tener dinero" —pensó antes de escuchar la voz del director.

—Dime Ryuya, ¿Qué es lo que pasa? —pregunto Shinig Saotome, sentado frente a su escritorio y observando a los recién llegados.

—Tuve un problema en mi clase—le explico—Una de mis alumnas quedo sin compañero. No sé cómo paso, pero al parecer hay un número impar y Minami quedo sola.

La chica apareció de detrás de su sensei y levanto la mano en silencio, para hacerse notar en la habitación.

—Miss Minami—Los lentes de sol de Saotome brillaron— ¿Así que no tiene un compañero? Eso suena mal.

—Aja—fue todo lo que dijo.

—Pero lamento comunicarle que, al parecer, en la clase S hay un número impar de compositores—siguió—por lo cual, solo hay una opción y es que un aspirante a compositor trabaje con dos aspirantes a idol.

—Me parece bien así—dijo Ryuya, más tranquilo de que se solucionara el problema.

Oyuki bajo la cabeza y sus lentes reflejaron la luz, ocultando sus ojos por un momento.

— ¿Hay otra opción, verdad, director? —Pregunto llamando la atención de ambos adultos.

—Minami, eso no…

Ryuya no termino de hablar cuando la risa del director se escuchó en toda la oficina. El hombre se levanto de su asiento, colocando sus manos sobre su estómago y seguir carcajeándose como un demente, mientras la chica solo asentía con desgano, como si hubiera entendido que sucedía con el mayor.

—Lo sabe. ¿Verdad? —le pregunto Oyuki.

—Miss Minami, debo saber a quién dejo entrar a mi escuela—hablo entre risas—así que por esta vez…—golpeo su escritorio con una mano y le señalo con la otra— ¡Usted compondrá la música y letra de su canción, para la prueba de grabación!.

— ¿Qué…?—Ryuya no comprendió de que hablaban, pero se sorprendió de lo que dijo el director.

—De acuerdo—dijo en calma—me haré cargo de todo. ¿Puedo irme ahora? —pregunto sin mostrar ninguna emoción por lo que dijo el director.

—Adelante—le dijo Saotome.

La chica hizo una pequeña inclinación y salió de la oficina en calma.

Una vez que se fue, Ryuya miro a Saotome, sin entender porque hizo aquello, hasta que el hombre, sin decir nada, le entrego un papel.

— ¿Qué se supone es esto? —le pregunto.

—La razón por la cual deje a la señorita Minami trabajar sola.

El profesor leyó la hoja y se quedó algo sorprendido por lo que estaba leyendo, luego volvió la vista al director que estaba en calma.

— ¿Ya lo sabía?.

—Si.

— ¿Y porque la dejo entrar sabiendo esto?.

— ¿Y porque no dejarla entrar?—pregunto Saotome—me interesa mucho ver el trabajo de alguien que cambio de composición a idol en diferentes escuelas. ¿A ti no?.


Una vez que pudo salir de la oficina, tomo una bocanada de aire para relajarse tras el momento que paso allí dentro y sin decir nada, simplemente comenzó a caminar por el edificio. Estaba algo sorprendida al principio, al saber que el director conocía en donde había estudiado y cuál era su especialidad en el área musical. No sabía si eso debía preocuparla y mantenerla alerta, pero algo le decía, que esta no sería la última vez que ese hombre tocara un tema prohibido para ella; incluso se imaginaba que, en esos momentos, Ryuya debía estar poniéndose al día con el tema.

"No importa cuánto busque olvidar eso, siempre parece volver a la fuerza"—pensó mientras bajaba unas escaleras—"Pero ya no importa, no he venido aquí a hacer de compositora. Me toca mostrar que puedo brillar como idol por mi cuenta propia".

Al final de la escalera, termino chocándose de frente contra alguien que estaba por subir las escaleras. La persona le sostuvo de la cintura y la estrecho contra su persona, más cuando iba a darle un agradecimiento y pedirle que le suelte, se llevó la desagradable sorpresa de encontrarse con Jinguji Ren.

Y después pudo notar que Kurusu Syo se encontraba junto con el chico.

— ¡Ay por favor! ¡¿Por qué siempre me los encuentro?! —Se quejo, sin evitar fulminar con la mirada a ambos chicos—y tú no digas la palabra "Destino" Jinguji o te mato—amenazo al ver que abrió la boca.

—Minami—saludo Syo, aun molesto con la chica—es agradable verte—hablo con sarcasmo.

—Kurusu, lo mismo digo—le devolvió el saludo de igual manera.

— ¿Qué tal, my lady? —pregunto mientras la sostenía firmemente de la cintura.

Tanto ella como Syo, pudieron notar ese pequeño detalle que termino por irritar a la chica y fastidiar al chico, que giro los ojos hacia el techo del pasillo.

— ¿Es enserio, Jinguji? —le pregunto molesta—soy Minami. Deja de ponerme apodos y suéltame de una maldita vez.

—¿Y si no quiero? —pregunto con desafío.

—Mira, no porque haya chicas, que porque les des un segundo de su atención, las haga caer a tus pies y.…a tu cama, sin dudarlo—hablo sin notar que Syo abría los ojos sorprendido y Ren ensanchaba su sonrisa—significa que eso funcione con todas.

—¿Apostamos, my lady? —le pregunto con cierto toque seductor en su voz.

Oyuki sonrió con seducción, tomando suavemente el mentón del chico y acercándolo hacia ella. Esta acción tomó por sorpresa a Ren, aunque solo fue un segundo y después sonrió, siguiendo el juego de la chica. Syo, por su parte, estaba atónito al ver la cercanía de ambos, tanto como para que se besaran.

—¿Te digo algo? —pregunto con un tono sedoso que les dio escalofríos a ambos chicos—de cerca no eres tan lindo como pareces—y en un segundo, ella le dio una patada en la espinilla y lo empujó hacia atrás—no eres mi tipo, así que no te hagas ilusiones, niño bonito.

Ren choco contra la pared del pasillo, sosteniéndose la pierna herida y dándole una mirada seria a la chica. Syo solo tenía los ojos abiertos como platos, volteando de un lado a otro, con cierto nerviosismo de que algún profesor apareciera en el peor momento.

—Vamos a dejar algo en claro, aquí y ahora—dijo mientras se cruzaba de brazos y le daba una gélida mirada—yo no soy una chica cualquiera que se deja seducir por imbéciles como tú. Espabílate y date cuenta de que, no siempre tendrás todo lo que quieres, por más que te hayan dicho que el dinero lo puede comprar todo...tu dinero y tu estatus no pueden comprar mi dignidad o mi corazón.

Ren estaba por contestarle a la chica, pero Ryuya llego en aquel momento y observo a sus tres alumnos con cierta sospecha de que algo habían hecho. Ren había dejado de tomarse la pierna y se apoyó de forma casual contra la pared, mientras Oyuki solo se mantuvo serena, con la mirada en sus uñas pintadas de azul y Syo coloco sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, mientras tenía la mirada hacia una ventana del pasillo. Tras unos segundos de observarlos en busca de alguna señal que los delatara y no encontrar nada, se dirigió exclusivamente hacia la única chica del grupo.

—Minami, espero que no nos equivoquemos con esto—le dijo con seriedad—demuéstrame que no es un error el que estés aquí. ¿Queda claro? —La vio asentir y luego miro a los chicos—ya vayan a sus dormitorios, se está haciendo tarde—dicho esto, siguió su camino.

— ¿Qué fue todo eso? —Syo hablo tras toda la escena que dieron sus compañeros—¿Qué quiso decir Hyuga-sensei?.

— ¿Ha pasado algo? —Ren se olvidó de su dolor y pequeño golpe a su dignidad, para ver a la chica—Lady...

—¡Ya deja de decirme Lady! —dijo de mal humor—Y si tanto quieren saber, pues resulta me quede sin compañero, por no sé qué razón y haré todo el trabajo sola. Ahora que ya saben esto, me largo de aquí—hablo mientras se iba por el mismo camino que Ryuya.

Apresuro el paso mientras bajaba las escaleras, porque pudo oír cómo Ren y Syo, la llamaron e incluso escucho que iban bajando las escaleras para alcanzarla y pedirle explicaciones sobre lo que había dicho. Por esto, ella termino corriendo para perderlos al salir del edificio e ir hacia los dormitorios, sin voltear hacia atrás o tomarse un descanso, porque no tenía ningún deseo de dar una larga explicación de que sucedió en verdad.

—Tch, otro mal día en mi vida—se dijo cuando por fin se encontró en el interior de los dormitorios femeninos— ¿Ahora qué cosa pasara? Dios, debo pensar en algo para la canción…que pesados son todos aquí—murmuro mientras se dirigía hacia su habitación.

Solo una vez que se refugió en su habitación y apoyo la espalda contra la puerta de entrada, fue que una sonrisa torcida se dibujó en su neutral rostro. Una carcajada salió de su boca, sin notar que Kuppuru se asustó con aquello y se refugió debajo de la cama de la chica.

—¡Es perfecto! —aplaudió con entusiasmo—¡Al fin, algo que me va a beneficiar al final! —volvió a reírse—Esto es una buena señal, ahora que solo tengo que demostrar que puedo encargarme de ambas partes. Composición y idol, esto será tan fácil como me lo imagine desde el principio... —camino por la habitación, aun con aquella sonrisa torcida en sus labios—esperen y verán. Yo no necesito de nadie más, que de mí misma, para llegar hasta el final de este curso.

Escucho un maullido lastimero y bajo la mirada, encontrándose con su gato, quien tenía las orejas caídas y una mirada temerosa. Oyuki se calmó un poco y termino por alzar al espantado animal en brazos.

—Perdona Kuppuru—se disculpó mientras lo acariciaba—pero parece que mis planes están saliendo a la perfección—siguió acariciándolo—es una suerte que, en esta escuela, por alguna ridícula razón se tenga prohibido enamorarse. Eso me va a ahorrar muchos problemas...—miro hacia la ventana de su habitación—hubiera sido fantástico, que, en ese otro lugar hubieran prohibido el romance

Se quedo un rato observando como atardecía y acariciando a Kuppuru, el cual seguía bastante asustado en los brazos de su dueña, como si temiera la forma en la que la chica se comportaba en la soledad.

Continuara...