Disclaimer: Los personajes de este fic no son míos son de Eichiro Oda de la serie One Piece
Cuestión de fe Capitulo 2
- ¡Me voy! – dijo Luffy - ¡Nos vemos luego Ace!
- Hasta luego pequeñín – le contesté sonriéndole mientras me calzaba
- Nos vemos luego Rouge – dijo Dragon mientras besaba a mi madre – Te quiero.
- Y yo a ti Dragon
- Hasta luego Ace – me dijo Dragon
Le respondí con un movimiento de cabeza, no es que Dragon me cayera mal, pero no nos tratábamos mucho.
Luffy y Dragon se fueron y yo me despedí de mama, salí de casa y puse rumbo hacía el instituto, Sabo me estaría esperando en la esquina del parque, como siempre.
Cuando llegué al parque me llevé una sorpresa, el mismo hombre de ayer estaba sentado en el mismo columpio, pero este viaje estaba de cara hacía la calle por donde tenía que pasar. Al verme se levantó corriendo y vino en mi busca. Me paré sorprendido, después llegó hasta mí y me saludó con alegría.
- Hola Ace
Me lo quedé mirando extrañado. Él siguió hablando como si tal cosa.
- ¿A dónde vas? Oye… ¿por que aquel chico no puede verme? Le hablo y pasa de mi… y no solo él, todo el mundo… antes si que me veían y me hablaban, ¿Por qué ahora no?
Miré al chico que había dicho Shanks, era Sabo. Al verme alzó la mano en señal de saludo y vino hacía mí.
- Buenos días hermano
- Buenas – le contesté
- ¿Nos vamos ya?
- Oye que estoy aquí… - dijo Shanks
- Si, vayamos… - contesté sin mirar a Shanks.
- ¿Dónde vais? – preguntó el pelirrojo - ¿puedo ir con vosotros?
Sabo y yo empecemos a andar hasta el instituto mientras hablábamos de nuestras cosas, de reojo vi que Shanks nos seguía de cerca. Suspiré.
- ¿Qué pasa? – preguntó Sabo
- Nada…
- ¿Hay alguno cerca? – Sabo siempre preguntaba eso y en parte me molestaba.
- Si
- ¿Dónde? – preguntó emocionado.
- Nos esta siguiendo.
Sabo abrió la boca en forma de O y miró hacía atrás esperando verlo. El muy loco se puso a hablarle al aire.
- Hola… soy Sabo, ¿Quién eres tu?
- Encantado Sabo soy Shanks, pero oye… estoy aquí… - contestó moviendo la mano frente a Sabo que seguía buscándolo.
- No te molestes – le dije a Sabo – no lo ves y lo tienes enfrente.
- Vaya una mierda – dijo Sabo decepcionado
- Aunque si te ha oído y te ha contestado.
- ¿Si? – preguntó emocionado - ¿Qué ha dicho?
- Nada, así que vámonos, ya llegamos tarde.
Sabo se puso a refunfuñar y a quejarse y por más raro que me pareciera, Shanks también se iba quejando detrás de nosotros.
Al llegar al insti, Shanks todavía nos seguía, incluso cuando Sabo se fue a su clase y yo a la mía, él siguió detrás de mi, cosa que me sacaba de quicio, parecía que tuviera un guardaespaldas.
Pasaron las dos primeras horas y tocaba clase de Física, así que decidí subir a la azotea y saltarme esa clase.
Como supuse Shanks me siguió así que una vez estuve a solas con él le solté algo cabreado
- ¿Quieres dejar de seguirme?
- ¿Dónde puedo ir si nadie me ve ni me escucha? Al menos tu si puedes… ¿sabes acaso porque…?
- ¿Será porque has muerto? – le solté sin pensar.
Shanks me miró estupefacto, en su cara se reflejaba la sorpresa y el miedo ante esas palabras, acto seguido me arrepentí de habérselo dicho, pero decidí dejarlo pasar, me tumbé en el suelo y me dispuse a dormir. Abrí un ojo para ver si seguía ahí pero vi que había desaparecido "mejor para mi" pensé.
Sin embargo… no podía parar de dar vueltas a lo que acababa de pasar. De repente me acordé de algo…
Flashback
Era pequeño, y estaba en la empresa que dirigía papa antes de morir. No recuerdo de que era, pero lo que si recordaba era que siempre habían dos hombres junto a él, un hombre joven, que a veces me cogía en brazos y otro era Rayleigh, socio de mi padre y a quien de vez en cuando veía ya que se pasaba por casa a vernos a mi y a mi madre. Estaba sentado en las rodillas de Rayleigh y miraba como papa tecleaba el ordenador. De repente la puerta se abría y entraba un hombre con un traje gris y lo miraba con cara de alegría, pero no podía ver su rostro con claridad pero sonreía mucho y por lo poco que podía ver… era moreno…
Fin Flashback
"¿Quien debería ser el otro hombre?" me pregunté. Sin darme cuenta, paso la hora de física y sonó el timbre anunciando la hora del patio "Y yo sin mi siesta…" pensé molesto mientras me levantaba "Y recordando cosas sin motivo alguno".
Después de las clases volví solo a casa, ese día Sabo tenía clases de francés. Al no tener a nadie con quien hablar, mi cabeza le daba vueltas al tema de antes, la verdad es que me sabía mal haberle dicho la verdad a Shanks de esa manera y no sabía porque, muchas veces había tenido que decirle a espíritus que estaban muertos y nunca me había afectado como lo había echo ahora.
Inmerso en mis pensamientos llegué al parque de siempre, instintivamente miré haber si Shanks estaba allí y… allí estaba, en el mismo columpio de siempre, y de espaldas a mí, como la primera vez que le vi. Dude en acercarme a él o dejarle allí solo, opté por la segunda, no me apetecía mirarle a los ojos y recordar la cara que había puesto antes.
- Ace… - escuché a mis espaldas.
Me paré en seco, me giré lentamente y vi a Shanks muy cerca de mí, me miraba con los mismos ojos de tristeza que cuando le había dicho la verdad, eso hizo que un dolor en mi pecho hiciera encogerme ligeramente.
- ¿Qué? – pregunté desviando la mirada.
- ¿Estas seguro?
Lo miré extrañado.
- ¿De que? – pregunté
- De que estoy muerto.
- ¿Por qué te crees que nadie te ve? ¿Qué nadie te escucha?
- Pero tu si… - respondió con voz apenada – tu si que puedes
- Eso es porque soy raro, así que déjame en paz.
Me dispuse a girarme e irme cuando me cogió por la muñeca impidiéndome moverme, inmediatamente el típico frío al cual ya estaba acostumbrado volvió a invadirme.
- S-suéltame… - tartamudeé
- Por favor… déjame quedarme contigo… por favor…
Sus ojos eran suplicantes y parecía que estaba a punto de echarse a llorar. De repente, cayó de rodillas sin soltarme, mientras que con la mano libre se agarraba el pecho fuertemente. Me asusté y quise correr, sabía que nadie podía verle pero yo si y me daba miedo, no entendía que era lo que estaba pasando, sin saber mucho que hacía me agaché a su lado y le puse una mano en el hombro mientras le preguntaba.
- ¿Estas bien? Shanks… ¿estas bien?
- Me duele el pecho… - contestó Shanks entre jadeos.
"¿Cómo es posible? Si esta muerto…" pensé desconcertado. Aún seguía sin saber que hacer cuando Shanks inspiró una bocanada de aire y la soltó muy despacio. Después me miró y me sonrió con una sonrisa deslumbrante aunque temblorosa.
- Parece que ya pasó – dijo.
No contesté, solo me dediqué a mirarlo, quería irme pero no podía dejarle ahí solo, ni tampoco quería.
Shanks se levantó y se estiró perezosamente. Me levanté y lo miré.
- Gracias – dijo sonriendo y temblando ligeramente.
Me sonrojé sin saber por que, por eso desvié la mirada y me fui corriendo de allí dejándolo completamente solo, ni siquiera volví la cabeza para mirar si se quedaba allí o no.
Llegué a casa y entré quitándome de manera despreocupada los zapatos, dejándolos de cualquier manera. Mamá me llamo pero ni siquiera le contesté, solo llegué a mi cuarto y me tumbé en la cama boca abajo para ocultar mi sonrojo, mi corazón latía apresuradamente y no era por la carrera.
Me tire media hora en mi cama tumbado, después cansado de hacer el idiota por alguien a quien ni siquiera conocía, me levanté y me fui a hacer los deberes.
Después de cenar, me di mi ritual de la bañera y luego me fui a la cama, me tapé y mi mente volvió a repetir todos los momentos del día junto a Shanks, su mirada… tan llena de dolor… sus palabras al volverme a encontrar con él… el momento en que sentía dolor… "¿Porque sentirá dolor si está muerto?" me pregunté, al no saber la respuesta sacudí la cabeza.
- Shanks… - murmuré sin darme cuenta.
- Dime – se escuchó por la habitación.
Me levanté de golpe y me encontré a Shanks sentado en los pies de mi cama.
- ¡Aaaahhh! – grité
- Au… - dijo Shanks tapándose los oídos con las manos – me acabas de dejar sordo
- ¡¿Qué haces aquí? – pregunté alzando la voz.
- Pues… no se, de repente me han dado ganas de verte y he venido aquí – contestó Shanks sonriendo ampliamente.
- ¿Estas loco? – pregunté
De repente mi madre abrió la puerta y me preguntó asustada entrando en mi habitación y abriendo la luz.
- ¿Estas bien Ace?
- Si mama… estoy bien, una pesadilla – le dije sonriendo tranquilizadoramente.
Mama se acercó y me beso en la frente, me acarició la cabeza y me sonrió.
- Espero que ahora sueñes con algo mejor – me dijo
- Gracias mama – le contesté sonriendo cálidamente.
Una vez de hubo ido miré a Shanks enfadado, iba a gritarle pero algo en su mirada me detuvo. Estaba ausente, su mirada castaña clavada en la puerta y la boca ligeramente entreabierta, alcé una mano y la moví delante de él, entonces reaccionó.
- ¿Qué? – preguntó mirándome.
- Estabas ido – le dije
Él me miraba fijamente, de repente preguntó.
- ¿Cómo te llamas?
- Ace, ya lo sabes – le contesté extrañado.
- ¿Y tú apellido?
- Portgas
Me miró confundido, miró el suelo y parecía ausente otra vez. Harto me tumbé en la cama y me tape, Shanks se quedó allí una hora más, mirando como dormía y acariciándome el pelo suavemente. No sabía si era un sueño pero notaba por sonde pasaban sus dedos por mi cabeza y cuando se paró, noté un frío intenso en mis labios, sin embargo, estaba lo bastante medio dormido como para no sobresaltarme, después de eso, no recuerdo nada más.
