NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.
NOTA: LAS LETRAS EN CURSIVA SE UTILIZARÁN PARA RECUERDOS.
El tono rojizo de mis manos no se quita, no importa cuantas veces intente lavarlas, pues las manchas no desaparecen y siento asco de lo que acaba de suceder. Me siento sucia y todo lo que mis manos toquen se contaminará, el agua recorre mi cuerpo, pero no me siento limpia ¿cuánto tiempo tengo en la ducha? Puedo notar que incluso ella se va tornando roja, mi cuerpo comienza a estremecerse al verme cubierta del líquido y el olor es tan nefasto que me hace volver el estómago.
—Sal ya, te has tardado mucho y debemos regresar— me gritan del otro lado de la puerta.
—Algo está mal con la regadera.
—¡Maldición!— se queja.
Pero el agua deja de ser líquida y se vuelve espesa, no puedo más al ver coágulos resbalar entre mis dedos, quedarse tiesos en mi cabello. ¿En qué me convertí? Miro mis manos que tiemblan sin frenesí, ese pesado olor me marea y llevo mis manos a la boca, debo evitar volver el estómago de nuevo ya que del otro lado de la puerta intentan entrar desesperadamente. Si vuelvo a ser débil estaré perdida, no debo regresar a la inmundicia en la que viví, no quiero recibir otra letanía de su parte.
—Voy a tirar la puerta, te advierto que no toleraré tus tonterías— me amenaza.
Un golpe me hace voltear a la puerta y veo a esa persona mirarme con desprecio, nota que mis manos están aferradas a mis labios. Cosa que le hace poner los ojos en blanco y no puedo retener más el vómito que se derrama entre mis manos.
—Qué lamentable espectáculo estás dando.
—¿Por qué lo hice?— digo llena de culpa.
—Llevas una hora en la ducha, si te sigues tardando el plan se va al carajo.
—Cae sangre de la regadera— le digo histérica.
—Idiota— dice mientras se acerca a mí.
Me toma del cuello y me regresa al chorro de agua que cae de la regadera, sin duda quiere quitarme los restos de comida del cuerpo. Para ella estoy sucia, pero eso se debe al vómito y no a la abominación que hice hace unas horas, ¿en qué pensaba al hacerlo? ¿Por qué me atreví a quitarle la vida? No lo puedo entender.
—Sácame, me da asco sentirla— suplico.
—Tu debilidad me repugna Haruka… ¡Ven!
Dice sumamente molesta y me toma del cabello violentamente para sacarme de la ducha, ni siquiera me pone una bata para llevarme a la habitación principal. Al llegar a ella me para frente al espejo de cuerpo completo, no tengo sangre, simplemente estoy mojada y la miro apenada.
—¿Dónde están los coágulos?
—En tu mente, no tienes nada. Dejas que te vuelvan a manipular, no aprendes, ahora debes de responderte. ¿Por qué lo hiciste?
—Para ser libre.
—Vístete, debemos de seguir el plan. No querrás que la coartada se caiga ¿cierto?
—No señora.
Camina a la puerta para dejarme sola y que pueda cambiarme sin ninguna incomodidad, su oscura aura no me da paz, ni serenidad. Comienzo a recordar que lo que hice fue por un bien supremo, pero no ni eso me convence en su totalidad. Me miro de nuevo en el espejo porque siento que algo en mí ha muerto, creo que lo ha notado pues la escucho frenar antes de salir de la habitación.
—Haruka… Recuerda que en el camino a la felicidad tenemos muchos obstáculos, para ser libres y felices debemos destruirlos. Sin importar los daños colaterales, corta todo de raíz ¿entiendes?
—Sí.
—Tienes diez minutos para estar en el helicóptero. No tardes.
—No.
Ella tiene razón, para conseguir mi verdadera felicidad era necesario tomar la vida de alguien y es un pequeño ajuste de cuentas por el tiempo que me hicieron perder. Viví en un mundo de mentiras que fueron bien trazadas, que me alejaron de la persona que amo, la persona con la que he vivido los mejores momentos de mi vida. Me digo esto mientras me pongo la ropa interior, luego tomo los jeans que tanto me gustan y me apresuro al escuchar que llega el helicóptero.
Miro mi celular y puedo ver una luz color cian prenderse para avisarme que tengo un mensaje, lo leo sin perder detalle en las palabras. Todo marcha bien, corro al encuentro con mi acompañante, parece que la lluvia quiere regresar y subo a la nave.
—Dijo que debo recordar quién soy… Lo dijo antes de irse.
—Toma esta pastilla y cierra los ojos, recuerda en lo que te convirtieron, el tiempo que te dejaron dormida.
—¿Recordar mi primera muerte?
—Sí, en ella está tu verdadero yo. Te despertaré cuando lleguemos a nuestro destino, tú simplemente debes relajarte.
—No quiero dormir. Siempre he tenido pesadillas.
—Que pronto acabarán Haruka… Esta droga te hará dejar de dudar, podrás mirar todo de nuevo, ¿acaso te he engañado?
—No.
—Recuerda Haruka— me entrega la pastilla.
La miro agradecida pues es ella quien me ha unido a mi verdadero amor desde que éramos pequeñas. Es cierto, si vuelvo a dudar el plan que he construido se irá al caño y debo recordarlo todo, será bueno revivir lo que me llevó a tomar esta decisión ¿cierto?
—Por Michiru— digo colocando la pastilla en mi boca.
—Por ustedes— me da una botella con agua.
—Por nuestro amor.
Levanto el recipiente para brindar y doy un sorbo. Es hora de recordar, no volveré a dejar que nos separen, nos costó tanto volver a estar juntas. Mis ojos comienzan a pesar, vaya que la droga es demasiado fuerte, sonrío de nuevo y me entrego a los recuerdos…
El eco que se provocaba cuando daba un paso le hacía pensar dos veces su decisión de seguir adelante, se detuvo para analizar mejor las cosas y decidió que lo mejor era regresar. La bruma era tan espesa que le impedía reconocer el camino por el que había llegado, su corazón estaba tan intranquilo y su cuerpo que no dejaba de moverse frenéticamente. Al principio había pensado que el incesante movimiento se debía al frío que golpeaba aquel bosque, pero ahora notaba que tenía miedo.
¿En qué momento se separó del grupo? La pregunta se acomodó en su mente desde hacía un par de minutos, pero no tenía una respuesta exacta. No se percató de ese detalle y mucho menos de la bruma que ahora la envolvía como un pitón a su presa. La angustia comenzaba a mermar sus emociones y un nudo se formó en su garganta, ahora realmente se daba cuenta de que no era buena haciendo senderismo.
Giraba intentando localizar algo que le hiciera reconocer el camino que debía tomar, suspiró dándose por vencida al darse cuenta de que lo que su madre le decía era verdad, su forma tan ligera de ver la vida no le ayudaba a concentrarse y por esa razón ahora estaba perdida.
—¿Cómo puedo ser tan despistada?— se reclamaba.
Un susurro la hizo voltear de forma precipitada, sus vellos se erizaron y el aliento se le fue, ese miedo ya era demasiado grande. Ahora podía llamarlo terror, se sentía observada, razón que la hizo entrar en alerta. Suspiró llena de alivio al darse cuenta de que el susurro era provocado por la brisa, momento en el que pareció entrar en un trance y seguir el sonido. No se arrepintió, necesitaba confiar en su intuición, el viento la conducía a la salvación.
Cada paso estaba lleno de decisión y no era tímido como los anteriores, parecía que necesitaba llegar rápidamente a un lugar. Seguramente y de forma inconsciente había reconocido algo en el camino, sonrió. Necesitaba correr para no dejar escapar ese momento lleno de valentía que afloraba en ella. Aquel susurro en la brisa la guiaba a su zona de confort, el viento la guiaba y ella lo seguía ciegamente.
Súbitamente y como si se tratase de una película de terror la bruma comenzó a despejarse para hacer nacer de la nada una vieja casona, su cuerpo quedó paralizado ante aquella visión. De lejos parecía ser que el material con el que estaba construida no había sido batido por los años, caminó, todo estaba en completo silencio así que el miedo regresó a ella. Pasó su saliva pesadamente y retrocedió un par de pasos. La bruma simplemente le dejaba ver la casona, nada más, al menos tenía refugio para pasar la noche y decidió que lo mejor era descansar en él, por eso se aventuró a ella.
Al llegar al pórtico y prestar atención a la madera pudo notar que esta era vieja y estaba llena de moho en algunas partes. Sintió su estómago revolverse ante la idea de pasar una noche en ese tétrico lugar, pero no podía morir de frío. Al menos podría buscar una manta porque en definitiva no tenía esperanza de encontrar madera dentro para hacer una fogata, tampoco esperaba que el lugar contara con una chimenea que funcionara adecuadamente.
Caminó intranquila, miraba el lugar con cierto temor, asco y desconfianza, no podía ser exigente, debía pasar la noche allí, esperando que el amanecer trajera consigo un mejor clima para hacerla volver. Acampar no era su fuerte, amaba la naturaleza, pero ya había decidido que no volvería a pasar una noche lejos de la ciudad, no importaba cuanto se lo pidieran sus amigos.
—¿En realidad con quién vine?— decía sorprendida.
La fría brisa apareció de nuevo y silbando entre los árboles abrió la puerta de la casona antes de que ella se llenara de valor para tomar el picaporte. El horrible chirrido de las bisagras la intimidó, sin entender, algo llevó a su cuerpo a caminar al interior. Sus pasos eran lentos, fijándose de no hacer mucho ruido pues la vieja madera no dejaba de agonizar ante sus pies. Todo ese lugar le desagradaba, sin embargo, no podía abandonar aquel lúgubre lugar. La oscuridad devoraba todo, la luz que entraba por la puerta se extinguía paulatinamente. Le rogaba a su cuerpo obedecerla de nuevo pues deseaba dar la vuelta para salir corriendo de allí, pero la orden que era ignorada.
–Aquí.
Al fin pudo reconocer que el sonido no era la brisa, realmente era una voz que la llamaba. Comenzó a negar, esa fría voz le aterraba y sus piernas seguían sin obedecerle. Estiró sus brazos para intentar sujetarse de algo, aferrarse para no seguir la caminata.
—Aquí.
—Déjame— su hilo de voz no era claro.
—Aquí— la voz se aproximaba.
—Vete— cerró sus ojos.
—No te resistas.
—¡Por favor no te acerques!
—Haruka me necesitas.
Gritaba agitando la manta de su cama, pero aún sin poder despertar de ese sueño que la acechaba cada noche. El frío sudor que se derramaba por su cuerpo mojaba su pijama, sus ojos se abrieron y su agitada respiración sólo pudo comenzar a desaparecer cuando en silencio comenzó a llorar.
El incesante zumbido de la madera le hizo fruncir el ceño por unos segundos, no pudo conciliar el sueño en toda la noche. Tomó aquel enorme edredón y se tapó la cabeza, necesitaba escapar de sus emociones que la acechaban desde que se acercaba la fecha. Tenía una tremenda revolución en el pecho, seguramente se volvería loca si su corazón seguía bombeando la sangre sin descanso.
Bajó el edredón unos instantes cuando dejó de escuchar ese molesto zumbido, se giró para ver el gran closet que estaba en su habitación. ¿Cómo definir lo que le carcomía el alma? No podía escapar de ir a la secundaria, estaba completamente atrapada y correr no era opción. Se levantó de la cama y caminó directo a su baño, lentamente se despojó de sus prendas, se miró al espejo unos segundos intentando descifrar de nueva cuenta la emoción que la invadía. Decidió que lo mejor era extender su brazo para girar la llave y darse una ducha con agua fría, quizá su elemento favorito la regresara a la realidad. Su hermosa y suave piel no sintió el cambio de temperatura, todo lo contrario, estaba habituada, seguramente sus compañeras en la escuela tenían razón y eso era consecuencia de su forma de ser. Siempre solitaria, siempre indiferente con las demás, ella era hija única, la muñequita de sus padres, refinada, educada y buena en las artes.
—Perfecta— susurró.
Eso es lo que ella debía ser, no porque los demás se lo impusieran sino porque ella lo deseaba, lo amaba, no contemplaba los errores en su día a día. Genio, eso era lo que le habían dicho en los millones de test de IQ que había realizado desde niña, incluso entre todos los elogios que recibió estuvo el de ser una pequeña demasiado lógica. Cerró sus ojos unos segundos para relajarse y recordar que incluso en su infancia era muy solitaria, prefería hacer tarea o leer algún buen libro a correr como loca al igual que los otros niños pues perdería el porte y distinción que la hacía sobresalir.
—Hermann Hesse, excelente escritor.
Una voz perturbó su lectura, bajó un poco su libro para contemplar a la persona que la molestaba, la acción la realizó de manera tan lenta que escuchó un gruñido por parte de su indeseado compañero. Simplemente dejó ver sus hermosos ojos azules tan inexpresivos que molestaron a su interlocutor, pues se fastidio rápidamente al darse cuenta de la fina maniobra de la niña para hacerle saber que no le quería cerca.
—Yo ya leí "Demian", si lo deseas te puedo contar el final— decía cerrando los ojos y levantando sus pequeños hombros.
Ella simplemente levantó de nuevo el libro para cortar la "charla" que aquella rubia había comenzado, al principio pensó que era un niño latoso, pero al ver detalladamente a ese infante pudo notar que era una niña. Su cabellera era corta y a pesar de que su rubio era cenizo, no dejaba de brillar con el sol de verano.
—Antipática, seguramente te crees la gran cosa— refunfuñaba la rubia al ser ignorada.
Un suspiro fue lo único que alcanzó a escuchar de la niña de cabello aguamarina que se encontraba sentada en el pasto y recargada en el árbol. ¿Por qué la ignoraba? Su nana siempre le decía que era un encanto de pequeña, que con su carisma podría hacer que las piedras hablaran, pero ésta pesada y petulante persona la ignoraba.
—Tú te lo pierdes, simplemente quería conocerte. Pero no vales ni el tiempo o la pena, así que te dejo sola niña aburrida— esperó unos segundos para verla llorar, cosa que no ocurrió.
—¡Vamos a jugar con la pelota Haruka!— le gritaba un niño a lo lejos.
—Voy— levantó un brazo y comenzó a moverlo.
Michiru volvió a bajar el libro para contemplar a la rubia correr lejos de ella, sonrío al darse cuenta de que vestía como un niño. Aquel short beige, tenis y la playera blanca eran la prueba de que seguramente llegaría a su casa toda sucia, motivo por el que sus padres se molestarían con ella al ver esa ropa de diseñador llena de tierra. Era una niña muy linda si se podía permitir usar esa expresión y aquellos ojos verdes la habían hecho trastabillar, por eso se ocultó detrás del libro. Reacción que había molestado a la pequeña rubia, al escuchar que la llamaban y los pasos de la niña al alejarse la hicieron tener el valor suficiente para darle otra mirada.
Su insistente mirada había sido poderosa pues la rubia volteó repentinamente mientras corría a encontrarse con su grupo de amigos. Se detuvo y giró para sonreírle, extender su brazo y despedirse de ella.
—Me encantaría verte de nuevo, nos podemos encontrar mañana al mediodía en la entrada del parque. Te estaré esperando niña del árbol— le gritó alegremente, luego comenzó a alejarse caminando de espaldas.
Michiru regresó sus ojos a la lectura que había interrumpido brevemente, mientras miraba a la rubia sintió bochorno por la escena montada por la niña. ¿Quería ser su amiga? ¿Lo hacía como broma o era algo real? Comenzó a golpear la tapa de su libro con su dedo índice violentamente, sus pequeñas manos comenzaron a sudar, el pecho parecía vibrar y su respiración aumentaba. Cerró su libro y se levantó velozmente de su lugar.
—Iré a jugar con Hermes— decía mientras se acomodaba su vestido.
Caminó tranquilamente por el parque para ir directamente a su casa, realmente el único ser con el que jugaba era el perro que sus padres le habían regalado. Extrañaba a su gato que no tenía mucho de haber fallecido, pero sus padres no podían dejar de cumplir sus peticiones y al verla llorar por querer estar acompañada le compraron a su amigo Hermes. Los gritos de la rubia la sacaron de sus cavilaciones y sonrió de nuevo.
—Haruka, volviste— dijo mientras secaba su cuerpo.
De nuevo el zumbido en su cómoda la puso tensa, ya sabía quien le llamaba con tanta insistencia y lo que menos deseaba era escuchar su voz. Pero si no respondía, la persona al otro lado de la línea se aparecería en su casa.
—Buen día Elsa.
—Hasta que te dignas en atender mi llamada Michiru.
—Lo lamento, estaba tomando una ducha.
—Pensé que te estabas acobardando.
—No, no me he acobardado.
—Es bueno saberlo— dijo con júbilo.
—He estado analizando la situación y lo mejor será no ir a tu carrera.
—No me puedes hacer esto, lo prometiste. Eres mi mejor amiga en la escuela, ¿qué dirán si no vas a apoyarme?
—Sé lo que dije, y, sin ánimo de ofenderte te he acompañado a tus otras pruebas. Entiendo que hoy es la final, por ende, debería acompañarte… La verdad es que, no sé si pueda Elsa.
—Ah no, pasa que estás empezando a retractarte. Entrené muy duro para llegar a estas instancias e incluso he roto récords para tener el mismo nivel que los atletas olímpicos. Sabes que hice todo esto por ti, para que vieras a Haruka.
—Ella no me nota, hemos estado de frente unas tres veces y no me recuerda— decía amargamente.
—Michiru esas tres veces han sido a una distancia de cinco metros, no has estado frente a ella ¿qué quieres que distinga si estás en las gradas?
—No lo sé… Es… Haruka, ella es… Ella es muy importante.
—Por esa razón seguirás mi plan al pie de la letra. Te quedarás en mi banca, luego de que le gane la carrera te presentaré con ella, así no perderás el tiempo bajando de las gradas. Sé por experiencia que ella es una persona muy seria y reservada, pero no es grosera. Te acercarás y le pedirás ser tu modelo, para ese momento ya podrán tener una conversación.
—¿En verdad no te incomoda saber que me atrae?
—Michiru yo también me siento atraída por las chicas, tranquila, todo resultará bien.
—Es cierto, ella debe de verme segura.
—Ahora termina de arreglarte y pasaré por ti.
—Olimpiadas interescolares allá vamos— decía completamente animada.
—Esa es la actitud amiga, nos vemos.
Michiru terminó la llamada con la fe renovada, miró su habitación para buscar detenidamente su cuaderno para dibujo. Se terminó de peinar y se puso su uniforme de la secundaria, miró aquel hermoso uniforme del colegio privado para señoritas S. S. y prefirió ir a tomar el desayuno, no sin antes bajar con sus cosas para salir corriendo de su hogar al escuchar la bocina del auto de Elsa.
—Al fin llegó el día, te he extrañado tanto Haruka— sonrío inconscientemente.
Estaba completamente aturdida de escuchar la voz de la rubia, simplemente no podía creer cuánto podía hablar un ser humano. Por momentos luchaba por no gritarle que cerrara la boca, quería unos minutos de paz y no era porque no tolerase a su amiga, en realidad no estaba acostumbrada a platicar con personas de su edad. Las historias de Haruka eran entretenidas, ese día la rubia se había enterado de que alguien se había robado al perro de Michiru y deseaba animarla. La niña de cabello aguamarina afirmaba a cada pregunta de la rubia.
—Ya sé que no hablas mucho Michiru, por eso me agradas. No siento que simplemente me des por mi lado, realmente comprendes y atiendes a lo que digo. Te aseguro que seré una prodigio como tú, sólo que en los deportes.
—Es bueno tener sueños.
—Tú serás una concertista de talla mundial y yo una deportista de alto rendimiento— la rubia toscamente palmeó la espalda de Michiru.
—Auch.
—No lo hagas, jamás te quejes, debes ser fuerte Michiru o nadie te tomará seriamente.
—Apenas tenemos seis años.
—¡Y! ¿No te ofende que te vean como una princesa?
—Soy una princesa— frunció el ceño.
—Bien, yo seré tu príncipe— Haruka tomó su rostro.
Sin avisar y sorprendiendo completamente a Michiru acercó su rostro y depositó un tierno beso en sus labios. Para la pequeña de cabello aguamarina el mundo se detuvo, parecía que nada se movía, mientras que para Haruka el momento fue fugaz. Separarse de la rubia fue algo que provocó un shock en Michiru, mientras que desde el punto de vista de la rubia parecía tratarse de un juego o eso pensaba la niña de mirada azul. La observó sonreír muy divertida pues para Haruka era emocionante ver un destello en los ojos inexpresivos de su amiga.
—¿Por qué te llevas la mano a la boca? Me hacen reír tus expresiones.
La niña no podía dejar de ver a la risueña Haruka, no sabía lo que estaba sintiendo en ese momento, pero estaba segura de algo. No estaba enojada, ladeo un poco la cabeza para intentar descifrar exactamente lo que le ocurría. ¿Debería hablar con su madre? No, eso no era algo muy listo de su parte, seguramente se escandalizaría y no la dejaría ser amiga de Haruka.
—Ya… Ya me tengo que ir Haruka.
—¿Te incomodé?— la miró triste.
—No lo hiciste.
—Entonces no te vayas.
—Ya casi oscurece y mis padres se van a preocupar.
—Michiru, no dejes de verme, lamento haberme propasado contigo— la tomó del brazo para evitar su escape.
—Mañana nos vemos, lo juro.
—De acuerdo, dame un beso y te dejo ir.
Michiru se acercó tímidamente a su amiga y besó su mejilla delicadamente. Haruka frunció el ceño, tomó su rostro con firmeza y la miró a los ojos.
—Michiru, eso no es un beso.
—Claro que sí.
—Quiero uno en la boca.
No necesitó más para depositar sus labios en los de ella y separarse, mientras que Haruka vitoreaba las agallas de su amiga.
—¿Me estás escuchando Michiru?
—¿Eh?
—Dios, mira lo nerviosa que estás y eso que todavía no es mi prueba.
—No son nervios, estaba pensando en otras cosas.
—Sí, cómo no. Debes hacer lo que me dijiste hace un rato, estar segura de lo que haces— bromeaba Elsa.
—Ve a prepararte, yo estaré en las gradas esperando por ti.
—De ninguna manera Michiru, estarás esperando justo aquí. Esperaremos a que ella se ponga su uniforme y te la presento.
—Haruka Tenoh— suspiró.
—Ahora dilo sin parecer una fan enamorada.
Michiru la miró seriamente al escucharla decir aquella cosa, no quería ocultar lo que sentía, pero tampoco quería que las demás personas se enterasen de lo que la volvía loca. Movió la cabeza a manera de reprochar el comportamiento de su amiga, odiaba que los ojos de las otras personas se clavaran en ella y simplemente se sentó pesadamente en la banca en la que Elsa había dejado sus cosas. Miró a un par de chicas murmurar, era claro que habían escuchado a su amiga y eso la perturbó, movió sus piernas de manera frenética.
Odiaba ese efecto de la ansiedad, necesitaba salir corriendo del lugar porque no podía soportar ser el hazmerreír de las demás personas. Le enfadaba, ella simplemente gustaba de pasar desapercibida para los demás y por eso no se aproxima a la gente, realmente odiaba ser el centro de las bromas de los otros. Sin pensarlo mucho se levantó y tomó su cuaderno de una manera casi neurótica.
—Recuerda que no debes desgastarte Haruka.
—Sí entrenador.
—Concéntrate, visualiza la meta y recuerda que no debes darlo todo al principio.
—Me enfocaré en estar dentro de las tres primeras, justo a la mitad será cuando dé todo mi potencial.
—Recuerda que es una carrera de obstáculos Haruka, no sólo es correr, debes…
—Sí, sí, lo sé. No sé preocupe que seguiré la estrategia y sus enseñanzas.
—Humildad Tenoh, humildad— decía juntando sus dedos y moviendo la mano de arriba abajo.
—No se preocupe, ganaré porque es una promesa que le hice a una chica.
—Haruka deja de meterte en líos de faldas y por favor concéntrate— golpeaba su cabeza.
—Lo haré—reía.
—Ve a cambiarte.
Michiru la observaba correr y despedirse de su entrenador agitando de un lado a otro su brazo, recordó a aquella pequeña niña que siempre se despedía de la misma manera. No de nuevo, esa ansiedad regresó a su pecho, allí estaba la persona que le dio su primer beso y no se había percatado de su existencia. Bien podía deberse a que estaba concentrada para ganar la carrera, suspiró para intentar tranquilizarse. Tomó su lápiz y comenzó a trazar en el papel a la pequeña rubia que había conocido hace 10 años.
Antes de que la prueba comenzara la chica de cabellos aguamarina sabía el resultado, si no se equivocaba aquella rubia corría tan rápido que nadie podía seguirle el paso. Si su entrenador era bueno o la conocía debía saber que Haruka sin dar el 100% de su capacidad vencería sin problemas a sus rivales. ¡Por favor! No la había visto en 10 años y lo sabía, ¿cómo era posible que ese mequetrefe no conociera a la rubia? Lo lamentaba por Elsa, pero esa era la verdad, sería derrotada fácilmente por Haruka.
Escuchó que les indicaban a las corredoras cual era el carril que ocuparían, levantó brevemente la vista y se dio cuenta de que Elsa y Haruka estaban juntas. Su amiga le dijo algo a la rubia, Ella simplemente se limitó a mirarla unos segundos, no fue fría, simplemente estaba sería.
—Interesante— se dijo.
Jamás había imaginado que aquella niña parlanchina se convertiría en una chica tan solitaria, ese rasgo por el cual la criticaba y ahora formaba parte de sí. Volvió a poner atención a su bosquejo, de esa forma se alejaba del mundo, su medio de escape para no sentirse sola. Trazos y más trazos nacían de su lápiz, prestaba mucha atención a los ojos, aquella mirada cazadora de Haruka. Su sello, su arma, mirada que se convirtió en su delirio, en su pensamiento por muchos años.
—¿Lista?
Michiru dio un pequeño brinco al sentir la mano de Elsa sobre su hombro, la morena reía al ver la reacción de la chica. Ésta simplemente le asintió y se levantó, pudo formar una mueca que Elsa entendió como una forma de apoyo ante su derrota, no le vio ni el polvo a la rubia que ni una gota de sudor tenía. Humillada, esa era la verdadera palabra para calificar la derrota y eso no era porque Haruka hubiera celebrado de más, la rubia simplemente hizo una reverencia a sus rivales y caminó a su banca a cambiarse. Ni una palabra había escuchado salir de su boca, esos labios estaban sellados y se preguntaba lo qué era lo que veía Michiru en ella.
Se acercó a Haruka que ya se estaba terminando de ponerse su chamarra, parecía querer escapar del lugar. No podía mentir, la rubia no era fea, físicamente era todo un encanto y sonrío confiada al imaginarse la emoción de Haruka al ver a Michiru, seguramente ella caería enamorada de su amiga, pues la chica de mirada azul no era fea y Haruka no sería indiferente. Así que ella sería la chaperona que haría que ese par cayera enamorado desde el primer momento.
—Haruka Tenoh, solamente había escuchado rumores sobre ti. Realmente eres sorprendente, quisiera presentarte a alguien— dijo para atraer la atención de la chica.
La rubia simplemente terminó de subir la cremallera de su jersey y se giró para no ser una grosera con la chica que le hablaba. Estaba confundida, ¿por qué quería presentarle a alguien? Le molestaba un poco esa manera desfachatada de la chica de cabellos rosados, se limitaría a decir "hola" y se retiraría. No le gustaba estar cerca de las personas, se abría a quienes ya tenía tiempo de conocer, nada más. Lo mejor sería decirle a aquella persona que no tenía mucho tiempo y escapar.
—Ven Michiru…
Sus ojos casi se salen de sus cuencas al ver a la hermosa chica que caminaba tímidamente con un cuaderno en las manos. Su boca casi cae al suelo, no supo como llamar al sonido que salió de su boca y sin entenderlo retrocedió en par de pasos.
—Ella es Michiru Kaioh, es un prodigio y además tiene muy buena fama en la pintura. Ella dice que está interesada en ti.
—No tienes una gota de sudor. Eso es porque sabes controlar tu poder.
Las manos de Haruka comenzaron a sudar instantáneamente desde que escuchó la voz de Michiru. Pero no haría que la chica se diera cuenta de su nerviosismo, no era algo propio de ella.
—¿Qué es lo que me quieres decir?— dijo algo burlona.
—Creo que tú puedes escuchar al viento cuando sopla.
Haruka miró de manera penetrante a la chica de cabellera aguamarina, los ojos de Michiru parecían perdidos en los de la rubia. Lo sabía, Haruka la había reconocido simplemente por esa frase y no tardaría en ser la niña tan amigable que conoció.
—Qué extraña eres. Y dime, ¿para qué estabas buscándome?— tomó su bolso.
—Quisiera que fueras modelo para una de mis pinturas.
—No gracias, es que eso no me agrada mucho— decía mientras le daba la espalda.
Haruka caminó dejando atrás a una Elsa algo molesta y a Michiru triste, sabía que la rubia la había reconocido, por tanto, no entendía su reacción. ¿Sería que Haruka no la recordaba? Desde que la vio correr en una de las grabaciones del entrenador de Elsa reconoció a su antigua "amiga", supo que ella estaba cumpliendo su promesa de ser una atleta de alto rendimiento, ¿entonces por qué no quiso hablar con ella? ¿por qué fue grosera? ¿tan poco significó ella en su vida? Frustración, eso fue lo que sintió al ver a la rubia encontrarse con su entrenador y alejarse con él. No pudo más, se dio la media vuelta y comenzó a caminar al contrario de Haruka.
—Espera Michiru— pedía Elsa que no entendía la reacción de su amiga.
La chica caminaba velozmente a la salida de aquel lugar en el que Haruka la había humillado, quería contener lo más que pudiera sus lágrimas, mientras que a lo lejos escuchaba a Elsa pedirle que se detuviera, sintió que tomó su brazo derecho.
—Por favor espera Michiru— suplicaba Haruka.
—No puedes hacerme esto Haruka— lloraba la pequeña.
—No es mi culpa que papá tenga que regresar, es su trabajo y no puede dejarme en Tokio.
—Prometiste que no nos separariamos— se zafó del agarre.
—Me voy mañana a Kioto, no me quería ir sin darte algo.
—No quiero nada— la empujó.
—Comprendo que estés molesta, pero me voy a las nueve de la mañana. Puedes seguir enojada o venir a despedirme.
—No me interesa nada de lo que digas mentirosa.
—Espera por mí, regresaré a Tokio por ti—extendió su brazo, su mano estaba cerrada.
Michiru simplemente miró de reojo a la rubia que no bajaba el brazo, la niña de cabello aguamarina no pudo más y la miró. En ese momento Haruka abrió la mano y al fin una sonrisa escapó de la pequeña Michiru.
—Eres mi novia ¿cierto? Ayer no te pude ver porque hacía estas pulseras, parecen iguales, pero no es así. La tuya tiene el símbolo de Neptuno, la mía la de Urano, nuestros planetas favoritos— sonreía.
—¿Por qué el símbolo está en azul marino?
—Para que me recuerdes, mi símbolo está en turquesa ¿ves? Así es como yo pensaré en ti Michiru— mostraba feliz.
—¿Segura que regresarás?
—Sí, solamente debes ser paciente. Así son los negocios Michiru, debo regresar a mi ciudad natal, pero regresaré a la región de Kanto.
—Extrañaré tu acento de kansai.
—Espero que vayas a mi región Michiru, te juro que regresaré lo antes posible.
—Yo te estaré esperando.
—No me olvides.
El gruñido de Elsa la regresó a la realidad, después de todo siempre que pensaba en Haruka se transportaba al pasado. Sus recuerdos la sumergían en un mar del cual era imposible escapar, la morena simplemente suspiró al darse cuenta del problema de su amiga, estaba enamorada de un recuerdo, no de un ser real.
—Ambas crecieron Michiru, por eso ni ella o tú conservan la pulsera.
—Yo tengo la mía… No me mires de esa manera, está amarrada a mi portafolio de la escuela.
—¡No la tiraste!
—Jamás, le prometí a Haruka esperarla. Sé que ella me reconoció, lo sé Elsa.
—No entiendo por qué actuó de esa manera. Si te reconoció, entonces fue muy descortés contigo.
Michiru se limitó a negar, ni ella misma comprendía las razones que llevaron a la rubia a actuar como si nunca la hubiera conocido.
—Bueno, eran unas niñas. Seguramente el juramento le duró en la cabeza unos cinco segundos.
—Es mi novia— dijo violentamente.
—Con todo respeto Michiru, a los seis años nadie tiene una relación real. No son más que juegos y los besos que se dieron son de piquito, no hubo nada más profundo. Quizá Haruka ha tenido más novias y tú esperando por ella, supera tus sueños infantiles y busca a otra persona que realmente quiera estar contigo.
—Eres una imprudente.
—No te molestes, simplemente soy honesta. Te llevo a tu casa, las chicas decentes no deben llegar solas a su mansión.
—No gracias— dijo sumamente molesta.
Caminó hasta llegar a una avenida concurrida y tomar un taxi, miraba cada una de las tiendas por las que pasaba. No podía creer la insolencia de Haruka, su reacción tan inmadura al fingir demencia y salir tan campante del lugar. Necesitaba sacar el vómito mental que llevaba dentro de ella, no eran por las simples palabras de Elsa, se sentía más traicionada ahora que hace 10 años.
Michiru misma llegó a cuestionarse si la rubia seguía pensando devotamente en ella, así como su mente lo hacía. Se había negado a salir con chicos y chicas porque ella tenía una relación de 10 años con la mejor persona del mundo, esa que llegó a cambiarle la vida en sólo seis meses. La pequeña de cabellera aguamarina no tenía interés en cosas que no fueran lógicas, eso hasta que Haruka apareció, ella le despertó algo que no sabía calificar. Pero para no perder detalle de Haruka y olvidar lo que sentía comenzó a estudiar dibujo, tiempo más tarde sus padres le pagaron a un maestro para que le ayudara a perfeccionar su técnica.
Sin saberlo Haruka era su musa, tenía muchos bocetos de ella, los cuales guardaba con mucha pasión en un cofre que adornaba su habitación. No importó que la rubia se cambiará de ciudad, la tenía tan presente que no dejaba de dibujarla, poco a poco sus trazos eran mejores, poco a poco sus padres se enorgullecían de su trabajo y las pinturas de la niña prodigio se comenzaron a vender. Sus padres crearon una cuenta a la que depositaban el dinero de su hija, nunca usaron un centavo de ella y no faltaba mucho para que Michiru pudiera hacerse cargo de su cuenta o vivir sola si lo deseaba. Pero sus padres eran sobreprotectores y no dejarían que eso ocurriera, no podían dejarla sola.
La pintura no era su único talento, ella también era virtuosa en la música y el violín era su arma letal. Siempre recordó que había jurado ser la mejor, así ella y la rubia cumplirían sus sueños. Viajarían por el mundo, solamente necesitaba ser paciente y esperarla, así como la rubia le había hecho prometer… Ahora el ceño de Michiru se fruncía más, también era la mejor en ese campo, había cumplido más de lo que prometió era perfecta.
—Recuerdas nuestra promesa, ¿por qué me ignoraste?
Decía golpeando el asiento y asombrando al chofer, que se limitó a carraspear para que la chica no volviera a maltratar su auto.
—¿Por qué me ignoró?— preguntó al hombre que levantó sus hombros.
Michiru sonrió con melancolía, se disculpó por su pequeño arranque de ira y también por cuestionar al hombre con cosas que no le incumbían. Regresó su vista al paisaje de la ciudad, indicó al chofer la ruta que debía tomar para llegar a su casa y recapacitar, ella sabía la forma correcta en la que debía sacar su enojo, cosa que haría al llegar a casa.
Jugaba con sus palillos con la comida, no había llevado alimento alguno a su boca porque en su mente no tenía una explicación para lo que había ocurrido aquella tarde. Recordaba la emoción de la chica y sentía un estremecimiento en su cuerpo, se veía tan feliz, tan ilusionada y luego de su reacción un poco decepcionada. Hablando con honestidad, ella no estaba un poco decepcionada, estaba completamente decepcionada.
Aquella expresión la hizo salir de su zona de confort, era como si antes hubiera escuchado eso. ¿Dónde? No lo recordaba, estaba completamente perdida en sus pensamientos para responder a esa interrogante. Le angustiaba demasiado no entender su reacción y menos la de la chica, ¿por qué le hablaba con tal familiaridad? No la había conocido en una fiesta, tenía poco de estar en Tokio y esa chica parecía conocerla. Algo no estaba del todo bien, tenía esa horrenda sensación de haber olvidado algo y lastimado a la chica.
¿Era una fan? Posiblemente, a ella le brotaban las fans como si fueran hierba, tampoco la había conocido en un viaje. No, a una chica así la recordaría siempre, así que no había tenido algo con ella ni en un viaje en Japón o en el extranjero. Estaba segura de que no habría dejado pasar la oportunidad de llevarla a la cama o a donde ella se dejara llevar, que tonta había sido. Había dejado escapar a una belleza como esa chica y todo por actuar de manera tan fría.
—Haruka.
—No lo sé— respondió automáticamente.
—¿Qué?— su madre la miraba extrañada.
—Eso… No lo sé.
—Te dije que dejes de jugar con la comida— decía seria.
—Ah… Claro.
—Es raro que no tengas hambre después de una competencia.
—No es eso Masao.
—¿Entonces qué te sucede? Hice toda esta comida porque Masao me lo pidió, dijo que luego de tu competencia llegarían con hambre.
—Risako— regañaba el hombre.
—Me quedé pensando en cosas que obviamente no te interesan.
—Cuando quieras puedes regresar con tu padre a Kioto Haruka.
—Madre tienes ocho años lejos de mi vida, ¿crees que me afectan tus palabras?
—¡Suficiente! Deben llevarse bien— gritó el hombre.
—Masao te agradezco que seas parte de mi vida, pero con mi madre no se puede hablar. Daré una vuelta para tranquilizarme— se levantó de la mesa.
—Espera Haruka.
—Déjala, que se vaya, ya veremos si con esa actitud puede ingresar a la academia Mugen. Bueno, con el dinero de su padre hasta un perro baila y hará que acepten a esta pequeña haragana.
—Esta pequeña haragana hace que te den una gran pensión.
—Haruka, no le hables de esa manera a tu madre.
—Es la verdad, se divorció de mi padre y no tardó mucho en conocerte, casarse contigo y abandonarme. Todo este tiempo he estado con mi padre, a pesar de que no tiene mucho tiempo está al pendiente de mí. Te agradezco de todo corazón el brindarme tu casa Masao, sé que tengo más oportunidades de entrar a la carrera que quiero si estudio en el Mugen, pero eso no significa que deba tolerar a esta mujer.
—Vamos a tranquilizarnos. Haruka debe estar pensando en la chica que se le acercó, es todo.
—Otra cosa en la que te pareces a él, ¿qué sucede con Yui?
—Es mi novia— dijo Haruka alterada.
—Que vive en Kioto, mientras tú ahora vives en Tokio. Debes estar feliz de tener toda la libertad para serle infiel, mira que ahora hasta tus amoríos te siguen a tus pruebas— se burlaba Risako.
—Ahora entiendo por qué mi padre se separó de ti.
—Niña malcriada.
—Risako deja de provocar a la muchacha. Haruka será mejor que vayas a tu habitación si no vas a cenar, mañana te levanto temprano para ir a entrenar.
—Gracias Masao, no quiero que te hagas a la idea de que me voy a decidir a estudiar algo con referencia a alguna actividad física. Ya te dije que mi objetivo es…
—La ingeniería aeronáutica, lo sé.
—Esto es un pasatiempo, ¿de acuerdo?
—Sí, pero lo disfrutas.
—Hasta mañana— le sonrió Haruka.
—Descansa.
La rubia se alejaba por el pasillo del departamento que compartía con su madre y padrastro, mientras que los adultos se miraban con mucho recelo.
—¿Por qué la defiendes?
—Porque es una muchacha, una niña.
—Solamente llegó a perturbar nuestra paz, además estoy cansada de los gritos que da todas las noches. ¿Cómo puede ser que tenga pesadillas a esta edad?
—Puede ser que le esté costando adaptarse, vive con su padre desde los ocho años. Tuviste que mantener el contacto con ella, sabías que yo no me molestaba al saber que tienes una hija, menos de pelear por la custodia de Haruka.
—Me casé muy joven con su padre, los lujos no lo son todo. Por eso me enamoré de ti, no tenemos mucho, pero al menos tenemos lo suficiente para vivir cómodamente.
—¿Y Haruka? Parece que no la amas.
—Sé que está mal lo que diré, pero me recuerda los momentos más infelices de mi vida.
—Haruka no tiene la culpa de nada.
—Claro que tiene la culpa, por ella me tuve que casar con él.
—Estabas enamorada en ese entonces, no puedes culpar a Haruka. ¿Sabes lo mal que te ves haciendo esos comentarios tan desalmados?
—Haruka, odio que ella sea más importante que yo.
—No es así, es que me da miedo pensar que si tenemos un hijo serás igual con él.
—Sería diferente, porque contigo soy realmente feliz Masao.
—¿No será que te enojaste con ella porque es gay?
—No, eso me tiene sin cuidado como cualquier cosa que ella haga.
—Intenta llevarte bien con ella, en las vacaciones regresará a Kioto. Piensa que es solamente una niña y es muy especial. ¿Siempre ha sido tan seria?
—Antes no se callaba con nada, seguramente es el trauma del divorcio.
—Intentaré hacer que vaya a un especialista, tienes razón con lo de sus pesadillas. No son normales, algo más tuvo que ocurrirle a Haruka.
—No, ya sabes cual es el trato de su padre para darnos la pensión. Él lo resolverá, además de poco le sirvieron los especialistas que le contrató de pequeña.
—¿No le preguntaste la razón?
—No y no me quiero involucrar— se llevó algo de comida a la boca.
CONTINUARÁ…
Hola de nuevo chicos, hoy les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Esta semana sí hay capítulo y eso es porque el de hoy ya lo había escrito desde hace tiempo, pero no tengo la seguridad o certeza de que los siguientes puedan ser semanales. Como ya es una costumbre primero responderé los comentarios y luego hablaré un poco de la historia.
ShAnEbiLaSi: Que divertido es ir a un concierto, hace mucho tiempo que no voy a uno y me acaban de decir que Iron Maiden vendrá con su gira. Al menos según uno de mis compañeros. Debo confesarte que yo espero el capítulo de tu historia, además la emoción es mía al leer tus comentarios. Me comprometo a intentar actualizar semanalmente o al menos cada dos semanas (quincenal el asunto jajaja). Saludos, estoy muy bien y esperamos que tú también.
VaMkHt: Muchas gracias, ahora somos un trío de pavorreales y eso es completamente genial. Esperamos que te encuentres bien, ya no se hizo el crystal fest, pero pronto nos conoceremos.
No te preocupes, lo importante es que la historia o al menos el primer capítulo te gustara. Sí, la historia y los personajes serán sombríos, por esa misma razón es que posiblemente pueda tardar en subir algunos capítulos. Debo acostumbrarme a esta nueva trama, a los sentimientos y a las pasiones que tendrán nuestras protagonistas. Haré mi mejor esfuerzo para que el periodo de espera no sea largo, no es por Kai-kun, claro que disfruto esta nueva etapa, pero debo darme tiempo para todas mis actividades.
Roshell101216: Yo siento que me fui por mucho tiempo, mis tardes eran aburridas al no escribir a diario y absurdas al no leer sus comentarios. Se han hecho parte importante de mi vida, no lo digo en broma. Y tus comentarios jamás serán locos, al contrario, siempre son acertados.
Me dijiste que no querías concluir o intuir cosas, pero que es algo inevitable. Creo que este capítulo te va a dejar algunas dudas y "aclarar" algunas otras. No todos los capítulos van a ser cortos como el pasado, pero digamos que era el piloto de la historia. Claro está que no puedo decir que todos serán tan largos como los de la historia pasada, sé que este será corto para ti jajaja. Me debo de volver a acostumbrar a dejar que los personajes controlen todo, lo están haciendo poco a poco, pero sí, en definitiva serán más largos.
Muchas gracias por tus felicitaciones, mi mente aún no se cree las cosas jajaja.
Desire:A mí también se mi hizo un tiempo muy largo, ya me había aburrido de no contestar comentarios o subir capítulo cada fin de semana. Muchas gracias, Kai-kun te lo agradece (mis deseos jajaja).
En realidad la historia se va a comenzar a explicar desde este momento, no quiero cansarlos con los saltos en el tiempo y es por eso que creo que podría tardarme al subir un capítulo nuevo. Nos leemos pronto.
rakelluvre: Muchas gracias por la invitación, te enviaré un PM para que me aclares algunas cosas.
Kyoky: Estaba a punto de subir el capítulo cuando leí tu comentario, sí regresamos para conquistar el mundo junto a Kai-kun jajaja. Dios sabe que me encantaría responder todas tus dudas, pero es muy pronto para eso. ¿Dónde está Michiru en la actualidad? Lo sabrás en el siguiente capítulo ¿Qué pasa con la rubia? Pues... Su vida es complicada. ¿A quién mató? No puedo responder, pero sé que ya lo intuyes. ¿Por qué fue corto el capítulo pasado? Porque era una probadita jajaja. Pasala bien y te aseguro que pronto tus dudas tendrán respuesta.
En fin chicos, sé que es viernes por la noche y en la CDMX llueve, espero que puedan leer el capítulo hoy con un rico chocolate caliente y una frazada o en la comodidad de su cama. Disfruten este hermoso fin de semana.
Quiero decirles que es muy pronto para que comience a explicar algo de la historia, lo que sí puedo decirles es que será tan desordenada e inestable como la mente de nuestra protagonista. No quiero que la lectura se vuelva tediosa, por eso debo decirles que el capítulo pasado es de una edad más madura de Haruka y el de hoy es su adolescencia. El siguiente continuará el de hoy, les dejaré en claro cuando hablemos de la Haruka adulta, no se preocupen.
Como siempre gracias por leer esta historia, saludos a los lectores (incluidos los anónimos), no olviden dejar sus comentarios en la caja de abajo y darle follow o fav a la historia para saber cuando suba un nuevo capítulo. Leer que no quieren que tarde en subir los capítulos me hizo prometer que serán semanales, subiré capítulo entre viernes y sábado, daré lo mejor de mí para no fallar. Nos leemos pronto.
