DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

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Bulma descansaba plácidamente en el sofá, cuando la figura de Goku se materializó frente a ella, de la impresión la peliazul lanzó un grito y luego cayó estrepitosamente al suelo.

- Lo siento -murmuró su amigo ayudándola a levantarse.

- Casi me matas del susto Goku -protestó la mujer- Te he dicho varias veces que cuando vengas a visitarme, entres por la puerta como todos los demás.

- En verdad lo lamento -se disculpó el guerrero nuevamente- Pero estoy en una situación de vida o muerte.

- ¿Se trata de los androides verdad? -preguntó la mujer sintiendo que podía desmayarse.

- Claro que no, ¿porque todos piensan eso?.

- No se me ocurre otra situación de vida o muerte.

- Bueno, creo que exageré un poco -admitió el saiyayin- Aunque si se trata de algo complicado.

- Me estás poniendo nerviosa Goku, habla de una vez.

- Vine aquí porque Chichi se molestó conmigo porque olvidé que hoy es nuestro aniversario. Dijo que soy un mal esposo y que, si quiero que vuelva a cocinar para mí, debo aprender una técnica para hacerla feliz y tener un buen matrimonio -trató de resumir el guerrero.

- Vaya sí que es un caso complicado -murmuró ella, al ver que Goku no captó el sarcasmo en su voz y en vez de eso se empezó a quejar amargamente, la peliazul decidió regresar al tema que tanto atormentaba a su amigo- Ya entendí que es un asunto serio, pero lo que no comprendo es qué clase de técnica necesitas saber y cómo es que yo puedo ayudarte con eso.

- Pues es que... no lo tengo muy claro... lo único que entendí, es que se relaciona con el matrimonio, y que cuando la aprenda cumpliré bien con mis obligaciones como esposo -exclamó el saiyayin tras unos minutos.

Bulma repasó mentalmente la información, después de analizarla se formó una idea de lo que Goku quería, pero eso sonaba completamente descabellado y más viniendo de su esposa, seguramente ella está malinterpretando algo o faltaba más información.

- ¿A qué clase de obligaciones te refieres exactamente Goku? -preguntó la peliazul curiosa.

- A las que hacen a una esposa sentirse feliz con su esposo... esas que solo puedes dominar con la práctica -explicó él recordando vagamente lo dicho por Chichi, Yamcha y Puar ese día.

- ¿Podrías ser más específico Goku? -volvió a preguntar la mujer antes de asumir algo que no era.

- Mhhh... pues... ah ya sé... quiero aprender lo mismo que le enseñaste a Yamcha sobre las mujeres, y que ahora le funciona muy bien -respondió Goku recordando las palabras de Puar.

Las mejillas de Bulma se tornaron color rojo, la joven apretó los puños tratando de contener su indignación y su furia, cómo se atrevía ese gato de peluche a contarle algo tan personal y privado a Goku. Y Yamcha tampoco se salvaba, era un boquiflojo, un descarado, y un cínico al admitir que gracias a ella había aprendido a usar habilidades que ahora le eran de utilidad con sus conquistas. Vaya, las cosas que había que ver, esos dos deberían dar gracias a Kamisama que no los tenía frente a ella, porque les haría pagar su falta de discreción.

- Vamos, no te enfades, lo hizo como un cumplido -soltó el saiyayin sin entender la molestia de su amiga, definitivamente tenía mucho que aprender sobre mujeres.

- ¿Cumplido?... cuando lo vea me las va a pagar -exclamó ella amenazadoramente.

- Olvida lo que dije antes -pidió Goku- Mejor dime ¿Me ayudarás a aprender la técnica que necesito?.

- ¡Estás loco!, de ninguna manera -respondió ella avergonzada ante tal propuesta.

- Por favor Bulma -rogó el saiyayin juntando sus manos de forma suplicante- Por favor.

- ¡Dije que no! -volvió a repetir la mujer.

Goku habría seguido rogándole de no ser porque en ese instante su estómago rugió con fuerza, el saiyayin se llevó una mano a la zona origen de la sonoridad, y sonrió.

- Oye Bulma, ¿podrías darme algo de comer?.

La quijada de la mujer casi se desploma, Goku era todo un caso, pasaba de hacerle propuestas indecorosas a ser el mismo hombre ingenuo de siempre en un santiamén. No había duda que era un verdadero tonto.

- ¿Cómo puedes pensar en eso, después de lo que me pediste? -preguntó ella aún indignada.

- Es que hoy he realizado varias veces la teletransportación y eso siempre me pone hambriento -explicó él inocentemente- ¿Entonces, puedo comer algo?

- Vamos a la cocina -indicó ella, esperando que al alimentarse, se olvidara de su descabellada petición.

El guerrero sonrió y caminó tras la mujer, ella no tardó en servirle fuentes de comida que este devoró al instante. Mientras Goku comía, pensaba que quizá esta sería la última vez que podría probar alimentos tan deliciosos, era urgente convencer a Bulma de aceptar su propuesta, solo si se convertía en un buen esposo Chichi seguiría cocinando para él, de lo contrario debería de conformarse con comer lo que pudiera cazar en las montañas por el resto de su vida.

La única opción para escapar de tan triste destino, era su amiga, si ella había ayudado a Yamcha seguro podría hacer algo por él también. "Debo aprender esta técnica", pensó mientras mordía el último trozo de pan que quedaba en la mesa. Ajena a las meditaciones internas del guerrero, Bulma se preguntaba cómo se desharía de él. Vegeta no estaba en la Corporación, la cámara de gravedad estaba averiada y había salido a entrenar, quien sabe dónde, y seguro regresaría bien entrada la noche, y bueno, aunque estuviera tampoco sería de gran utilidad, seguramente de enterarse a que había venido su rival, se habría reído a más no poder y de todos modos no la habría ayudado. Si llamaba a Chichi para decirle lo que su esposo vino a pedirle, su amigo era hombre muerto y entonces la posibilidad de ganar la batalla con los androides disminuía considerablemente.

- Gracias Bulma -dijo el saiyayin, sacándola de sus pensamientos.

- No es nada -respondió ella con una sonrisa nerviosa- Bueno Goku, tengo que irme a arreglar la cámara de gravedad, conversaremos otro día.

- Espera Bulma -exclamó él tomándola del brazo- Necesito saber si me ayudarás.

- No puedo -afirmó la mujer soltándose de su agarre- Lo que me pides no es correcto y además Chichi me mataría si se entera.

- Ella no se enojará, si todo fue su idea -dijo el guerrero ocasionando gran sorpresa en la peliazul.

- Quieres decir que... ¿está de acuerdo?...

Goku meditó unos segundos antes de responder, en realidad Chichi lo había enviado con Yamcha, pero él no había sido de demasiada ayuda, y después de todo ¿cómo podía serlo?, si la técnica no era suya sino de Bulma. Tras ese simple razonamiento, el saiyayin llegó a la conclusión de que, si quería lograr su objetivo, era mejor aprender directamente del maestro, más bien maestra en este caso.

- Aún no me has respondido Goku -señaló la peliazul con desconfianza.

El saiyayin volvió a pensarlo, en realidad no creía que a su mujer le importara quien le enseñara, siempre y cuando él aprendiera bien como ser un buen esposo.

- Si lo está -respondió con seguridad tras este último pensamiento.

"Vaya si que Chichi debe estar desesperada entonces", pensó la peliazul creyendo que su amigo era incapaz de mentirle en algo tan serio.

- Por favor Bulma, necesito tu ayuda... Chichi no volverá a cocinarme ni a dejarme entrenar hasta que no aprenda esa técnica.

Sin saberlo, Goku tocó la fibra exacta. Nada el mundo preocupaba más a Bulma, que la aparición de los enemigos creados por Gero.

- ¡Eso no puede ser Goku, tú necesitas derrotar a los androides!. Necesitamos de tu fuerza para vencerlos -dijo la mujer visiblemente alterada.

- Pues, no aumentaré mi poder si no entreno. Y Chichi no me dejara hasta que no haga lo que dice -explicó él.

La peliazul sintió que de pronto, todo el futuro de la tierra recaía en sus frágiles hombros, no quería morir cuando esos androides aparecieran y ciertamente cada día que Goku perdiera de entrenamiento era un día en que el destino de la tierra se comprometía más.

- Creo que no tengo opción -musitó resignada- Te daré la ayuda que necesitas, pero solamente de forma teórica ¿te parece bien?

Goku aceptó lo que la científica le proponía, no tenía ni idea de lo que quiso decir con forma teórica, pero ya se encargaría de averiguar que significaba eso después. Mientras tanto estaba feliz de haber encontrado una maestra, y por tanto, de no perderse los deliciosos alimentos que preparaba su mujer.

Bulma sin embargo no compartía su entusiasmo, tenía mucho que explicarle a Goku y dudaba que en solo unas cuantas horas pudiera hacerlo.

- Tenemos que darnos prisa y aprovechar el tiempo -dijo la científica.

- ¿Vas a enseñarme aquí? -preguntó el saiyayin con inocencia- Es que no creo poder concentrarme teniendo tanta comida cerca.

Bulma lo pensó por un segundo, podía usar la sala, pero se arriesgaba a que sus padres aparecieran en mitad de alguna explicación vergonzosa. Su laboratorio tampoco era una buena opción, estaba lleno de objetos preciados para ella que el saiyayin podía destruir con facilidad. Solo quedaba una opción posible, suspirando profundamente la mujer le pidió al guerrero que la siguiera.

El guerrero contempló la habitación donde se encontraba, no entendía porque Bulma lo había llevado a su recámara, pero no quería preguntárselo, hacer enfadar a su maestra, no estaba en sus planes. La peliazul le señaló un pequeño sofá decorativo y le indicó que se sentara mientras ella hacía lo mismo en la cama.

- Haremos esto rápido -dijo ella sintiéndose avergonzada- Te explicaré lo básico sobre la técnica con la que podrás cumplir tus obligaciones de esposo, si tienes alguna duda o no entiendes, puedes preguntar.

- Bien, estoy listo -respondió el saiyayin emocionado.

La peliazul trató de empezar su discurso varias veces, pero en realidad no sabía cómo explicarle a Goku, la forma en que podía satisfacer los deseos de su esposa sin sonar como una pervertida. Por fin una idea le vino a la mente.

- Mira Goku, tu dijiste que esto era como aprender una técnica de combate ¿cierto? -el saiyayin asintió- Así que antes de enseñarte, necesito saber cuáles son tus habilidades como esposo... así podré darte consejos más acertados para que puedas aplicarlos y perfeccionarlos después.

El saiyayin se rascó el cabello pensativo y después respondió con naturalidad.

-Pues no creo tener ninguna... o Chichi no me habría mandado a aprender, así que creo que deberíamos empezar por lo más sencillo.

- Pero eso nos llevará demasiado tiempo -protestó la peliazul.

- No te preocupes por eso Bulma, Chichi me dijo que no debía regresar a casa hasta que tuviera dominada la técnica.

- Que remedio, empezaremos por lo básico entonces -aceptó ella resignada, esto le llevaría más tiempo de lo planeado- Bien Goku, la primera lección que te daré será sobre como besar a una mujer. Pon mucha atención...

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Notas de la autora: ¿Qué les pareció?, Gracias a que Goku es un enredoso de primera, logró convencer a Bulma y pronto empezará sus lecciones. ¿Se convertirá en un alumno aplicado?, o ¿fallara miserablemente?.

Bueno, pues eso lo descubrirán en el siguiente capítulo. Hasta entonces.