II
Un sendero luminoso era su camino, los pájaros cantaban a su alrededor, bajo sus pies la hierba chasqueaba con cada uno de sus pasos y el sol se colaba entre las copas de los árboles.
Carcajeo con alegría, amaba ese ambiente, recordaba aquel aroma que comenzó a percibir. Eran rosas, eran sus rosas; las dulce Candy que Anthony alguna vez le regaló…
—¡El portal!
Sonrió alistándose para correr al encuentro de este. Pero desde lo profundo del bosque escucho un fuerte alarido, que le helo la sangre. Incapaz de hacer reaccionar un solo musculo, fue testigo del movimiento que algo hacía entre la espesura del bosque. Fuera lo que fuera, se acercaba.
—¡Anthony! —grito liberando su cuerpo y corrió tan rápido como pudo, hasta llegar al portal— ¡Anthony! —tal era su desesperación, que comenzó a llorar mientras trataba de abrir la reja.
—No eres linda cuando lloras —envuelta en un temible eco, escucho la voz del joven.
Instantáneamente las lágrimas cesaron y en un parpadeo una niebla espesa le rodeó, hasta cubrir todo el entorno.
—¿Anthony? —volteo hacía lo obscuro del bosque, desde donde había escuchado aquella gutural voz.
Sumamente temerosa volvió hacia la reja, permaneció estupefacta, no entendía lo que sucedía. Frente a ella y tras los barrotes, un espejo oscuro cubría cualquier jardín que debiera estar ahí.
Inquieta, movió la mano estudiando el movimiento que su reflejo hacía. Los dedos comenzaron a deformarse, las uñas se tornaron largas y con un aspecto desagradable, las palmas parecían llenas de llagas.
—Dámela… —nuevamente esa voz.
La rubia no dio crédito a lo que sucedía, abrió los ojos de par en par ante la sorpresa; y entonces miró hacia el rostro de aquel ser.
—¡Es mía! —reclamo el espectro.
—¡No! —grito.
Intentando escapar, tropezó con la maceta de rosas que alguna vez Anthony le regaló.
—¡Es mía! —exigió, azotando los barrotes del portal—. ¡Es mía!
Candy corrió lo más rápido que le fue posible, hasta que llegó al portal de agua y calló de rodillas intentado descansar.
—¡Dámela! —el murmullo del agua cesó y en lugar de esta, el espejo le reflejo.
—¡No! —gimió y volvió a correr hasta tropezar con el portal de piedra.
—¡Dámela! —no supo cómo, la cajita de la felicidad estaba entre sus manos.
—¡Es mía! —grito—. ¡La hizo para mí!
En portón, convertido en aquel intrigante espejo, le respondió con una extraña carcajada que le hizo temblar desde lo más profundo de su ser.
—Nada te pertenece —respondió aquel espectro—. ¡Todo es mío! —ante sus ojos, aquel ser comenzó a salir del espejo, produciendo un ruido bastante fuerte.
x – x – x
—¡No! —grito la rubia despertando abruptamente—. No… —murmuro al notar que a su alrededor todo estaba oscuro, en completa quietud y soledad; estaba en su departamento.
Ardientes lágrimas resbalaban por su mejilla, con calma las seco y volvió a acomodar su almohada.
—Fue solo un sueño —intento volver a dormir, sin éxito—. Sólo un sueño…
X – X – X – X – X
Tal como lo prometí!! Aquí les dejo el segundo capítulo.
Espero que les guste, lo disfruten y les intrigue…
Gracias por los follow, favorite y a quien comento de manera anónima, a Briss White y Canulita… te pasaste con lo de la mano peluda… jeje
Besos y hasta mañana por la noche…
Monse
