Lo oculto detrás de la infamia.

— ¡Todos a levantarse! ¡Ya es hora del desayuno, tenemos muchas cosas que hacer hoy!—Tom Riddle abrió lentamente los ojos y se tapo con la sábana intentando inútilmente conciliar nuevamente el sueño, se sentó en su cama y observó fijamente la puerta de la habitación. ¡Como odiaba ese lugar! Si bien lo alimentaban y recibía cierta instrucción académica en aquel Orfanato, sentía en lo profundo de su ser una adveración hacia las personas de su entorno social, esto podría ser por el hecho que sentía que no encajaba ahí.

—Tom, deja de estar soñando despierto y apresúrate —En el marco de la puerta se encontraba Martha con los brazos cruzados esperando que le niño se alistara—. La Sra. Cole se molestará contigo si no te ve en el comedor cuando ella ingrese. —El niño despego su mirada del marco de la puerta y la dirigió al reloj que se encontraba en la pared a su izquierda.

—Son las seis y media—Tom volvió a mirar a Martha, se sintió algo frustrado porque al parecer esta no entendía a lo que refería—. La Sra. Cole siempre llega al comedor a las siete menos cuarto, por lo que todavía tengo tiempo.

—Si no estás cuando llegue, no digas que no te lo advertí—Dijo con tono amenazante y sin más se dispuso a salir de la habitación, pero antes que pudiera cerrar la puerta la misma se había cerrado por una fuerte ventisca. Martha se quedo parada en medio del largo pasillo sin comprender lo que acababa de pasar—. Qué raro el pronóstico no dijo nada de una tormenta—restándole importancia al asunto se dirigió al comedor para controlar a los niños, ignorando al pasar junto a una ventana al sol que resplandecía en un cielo liberado de nubes.

Tom seguía en su habitación con el seño fruncido y los ojos cerrados, se paró de su cama y se dispuso a cambiarse, fue entonces cuando se dio cuenta de que lo había hecho otra vez. Había algo diferente en él y tal vez esa era la razón por la que nunca podría encajar en ese lugar. Las personas no entendían lo que sucedía con él y hace algunos años atrás, cuando había intentado explicar las cosas sobrenaturales que podía hacer lo habían tachado de loco y había recibido burlas de parte de sus compañeros.

Una vez ya vestido Tom volvió a observar el reloj, eran las seis y cuarenta por lo que vio conveniente ir ya al comedor. Tom sonrió por primera vez en el día cuando pasó al lado de la gran ventana del pasillo, la cual dejaba a la vista el hermoso día de una tarde de verano. No sonrió porque el día era hermoso, o por el trinar de las aves, no él sonría porque había encontrado la forma de salir alguna vez de ese lugar y estaba seguro que su extraña habilidad lo ayudaría.

Solo me queda decirles que no podía estar más en lo cierto.

Bueno aquí dejo el segundo capítulo. En este capítulo Tom tiene 11 años, la situación transcurre unos días antes de la visita de Dumbledore al orfanato.

Estoy muy feliz Michi (¿Te puedo llamar así?) que te haya gustado el primer capítulo y espero que este también sea de tu agrado.