Pokémon Reset Bloodlines – Gaiden de Johanna

Escrito por Crossoverpairinglover, traducido por Fox McCloude.

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover. Todos los derechos reservados.


Summary: La primera gran victoria de Johanna Berlitz como Coordinadora Pokémon se ve empañada por la presión de salvar a sus padres cuando el seguro médico de estos es revocado. ¿Hacia dónde irá su vida después de eso?


Trece años antes del Capítulo 2 de Reset Bloodlines, región Sinnoh, Lago Valor…

*Estimada Johanna Berlitz:

A la luz de recientes comunicaciones entre el Centro Médico de Jubilife y su compañía de seguros, lamentamos informarle que su padre, Lucas Berlitz, y su madre, Ayoko Berlitz (nacida Platinum), no se encuentran cubiertos bajo las políticas del gobierno concernientes al seguro familiar, debido al período de su padre como fumador entre sus 20 y 35 años de vida, y la condición de asmática de su madre. Siendo ese el caso, todos los cuidados médicos les serán suspendidos dentro de las próximas 72 horas a menos que se cancele un monto de 300.000 PokéDólares. En adición, la próxima cirugía que requieren los pacientes necesitará que se efectúe un pago de 100.000 adicionales para poder llevarse a cabo. Le recomendamos pagar también ese monto en caso de que pueda proveer los fondos necesarios.

Gracias por confiar en nosotros.*

Arrugando el papel en sus manos de furia y horror, la joven mujer de diecinueve años parecía estar lista para explotar en cualquier momento, ya fuese llorando, golpeando algo o a alguien, o golpeando lo primero que se le cruzara en el camino mientras lloraba, sin siquiera registrar el nombre de la persona que firmó la carta.

Era una mujer muy bonita, a punto de graduarse de su belleza de adolescente para entrar a la de mujer adulta. Su cabello azul se veía brillante y bien cuidado, y tenía una figura esbelta y refinada, que no era demasiado sexual pero tampoco demasiado modesta. Sus ojos azules estaban anegándose de lágrimas, amenazando con manchar el hermoso vestido azul de concursos Pokémon.

- No pueden… no pueden hacernos esto. ¡¿Cómo puede alguien ser tan desalmado?! – exclamó sin hablar con nadie, excepto tal vez las Pokébolas que tenía sobre la mesa de al lado. – ¡Mis padres son seres humanos! ¡¿Cómo pueden mirarlos, ver lo enfermos que están... y quieren echarlos por algo que los dos superaron hace mucho tiempo?!

Se suponía que las compañías como esa no se ponían a chuparle la vida a las personas sino hasta después que se habían recuperado para soportarlo. Cayendo al suelo en desesperación y abrazándose las rodillas, la joven mujer sintió el peso de su situación como si le cayera encima una tonelada de ladrillos. Las actuaciones en Concursos Pokémon le ganaban un buen dinero: el solo pasar de la primera ronda ganaba para pagar las cuentas de la comida del coordinador por varios meses, y entrar en uno y hacer una actuación medianamente decente (y sin hacer trampa) era suficiente para varias semanas.

Pero 400.000… para conseguir esa cifra, tenía por fuerza que ganar.

Johanna era buena, eso no estaba en discusión. Ni siquiera ella misma podía negarlo. En su primer año como coordinadora a la edad de quince, entró en seis concursos en total y ganó cinco de ellos. Decían que era una supernovata, una artista capaz de ascender a la cima de su categoría a una velocidad impresionante, como pocos. De hecho, este ya sería su quinto Gran Festival, y en sus pasados cuatro había tenido excelentes actuaciones. Había llegado al Top 16 la primera vez, al Top 8 la segunda y tercera vez, y en su última participación el Top 4. Y en cada ocasión siempre terminó perdiendo contra el eventual ganador, a menudo por un margen más cerrado que los subcampeones. Tenía la habilidad para ganar entonces, y ahora también contaba con la experiencia para medirse de igual a igual contra otros que llevaban compitiendo en el Gran Festival por años, habiéndose ya ganado sus cinco listones reglamentarios en esa región y pasando su tiempo restante en practicar su arte sin tener que ir por más adicionales.

Incluso siendo veterana en su propia región, todavía podía entrar a ganar listones en los concursos, no era ilegal, y además era una excelente manera de probar los nuevos trucos, pero muchos coordinadores (especialmente los más novatos) se molestaban mucho cuando el quinto listón que querían ganar en el último concurso del año se lo llevaba alguien que ya tenía doce en su historial.

Pero esta sería la primera vez que estaba en esa posición: en la de la coordinadora que tenía que ganar sí o sí con su actuación. Perder no era una opción. Con el dinero del premio, podría salvar las vidas de sus padres, y pagarles por lo menos dos cirugías más a ambos. Si no lo lograba, el monto no sería suficiente ni para mantenerlos en el hospital. Ninguno de los amigos de Johanna tenía para proporcionarle semejante cantidad, y ella misma no contaba con suficiente crédito como para solicitar un préstamo como ese de manera legal. Y ella no iba a meterse a hacer tratos con gente que la haría terminar mal eventualmente. Por primera vez en su vida, la derrota no sería un retroceso menor. Sería una catástrofe devastadora. Si perdía esta batalla de concurso…

Ya no podía escuchar nada a su alrededor; estaba demasiado enfrascada en el desastre que se aproximaba. Todo lo que podía oír era el lento sonar de las agujas del reloj que colgaba arriba en la pared.

*TIC. TAC. TIC. TAC.*

Lento pero seguro, un paso con cada tic, Johanna logró recuperar el control. Lentamente fue saliéndose de su derrumbe emocional, poniéndose de pie, tanto física como mentalmente. Si sus padres necesitaban que ella ganara este concurso para poder vivir, lo haría. Sin excusas, ni arrepentimientos, ni nada. No tenían de qué preocuparse. Este era su año para ganar; ella y sus Pokémon estaban en su mejor forma. Lo lograrían.


Arena de duelo de los concursos, tiempo después…

- ¡Cinco minutos en el reloj, comencemos!

- ¡Glameow, Umbreon, salgan al escenario! – Con ese grito de determinación, y en una lluvia de estrellas y corazones, sus dos Pokémon aparecieron en escena, listos para la batalla más importante de sus vidas.

Su inicial, su querido felino gris con la cola enroscada, y su compañero de tipo Oscuro de color negro y con aros amarillos, siempre estaba listos para dar su mejor esfuerzo, nunca menos que eso, y eso no iba a cambiar el día de hoy. Si no podía ganar con ellos, no podría ganar con nada.

- ¡Medicham, Tangrowth, aparezcan!

Su oponente, cuya apariencia Johanna no podía ver bien a causa de la iluminación (o tal vez por estar demasiado enfocada para ponerle atención), dejó salir a sus propios Pokémon, Medicham, de cuerpo gris y con los miembros rosas, y el enorme montón de lianas de color azul de tipo Hierba. Ellos serían sus oponentes. Podía manejar a un Medicham, y un Tangrowth no debía ser demasiado difícil de superar. Esta batalla sería pan comido…

- ¡Medicham, responde a mi corazón! ¡Mega Evoluciona!

Al ver las luces resplandeciendo, los ojos de Johanna se ensancharon del horror. El grito de "¡Lopunny, vamos a ganar! ¡Mega-evoluciona!" había sido lo que sentenció la batalla que perdió en su segundo Gran Festival, dándole la victoria al coordinador que la derrotó. Esa abertura, todo el poder, el shock de lo que había sucedido exactamente acababa de hacerle perder la concentración. Desde aquel entonces, nunca se había enfrentado a un oponente con esa clase de poder, contra un Pokémon Mega Evolucionado. Usualmente ellos competían en Ligas Pokémon, con en Concursos. Jamás había podido practicar cómo enfrentarse a ellos. Y ahora, acababa de aparecer otro, en el peor lugar y momento posible.

Johanna apretó los dientes mientras la luz dejaba de resplandecer sobre el Pokémon, revelando a un Medicham flanqueado por cuatro brazos fantasmales, una diadema alterada, y varios otros cambios que ocultaban lo poderoso que se había vuelto. Esta pelea no iba a ser nada fácil, pero tenía que darlo todo en ella. Especialmente porque la Mega Evolución ya le había costado una enorme cantidad de puntos.

- ¡Umbreon, usa Pulso Obscuro, y Glameow, Ataque Rápido!

Johanna supo que tenía que empezar con todo si quería tener una oportunidad de ganar esto. Abriendo su boca, su Umbreon disparó varios aros negros hacia el Mega Medicham, mientras Glameow se lanzaba a la carga atravesando los aros con un brillo blanco rodeándola. Al hacerlo, el Ataque Rápido de Glameow absorbió el poder de los aros y adquirió un lustre oscuro, y con él embistió a Medicham con fuerza, dando un excelente primer ataque. Johanna sonrió al ver que eso equilibró los puntos. Podía hacerlo.

Un minuto después, se las había arreglado para tomar una pequeña ventaja tras intercambiar varios ataques. Su oponente acababa de usar a su Tangrowth para disparar una Bola de Energía, que Mega Medicham golpeó con Fuerza de Palma para atacar, golpeando a los Pokémon de Johanna con la suavidad de una bala de cañón. Umbreon y Glameow salieron volando por los aires, justo cuando Johanna les ordenó lanzar su contraataque.

Umbreon saltó en la cola de resorte de Glameow, que la utilizó para catapultarlo directo hacia Tangrowth, girando en el aire mientras su cola brillaba de metal con Cola de Hierro. El ataque giratorio golpeó a Tangrowth en todo el centro, cortándole varias de sus enredaderas y empujando al Pokémon de hierba hasta su límite. Umbreon rebotó de vuelta al escenario aterrizando con gracia, mientras Tangrowth se desplomaba. La chicharra desde la cabina de los jueces le informó que se había anotado un KO.

- ¡Sí! Dos contra uno, no podemos perder…

Ya se sentía con ganas de celebrar, hasta que oyó a su oponente ordenarle a Medicham atacar a Umbreon con Fuerza de Palma.

- ¡Protege a Umbreon con Atactrueno! – gritó Johanna en respuesta, mientras su inicial comenzaba a echar chispas amarillas y lanzaba el ataque eléctrico hacia Medicham.

Con uno de sus brazos regulares, la Fuerza de Palma bloqueó el ataque Eléctrico, mientras los puños fantasmas comenzaban a rodear a Umbreon para golpearlo, todos brillando con Fuerza de Palma. Y entonces, una ráfaga veloz de puñetazos comenzó a llover sobre Umbreon, mientras Medicham gritaba furioso con cada golpe que conectaba. Siguió y siguió, hasta que Umbreon no pudo soportar más y colapsó derrotado. Con eso, los puntos volvían a ponerse en su contra, y solo quedaban treinta segundos en el reloj.

Cada uno de los puños fantasmas de Medicham comenzó a brillar con los poderes del Fuego, Trueno, Hielo y Veneno. Empezó a utilizarlos en secuencia, primero el Puño Fuego, que Glameow esquivó de un salto, seguido del Puño Hielo, que pasó rozándole los pelos de la espalda. El Puño Trueno fue bloqueado por una Garra de Sombra, y finalmente el Pinchazo Venenoso, que lo esquivó al doblarse de una manera que un humano jamás podría haberlo hecho.

Veinte segundos en el reloj. Todavía iba perdiendo contra Mega Medicham, tenía que sacar algo grande, y rápido. Su oponente volvió a ordenar una Fuerza de Palma, y mientras el puño sólido empezaba a resplandecer, la inspiración la golpeó como un Giga Impacto.

- ¡Rápido, Glameow, enrolla tu cola alrededor de Medicham! – gritó Johanna.

Con un maullido de reconocimiento, Glameow saltó hacia Medicham. Saltando para esquivar los puños fantasmas que trataban de agarrarla, Glameow se deslizó fuera del camino de la Fuerza de Palma y se puso justo debajo de Mega Medicham, antes de extender su cola. Esta se enredó alrededor de todo el cuerpo del Pokémon Luchador-Psíquico, causando que tanto él como su entrenador se quedaran paralizados de la sorpresa.

- ¡Ahora, Atactrueno!

Con ese ataque eléctrico a quemarropa, Medicham recibió daño que se esparció incluso hacia sus extremidades fantasmas. La electricidad finalmente salió despedida fuera del cuerpo de Medicham, formando unos anillos que explotaron en lo que parecía una estrella muy brillante, centrada en el electrocutado Mega-Pokémon. No era exactamente una flor de lis como le hubiera gustado, pero serviría. Y justo a tiempo, ya que en ese momento sonó el reloj indicando que el tiempo se había terminado.

Ambos de pie con mucho esfuerzo, Glameow y Mega Medicham, al igual que sus entrenadores, se dieron la vuelta hacia el tablero, para averiguar quién ganó. La diferencia parecía ser de un solo punto, y el ganador de ese encuentro fue…

- ¡Tras una dura y feroz batalla, la ganadora del Gran Festival de este año es Johanna de Pueblo Twinleaf!

El público estalló en vítores, inclusive Glameow corrió hacia ella y saltó hacia sus brazos, aferrándose cariñosamente a ella por su victoria, pero Johanna se quedó dónde estaba, demasiado abrumada con todo a su alrededor para hacer o decir algo. Lo logró… finalmente lo había logrado. Había ganado el Gran Festival… y justo a tiempo.


Unas semanas después…

Todo el dinero ya se había ido: sus padres estaban ahora en una cirugía adicional. Ella con gusto se hubiese quedado con ellos, pero su padre fue muy, muy insistente en que "no desperdiciara su vida rondando a sus viejos padres y que merecía ir a divertirse un poco". Así era como había terminado en Pueblo Celestic, por invitación de Lila, quien no ocultaba para nada su radiante alegría porque su amiga ganara el Grand Festival, y con una técnica basada en las suyas, nada menos. Era divertido, aunque había demasiado alcohol para el gusto de Johanna.

La edad legal para tomar era de veinte años en las regiones de Kanto, Johto, las Islas Naranja, Hoenn y Sinnoh, pero recientemente Hoenn y Sinnoh habían elegido reducirla a dieciocho. Cuando eso sucedió, Johanna fue convencida de irse con algunos amigos a tomarse unos tragos solo porque podían hacerlo. Para resumir la historia, terminó con varios números de teléfono anotados por todas partes y con una extraña tensión, y por si las dudad hizo una visita a una clínica local para asegurarse de no tener ninguna infección o haber terminado embarazada. Por fortuna no fue así, pero mejor no seguir tentando a la suerte.

Desde entonces, Johanna se limitó a celebrar solo poniéndose a bailar y ocasionalmente flirteando, mientras no hubiese licor involucrado. Así era más sencillo.

- Vaya, vaya, vaya… la nueva Gran Coordinadora de Sinnoh. Y debo decir, te ves realmente bella hoy. Una belleza digna de tus talentos. – le habló de pronto una voz que sonaba con acento extranjero, detrás de ella.

La peliazul se dio la vuelta, y se encontró de frente con un hombre, por lo menos unos diez años mayor que ella, aunque por la iluminación no podía estar del todo segura. Y dado que las luces a su alrededor cambiaban de color a cada segundo, no podía ver con exactitud el color de su pelo o de ojos. Lo único que podía distinguir era que llevaba ropa oscura.

- Gracias. – respondió Johanna, sonrojándose por alguna razón. De hecho, el solo estar cerca de este hombre la hizo sentirse… algo incómoda.

Parecía estar viéndola de arriba abajo. Johanna conocía esa mirada, era muy común en fiestas y reuniones sociales, y usualmente era seguida por encuentros sexuales. No todas sus escapadas habían sido bajo la influencia del alcohol, ya sabía perfectamente como era que la estuviesen viendo, tanto con hombres como mujeres. En realidad no le importaba eso mucho, mientras no lo hicieran mientras hacía sus espectáculos.

Usualmente se sentía halagada de que la apreciaran, pero algo con este sujeto se sentía… incómodo. La forma en como la veía, como si la desvistiera mentalmente… no se sentía normal. Era más como cuando su Umbreon veía a Glameow cuando se ponía en celo. Era… inquietante. Pero le daba igual, de todos modos no podría embarazarse por otras tres semanas. Solo le daba escalofríos, nada más.

- ¿Y qué planes tienes, ahora que te hiciste un nombre? – preguntó el hombre en tono cordial, como si no hubiese notado, o no le importara, que ella se había sentido incómoda de que la vieran como potencial material para procrear.

- Primero tendré que esperar para ver cómo resuelvo mis asuntos familiares. Después de eso… tal vez me dedique a la enseñanza. – Johanna discretamente trató de alejarse de este hombre que la ponía nerviosa, tratando de no provocar una escena que arruinase la fiesta de Lila.

Su amiga no se molestaría con ella por causar una conmoción si era por salir corriendo de un sujeto que trataba de propasarse con ella o algo así. No era así de egocéntrica. Sin embargo, sería un dolor de cabeza, entre los tabloides y la mala prensa que un escándalo como ese podría terminar echándole a Lila.

- ¿Oh, así que te gustan los niños? – dijo el hombre.

Johanna de pronto sintió como si la recorriera una ola de… Oh, por Arceus, ¿qué le estaba pasando? ¿Acaso de pronto se estaba excitando solo por estar tan cerca de este hombre? No había tomado nada, ¿sería que había algo en el aire? Esto se ponía escalofriante…

*¡RING, RING, RING! ¡LLAMADA, LLAMADA! ¡RING, RING, RING!*

Oportunamente, su teléfono le dio la excusa perfecta para salirse de la fiesta. Si era una llamada urgente tendría un pretexto para irse a otra parte por si se trataba de algo privado. Mientras se alejaba, el hombre no hizo ningún movimiento para seguirla, simplemente se quedó viéndola con una expresión de fastidio.

- Qué lástima, el viaje fue un desperdicio. – murmuró para sí mismo, mientras también abandonaba la fiesta. – En fin, siempre hay otras candidatas...

Y dicho esto, también se marchó.


Algún tiempo después…

Tras aquel último procedimiento médico fallido, sus padres le dijeron que ya no más. Habían decidido que, razonablemente, ella ya no podía hacer nada para revertir su cáncer, y no querían que ella siguiera gastando su dinero en balde tratando de salvarlos. No fue una conversación agradable: Johanna no tenía idea de cómo no fue a parar en un bar después de eso, aunque tal vez su encuentro con aquel hombre había ayudado a que se mantuviera en guardia. Y desde luego, a su Umbreon no le molestaba hacer de Pokémon guardián para ella.

Desde luego, todo ello conllevó al inevitable resultado. Un día extremadamente seco y caluroso, Johanna se encontró de pie, con un vestido negro, sus ojos llenos de lágrimas, en el funeral de sus padres. Una parte de ella, su cerebro, trataba de decirle que hizo todo lo que pudo, y que cualquier otra cosa la hubiese dejado en la calle. La otra, su corazón, se sentía que tal vez, solo tal vez, una cirugía más hubiese podido ser la que les salvara la vida.

Y luego para empeorar, aprendió de la manera difícil que los funerales también implicaban más costos de lo que se imaginaba. Especialmente cuando la guardería Sunny Day era la que proveía a los Pokémon, un servicio que no sabía que estaba allí, o que podía ahorrarse para no gastar algunos billetes de más. Y con eso, la idea de que sus padres prefirieran irse en paz y que ella no tuviese que "gastar su dinero en ellos", terminó siendo un punto muerto tras este reciente giro de acontecimientos.

Francamente, Johanna tuvo muchísima suerte de que la casa de sus padres todavía estuviera a su nombre, pues se la dejaron en su testamento, y pudo pagarla por completo al banco. Porque una hipoteca ahora sería un golpe fatal a su vida en estos momentos. En aquel instante, Johanna se encontraba sentada en la mesa de la cocina, y frente a ella docenas de cuentas que estaban esperando a ser pagadas.

- ¿Y bien, Glameow? ¿Me salto la cuenta de calefacción de este mes, la del internet y el teléfono, o dejamos de almorzar? – preguntó a su inicial con un humor algo negro. La gata le respondió siseando de una manera que podía interpretarse como "quítame mi calefacción y sufrirás las consecuencias". – Muy bien, creo que eso significa que no podré ir al estadio a atrapar pelotas de béisbol este mes…

Johanna suspiró, de un modo u otro tendría que quedarse endeudada con alguna de las corporaciones mayores. En aquel instante sonó el teléfono de su casa. Lo tomó con resignación, preguntándose si sería otra llamada automática política. Si había un lado positivo en sus actuales problemas financieros, era que esas llamadas en particular pronto cesarían.

- ¿Hola, residencia Berlitz? – Johanna habló con el tono más educado posible, pero estaba lista para colgar en cualquier momento.

- Saludos, Johanna Berlitz. – le sonó una voz masculina desconocida, en un tono neutral pero educado. – ¿Estás disponible para un almuerzo?

En aquel momento el estómago le gruñó escandalosamente. Trató de ignorarlo, aunque sin mucho éxito.

- Si estás invitándome a salir, ¿puedo saber por lo menos tu nombre? – respondió con un tono algo seco. – No acostumbro aceptar citas de gente que me llama al azar.

- ¿Una cita? Me malinterpretas, Gran Coordinadora. No vengo aquí por placeres, vengo por negocios. Mis asociados y yo en la U.T.P. quisiéramos contratar tus servicios.

- ¿La U.T.P.? – preguntó Johanna entrecerrando los ojos. – ¿Qué rayos es eso de la U.T.P.? Casi suena como un grupo terrorista o algo así.

- No, no somos un grupo de terroristas. Creo que te estás refiriendo al Batallón Universal de Entrenadores (Universal Trainers Battalion), U.T.B. – Parecía sonar como si la pregunta hubiese sido una broma que ya le aburría desde hacía tiempo. – Piensa más en nosotros como un grupo de consejeros, y deseamos conocerte. Si aceptas la invitación a almorzar, te pagaremos la cuenta y también por tu tiempo. Suficiente para que puedas cubrir esas… expensas acumuladas que tienes en estos momentos.

A la mención de que iban a pagarle todo, Johanna se quedó viendo sus recibos, como si lo considerara. Su Pokémon inicial, aunque no había escuchado la conversación desde el otro lado, pareció deducir lo que pasaba, pues no tardó en echarle una mirada que le decía "¿Estás segura que esto no va a terminar mal?"

Para ser honesta, Johanna no estaba segura, pero considerando el agujero en el que estaba, el dinero lo necesitaba de urgencia, y en Twinleaf no había quien pudiese contratarla para algún trabajo de momento…

- Está bien. – Johanna respondió con un tono de voz que sonaba con cautela. – Nos veremos en el Restaurante Staravia al este de Twinleaf en media hora. – Ese lugar siempre estaba repleto de gente, si pasaba algo raro, serviría para salir del atolladero. – Llevaré a mis Pokémon conmigo.

- Por supuesto, no puede ser de otra manera. Un buen entrenador o coordinador nunca debe salir sin ellos. – Dicho esto, la voz misteriosa colgó la llamada. Johanna también hizo lo mismo, y de pronto una enorme sensación de intranquilidad la invadió. Su Glameow también puso rígida la cola al sentirlo.

- U.T.P… – murmuró Johanna para sí misma. - ¿Qué querrá decir? ¿"Unique Trainer Profilers"? ¿"Ultimate Trainer Project"? ¿"Ultimate Tomorrow Premiers"? ¿"Unsettling Top-Secret Patronage"? ¿"Ultimate Tortellini Preparation"?

Glameow siseó ante la mención de ese último. Johanna tenía tanta hambre que debía estar delirando.

- Creo que… simplemente les preguntaré mientras ordeno un enorme sándwich.

FIN.


Notas del traductor:

Muy bien, con esto se abre oficialmente "Resetverso Expandido". El orden en que los iré subiendo puede que sea mayormente según la publicación (y longitud), pero es más probable que decida darle prioridad a los gaidens, ya que estando en el pasado interfieren menos con los eventos del presente, en caso de que estos afecten o estén conectados de alguna manera con lo que ocurre durante la historia principal.

Con Dawn en estos momentos "desaparecida en acción", creo que es interesante que tengamos un vistazo al pasado de su madre. Aquí ya podemos ver que a pesar de tener éxito su vida no estuvo exenta de tragedias, miren que todo ese esfuerzo para salvar a sus padres y al final no lo logró, sin mencionar las penurias económicas que está pasando. Y encima de todo, esa organización, U.T.P., ¿quiénes son y qué será lo que quieren de ella? No podemos estar seguros de que tengan en mente el mejor interés para Johanna, ¿verdad? Por ahora, solo podemos especular, pero tal vez ellos tengan algo que ver con la falta de registros acerca de Dawn y el por qué Ash no encontró información de ella cuando la buscó en Facebook. Habrá que esperar.

En fin, con eso concluye este. El próximo vendrá con el siguiente capítulo de la historia principal. Hasta entonces.