N/A:¡Gracias por su comentarios!
Bueno esta Nota de Autor es solo para responder una pregunta. Ginny si murió durante la guerra, en realidad hice un intercambio entre ella y Fred. Amo a Fred, no me agrada Ginny, es mi historia, me parece justo.
Capitulo dos:Tal vez no sea buena idea.
Un mes y medio después de aquella conversación con Luna, Harry se sentía medianamente arrepentido de lo que le había pedido. Obviamente no le había comentado nada a Hermione y mucho menos a Ron.
Durante esos días Luna había hecho lo imposible por subirle el ánimo, sin mucho éxito realmente... aunque al menos podía pensar en otra cosa. Y eso ya era algo. Luego de muchos intentos – de los que iba leer un libro hasta domesticar un animal tranquilo según criterio de Hagrid - había sido el turno del quidditch.
Harry no jugaba quidditch, le recordaba a Ginny.
Bueno, en realidad todo le recordaba a Ginny. Incluso hacer calcetines para elfos con Hermione. Sí, había hecho calcetines para elfos con Hermione.
¿Entonces por qué demonios estaba montado sobre una escoba a metros de altura, intentando localizar la snitch dorada? Ah, sí. Luna lo había convencido.
Era extraño – como todo lo que rodeaba a Luna - pero no podía evitar dejarse convencer por todo lo que la rubia decía. Tal vez, muy en el fondo él necesitaba estar bien de nuevo.
Todo Gryffindor gritaba su nombre eufóricamente, mientras Ron hacía lo suyo como Guardián. Iban bajo Hufflepuff por 100 tantos cuando Harry localizó la snitch y sin pensarlo se abalanzó sobre ella, la victoria fue cosa de tiempo.
― ¡Harry! ¡Harry! - gritaban los integrantes de la casa de los leones, todo Gryffindor estallaba de felicidad. Todo parecía calzar, Harry se sentía... bien, esperen. No. Esto NO está bien. No, no estaba bien. ¿Cómo se podía sentir tan bien? Su novia estaba muerta, no podía sentirse bien.
El joven Potter logró salir dejando al "Rey Weasley" como centro de atención dentro de la sala común, que estallaba en celebraciones tras su victoria.
― ¿Harry? - la voz de Hermione logró asustarlo, al parecer su salida no había pasado tan desapercibida como creía, bueno a la castaña no se le pasaba una.
―- Hermione – respondió el pelinegro.
― ¿Estás bien?
― Sí, sí, es solo que... - ¿Cómo explicarlo? Se sentía mal por sentirse bien. Eso era estúpido.
― Harry... - comenzó a decir la castaña, pero fue interrumpida por Harry.
― Hermione, Ron se sentirá mal si novia no está con él en estos momentos.
― Estará bien – respondió la joven, al momento que se sentaba al lado de su amigo – me preocupas más en estos momentos.
― Estoy bien.
― Lo sé, al parecer ese es el problema – Demonios, Hermione y su sexto sentido de chica lista.
― Creo que, tal vez no fue una buena idea volver a jugar Quidditch – dijo Harry.
― ¿Por qué?
― Porque... porque... bueno, la verdad no lo sé – se sinceró el pelinegro.
- ¿Entonces no jugarás más? - al ver que el joven no respondía, Hermione continuó hablando – Espero que sí, que no dejes de jugar, no importa si ganas o pierdes, sabes que no entiendo de quidditch, pero hoy por fin después de tantos meses te he visto... vivir otra vez.
― No es para tanto... - alegó el joven en susurro.
― Sí, Harry, lo es. No dejes que se vaya. Esto es lo que te gusta, esto eres tú. Por favor Harry, vuelve a ser tú – Hermione se acercó a su amigo y besó su mejilla.
Harry levantó levemente la comisura de los labios, al momento que ambos oían la voz de Ron tras ellos, llamándolos.
― Hey! Están todos celebrando allá adentro. ¿Están bien? - preguntó Ron con una sonrisa de oreja a oreja.
― Como siempre supongo – respondió Harry levantando los hombros, y a pesar de estar espaldas a Hermione pudo ser como la castaña le hacía señas a Ron. El pelirrojo solía ser muy evidente.
― Ah, bueno viejo... ¿Por qué no entramos? ¿Te haría bien una cerveza de mantequilla? - Gritó sonriente desde donde estaba, para luego susurrar - de hecho, creo que también tengo algo de Whisky de Fuego.
― ¡Ronald!
― Hermione, ya somos mayores de edad. Técnicamente no estamos rompiendo ninguna regla.
― ¿Sabes que si lo estás haciendo verdad?
―- Teniendo en cuenta que somos casi celebridades podrían darnos algunas libertades.
― Rona... - comenzó a decir Hermione pero Harry cortó la discusión. Sí, eran novios. Sí, realmente se querían. ¡Pero Merlín! Ese par adoraba discutir y más ahora... reconciliarse.
― Eh, chicos, chicos. Hermione no te preocupes no quiero Whisky de fuego, solo, saldré a caminar un rato. ¿Sí? Descuiden, estaré bien.
― No tardes Harry, recuerda que soy prefecta.
― Claro – respondió el joven sin importancia mientras se alejaba de sus amigos.
Harry comenzó a caminar por inercia hacia el lago, al parecer Luna tenía razón y el lago realmente era mágico. Cierto, no había hablado con Luna en todo el día, creía haber visto su notorio sombrero de león durante el juego, pero luego de eso nada...
― Ya me estaba acostumbrando a hablar con ella todos los días... - dijo el joven en susurro.
― ¿Con quién? - preguntó una voz tras él, sobresaltándolo.
― ¡Luna!
― Oh, sí Harry, yo también me he acostumbrado a hablar contigo.
― ¿Luna que haces a esta hora?
― Estoy buscando Grasshine.
― ¿Grass-qué?
― Oh Harry lo siento, se me olvida que has vivido siempre en un mundo muggle. Son bolitas verdes, naces en el pasto y solo puedes atraparles de noche. En las madrugadas se mimetizan con el rocío.
― Aha – respondió Harry sin interés, en realidad no debía haber preguntado.
― ¿Has visto uno? - preguntó la joven abriendo los ojos con interés – quiero llevarle uno a Hagrid, he aprendido mucho con él.
― ¿Ah sí? - ese comentario le sorprendió, muchos pensaban que Hagrid era algo torpe para elegir sus animales, pero bueno, viniendo de Luna...
― Quiero ser Bióloga – soltó Luna de pronto.
― ¿En serio?
― Me gustan mucho los animales, la forma en que hacen lo que sienten sin importar nada mas... solo ser felices – Luna se encontraba de cuatro patas en el suelo, buscando con sus manos entre el pasto.
― Deberíamos ser más como ellos – dijo Harry en susurro, más para sí que para la joven. Pero aún así la rubia había oído.
― Supongo que al ser humano le gusta sufrir un poco.
― Supongo...
― ¿Seguiremos siendo amigos cuando seas auror y yo bióloga?
― Eh... claro.
― No te noto muy convencido.
― Creo que ya no seré auror.
― ¿Por qué no? - preguntó la joven poniéndose de rodillas.
― No lo sé...
― Harry ese es tu sueño, Ginny no querría...
― No, no, no. Luna no comiences con eso de nuevo ¿Sí? - Harry se puso de pie con rapidez, no quería hablar de… esperen. ¿En qué momento se había puesto de rodillas a buscar animales, seguramente inventados?
― Pero Harry, Gin...
― ¡Luna basta! - gritó Harry saturado logrando que la rubia frenara en seco.
― Lo siento, yo solo quería...
- Lo sé – le cortó una vez más el pelinegro – y en serio lo agradezco, es decir, gracias a ti volví a jugar y me ayudó mucho, de verdad. Pero no quiero ser auror, ya no.
― Ginny va a matarme – dijo Luna en susurro, seguramente pensando en voz alta.
― ¿Qué? - Como de costumbre una frase por parte de la rubia, logró descolocar al moreno.
― Le prometí que harías tu vida normal y tú no quieres – respondió Luna.
― ¿Qué? - Cada respuesta de chica Lovegood descolocaba aún más a Potter, sin embargo algo le instaba a seguir haciendo la misma pregunta.
― Que le prometí Ginny que... – respondió nuevamente, pero al notar que hablaba demás se tapó la boca con ambas manos. Como si Harry hubiese entendido algo de todas maneras - No, no puedo decirlo.
― Créeme no has dicho nada.
― Uff que bueno, no quiero que vuelva a asustarme.
― Tú me estas asustando.
― Pero Harry yo no soy un fantasma – respondió la joven como si eso fuera obvio.
― Luna, ¿De qué estás hablando?
― Debo irme – dijo la joven de pronto, dejando a Harry con las palabras en la boca.
Tal vez la Guerra no solo le había afectado a él, es decir. Los Weasleys estaban dolidos con la pérdida de Ginny, pero continuaron haciendo su vida. Para Luna en cambio, Ginny era su mejor amiga, y seguramente la única. Tal vez la Guerra la había dejado más poco cuerda de lo que era...
Tal vez seguir haciendo caso a sus planes, no era tan buena idea...
