Capítulo II

Sasuke se levantó y miró al otro con suma curiosidad, y tuvo que reconocer que se veía muy diferente al arrogante y mal humorado Namikaze-san que conoció y con el convivió en Tokio.

El recién llegado habló con voz serena:

–Creo totalmente que no me querrás ver siquiera, pero… debemos hablar. Vamos.

El hombre avanzó por entre el sembradío hasta salir de la propiedad y a un bosque. Notando el camino a donde se dirigían, Sasuke preguntó:

–¿A dónde vamos? porque aquí no vive nadie, es solo bosque…

–Lo sé, Iremos por aquí cerca… yo conozco, y es que… también soy originario de Konoha.

Sasuke no lo dijo, pero se sorprendió ante esa afirmación y recordó que en su entrevista de trabajo le pareció reconocer al superior, mas no supo de dónde. No he escuchado de la familia Namikaze que vivan en Konoha, pensó el moreno.

En ese momento el Uchiha reconoció que siempre estuvo pendiente de Namikaze-san y que incluso los ojos de ambos se llegaron a encontrar y sobretodo que a él le parecía muy atractivo el rubio.

El par de hombres llegó hasta un lago y ahí el rubio pareció sumergirse en sus recuerdos y nostalgia que estos le traían….

–Esa estatua de buda, siempre ha estado aquí, ese sapo parado en esa roca es el rey del lugar –bromeó el rubio, luego se giró a ver un enorme árbol…– y este es el árbol sagrado… ¿No te hace recordar nada?

Las hojas del árbol se agitaron como si un viento furioso se sintiera y eso asustó un poco a Sasuke quien se giró de inmediato, haciendo el intento de regresar a su casa…

–¡Tú hiciste algo, es tu culpa!... ¡Si no hubiese ido esa noche a mi casa…!

Los recuerdos de nuevo invadieron a ambos

Una noche, el Uchiha sellaba su compromiso con Sakura; ella, su padre y él se encontraban celebrando en un restaurant, tal acontecimiento y poniéndose de acuerdo en lo que seguiría.

Al concluir la cena, Sasuke Uchiha se retiró a su departamento pensando en que casándose con Sakura tendría una familia y sobre todo que alejaría esos pensamiento indebidos que desde hacía tempo tenía por su jefe, por eso cuando llegó y este lo esperaba fuera de su departamento se asombró…

¿Qué hace aquí?

El rubio hombre se veía muy triste y lo miraba como culpándolo de algo, sin embargo cuando este le gritó…

¡Mentiroso!

¡¿Qué?!...

Sasuke no esperó que el hombre se le lanzara a los brazos y lo besara. El Uchiha no pudo resistir a que ese rubio –del que siempre pensó era muy atractivo y se sentía atraído– estuviese en sus brazos y no pensaba desperdiciar esa oportunidad…

Namikaze-san abrió la puerta de la casa y entraron a trompicones en esta, dejando que sus manos desesperadas se deshicieran de la ropa, quedando desnudos; sin dejar de tocarse y besarse, ahí ya no había diferencia de ninguna índole, solo eran dos personas con ganas de sentir a la otra y de entregarse por completo.

Sasuke lamió la piel perlada de sudor del rubio y este gemía llamándolo en su placer, incitándolo a tomarlo a conquistarlo; después de todo ese tiempo coqueteando solo con los ojos por fin se unirían.

Sasuke alistó al de abajo y fue entrando en él, sintiendo como esa estreches lo envolvía y casi lo llevaba al orgasmo; iniciaron las embestidas y ambos estuvieron seguros de que el otro era su alma gemela…

Cuando el orgasmo los alcanzó, pasó poco tiempo en el que el moreno sintiendo el otro cuerpo cerca de él, se quedó dormido.

Al otro día, Sasuke rompió el compromiso con Sakura y por supuesto eso trajo consecuencias, pues fue enviado a la sección de bodegas y aun así sus compañeros lo seguían viendo con recelo. De eso a la total renuncia del Uchiha a su trabajo y su regreso a su pueblo no pasó mucho tiempo…

Sasuke regresó de esos recuerdos que lo dejaron con las mejillas sonrojadas, pero su acompañante no pareció darle importancia a eso y siguió comentando…

–¿Qué piensas?... –El moreno no respondió y el rubio siguió hablando– hace mucho tiempo un niño perdió su zapato en el lago y yo se lo regresé; desde ese día nos hicimos amigos y jugábamos todos los días… –Sasuke abrió los ojos impresionado ante lo dicho por el rubio, pues por fin recordaba esa época en su niñez– En un día soleado, de pronto empezó a llover y él y yo nos refugiamos bajó este árbol…

¿Eso no fue un sueño?

Se preguntó Sasuke, mas no, no lo fue. El moreno siguió el recuerdo en su mente, como en esa ocasión creyó que su compañera se veía hermosa y no quiso perderla, no quiso que nadie fuese dueño de esa perfección...

¿Te gustaría ser mi esposa? –preguntó en su inocencia el Uchiha.

La voz del hablante lo devolvió al presente.

–Te mire, tú me besaste e hiciste una promesa, una promesa bajo el árbol sagrado… –El Uchiha se giró a ver a su compañero y este ya había cambiado; su ropaje, era el tradicional, llevaba su cabello atado en una larga coleta, y un brillo sobrenatural se notaba alrededor de él, ese joven era la preciosa niña de antaño– la hiciste a Naruto Namikaze del clan de los zorros de nueve colas y no puedes olvidar algo así, sin más y… ¡prometerle lo mismo a una estúpida mujer! –Esa frase ya la había dicho el rubio en tono de amenaza– Me obsesioné tanto contigo que te busque y te hice la vida imposible, –Sasuke sintió como el rubio lo tomaba del cuello para… no tenía idea, pues el otro no apretó mucho– pero… esa noche por fin me elegiste a mí, a mí sobre ella ¿No es así?

El Uchiha miró al rubio y no pudo evitar que su mejillas se sonrojaran, pues eran demasiadas cosas, incluso a esas alturas no se sentía digno de que alguien tan hermoso y único hubiera hecho todo eso por él.

Sería un sueño de nuevo o de verdad ese espíritu de zorro lo amaba… No lo deseaba averiguar solo anhelaba tenerlo de nuevo…

El moreno lo recostó y fue retirando la ropa hasta dejarle totalmente expuesto y ahora con su apariencia real Naruto se veía más que deseable, poco a poco la lluvia fue cayendo sobre los dos cuerpos unidos en armonía y pronto el Uchiha supo que todo era la verdad, pues sus ojos se lo decían…

–Si entraste a la compañía para verme ¿Por qué eras tan cruel conmigo? –preguntó Sasuke.

–Porque no recordabas nada de mí, teme y eso me enfureció… pero no hables de eso ahora…

–Es que siempre me intimidaste… –Los gemidos de Naruto fueron los únicos que se escuchaban en el bosque– Nadie en la empresa creerá que estoy contigo y que eres un espíritu zorro.

El rubio siguió disfrutando del moreno en su interior con las fuertes embestidas de este, mas sonrió de lado ante lo último dicho por este.

–Te amo… Naruto, siempre lo hice…, solo que no lo recordaba…

Y con eso ultimo dicho por el Uchiha, ambos llegaron al clímax. Aun abrazados y recorriendo la figura de otro con la mirada y los dedos, los encontró el ocaso; y por fin debieron regresar al pueblo.

Tomados de la mano llegaron a la residencia Uchiha y ahí no solo estaban estos últimos, sino…

–¡Por fin Sasuke! –gritó Minato.

–Mi hijo, te extrañaba –dijo Kushina notando como Naruto se sonrojaba.

Lo que no hubiese sido nada extraño en caso de ser recibidos por unos suegros normales, sin embargo los que lo decían eran un par de espíritus zorros; un rubio y la otra pelirroja que movían sus colas mostrando lo feliz que les hacía que el moreno por fin recordara a su retoño.

Fugaku caminó hasta su hijo y palmeó su hombro…

–Los Uchiha poseedores del Sharingan, ojos que nos permiten ver a los espíritus del bosque y más, privilegio que nos obliga a ser los guardianes de sus hogares.

–Padre… yo no… sabía…

–No te lo quisimos decir, pues cuando fuiste creciendo lo olvidaste y tus ojos también lo olvidaron, por eso no reconociste a Nauro y… bueno a Naruto.

Sasuke se ruborizó y atrajo instintivamente a su rubio contra su cuerpo.

–Jamás olvidare de nuevo.

–Eso esperamos.

Sentencio el zorro mayor. La familia se adentró en la casa y las mujeres se dispusieron de inmediato a organizar la boda. Mientras el par de novios no se dejaban de abrazar y ver amorosamente.

Para la noche arribó Itachi –el hijo mayor de los Uchiha– con su familia y Sasuke al verlos entrar, sonrió comprendiendo, pues en vez de ver a su cuñado cómo siempre, notó como este era…

–¿Eres un…? –comentaba Sasuke.

–Soy un tengu*.

–Por eso es tan buen con la esgrima –aclaró Itachi besando a su rubio esposo.

–No lo niego.

Terminó sonriente Deidara, bajando a su hija. Sasuke al ver a su cuñado y sobrina supo que el mismo se había vendado los ojos.

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El día estaba soleado y el grupo de invitados iban llegando a la residencia Uchiha, de ahí irían al bosque donde se oficiaría la ceremonia, justamente bajo el árbol sagrado.

Vestidos de traje de oficinista, los zorros iban transformándose a su forma real y con ropas elegantes para celebraciones en cuanto se presentaban con Fugaku y Minato…

–¿Trajeron regalo de Tokio? –preguntó curioso el rubio zorro.

–Algunos, es que debemos tener mucha magia para aparecernos en la estación del tren cerca de la oficina… –explicó Lee, uno de los invitados.

Oh si, casualidad que todo los empleados de la empresa donde Sasuke trabajó, eran…. Zorros.

–Pero aunque cansado, no podíamos dejar a Naruto-chan solo, en ese lugar. –opinó un pelirrojo.

Minato agradeció y vio como estos se iban acomodando cerca de la procesión. El rubio comentó a su compañero humano:

–No estás enojado con ellos por como trataron a Sasuke ¿o sí?

–Oh no, mi hijo necesitaba un golpe de realidad. –respondió el patriarca Uchiha.

Con la mayoría de los invitados unidos a la procesión; Fugaku negó y sonrió al señalar al inició de la pendiente subir a dos figuras que caminaban apresuradas en su dirección.

–Yo no lo invite ¿y tú?

–No juegues Fugaku.

Minato se acomodó su ropa tradicional y esperó…

El par de mapaches arribaron con ellos y el mayor los miró empezando a exclamar.

–¡Me han robado a mi hijo adoptivo!

–Nadie se ha robado nada, al contrario tú sabías de la promesa. –advirtió Minato.

–Muy cierto, mi hijo estaba comprometido con Naru-chan. –defendió el Uchiha.

–¡Pero Naruto es un hombre y mi hija Sakura…!

Los dos padres de los novios se cruzaron de brazos ante lo tonto de ese argumento de Kizashi.

Kushina y Mikoto llegaron con el grupo y llamaron.

–Ya paren todo y ustedes dejen de discutir que esto es una boda –amenazó la pelirroja al mapache y a su hija.

Mikoto señaló al par de figuras con trajes ceremoniales y soñadoramente dijo.

–Ya llegaron los novios.

El par de matrimonios ignoró a los mapaches y comenzaron el camino al bosque. Los invitados eran muchos y los novios lucían felices.

La lluvia caía ligera y el ocaso se veía en el horizonte…

–Hoy es un maravilloso día, para un zorro que quiere casarse…

Fin

En el folclor japonés se dice que el espíritu del zorro se está casando, cuando la lluvia y el ocaso caen al mismo tiempo.

*En Japón; espíritus del bosque mitad hombre mitad pájaro, que son muy buenos espadachines y guerreros.

Mil gracias y espero que les hay gustado, para que no olvidemos a esta parejita jejeje

daizukeuchiha, Ying Fa Malfoy de Potter, kane noona -No esperaste mucho XD-, Alba marina, Moon-9215 y sakura1402.