Capítulo 2: Mi Esclava

Estaba durmiendo, pero no felizmente, estaba teniendo una pesadilla. Una pesadilla con el odioso libro de Karen. Soñaba que era una princesa, que un príncipe venia en camino a rescatarme y que Flash me tenía cautiva en un horrible castillo. Todo un cliché donde Flash era un nomo feo y malvado y yo una princesa dulce e indefensa. Todo una fantasía pues ni Flash era feo ni yo era dulce e indefensa. Escuche la alarma sonar y desperté, eran las siete de la mañana. Me levante con pesar y me duche rápido, Flash me había citado en el parque a las ocho. Richard me llevo al parque y me dejo a mi suerte. Me quede allí en mí árbol leyendo un poco, respiraba tranquilidad.

- Hola Rae, Rae, lista para trabajar- Escuche su odiosa voz a mis espaldas. Rodé los ojos, me despedí de mi lectura con mucho pesar y me levante del suelo. Me di media vuelta y lo mire a los ojos.- Bien, comencemos con esto- Me dijo y soltó una mochila gigante en mis manos, casi caigo al suelo con ella de tan pesada que estaba. El comenzó a reír- dámela, eres una mala esclava, necesito una con más fuerza y estatura.

- Si, tienes razón, yo me voy- Le dije y le tire la mochila. El la atrapo y volvió sonreír.

- No, eres mi esclava por hoy y me servirás. No importa que tan inútil seas, al menos eres linda.- Dijo y me sonroje.- Ven.- Ordeno y lo seguí, llegamos hasta un coche deportivo último modelo color amarillo con los interiores rojos. Lo mire confundida.

- No voy a salir de la urbanización contigo- Le dije con notable desconfianza.

- Si, lo harás, eres mi esclava y no especificaste condiciones para serlo, así que súbete- Me dijo abriendo la puerta del pasajero, lo mire y negué con la cabeza.- No tienes palabra, linda.- Dijo negado con la cabeza en señal de decepción. Me enoje y entre en el maldito coche, cruzándome de brazos. El sonrió y se subió en la parte del conductor.

- ¿A dónde vamos?- Pregunte aun con enojo, realmente no me importaba, el hacía que me sintiera totalmente en confianza. Como si lo conociera de toda la vida.

- Ya lo veras- Me respondió y me guiño el ojo. Comencé a juguetear con su radio, cambiando de estación cada cinco minutos y ya llevábamos unos treinta en la carretera.- Llegamos- Anuncio y estaciono el coche en medio de la nada. Solo veía montañas inmensas a mí alrededor. Lo mire confundida y algo asustada. El me sonrió y bajo del coche, luego dio la vuelta y abrió la puerta del pasajero.- Ven- Dijo tendiéndome la mano para ayudarme a salir del coche. La acepte con algo de desconfianza y baje.

- Donde estamos- Pregunte extrañada.

- En uno de mis lugares favoritos de esta ciudad.- Me respondió simplemente- Ven- Volvió a exhortarme. Lo seguí hasta llegar a una inmensa montaña. Él comenzó a sacar equipo para escalar de la mochila. Me moría del miedo, él no pretendería que yo lo hiciera ¿o sí?- Ven Rae, lo harás primero, iré tras de ti.- Mis ojos se abrieron en el terror al escuchar lo que pretendía.

- No… soy… Rae- Le dije con voz temblorosa del miedo, el sonrió.

- Ven Rachel- Volvió a proponer, negué con la cabeza, él me puso el equipo con un poco de trabajo ya que yo no me resistía pero tampoco lo ayudaba, estaba totalmente petrificada por el miedo.- Vamos Rae, no es tan complicado- Me animo y yo me negué rotundamente.- Bien, entonces quédate aquí abajo y espera- Me dijo, yo asentí con satisfacción.- ¡Ah! Ten cuidado con los lobos, pronto es su hora de cazar si ves alguno te escondes en esa cueva de allá- Me advirtió con su descarada sonrisita.

- Voy contigo- Le dije sin pensarlo dos veces y el me ayudo a subir. Subimos en una hora, por mi culpa ya que casi caí en varias ocasiones. Él era todo un experto, asumo que escalaria esa montaña en unos quince minutos, ya que según él era la más pequeña que había escalado. Llegamos al tope de la montaña y todo se veía increíblemente hermoso desde arriba.

- A la cuenta de tres gritas lo más fuerte que puedas- Me dijo y sonrió. Estaba loco, pero era una locura agradable. Abrí los ojos y negué con la cabeza- Hazlo…- dijo sin dar oportunidad de refutar- uno, dos, tres…- Grite con toda la fuerza que pude, él también lo hizo, se sentía bien. Luego me quede sin oxígeno y comencé a reír. Wally me observaba con curiosidad. Deje de reír, su mirada escudriñándome me ponía nerviosa. Me sonroje, el sonrió.- Ven Rae, por aquí.- Me dijo, mientras prácticamente me arrastraba bosque adentro. Caminamos por algunos minutos y luego llegamos a un hermoso lago.

- ¡Wow!- Fue la única expresión que salió de mis labios.

- Vale la pena todo el esfuerzo para llegar aquí ¿no?- Me pregunto y asentí.- Bien, adentro entonces.- Me dijo y lo mire como si me acabara de dar la peor noticia de mi vida.

- No tengo vestido de baño.- Le informe.

- ¿Quién lo necesita?- Me respondió y se desnudó en frente de mi quedando solamente en ropa interior. Me di media vuelta, dándole la espalda, me avergonzaba por demás. Imbécil. Sentí su calor cerca de mi cuerpo, me puse nerviosa. Luego escuche el sonido que hace el agua al chocar contra la piel humana. Mire hacia donde escuche el sonido y ahí estaba él con su perfecta sonrisa mirándome.- Ven Rae, esta deliciosa- Me alentó.

- Seguro, estamos en el tope de una gigantesca montaña, debe estar muy deliciosamente congelada- Ironice, el sonrió.

- Entra, recuerda que eres mi esclava Rae. Debes hacer lo que yo diga.- Me reto con la mirada, alce una ceja en método de desafío.

- Oblígame- dije y me senté en el suelo. Flash sonrió con un dejo de malicia y salió del lago. Creo que no fue una buena idea decir eso. Se acercó a mí lo mire con furia más él no se dejó amedrentar. Me tomo por la cintura y me llevo arrastras hasta la orilla del lago. Al parecer el único que se afligía por mi mirada asesina era Garfield.

- Te daré una oportunidad, si me pides perdón, te dejare quitarte la ropa para que no se moje.- Me dijo, como si fuera gran cosa. Yo negué con la cabeza.- Entonces…- Me tiro al lago con todo y ropa, tenía unos jeans y una blusa negra. Al menos me había quitado las Dr. Martens. Sentía que me congelaba y se me ocurrió una magnífica idea para asustar a Flash.

- Auxilio… no se… nadar…- Grite y fingí que me ahogaba, Flash en un principio no me creyó, pero luego su preocupación era evidente. Se sumergió en el lago y fue por mí. Cuando llego a mí, rodee su cuello con mis brazos y sumergí su cabeza.- Venganza- Le susurre en el oído cuando subió la cabeza. El sonrió, me tomo por la cintura y se sumergió llevándome con él.

- Quítate la ropa Rae- Me dijo y me quede atónita, negué con la cabeza- Nunca estará seca si no lo haces.- Eso era cierto, pero no me importaba al final sería su auto el cual se arruinaría. Así que no me la quite, me moría de vergüenza nada más de pensar en que Wally vería mi cuerpo. Pasamos lo que restaba del día y mitad de la tarde en el hermoso lago. Salí del lago y encendí mi móvil que había dejado en la mochila de Wally, no tenía ni pizca de señal y marcaba las cuatro de la tarde.

- De-be-mos irnos…- Dije abrazando mi cuerpo y temblando del frio. Wally sonrió.

- Si, tienes razón Rae, vámonos- Dijo y se puso su ropa seca.- Ten- Me dijo ofreciéndome una toalla, creí ver el cielo cuando la vi. Hice ademan de tomarla- No, no, no, Rae, primero debes quitarte la ropa mojada, si no lo haces mojaras mi coche y eso no está permitido.- Fruncí el ceño.

- No me quitare la ropa Wally- Le dije con severidad.

- ¿Entonces te quedaras aquí?- Me respondió, es un patán. Negué con la cabeza- Pues quítatela, no te veré, iré a buscar el auto y cuando vuelva espero que ya la toalla este sobre tu cuerpo y tu ropa mojada en la mochila.- Dijo y se fue caminando por una carretera, ¿para que me hizo escalar la montaña si podía subir por la carretera?, es un imbécil. Me quite todo con rapidez, era un verdadero alivio, la ropa mojada pesa mucho. Coloque la toalla alrededor de mi cuerpo y la amarre. Ya estaba lista, justo a tiempo pues Wally acababa de llegar con su auto. Me dio una sonrisa desde adentro del coche.

- Ven linda, sube y trae la mochila- Me ordeno, pero no proteste solo rodé los ojos y lo hice, quería irme de ese lugar empezaba a bajar la temperatura aquí arriba, el frio me palidecía aún más de lo que soy. Wally me miro de arriba abajo, solo tenía la toalla sobre la ropa interior, el cabello mojado y revuelto, en mi opinión hecho un desastre, y mis Dr. Martens azul oscuro.- Te ves muy sexy- Dijo guiñándome un ojo, me sonroje bastante y subí en el coche sin responderle nada. Estuvimos todo el camino en silencio, pero un silencio cómodo, de esos que te hace reflexionar, hasta que llegamos a un puesto de comida. Era muy humilde, siempre quise probar la comida de estos lugares, estaba harta de los restaurantes finos. Wally aparco el coche. Yo me sorprendí.

- No pretenderás que me baje así- Le advertí algo estresada. El comenzó a reír. Él era una persona muy alegre, siempre reía de todo. Yo no lograba entender como alguien puede reír de cada idiotez, nunca entendí eso de Garfield, pero Wally era distinto.

- No, Rae, yo traeré lo que quieras comer- Me dijo y me brindo una de esas sonrisas que comenzaban a agradarme bastante.- y… ¿entonces qué quieres?- Me pregunto sacándome de mis pensamientos.

- No lo sé- Le dije con sinceridad, pues nunca había comido en este tipo de lugares.

- Bien, déjamelo a mí- Respondió y bajo del coche, vi como saludaba al vendedor del lugar. Sonreí, Wally era un chico muy tierno, humilde aunque tuviera dinero, divertido y guapo. Todo lo que yo nunca sería. Mi sonrisa se desvaneció en ese pensamiento, recordar el maltrato de mi padre arruinaba mis memorias y no me dejaba sonreír.- Ten hermosa, espero que te guste la carne- Wally me asusto, me perdí tanto en mis recuerdos que ni siquiera me percate de cuando se subió al coche.

- Si, si me gusta- Le dije y le brinde una sonrisa. El me miró fijamente y baje la mirada, me ponía nerviosa.

- Tienes una sonrisa perfecta Rae, deberías utilizarla más.- Me dijo y otra vez logro sonrojarme. Pase un mechón de cabello tras mi oreja estaba nerviosa y mire la hamburguesa que Wally había comprado.- Cómela, te prometo que es deliciosa- Me dijo, al parecer era obvio que nunca había comido una, o al menos no si no estaba en charola de oro. La tome y le di una mordida, era realmente deliciosa.- ¿Te gusta?- Me pregunto, asentí y tome un poco de refresco.

- Es deliciosa, gracias- Le dije y continúe comiéndola. Sentía como si conociera a Wally de toda la vida. Luego de comer, nos dirigimos a la urbanización, bajamos en el parque y nos quedamos viendo las estrellas y contando algunas anécdotas de nuestro grupo de amistades.

Pasamos unos cuantos días más, todos en armonía, aunque a veces no lo podía evitar y tenía una que otra discusión con Wally. Pero se nos pasaba el enojo rápido. El me enseñó a sonreír con más frecuencia, me llevo a comer a aquel lugar humilde y delicioso varias veces. Nos hicimos buenos amigos, aunque yo sentía algo más y sé que a él le sucedía igual. Pero como dice el dicho, lo bueno no dura toda la vida y llego el tan indeseado momento. Wally debía partir, después de la primera semana le rogo a su padre y consiguió quedarse otras dos. Pero hoy era el día en que le diríamos hasta luego, porque no me resignaba a que fuera un adiós, no es tan larga la espera solo hasta que vuelva de visita. Quizás eso suceda en unos tres o cuatro años más.

- Chicos fue un gran placer volver a compartir con ustedes, los extrañare mucho.- Dijo con una sonrisa fingida. Lo sabía pues yo muy bien conocía las auténticas, me las había obsequiado en diversas ocasiones. Tenía sus maletas, sus recuerdos y todo lo importante que debía llevar, todo menos una de esas sonrisas que me estremecen.- Adiós- Dijo y nos dio un abrazo grupal. Estaba resistiendo el llanto, sentía que en cualquier momento explotaría. Él se alejaba con su maleta y todas mis sonrisas, él se llevaba consigo mi alegría.

- Wally espera- La frase salió de mis labios sin mi consentimiento, el dio media vuelta y camino con bastante rapidez hacia mí. Me abrazo como si se le fuera la vida en ello. Parecía que estuviese esperando escuchar mi voz.- No me olvides, escríbeme todas las semanas, no dejes de llamarme, yo…- Una lagrima recorrió mi mejilla. Wally tomo mi rostro entre sus manos y me beso con desesperación. Pasión, amor, pero sobre todo desesperación. Sentí como sus lágrimas y las mías se mezclaban en nuestros labios. Duro tan solo unos treinta segundos, pero para mí fueron los mejores segundos de mi vida. Wally se llevaba mi vida, mis sonrisas, mi alegría y mi primer beso, con él.

- Te quiero Rae- Fue lo único que salió de sus labios antes de separarse por completo de mí.

- También te quiero Wally- Respondí en un susurro, el limpio una de mis lágrimas con su pulgar y me brindo una de esas sonrisas que me desgarraban el alma al saber que no la vería por un buen tiempo, y luego se marchó.

No importa lo que suceda de ahora en adelante nunca olvidaría a Wally.

- Todo sucedió cuando menos lo esperaba- Suspire, me voltee y todos mis amigos me sonreían. Kori me envolvió en un abrazo, Karen igual lo hizo. Víctor me palmeo la espalda y Garfield me hacía chistes tontos para intentar suavizar el golpe. Richard se acercó a mi oído.

- Te dije que le gustabas- Me susurro, yo sonreí.- El volverá, no lo soportara, lo conozco muy bien- Con esa última conjetura me fui con mis amigos esperando que lo que Richard decía también fuera acertado esta vez.


Espero les haya gustado la historia. Y como dije al principio del capitulo anterior espero que me sugieran la pareja de Raven con el chico que deseen.

Bueno... dejen Reviews...

Bye bye

Yaz