Conteo de palabras: 826.
El Gran Gatsby.
compasión.
Albus le dirige una mirada disimulada desde su cama a James, el otro chico leyendo una novela sentado en el alfeizar de la ventana con la mirada fija, las cejas fruncidas y ojos penetrantes. Era muy raro ver a James tan concentrado en un libro; hasta donde Albus sabía, las únicas veces que James cogía un libro era para tirárselo a alguien en la cabeza —específicamente, a él—. Así que Albus, casualmente sentado en su cama con una revista de Corazón de Bruja abierta en la página treinta y dos (último reporte: "¿Quién es el Héroe Gay?"), sería, sin duda, fácilmente distraído por esta inusual acción.
James, por supuesto, no se da cuenta de las constantes, furtivas y entretenidas miradas que su hermano menor le da, así que sigue leyendo con los hombros encorvados acompañado de un coro de suspiros frustrados. Él cambia de página, lee, lleva la cabeza hacia atrás en una expresión aturdida, se inclina hacia delante de nuevo, después trata de ganar un poco de tranquilidad y roza las líneas que ha leído. Por ahora, sus hombros se han relajado un poco y Albus ya no puede tolerarlo más. Él sonríe y balancea sus piernas sobre la cama.
—Bueno, me gustaría saber qué libro te tiene suspirando cada cinco segundos —dice, compasivo.
James no lo mira cuando, rápidamente, alza la portada del libro de F. Scott Fitzgerald, El Gran Gatsby. Es un libro muggle, y eso le sorprende pero no tanto como el hecho de que James sepa que existe. Albus frunce las cejas en un gesto de confusión y James se encoge de hombros con frustración.
—Leonardo Dicaprio va a estar en la película basada en el libro, saldrá en unos días. Leonardo. Dicaprio.
Albus suelta un sonido que podría traducirse como Ah, me importa una mierda. Sigue balanceando sus piernas mientras se pregunta porqué James lee el libro que estaba leyendo.
—¿Entonces quieres ir a ver la película?
—Sí, por supuesto. Pero tengo que leer esto primero.
Albus aún no lo entiende. (En realidad sí sabe por qué James está leyendo el libro antes de leer la película, pero Albus no esperaba que, entre todas las personas, él siguiera ese tipo de código desde que, bueno, él nunca presta atención a ninguna de las cosas que a Albus le gusta). Así que le pregunta.
—¿Por qué? De todos modos, ¿desde cuándo la película es lo mismo?
Y James responde mirándolo como si él ahora fuera la novela que está leyendo.
—Tienes que leer el libro primero antes de ver la película. Todo el mundo sabe eso.
Albus detiene el balanceo de sus piernas abruptamente.
—Ah, pero yo no lo sabía.
James es tan ajeno como parece.
—¿En serio? Estoy sorprendido, tú siempre eres el que lee libros muggles y va a las salas de cine con la tía Hermione —hace un gesto medio envidioso y medio sin esperanza hacia el librero de Albus que parece va a reventar en cualquier minuto con la cantidad de libros gastados y libros de bolsillo viejos—. Estoy bastante seguro que la mitad de esos libros no fueron llevados al cine, ¿cómo los has leído entonces?
—Uh, sí —contesta Albus sonando seguro y sarcástico al mismo tiempo— . Compré los libros después de haber visto las películas. Hay libros que no tienen películas y esos son los que no he leído aún.
—Albus —dice James inexpresivo—, puedes parar ahora.
Albus se ríe con fuerza y ganas. Por supuesto que él ya ha leído El Gran Gatsby y lo que él piensa acerca del libro no es una pregunta porque es bastante obvio. Es un gran libro muggle en su colección de libros y eso todo lo que tiene que opinar acerca de eso. Leonardo Dicaprio? Como dijo antes, no podría importarle menos. Ese hombre parecía haber vivido en una cueva después de haber abandonado sus tiempos buenos. Pero ese no era el punto, el punto era que James se veía extremadamente dulce con su expresión atormentada mientras tenía un libro entre sus manos, leyendo como si tuviera que hacerlo, leyendo como si necesitara hacerlo.
Y cuando Albus lo mira mientras se ríe, las orejas de James empiezan a ponerse rojas al igual que sus mejillas. Es realmente adorable.
Esto no era acerca de la estúpida película y Leonardo—Soy—Más—Viejo—Que—Dumbledore—Dicaprio, era acerca de James tratando de impresionarlo, por una vez, con algo que Albus realmente apreciaría: a través de libros.
—¿Ya acabaste? —murmura James.
—Sí, sí —contesta, tratando de recuperar la respiración.
—La película. Vamos a ver la película. Sábado en la noche.
—¿Sólo los dos?
Albus sabe que es una pregunta estúpida. Así que, obvio, James lo mira de nuevo como si fuera una versión andante de El Gran Gatsby.
—Duh.
Albus vuelve a su edición de Corazón de Bruja y, sin mirar a James, le dice:
—Pon de nuevo eso donde lo encontraste, Señor Gatsby.
James gruñe.
