Se suponía que era un One Shot pero no lo pude dejar así...
Los personajes no me pertenecen...
Makoto se comportaba de una forma poco habitual, Haruka lo notaba desde hacía unas cuantas semanas atrás. Sus risas nerviosas, sus silencios inquietantes, las miradas perdidas y los suspiros recurrentes. No sonreía con verdadera alegría, la fachada que montaba se caía a pedazos cada vez que cruzaban la mirada. La sensación de una barrera invisible que se interponía entre los dos, ya era bien conocida, la comunicación verbal no se les daba muy bien.
El muchacho de ojos verdes lo esperaba a la salida del examen, saludándolo con una afectuosa sonrisa un tanto menos radiante de lo que solía ser cuando estaban en Iwatobi. Tal vez sentía algo diferente en él, pero existía algo que no podía cambiar nunca y no deseaba que cambiara, era su calidez. Esa calidez le reconfortaba en situaciones que podían llegar a estresarlo, esa calidez le ayudó a superar las dificultades que tuvo que pasar al llegar a una ciudad tan inmensa y ruidosa como Tokyo, esa calidez le hacía querer seguir adelante cuando se sentía abrumado… No podía confundir nunca esa sensación con ninguna otra. Tal y como lo recordaba, aquella sensación se entremezclaba en una nube de sopor, sueño y pesadez en algún punto de la noche anterior, justo cuando se quedó en el apartamento de su mejor amigo. No recordaba haberse quedado dormido en la cama y más sin embargo despertó allí. Sintió un leve vacío en el estómago al pensar en cómo su amigo prefería su bienestar en vez del propio y cuanto se preocupaba por él; comprendió cuanto afecto le era expresado y profesado día a día de manera tan simple como el preocuparse por su alimentación, confort y salud.
¿Por qué Haruka no era capaz de expresar lo mismo? ¿Por qué no podía encontrar una manera de mostrar a su amigo que también lo apreciaba? Le costaba expresar emociones, le costaba expresar afecto con cercanía física como un abrazo o tomarse de las manos-cosa que habría sido un tanto embarazosa en la época actual- pero tenía que haber una forma…
-¿Haru? ¿Vamos a comer?- le preguntó el chico más alto – El examen me ha dejado con hambre y el cereal de la mañana no me ha servido mucho – rió algo avergonzado mientras el pelinegro asentía. – Vamos por waffles con fruta. – Haruka volvió a asentir.
¿Y si tan solo hablaban? Eso también era difícil, pero tan solo bastaba recordar los malentendidos y el desastre que se había suscitado antes de su viaje a Australia, todo por no expresar lo que le ocurría. ¿Y si Makoto estaba pasando por algo similar que él en aquel tiempo? No quería que todo explotase y hubiese un desastre más que lamentar, no quería perturbar la forma en cómo se relacionaban en la actualidad.
-Makoto, ¿te pasa algo? – soltó sin previo aviso luego de que no habían cruzado palabra en un largo rato. El pelinegro notó la expresión de sorpresa desmedida de su amigo, como si nunca antes lo hubiese oído hablar. –Makot…
-¡Estoy bien! – Casi gritó el chico de ojos verdes ganándose unas cuantas miradas de los transeúntes que estaban cerca – Haru…estoy bien. –asintió varias veces como tratando de autoconvencerse. – el examen estaba duro, de alguna forma me siento muy cansado. Seguro se me quita con el desayuno – le regaló una pequeña sonrisa al abrir la puerta de la tienda.
Al cabo de un rato de estar en la tienda, ya se encontraban con el desayuno frente a ellos. Haruka no dejaba examinar el comportamiento de su amigo con la mirada. Si él no le decía nada, al menos habría una forma de intentar descifrar que pasaba con él.
-¿Haru? – preguntó Makoto con nerviosismo al sentirse observado. El pelinegro no dejaba de mirarlo fijamente mientras al otro se le quería salir el corazón, casi le temblaban las manos. ¿Tengo algo? – No hubo respuesta, sin embargo el desayuno fue algo intranquilo pues Haruka no desistía de su cometido, aunque no logró lo que quería pues su amigo no le reveló que le ocurría.
En la tarde luego de pasarse un largo rato tiempo en la piscina de la Universidad, volvieron al apartamento de Makoto para tomar algo de comida y descansar mientras veían la tv. Haru había dejado de lado el asunto de observar atentamente al otro muchacho, su cometido no estaba rindiendo frutos pero encontraría otra forma de saber que le ocurría, en cambio estaba totalmente concentrado en un programa sobre acuarios de todo Japón, estaba maravillado por poder saber cuánta agua albergaba cada uno de ellos, eran como piscinas gigantes, no despegaba sus ojos de la pantalla mientras el chico Tachibana permanecía a su lado estando sospechosamente callado.
-Haru…Haru-chan…- la voz de Makoto tenía un tinte terriblemente melancólico y triste, el pelinegro no pudo ignorarle y le dirigió la mirada, el muchacho de ojos verdes estaba dormido…hablaba entre sueños – Haru no te vayas…te lo suplico…Haru-chan NO!...NO me dejes, Haru…te quiero, Haruka…- le rodó una lagrima por la mejilla y el instinto natural de Haruka fue tratar de limpiarla, pero el contacto de su mano despertó a Makoto - ¿Haru?
Continuará...
No voy a poder subir el proximo cap pronto...tengo varios examenes en las próximas semanas y a duras penas tuve tiempo de terminar este pero juro que no lo dejo inconcluso..saludos y gracias por leer.
