Delirios II

Sesshomaru por primera vez estuvo de acuerdo con Jaken, Rin había actuado de forma estúpida…

La rama del árbol de sauce crujió a unos cuentos metros de distancia, miro el bosque con atención, pero todo había quedo silencioso de nuevo, espero, pero el yokai parecía dudar, entrecerró los ojos. Le molestaba esa duda en el invasor, no podía irritarle más esa actitud cobarde, veía como se alejaba, el demonio aun sopesaba la opción de alejarse y perder a la presa humana que había tenido en la mira. Sesshomaru se burlo internamente de su mediocridad, aunque no le perseguiría, no significaba ningún reto para el matarle; pero desde hace mucho tiempo ya nada significaba un verdadero reto.

—Achu. — Jaken le dirigió una mirada envenenada a su humana, quien se acurruco mas en las mantas intentando omitir los regaños silencios de este, o era lo que percibió con el rápido vistazo que les dirigió.

—Pequeña mocosa estúpida. —al parecer no era suficiente para él solo mirarla con reproche, tenía que hacérselo saber. Sesshomaru estuvo por segunda vez de acuerdo con ello. Aunque nunca lo demostraría.

Escucho cuando el demonio se alejo definitivamente de los alrededores, y él se permitió acercarse al grupo que lo acompañaban, Rin seguía demasiado inmersa luchando con los espasmos de la fiebre y en no escuchar las palabras del demonio sapo así que no fue capaz de notar su presencia, los regaños de Jaken subían en intensidad hasta un nivel que no le había notado tampoco, solo el dragón detrás del cuerpo de Rin le había visto. Un enemigo los hubiera matado al instante.

—Ahora retrasaras los planes del amo bonito, eres solo un estorbo.—ya había llegado demasiado lejos, o solo se había aburrido de escuchar lo mismo en todas las formas que se podría concebir, le tendría que mandar a buscar la medicina para Rin, si quería seguir vivo, por lo menos que fuera de utilidad.

Los humanos eran tan débiles, y Rin debería saberlo ya, no entendía porque había sido tan absurda al volar sobre el lomo de Ah-Uh con la ropa toda mojada en pleno invierno.

—Jaken. –hablo con indiferencia, pero le imprimió a sus palabras esas notas de frialdad que eran necesarias para que se pusieran alertas. El resultado fue instantáneo.

—Amo bonito, ha regresado. —escucho que le decía, no miro en su dirección, si no en cambio fijo su mirada en Rin vio como su cuerpo se contorsionaba a causa de la fiebre, escucho claramente sus dientes castañear, el rubor de sus mejillas. Tuvo curiosidad de saber si serían tan terribles esas enfermedades humanas.

—Jaken. —un rápido vistazo le dio al demonio sapo todo lo que necesitaba saber.

—Amo…puedo llevar a Ah-Uh. —decirle que no y solo mirarle más fríamente y el sabría la respuesta, pero las condiciones en que se encontraba Rin…no ella no parecía estar dispuesta a esperar todo el tiempo que se demorara el sapo.

—Ah-uh.—tuvo que llamarle, el dragón no parecía querer alejarse de su humana, y él con desagrado comprendió el sentimiento.

Vio como sus dos sirvientes se alejaban el cielo, ya no podría irse a vigilar los alrededores, tendría que estar con Rin, hasta que ella se recuperara y pudiera estar sola. Ella le miro entre las mantas, sus ojos empañados no parecían dejarle enfocar su alrededor.

—Tengo mucho frio, mi señor. —un susurro, uno tan débil y efímero que solo alguien con un sentido tan agudo podría percibir. Miro la fogata casi extinta, estaban en medio del bosque, ninguna aldea abandonada, ninguna cueva, no había nada.

Podría volar con ella en sus brazos y matar algunos humanos, y quedarse con alguna cabaña, pero entonces tendría que dejar a Rin ver el espectáculo, o escuchar sus preguntas; la conocía bien, no le perdonaría un acto de tal crueldad, y el estúpidamente le ahorraría el sufrimiento.

Se acerco a ella, y la tomo entre sus brazos, más delgada de lo que pensaba, ella se apretó a su cuerpo, y el solo se sentó entre los arboles con ella protegida por su estola, si fuera solo un frio por la estación invernal, ya se abría calentado, pero esto era diferente, y Rin solo se revolvía inquieta. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y a él solo le molesto más.

—Mi señor…—sollozo y se abrazo mas fuerte a él, metiendo sus manos frías entre los pliegues de su kimono, el no hizo nada para detenerla. Él definitivamente no era una fuente de calor como lo sería un humano, pero si ha Rin le parecía suficiente, el no diría nada a que ella tocara con sus manos su cuerpo.

Eran pequeñas y recorrían su pecho, no emitió ni un sonido cuando ella empezó a trazar círculos con sus dedos en la piel, pero el cosquilleo que sentía estaba ahí, y lo estaba despertando, el calor que ella desprendía por su fiebre empezó a sofocarle. Pero Rin estaba más tranquila así que dejo de prestar atención a las reacciones de su cuerpo.

—Tengo miedo. —No la entendió, ¿Por qué tener miedo, si él estaba con ella? Tal vez… no nada de lo que tenía en mente poseía un sentido coherente, no había nada de lo no pudiera protegerla.

La muerte...

El ya no tenía la forma de protegerla si ella moría, pero no le importaba buscaría una forma de traerla de vuelta, para decirle lo estúpida que era por morir con una enfermedad humana. Definitivamente los humanos eran seres tan débiles.

Luego para su sorpresa, sintió su aliento muy cerca, y la humedad… le estaba besando el cuello. ¿Dónde estaba Jaken? El podría haberle proporcionado su vía de escape, con desagrado recordó que él lo había mandado a buscar medicinas. Su lengua, estaba trazando los mismos círculos que había hecho en su pecho con sus manos ¿Qué le pasaba?

—Mi señor…no me deje. —Donde demonios decía que hacer cuando esto pasaba, el estaba acostumbrado a muchas cosas, pero no esperaba algo así. Si fuera otra hembra ya estaría muerta. Esto seguramente era parte de la enfermedad, alguna que volvía loco a los humanos. Ya estaba pensado estupideces.

Rin, la joven y tierna humana, solo pensaba que era un sueño, una fantasía, todo se veía tan borroso, pero sentía esa calidez, y podía ver un destello dorado, cuanto le hubiera gustado estar así en la vida real, se abrazo mas a la esa ambiente distorsionado, seguramente estaba muriendo de frio, y ella solo sentía la calidez de su amo; pero él no estaba con ellos, el se había ido alguna parte. Era un sueño, uno maravilloso.

Lo abrazo con más fuerza, se sentía tan real, su boca busco el camino a unos labios que solo estaba en su mente, sintió la piel tersa, era tan dulce, recorrió ese camino, trazo círculos como muchas veces lo había deseado, siempre quiso saber hasta dónde llegaban las marcas de yokai de su amo, pero sus ilusiones siempre omitían esa información, no tenía la imaginación para llegar tan lejos.

Pero esta vez se sentía tan real, pero no podía ver, tal vez este ensueño le deparaba algo mejor, o solo era otro truco de su mente…Oh, consiguió los labios, sintió un aire frio, y su cuerpo se sacudió, no supo si por la fiebre, o por alguna ventisca. Ella nunca imagino que no era más que la respiración de un demonio, helada y peligrosa.

Sesshomaru intento alejarla, ella quería besarle, y el no iba aceptar eso, la agarro por los brazos, y la alejo, ella se batió y empezó a llorar, gruño molesto, era un truco patético, pero estaba surtiendo efecto…mientras ella mas lloraba el mas furioso estaba, sus dientes castañeaban, su nariz estaba roja al igual que sus mejillas y sus ojos, temblaba, era tan frágil e indefensa. El error fatal lo cometió cuando la miro a los ojos, marrones profundos y completamente desenfocados, parecía desesperada por verle.

—Amo Sesshomaru. —sollozo y el cayo en la trampa y la envolvió en su estola nuevamente.

Cuando Rin sintió la calidez nuevamente, se aferro a ella, sus piernas se enroscaron en torno a su cintura, y sus brazos rodearon su cuello, mientras su rostro quedo enterrado entre la depresión de su cuello, se sentía tan bien, lo beso, nuevamente con mas ferocidad, desesperada por sentirlo más cerca, sabía que pronto despertaría y se sentiría sucia por seguir con esa lujuria insaciable a costa de su amo. No le importo en ese momento, quería disfrutarlo.

Apreció de manera perfecta y maravillosa como el frío chocaba contra su boca, esa sensación helada que venía de los labios de su amo, no le importo solo lo beso y su mente pareció asociar todo, porque a pesar que en los sueños anteriores nunca le había besado, su instinto estaba preparado para la situación, se movió con experiencia, y apreció con total placer como su lengua se encontraba con la de su amo en un vaivén enloquecedor. Se excito de lo real que parecía todo. Esperaba enfermarse más a menudo, o tal vez ya estaba muerta y solo había llegado al paraíso; o era el infierno con el preludio del placer, para luego hacerla sufrir. Eso tenía sentido, este momento era lo que más añoraba.

Movió sus caderas, al sentir algo entre sus piernas, imaginaba lo que era, y su cuerpo se electrizaba solo por el contacto, tembló con anticipación. Ya no le importaba si era el cielo, el infierno o lo que sea, que no parara.

Sintió entonces algo frio entre su ropa, era como siempre espero que se sentiría, el tacto de su amo contra su pecho, sus pezones endurecidos le enviaron calambrazos de placer a todo su cuerpo, se apretó mas a él, esto la estaba volviendo loca, metió las manos entre las telas que le impedían llegar a la piel de su señor, quería tocarle, sintió ganas de darle un premio a su mente, estaba haciéndolo de maravilla, jamás se había sentido tan despierta y tan profundamente ida en la vida. Era lo mejor. Lo jalo hacia ella, no perdería ni un segundo, lo beso con más ferocidad, escucho un gruñido contra su boca, y eso la desarmo.

Su cuerpo dio un espasmo cuando choco con algo frio, de forma tan brusca que no lo pudo prever, no veía absolutamente nada pero podía oler la humedad, la nieve, estaba regresando en sí, el calor estaba siendo sofocado por la realidad. ¡Oh no! Ella quería continuar, se intento abrazar al calor de su amo, pero este ya no estaba. Movió sus brazos frenéticamente pero solo había aire frio. Lloro al estar sola, todo era borroso, escucho unos gruñidos, y se quedo congelada por el miedo, el retumbar de la tierra, una luz segadora verde, y luego completo silencio. Tirada en la nieve, con la respiración acelerada, no sabía qué hacer.

—Patética escoria. —era la voz de su amo, había vuelto, se limpio los ojos con la manga del kimono, he intento de nuevo enfocar su entorno.

Si Rin hubiera sido capaz de ver con claridad, hubiera notado el rubor en las pálidas mejillas de Sesshomaru, y un pequeño inconveniente entre su hamaka, pero nada de eso paso, ella solo vio una figura borrosa, y con el cuerpo tembloroso solo fue capaz de sentarse entre las raíces del árbol a su izquierda.

—Rin nos vamos. —ella asintió incapaz de hablar, pero temblaba demasiado para poder levantarse, entonces ocurrió lo más maravilloso que podría pasarle, su amo la tomo en brazos, y ella colapso de placer.

Sesshomaru la vio desmayada en sus brazos, y agradeció eso, tal vez si tenía suerte mas nunca se repetiría un evento como ese, y Rin pensaría que todo había sido un sueño.

Si no fuera por ese demonio las cosas hubieran terminado de forma diferente…

_::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::_

No quería tardar tanto para publicar, pero conseguía un tiempo para transcribir el documento a digital, con algo de tiempo libre, ya he pasado los próximos tres capítulos así que no tardare demasiado la próxima vez, agradezco mucho sus comentarios y las alertas y favoritos que he recibido por la historia, se que muchas aun esperan ver de qué va todo este fic, pero me gustaría leer su opinión para poder tener una idea a que rumbo dirigirme y si hay algo que deba modificar, abierta a sugerencias se despide,

Eveli_S.

Próximo Capitulo: Campo de Flores