¡Hola! ¿Cómo están? Siempre espero que super super bien. Me gustaría agradecer a todos los que comentaron y/o leyeron esta historia. ¡Muchas gracias! Me alegran el día cuando leo sus comentarios n.n (Akira-chan me haces reír mucho mucho n.n casi puedo imaginarme cómo eres en persona jajaja). Espero que les guste este capítulo y que lo sigan hasta el final porque tiene muy pocos u.u

Saludos

PD: ¡Disculpen por la demora! Lo que sucede es fanfiction no me dejaba subir el capítulo (siempre me salia error tipo 2 o algo así y parece que a varios le sucedió lo mismo u.u).

"¿Acaso esto es amor a primera vista?"

"Naruto cree que puede hacer lo que se le venga la gana… aunque casi me besó… fue muy lindo… " – Suspiró Hinata. "Pero no quiero que se repita la historia…" – Pensó la morena. Llegó a la casa de su padre y entró sin ninguna vergüenza.

Buenas noches – Dijo Hiashi que se encontraba sentado en el piano.

Buenas noches – Respondió Hinata con un poco de molestia.

Sé que eres joven, pero me gustaría que no llegaras tan tarde – Pidió el padre de la chica.

No es tan tarde – Se defendió Hinata.

¿No es tan tarde? Son cerca de las dos de la madrugada – Dijo Hiashi, señalando el reloj que estaba en la pared frente al piano.

Lo siento – Dijo con molestia la chica. ¿Quién se creía su padre para controlarla? Él las había dejado y no tenía el derecho de reprenderla.

No hay problema, sólo no quiero que llegues tarde y que me avises a dónde te diriges – Pidió el hombre, mientras se levantaba y se dirigía a su habitación. Supongo que sabes cuál es tu cuarto – Hinata negó con la cabeza. El segundo a la derecha por ese pasillo – Indicó el hombre. Hinata siguió las indicaciones y se fue a dormir.

Buenos días, papá – Saludó muy contenta Hanabi, al entrar a la cocina. ¿Qué desayunaremos hoy? – Preguntó sentándose alrededor de la mesa.

Hoy comeremos tocino y huevos. Espero que te gusten – Dijo Hiashi con una sartén en la mano.

Sí, mamá siempre los hacía por las mañanas – Sonrió Hanabi, mientras cogía un vaso de jugo. Por el pasillo se sentía venir a su hermana. Hinata, ¿vienes a desayunar? – Preguntó Hanabi al ver a su hermana en la puerta.

Buenos días, Hinata. Te sirvo inmediatamente – Le dijo el hombre, mientras rompía un huevo para cocinarlo. Hinata los miró y salió sin decir palabra alguna. ¿Dije algo malo? – Preguntó el mayor.

No. Lo que sucede es que Hina es una testaruda y no come carne – Respondió Hanabi, al morder su tocino. No sabe lo que se pierde – Bromeó la chiquilla.

Ya veo… - Suspiró Hiashi. ¿Y desde cuando no come carne? – Preguntó con vergüenza. Se supone que él era el padre de esas dos bellas chicas y ni siquiera conocía sus gustos. Si no fuera por Hana, tal vez Hanabi no hubiera comido desde ayer.

Hace un año – Respondió la chiquilla. Papá, ¿qué haremos hoy? – Preguntó a su padre.

Hoy tengo que ir a trabajar, pero sólo será medio día. ¿Quieres acompañarme? – Preguntó a su hija menor.

¿De verdad? – Preguntó emocionada la chiquilla. Hiashi asintió con la cabeza. ¡Me encantaría! – Rió Hanabi contagiando su alegría a su padre.

….

"Papá…" – Suspiró Hinata. Se sentía un poco mal de lo que estaba haciendo, sin embargo no perdonaría a su padre por haberlas abandonado. "Tengo hambre… debería haber desayunado" – Se reclamaba la morena a sí misma. Por suerte, estaba caminando frente a un restaurante. Hurgó en su bolso y buscó su billetera. "Tengo dinero suficiente" – Se dijo y se dispuso a entrar. Se sentó en una mesa y fue atendida por una chica rubia.

Buenas tardes, ¿qué te sirvo? – Preguntó la rubia, quien la miró un poco raro.

Quisiera unos panqueques con manjar y una taza de café – Respondió con total normalidad, dejando su bolso en el suelo al lado de sus pies.

Enseguida te traigo tu pedido – La rubia la miró de reojo y se dirigió a la cocina. Unos panqueques y una taza de café – Dijo a la más joven de las cocineras.

Enseguida – Respondió una chica de cabellos rojos y con lentes de marcos negros. Media hora más y terminamos el turno – Comentó la pelirroja a su amiga. Ya casi eran las doce del día. Hinata había perdido mucho tiempo caminando por la ciudad desde la casa de su padre. La próxima vez tomaría un taxi.

Sí, menos mal estoy un poco cansada. Oye, Karin, ¿habías visto a esa chica? – Le dijo, señalando a Hinata a través de la ventana de la puerta de la cocina.

Mmm… no, Shion – Respondió Karin. Toma ahí está el pedido – Le dijo a su amiga y compañera de trabajo.

Gracias – Shion tomó el pedido y se lo dejó a Hinata. Cualquier cosa me avisas, estaré cerca de la entrada – Mencionó Shion.

Gracias – Agradeció Hinata y se dispuso a comer los panqueques. Minutos después se hizo presente cierto rubio ya conocido.

Buenos días – Saludó Naruto, entrando al restaurante.

Buenos días, Naruto – Saludó con una sonrisa Shion.

Ah, Shion, pensaba que ya te habías ido a tu casa – Comentó Naruto no muy a gusto con la presencia de la rubia.

No me podía ir antes de verte, ¿te molesta? – Preguntó Shion muy sensualmente.

No, no me molesta, pero debemos cumplir con nuestros horarios, ¿de acuerdo? – Dijo Naruto para luego dirigirse a la cocina e ir a cambiarse el uniforme, pues un poco más atrás de la cocina se encontraban los vestidores.

"Naruto… ¿por qué no quieres volver conmigo?" – Pensaba Shion, cuando fue interrumpida por un chico pelinegro.

Oye, Shion, ¿Naruto ya llegó? – Preguntó el chico muy serio.

Algunas personas no tienen modales… buenos días, Sasuke – Dijo irónicamente la rubia. Sí, recién acaba de llegar – Dijo Shion, mirando al pelinegro un poco molesta.

Ok – Respondió Sasuke. De verdad que no soportaba a Shion.

Deberías de seguir el ejemplo de Naruto. Él llega temprano. Menos mal que sólo está esa chica rara – Le dijo a Sasuke, señalando a Hinata.

¿Chica rara? – Sasuke miró a Hinata y se dio cuenta que era la misma chica del día anterior. Bien, yo la seguiré atendiendo para que te largues de una buena vez y nos dejes tranquilos – Dijo Sasuke con una sonrisa maliciosa. Shion le miró enojada y se dirigió a la cocina para cambiar su uniforme. Sasuke le siguió, pero a la distancia. En los vestidores se encontró con Naruto.

Oye, adivina quién está comiendo en el restaurante – Preguntó Sasuke, mientras sacaba su uniforme de su casillero.

Mmm… Sakura o Ino – Respondió Naruto, quien comenzaba a abotonarse la camisa.

No, la chica de ayer, esa de cabello negro y largo – Dijo Sasuke. Shion que se estaba cambiando en el otro extremo de los vestidores escuchó la conversación que tenían los amigos.

¿En serio? ¡Qué bien! Podré invitarla a salir para disculparme y recompensarla por lo de ayer – Dijo Naruto muy emocionado.

Yo creo que con el casi beso, está más que agradecida – Dijo Sasuke con burla.

"Naruto casi besó a esa estúpida. No puede ser… maldita rara… ahora verá quién es Shion Kamilla" – Se dijo mentalmente Shion. Se cambió lo más rápido que pudo y se dirigió a la cocina. Oye, Karin, ¿me haces un favor? – Le dijo a su amiga.

Claro… ya terminé mi trabajo – Respondió la pelirroja. Se acercó a su amiga, mientras la otra cocinera les miraba con intriga.

Mira, necesito que distraigas a esa chica, mientras yo le saco algo que es mío – Dijo Shion muy segura de su plan.

¿Tuyo? – Preguntó Karin.

Sí, esa chica ayer me robó mi billetera en la feria y ahora la tiene en su bolso. Sé que debe de haber gastado el dinero, pero me importan los documentos que llevaba – Dijo Shion con un tono muy triste, que casi hizo que Karin derramara lágrimas.

Te ayudaré… eso no se le hace a una amiga de Karin – Dijo con decisión la pelirroja.

Karin se acercó a Hinata y le sacó provecho a las clases de actuación del colegio. Comenzó a toser y se arrodilló en el suelo. Hinata le miró con extrañeza y después de un buen tiempo se levantó para tratar de ayudarla. Shion aprovechó el descuido de Hinata para coger su bolso y sacar la billetera de la morena. Le hizo una seña a Karin y salió del restaurante. Karin le agradeció la ayuda a Hinata y se retiró a los vestidores para cambiarse e irse lo más rápido posible del trabajo. Hinata le extrañó lo sucedido por la chica y después de unos segundos, continuó con su desayuno.

….

Es demasiado linda… lo único que me falta es saber su nombre – Dijo Naruto a su amigo, mientras miraba por la ventanilla de la puerta de la cocina.

¿Por qué no se lo preguntas ahora? Le llevas la cuenta y aprovechas para preguntárselo – Sugirió el pelinegro, al momento que se dirigía a atender a las personas que acababan de llegar. Naruto hizo caso a su amigo y se dirigió hacia la morena.

Buenas tardes, aquí está su cuenta – Dijo Naruto.

¿Tú? – Dijo sorprendida Hinata. "¿Por qué tenía que entrar a este restaurante?" – Se preguntaba mentalmente la chica.

Sí, soy yo. Trabajo aquí señorita Hyuga… eso me recuerda que aún no sé su nombre – Dijo el rubio, mientras esbozaba una gran sonrisa.

No es necesario que sepas mi nombre… déjame pagarte y me voy de aquí – Dijo Hinata un poco nerviosa. ¿Desde cuándo se ponía nerviosa enfrente de ese chico? Buscó en su bolso, pero no encontró su billetera. Oh rayos – Maldijo la chica. No tengo mi billetera… - Susurró para sí, pero fue oída por el rubio.

Si no tienes dinero para pagar, yo pago por ti. Tómalo como un regalo – Sugirió el rubio a la chica.

No, no quiero deberte nada, preferiría caminar sobre las manos que aceptar otra cosa proveniente de ti – Dijo Hinata molesta. "¡¿Dónde rayos está mi billetera?" – Se reclamaba mentalmente, mientras seguía buscando su billetera.

Mira, entonces como un favor. Yo te presto el dinero y si quieres luego me lo devuelves cuando encuentres tu billetera – Volvió a sugerir el rubio. Hinata sólo negaba y volvía a negar. Naruto la miró con desconcierto por un buen rato, entonces levantó su dedo y antes de que pudiera salir alguna palabra de su boca, Hinata lo calló enseguida.

No pienses que le pediré dinero a mi padre… - Hinata siguió buscando en su bolso y negaba cada cierto tiempo. El rubio suspiró.

Está bien… si no tienes dinero para pagar, la única opción que te puedo dar es que ayudes en la cocina por el resto del día – Dijo Naruto un poco cansado de lo terca que era su linda chica. Hinata le miró y suspiró resignada.

Muy bien… entonces me iré a la cocina… - Hinata se levantó y se dirigió por dónde entraba Sasuke y Naruto para buscar los pedidos. "¡Qué vergüenza!" – Pensaba Hinata con un leve sonrojo en sus mejillas.

Ayame, esta chica te ayudará con la cocina durante la tarde – Le dijo Naruto a una chica mayor que él de cabello castaño.

Está bien – Asintió la castaña. Puedes usar mi delantal extra, toma – Le ofreció un delantal que estaba colgado en la pared trasera. Naruto sonrió y fue a atender a los comensales.

Odio mi suerte… - Suspiró Hinata. Ayame le miró y se dio cuenta de lo que había pasado.

Parece que te topaste con Shion… - Comentó la castaña.

¿Shion? ¿Quién es ella? – Preguntó la morena.

La chica rubia que estaba hace unos minutos. Ella siempre hace lo mismo con las chicas que están interesadas en Naruto – Dijo Ayame con una sonrisa.

¡Yo no estoy interesada en Naruto! – Dijo muy roja la morena. Sólo fue una tonta coincidencia – Ayame la miró y rió bajito.

Está bien, no te enojes. Sólo te aseguro que ella es la responsable de lo que te ha pasado. A propósito, ¿qué sucedió? – Preguntó la castaña.

Me robaron la billetera… y ya no tenía con qué pagar… -Respondió Hinata.

Ya veo… de seguro que Karin también ayudó, la chica pelirroja –

¿Pelirroja? Sí, ella misma se comportó un poco extraño hace unos momentos, de seguro que ahí fue cuando sacaron mi billetera – Dijo Hinata con molestia.

Sí, pero no te preocupes, ellas no se quedan con las cosas. Tu billetera aparecerá en la comisaría… disculpa, ¿cómo te llamas? – Dijo la chica.

Lamento no haberme presentado. Soy Hinata Hyuga –

"Hyuga… entonces, ella es la hija de Hiashi" – Se dijo la castaña. Un gusto, yo soy Ayame, sólo Ayame – Sonrió la chica para seguir con la preparación de los pedidos.

….

¿Y ya sabes su nombre? – Preguntó Sasuke al pasar al lado de su amigo, quien recogía los platos sucios de una mesa.

No… no me quiso decir su nombre… es una terca – Dijo Naruto con una sonrisa.

Una terca, pero una terca muy linda, ¿no? – Sasuke le miró con una mirada cómplice.

Sí…demasiado linda…pero, terca… aunque no puedo enojarme con ella - Suspiró Naruto.

Veo que te ha flechado la chica…a ver… yo te conseguiré su nombre – Dijo Sasuke con una media sonrisa.

¿En serio? – Preguntó Naruto con un brillo en sus ojos.

Sí… para eso son los amigos, ¿no? –

¡Gracias! – Agradeció el rubio al tratar de abrazar a su amigo.

Espera – Naruto se detuvo. Hay una condición – Terminó de decir el pelinegro.

Cualquier cosa – Respondió el rubio.

Tienes que conseguirme una cita con Sakura, sabes que ella no quiere salir conmigo después de lo que pasó ayer – Dijo Sasuke, recordando lo que había pasado la noche anterior.

Flash Back

Sasuke… ¿estás seguro de que por aquí viste a Naruto? – Dijo la peli rosa a su acompañante.

Sí, lo vi recién – Respondió el pelinegro. Los chicos siguieron caminando hasta que llegaron debajo del muelle, el cual sólo estaba alumbrado por la luz de la luna.

Que linda se ve la luna… - Comentó Sakura.

No tan linda como tú – Le dijo a la chica. El pelinegro se acercó a ella y la tomó de la cintura para poder besarla. Sakura no se resistió y correspondió a todo hasta que Sasuke inconscientemente tocó unos de sus senos. Sakura se separó de él y le dio una cachetada.

¡Eres un cerdo, Sasuke! ¡Lo sabía, sólo querías "eso" conmigo! – Sakura se fue muy enojada, dejando a Sasuke con la mejilla roja. En eso llegó Naruto, quien bajaba del muelle.

¿Y tú? – Preguntó el rubio.

Sakura me pegó por una estupidez… - Dijo el pelinegro un poco sorprendido.

Te apuesto que quisiste propasarte con ella… sabes que ella no soporta que se propasen con desde que tuvo ese encuentro con esos malditos chicos – Dijo Naruto un poco triste y enojado por su amiga.

Cuando Sakura tenía apenas unos quince años, se dirigía a la casa de Ino, su mejor amiga. Aunque era bastante tarde, ella no sentía miedo, ya que la ciudad era muy segura. Con lo que no contaba era la presencia de cierta pandilla que rondaba las zonas más solitarias. Uno de ellos se dio cuenta de la chica y fueron directamente a acosarla, tocando cada parte de su cuerpo. Justo en ese momento, Naruto se hizo presente y como pudo defendió a la peli rosa. Desde ese momento se volvieron grandes amigos y cada uno presentó a sus amigos, los cuales se volvieron amigos en común.

Sí, lo sé, pero de verdad que no fue mi intención – Se defendió el pelinegro. Naruto lo miró y comenzó a caminar hacia la feria.

Fin Flash Back

Ok, pero no me responsabilizo con posteriores daños a tu cara, jajaja – Bromeó Naruto. Sasuke le miró molesto y se dirigió a la cocina.

Oye, chica. Tú, la de cabello negro. Tú, la rara – Decía Sasuke con una mirada seria. Hinata le miró molesta.

Tengo nombre, sabes – Dijo Hinata.

Lo siento, pero no lo sé, así que tendré que llamarte como se me dé la gana – Dijo el pelinegro, lo que hizo enojar a la morena.

Para tu información me llamo Hinata Hyuga y sólo así me puedes llamar, ¿de acuerdo? – Le dijo muy molesta y seria al pelinegro. Sasuke esbozó una pequeña sonrisa.

Gracias… no sabes lo feliz que me haces – Sasuke salió de la cocina y siguió con su trabajo.

¿Eh? – Hinata quedó muy sorprendida.

Él es el amigo de Naruto, uno de sus mejores amigos. De seguro Naruto le pidió que te preguntara tu nombre – Sonrió Ayame. Ella sabía que Sasuke siempre apoyaba a su amigo, incluso en las conquistas.

Estúpido… - Dijo por lo bajo Hinata. Miró por la ventanilla y esperó que el rubio se acercara.

¿Qué harás? – Preguntó Ayame.

Lo que debía de haber hecho desde que entré a este restaurante – Respondió Hinata con una pequeña sonrisa. Ayame le miró y negó con la cabeza. No entendía a los jóvenes de hoy.

Vuelvo enseguida – Mencionó la castaña. Se sacó su delantal y se dirigió a los vestidores. Algo le decía que si se quedaba ahí sería la única perjudicada.

….

Listo. Misión cumplida – Le dijo Sasuke al rubio. Se llama Hinata Hyuga –

Así que su nombre es Hinata… que lindo nombre… - Suspiró Naruto.

Oye, ¿no es la hija de Hiashi Hyuga? – Preguntó el pelinegro. Naruto asintió con la cabeza. Sasuke le miró con extrañeza. ¿De verdad que esa chica había flechado a su amigo? Oye, deja de soñar y sigue trabajando – Reclamó el pelinegro, mientras se dirigía a atender a las personas que seguían llegando.

Muy bien… - Respondió Naruto. Cogió su bandeja y colocó los platos sucios sobre ella para dirigirse a la cocina.

Hinata esperó impaciente la entrada del rubio a la cocina. Cuando lo vio venir, agarró un jarro y lo llenó con la lavaza que estaba utilizando para lavar los platos. Naruto entró a la cocina con la bandeja que llevaba los platos sucios. Apenas entró sintió como por todo su cuerpo recorría una sensación muy fría.

Te lo mereces por hacerme quedar como una tonta – Le dijo Hinata muy seria. Naruto dejó la bandeja sobre unos de los muchos muebles de la cocina. Muy calmado, se acercó a Hinata, le quitó el jarro de las manos y se dirigió a la fuente llena con lavaza. Hinata le siguió con la mirada. ¿Crees que dejaré que me mojes? – Preguntó desafiante Hinata.

No, pero puedo hacerte cambiar de opinión – Naruto se abalanzó sobre Hinata y le derramó todo el contenido del jarro. Hinata molesta cogió un vaso y llenándolo de vez en cuanto, le lanzaba la lavaza a Naruto, quien repetía la acción de la chica con el jarro.

¡Eres un tonto! Jajaja – Reía Hinata, mientras corría por la cocina, perseguida por Naruto.

¡Y tú eres una terca! Jajaja – Reía Naruto, mientras trataba de alcanzar a la morena. En uno de esos juegos, no se dieron cuenta y botaron la olla con la comida que había preparado Ayame.

Rayos… - Dijo Hinata.

Diablos… - Dijo Naruto. En ese instante, Ayame se encontraba entrando a la cocina y cuando vio a los dos chicos todos mojados y su comida esparcida por el piso, perdió la cordura.

¡Largo! – Gritó la castaña, al momento de recoger la olla que yacía en el suelo. Naruto salió de la cocina con dirección a los vestidores, tras hacerle una seña a Hinata para que lo siguiera. Hinata se sacó el delantal y lo colgó nuevamente en la parte trasera de la cocina para seguir a Naruto. Ayame de verdad que se veía bastante molesta. La castaña cogió un trapero y comenzó a limpiar la comida muy seria.

Creo que se enojó mucho – Comentó el rubio a su acompañante.

No se hubiera enojado, si hubieras mirado por dónde corrías – Dijo Hinata.

Así que aún quieres seguir con la pelea, ¿no? – Dijo Naruto, al mirar a la chica muy serio.

¿Yo? Yo ni siquiera tendría que estar aquí – Apenas Hinata terminó de hablar, Naruto la cogió en brazos y la llevó corriendo al baño del personal, que contaba con una regadera. ¡Hey, suéltame! – Gritaba Hinata, tratando de bajarse de los brazos del rubio.

¡No te soltaré hasta que me las pagues! – Gritó el rubio, entrando al baño. Cerró la puerta para que su víctima no escapara y giró la llave de la regadera para que comenzara a bajar el agua.

¿Qué vas a hacer? – Preguntó Hinata, sabiendo lo que pasaría.

Esto – Naruto metió a Hinata dentro de la regadera, haciendo que se mojara aún más de lo que estaba. Hinata le miró molesta y cruzó sus brazos. Necesitas una ducha de agua fría para que te calmes, Hinata – Dijo el rubio con una sonrisa.

Tú también la necesitas – Hinata tiró una de las manos del rubio e hizo que entrara también a la regadera, quedando muy juntos. ¿Te gusta el baño? – Dijo Hinata muy bajito y muy cerca del rubio, mientras miraba los ojos tan azules que poseía el chico. "Es demasiado lindo" – Pensaba Hinata, que no se dio cuenta que un leve sonrojo se apoderaba de sus blancas mejillas.

Contigo a cualquiera le gustaría la hora del baño – Le susurró Naruto muy cerca de los labios de la chica, quien se estremeció por las palabras del rubio. ¿Acaso ese chico le estaba mucho más que gustando? Naruto juntó mucho más sus cuerpos. Con uno de sus brazos rodeó la cintura de la chica y con el otro comenzó a acariciar la mejilla de la morena. Hinata… de verdad me gustaría que supieras que me haces sentir de una manera que no puedo explicar – Dijo el rubio, sin dejar de mirar a la chica.

Creo que tú también… - Dijo Hinata, dejando muy sorprendido al rubio. Hinata ya no podía negarlo. No conocía al chico más de dos días y sentía como si su corazón y su cuerpo le exigían estar cerca de él. Sentir el roce de su piel, escuchar sus palabras, oler su perfume, sentir nuevamente el contacto de sus miradas.

Me alegra escuchar eso… no sabía que iba a hacer si tú me rechazabas… - Confesó el rubio, mientras sus mejillas se coloreaban de rosa. Hinata le miró sorprendida. Nunca había visto a un chico sonrojarse por una chica tantas veces. ¿Puedo pedirte un favor? – Pidió el rubio a la chica que tenía en sus brazos. Hinata sólo asintió sin moverse de su posición. ¿Podría besarte? – Preguntó el rubio, mientras se acercaba muy lentamente a los labios de la chica y los juntaba con los suyos, sin que Hinata pudiera oponerse. El beso comenzó muy despacio, pero luego comenzó a tomar intensidad. Naruto la acercó más a sí y la mano libre se posó en la cabeza de la chica para profundizar aún más el beso. Hinata subió sus brazos y rodeó con ellos el cuello del rubio, entrelazando en sus dedos pequeños mechones de cabello que caían en el cuello del muchacho. Las gotas de agua seguían cayendo por el cuerpo de los dos jóvenes, quienes separaron sus labios después de algunos segundos.

Me besaste sin saber mi respuesta – Susurró Hinata completamente roja, con la boca entreabierta y mirando a su rubio.

Lo siento… ¿puedo besarte? – Volvió a preguntar el rubio, sin separarse de la chica.

Sí… - Hinata esperó que Naruto posara nuevamente sus labios sobre los de ella. Sin embargo, fue interrumpido por una voz bastante familiar.

¡Ya encontré el baño! –

La perilla de la puerta comenzó a girar y la misma comenzó a abrirse lentamente...