-Ximena- Me susurró Zayn, mientras acariciaba mi mejilla, yo miré sus ojos y en ellos vi ternura, amor y un brillo especial, yo estaba muy confundida, no podía creer que YO, Ximena Brooks -la que nunca había tenido novio y por supuesto que no había besado en toda su vida a un chico- haya tenido la iniciativa de besarlo tan… apasionadamente. Pero lo más sorprendente de todo esto es que ni siquiera me había dado cuenta de que me atraía… y mucho.

-¿Qué pasa?- Me preguntó, se puso serio y se apartó de mí, pero seguía ese brillo en sus ojos. -¿Es que acaso no lo has deseado o disfrutado?- De pronto se alarmó y abrió sus ojos como platos, puso ambas manos en su cara, cubriéndola totalmente. –Ya, perdón, soy un estúpido, me precipité y… es que ha sido tan… y como tú me respondiste pensaba que… Ah, olvídalo- Entonces entendí que pensaba que lo que habíamos hecho me había disgustado. ¡Demonios! No, no era así, había sido la mejor experiencia que había tenido en mi corta vida, esa sensación de adrenalina que recorre todo tu cuerpo, ni siquiera se comparaba subirse a la montaña rusa con esto – ¡Y vaya que disfrutaba subirme!-

-¿Qué? Oh, no Zayn- Empecé a soltar unas risitas por su suposición, era totalmente lo opuesto, retiró las manos de su rostro y me miró con el ceño fruncido preguntándose el porqué de mi risa tonta, entonces dejé de reírme, pero le sonreí. –Es que tu no entiendes… mira, honestamente no sé cómo expresar TODO lo que siento, pero estoy, hummm, confundida pues- dije levantando las manos tratando de explicarme, pero ni yo misma me entendía.

-Es que tú me confundes a mí- Me dijo tomando mis muñecas para bajarlas porque me había quedado sin movimientos ante su contestación. –No me di cuenta de que me gustabas hasta hace sólo unas semanas. Y vas a decir que estoy loco, pero ahora siento algo mucho más fuerte que sólo atracción, tú eres perfecta, eres todo, adoro todo de ti, desde tus ojos castaños, cuando te sonrojas, que no te importe la apariencia física, tu forma de pensar sobre el amor, hasta tus defectos que para mí son lo más bonito que he encontrado en una persona, pero que digo, tú no eres una persona, eres un ser especial que ilumina mis días y noches.- Me incomodó un poco su selección de palabras para decirme eso que apenas estaba sintiendo a lo largo de unas semanas, como él lo había mencionado, no veía el amor de la forma en que las otras personas… creo que nunca se va a saber exactamente qué efecto causa ésta sustancia dulce pero nociva.

-Mira- traté de hacerme entender. –Sucede que me pasa igual que a ti, sólo que apenas me di cuenta cuando nos besamos y yo no creo sentir todo eso que tú dices sobre mí… y sinceramente no creo que tú lo sientas, sólo que te has confundido con tu elección de palabras- Quería seguir hablando, pero vi su expresión con la boca y los ojos muy abiertos como si estuviera diciendo una barbaridad, creo que él sabía lo que sentía y aunque le dijera lo que le dijera no iba a cambiar de opinión.

-No, yo estoy seguro de lo que siento, tú no puedes saber nada, eres ajena a mi cuerpo y a mis emociones, no sabes lo que me provocas, sólo sabes lo que tú sientes y piensas que las personas deberían sentir lo mismo que tú- me dijo Zayn, claro y conciso.

-Bien, bien, tienes razón, ok, pero sucede que en éste instante estoy muy confundida y necesito tiempo y espacio para pensar- le dije y separé un poco su cuerpo del mío con mi brazo firme en su pecho, ahora cada contacto que teníamos era una carga de electricidad que iba directo a mis entrañas y se me aceleraba el corazón como un caballo en una carrera.

-Ximen…- Le puse una de mis manos en su boca, antes de que protestara algo, Dios, sus labios eran muy suaves y quería volver a presionarlos contra los míos, mis pensamientos ya no hilaban bien desde que lo besé.

-Ya, por favor. En serio necesito pensar muy bien todo esto, y tú no me estás dando oportunidad- dije apartando mi mano de sus labios, pero al tiempo que la bajé él la cogió entré sus dos manos.

-Lo siento, no te quiero presionar, es sólo que… no quiero que termine nuestra relación de amistad si tú no quieres algo más- y dijo y agachó su cabeza, liberando sus miedos de perderme.

-Te prometo por nuestra amistad que no va a terminar, te aprecio demasiado para dejarte ir, vete ya, la lluvia se ha calmado- apenas miraba a nuestro alrededor y me percaté de que la lluvia que nos acogió y presenció nuestro ósculo había cesado.

-Muy bien- dijo un poco afligido, entonces me sentí muy mal y tomé su rostro entre mis dos manos y lo miré suplicando que me perdonara por no saber corresponderle al instante, él tomó mis manos y las cerró en torno a las suyas. –No, no hagas eso, estoy bien, estoy feliz porque no me sacarás de tu vida, no me importa que sólo me desees como amigo, yo quiero que seas feliz- Me sonrió como si todo estuviera bien, yo correspondí a su sonrisa y nos abrazamos, estuvimos así por unos largos segundos ¿o tal vez minutos? No lo sé, no me importaba quedarme ahí las horas, me sentí segura dentro de su pecho. –Bueno, me marcharé, que descanses mi dulce Ximena, he pasado una tarde agradable contigo.-

-Y yo más, te quiero- le dije dándole un beso en la mejilla, Zayn se sonrojó pero me devolvió el beso en ambas mejillas, había sido muy tierno. Me soltó de sus acogedores brazos, levantó su chaqueta del suelo la puso sobre su cabeza y emprendió una carrera hacia su casa, supongo. Me quedé mirando cómo se desvanecía en la oscura noche, recogí mis llaves y sin intervenciones de por medio como hace un rato abrí mi puerta.

Cuando entré mi madre estaba desparramada en el sofá más grande de la estancia mirando hacia la pantalla, estaba una película de acción, ella no era de esas mujeres a las que les gustaban ver historias de amor, bla, bla, bla, en ese sentido yo era como ella.

-Hola ma- saludé tirando mi mochila al suelo.

-Hola hija- me saludó desde el otro lado, pero no se volvió a mirarme, se notaba que era muy buena su película para ignorarme así, de todas formas esto me convenía, ella era muy intuitiva y se daría cuenta de mi humor si me veía, aproveché para deslizarme hasta mi alcoba.

Al fin dentro de ella me tiré al suelo, cualquier persona normal lo haría en su suave y acogedora cama, pero como ya había quedado claro que no era normal no quería romper el protocolo, aparte no quería algo que me acogiera si no eran los brazos de Zayn, bueno tal vez serían buenos los que Harry, ¡AGH!, me siento tan perra, como soy capaz de pensar en ambos para el mismo fin. Me puse a rodar en el suelo mientras coreaba una canción que me gustaba "One Thing", que de pronto se me vino a la cabeza, dejé de rodar y me quedé viendo el techo.

No sabía que pensar, no podía ordenar mis pensamientos siquiera, éste día había estado lleno de acontecimientos que a las chicas les pasan a lo largo de su vida, -mirar como siempre el chico que te gusta y que al fin se dignara a mirarte, que te salve de la injusticia de tu maestro y que se sacrificara por ti, que éste declarara, de una forma no muy clara, unos de sus sentimiento hacia ti, que otro chico te invitara a cenar…- detuve mis pensamientos. Esperen ¿eso era un cita?

¿Cómo no me pude dar cuenta de que le gustaba a Zayn?, sabía la respuesta: no me percataba de él, no me percataba de ningún otro chico, de hecho, no me percataba de ninguna persona, toda mi vista era para Harry… como si él fuera él centro de mi universo, como si el que me detuviera a la Tierra fuera él y no la gravedad, como si él fuera un hilo y yo un globo, estaba atada a él, Harry me sostenía… al menos eso era hasta esa tarde cuando besé a Zayn, entonces dos hilos ya me sostenían, ambos tenían la misma fuerza.

Pero no entendía mis sentimientos hacia Zayn, era inexplicable que te guste un chico sólo por besarlo, lo de Harry si tenía sentido, llevaba gustándome desde mucho tiempo. Lo peor de todo esto es que Zayn estaba enamorado de mí, y Harry se estaba fijando en mí. Mientras otras chicas morían porque la persona que les gustaba se fijara en ellas, yo tenía a dos chicos trastornándome el pensamiento, esto era parecido a lo que pasa en mis libros, una chica común, torpe, y poco agraciada y dos guapos dioses que nunca se fijarían en alguien así disputándose su amor.

Aparte no estaba muy segura de que para Harry no fuera una chica más, una más de sus conquistas, aunque no creo que él sea así, pero en todo caso él nunca me aclaró sus sentimientos hacia mí como Zayn lo había hecho.

No sabía que decidir, no quería herir a ninguno, pero tenía que aclarar mis sentimientos y la única forma era pasar un tiempo con ambos y también era importante que ellos me dijeran sus intenciones, -bueno, las de Zayn eran claras-.

Me levanté del piso y me dirigí a mi cama, me empezaba a dar sueño y estaba agotada por tanto pensar y no encontrar una solución, sólo quería cerrar los ojos y pensar que nada había pasado, que Harry nunca me había mirado, ni defendido, y que no había besado a Zayn, que no me había confesado lo que siente por mí.

Mi gato me empezó a lamer mi mano, sólo entonces desperté, le sonreí, éste me miraba con sus penetrantes ojos verdes, me recordaban a los de Harry, le acaricié con la palma de la mano su sedoso pelaje color caramelo, Thomas, -mi gato- cerró sus ojos y se acercó más a mi respondiendo a mi caricia, sonó mi despertador, ambos nos alarmamos, pero Thomas le gruñó al aparato ruidoso y salió corriendo, mi gato odiaba los ruidos estridentes, lo apagué.

Me levanté a regañadientes de mi cama y me dirigí a la ducha.

Cuando salí me miré en el espejo mi cabello estaba muy enredado, lo odiaba, bueno, no, me gustaba su color café claro y cuando lo cepillaba se veía bonito, pero era muy difícil dominarlo, como ya era tarde y me tardaría mucho alaciándolo me hice una trenza de lado, me encantaban las trenzas y siempre eran la solución cuando no le podía dar tratamiento. Me puse una blusa blanca, mi falda gris y unas mayas también blancas con unos zapatos negros, mi madre siempre me decía que no sabía combinar la ropa, pero no me importaba quedar bien con nadie, bueno, ahora que lo pensaba quería que Harry… y también Zayn me vieran bonita, pero no quería confundirlos. En serio me sentía muy puta pensando en que les agradara mi vestimenta a los dos.

Bajé y mi mamá me preparaba unos huevos y mi vaso de jugo de manzana ya estaba en la mesa, me lo bebí muy rápido.

-Hola, mamá ya déjalo no los comeré, no tengo hambre, nos vemos al rato- decía apresurada tomando mi mochila y mis llaves.

-Hay Ximena, te vas a enfermar por no comer- decía de mala forma mi mamá.

-No, no te preocupes, llevo dinero, te veo- Cerré la puerta sin dejarle oportunidad a mi mamá a que protestara algo, siempre era lo mismo, yo no comía bien y ella se enojaba.

Iba trotando a mi colegio no quería llegar tarde de nuevo y que ahora otro chico me cediera su lugar en la clase, pensé irónicamente.

-Hola- cuando me volví para ver quién me dirigía la palabra vi esos ojos verdes –y no eran los de Thomas- y esa resplandeciente sonrisa, igualita a la de ayer en la mañana.

-Hola- logré responder, mis piernas no me respondía entonces Harry avanzó los pocos pasos que nos separaban.

-Te ayudo- me dijo casi ordenándome, me tendió una mano para que le diera mi mochila, su otra mano estaba en torno a su hombro donde colgaba su mochila gris.

-No, gracias- respondí fríamente, no era mi intención hablarle así, pero no quería actuar tan dulce con él y no encontraba otra manera de hablarle, él frunció el ceño y dejó caer su mano.

-Bien, ¿Cómo ha estado tu tarde?- preguntó con un dejo de interés en su voz, alzó una mano hacia adelante indicándome que avanzáramos.

-Agradable- respondí mientras él me seguía, nuestros pasos estaban sincronizados. Entoncesrecordé que lo habían sacado de la clase del señor Berty por mi culpa. –Oye, quería agradecerte por haberle reclamado al señor Berty que no me dejara entrar, y disculpas ya que por mi culpa te han sacado a ti, creo que eso no era necesario- Levanté la vista y me topé con su expresión sorprendida, al parecer no esperaba que sacara ese tema a relucir.

-Bueno, no ha sido nada, creo que era una total injusticia lo que había pasado ahí, no te disculpes, seguro el maestro tendrá un tiempo para pasarme los apuntes que vieron esa clase, no creo que ahora me odie- me dijo sonriendo irónicamente, yo pensaba que al menos ya no sería su favorito.

-Te puedo prestar mis apuntes- dije rápidamente, quería pasar más tiempo con él y esa era la forma más simple para vernos.

-Si- me sonrió ampliamente y se le iluminaron sus ojos, creo que estaba más feliz por pasar un tiempo conmigo que con el señor Berty. -¿Qué clase tienes?- estábamos subiendo los escalones para entrar a la escuela.

-Literatura-

-Yo tengo teatro, vamos mi salón colinda con el tuyo- esto era muy bueno para mí, Harry tenía su clase junto a mi salón.

Nos encaminamos a nuestras aulas, pasamos enfrente de la suya, pero me siguió hasta la mía.

-Bueno, entonces luego nos vemos- dijo un poco nervioso pero sonriendo.

-Claro, de nuevo gracias- le sonreí como colegiala tonta.

-Nada que agradecer- no se fue de la puerta hasta que yo me metí al salón, quería verlo partir, pero uno de los dos tenía que irse primero.

La maestra Summer le cerró la puerta en sus narices, yo reí por lo bajo, había una ventanita que dejaba ver de su nariz para arriba, cuando la maestra se dio la vuelta Harry entrecerró los ojos y vio directo a su trasero, la maestra era joven pero no dejaba de tener sus veinte y tantos, tenía una figura escultural y un gran trasero, en realidad muy sexy, Harry seguía viéndole ahí, entonces me enfurruñé ¿Qué le pasaba? ¿Acaso le gustaban las mujeres "maduras"? Yo tenía mis muy bien cumplidos 17 años.

Carraspee muy fuerte, y gracias a Dios Harry lo escuchó, porque se volvió a mirarme, yo me quedé muy seria, entonces el hizo un gesto con la mano despidiéndose de mí y despareció de la ventanita.

Las otras clases que pasaron me aburrieron mucho, en ninguna de éstas estaba con Harry o Zayn, ni siquiera con Scott para platicar un rato, hasta la clase con el maestro Norman se me pasó lentamente.

-¡Hey!- Era Scott, me abrazó por detrás mientras me dirigía a la cafetería.

-Hola Scott, ¿qué tal tu mañana?- Pregunté amablemente dándole un beso en la mejilla como saludo.

-Bien, pero ¡Santo Cielo! ¿No sabes que le pasa a Zayn?, desde la primera clase de artes que estuve con él se enoja de todo, le han mandado un reporte por no querer trabajar con la maestra Marks- Que extraño, espero que ese comportamiento no se deba a lo de ayer, pensaba que habíamos quedado tranquilos y que me iba a dar tiempo para pensar, ¿es que se habría retractado?

-Humm, no, no sé nada Scott… a lo mejor ayer no tuvo una buena noche y no pudo dormir bien- Pensé, esperando que esa fuera la razón y no algo más grave.

Cuando nos dirigíamos a nuestra banca con nuestra perspectiva comida vi que Zayn estaba sentado en ella desmoronando con sus manos un panecillo, tenía la expresión enfurruñada y parecía que estaba hablando… sólo.

-¡Zayn!- lo saludó con una alegría exagerada Scott, éste no le respondió, luego me miró a mí, y bajó la vista de nuevo a su panecillo.

Scott me miró y torció la boca, yo me encogí de hombros tampoco me gustaba su comportamiento extraño.

-Hola- me senté a su lado y lo saludé con timidez, el seguía en lo suyo mientras yo intentaba ver sus ojos. –Oye, ¿te ha pasado algo?- le pregunté pero no me hacía caso, como si no hubiera nadie junto a él. – ¿No me tienes confianza?- me abrumaron mis propias palabras, de pronto me sentí mal, tomé una de sus manos entre las mías. Zayn alzó la vista y miró mis ojos, su expresión había cambiado, era compasiva y suave, quería llorar al verlo, no sé qué me provocaba él. Scott empezó a comer una tortilla y beber su leche, era agradable en ese aspecto, no se entrometía en cosas que no eran de su incumbencia.

Zayn bajó de nuevo su cabeza, pero ahora parecía un niño apenado por culpar a alguien de algo que no era cierto.

-Te he visto con Styles- respondió en un murmullo que sólo yo escuché, ¡OH NO! Era lo que menos quería que supiera que me gustaba Harry y que al parecer le gustaba a él. Creo que eso era lo que afligía a Zayn.

-Eso no ha sido nada, yo…- sentí la necesidad de explicarme, pero no encontré las palabras.

-Pero… te gusta ¿No?- Me preguntó sin alzar la vista, pero como no respondía me miró esperando respuestas.

-Ayer, que te pedí tiempo para pensar… lo hice, pero esta tan confundida mi mente que no pude aclarar nada, ayer que nos besamos, te hubiera aceptado sin pensarlo, pero esto, es lo que no me lo ha permitido… si, me gusta Harry, pero tu igual- Me miró horrorizado, sabía qué pensaría lo mismo, todos pensarían eso, si yo misma me odiaba. –Pero, te juro que no quiero lastimarte, tampoco a Harry, quiero aclarar mis sentimientos, perdóname Zayn, no te quiero perder, como tú no me quieres perder, pero no puedo solucionar esto- Me llevé las manos a la cabeza, desesperada por encontrar una solución. Oí como Zayn suspiraba profundamente, todas mis confesiones habían sido con voz muy baja para que Scott no las oyera, y ahora estaba hablando con una de sus amigas, Gwen, creo que le gustaba Zayn, porque me miraba muy feo.

-Perdona, es que… creo que estoy celoso- Miré a Zayn, me confesaba sus celos, ah, quería abrazarlo y decirle que no se comparaban, pero no quería que esa chica la trajera contra mí.

-No Zayn, ustedes no se comparan, es cierto que ambos me atraen, pero es diferente cuando estoy con él… contigo puedo decir todo lo que siento, te quiero mucho, no quiero que le tengas rencor a él por mi culpa- Soltó una risotada que no me dejó seguir.

-No te preocupes por tu chico Ximena, yo nunca le haría daño a alguien que es tan importante para ti- Dijo encogiéndose de hombros, había pensado antes en hacerle daño… así era mi Zayn, "mi" Zayn, no me había dado cuenta de que ya lo consideraba mío.

-¡Agh!- sentí un estremecimiento en mi estómago, que no era nada agradable, como cuando besé a Zayn o cuando Harry me tocaba. Instintivamente me llevé los brazos para apretar mi abdomen, como si eso apaciguara al dolor.

-¿Qué Ocurre?- Zayn se alarmo y tomó mi rostro entre sus manos, sus ojos me miraban impasibles, por un momento olvidé mi dolor y me perdí en sus ojos castaños muy abiertos por el pánico, pero aun así seguían siendo bonitos.

-Es sólo qué… creo que me ha afectado no comer- dije todavía distraída viendo sus ojos, éste chico me hipnotizaba. Zayn dejó de ver mis ojos y yo fruncí el ceño, no me importaba morirme de hambre quería volver a perderme en sus ojitos, pero se puso a buscar algo en la mesa que me alimentara, su panecillo estaba todo desmoronado, he hecho sus manos olían a arándano, que era el sabor del pan. Había tres bandejas ahí, la de Scott, la de Gwen y la mía, pero era la más lejana así que tomó una manzana de la de Gwen para dármela, ella miró como robaba su comida y lo miró un poco molesta. Él me miraba a mí, pero al ver que yo no apartaba la mirada de ella, se volvió para ver a Gwen.

-Perdona "G" pero es que Ximena no ha comido nada y ha sido lo primero que le divisado que le gusta comer a ella, te prometo el desayuno de mañana- le dijo él con su sonrisa arrebatadora, ella obvio se quedó anonadada y aparte le había puesto un apodo. Yo, mientras lo miraba encantada, sabía mis gustos, aunque me había puesto un poco celosa de ésta chica, era más bonita que yo, un poco más bajita pero con cabello negro lustroso y bien peinado, lo que a mí me costaba muchas horas obtener.

-Bueno, perdonado, pero me debes un desayuno y espero que tu vayas incluido- dijo con una sonrisa bobalicona la muy atrevida perra, aunque sabía que ella era así con todos los chicos, se llevaba mucho con ellos.

-No te prometo ser parte de tus alimentos, Gwen- Zayn se puso rígido ante las palabras de ésta tipa y le habló seriamente, ella soltó una carajada y se volvió con Scott que ahora conversaba con tres chicos.

Zayn se recargó en sus manos mientras observaba como degustaba la manzana que le había robado a Gwen para mí, yo veía sus labios, me hubiera gustado que eso fuera lo que estuviera mordiendo y no la manzana, que no estaba nada mal.

-Oye, no es que te quiera hostigar con éste tema pero… en la mañana vi que Styles te acompañaba a tu salón- dijo mientras se sacudía su cabello tratando que de que no me diera cuenta de la ansiedad de su voz. Íbamos camino a nuestras aulas.

-Pues, algo así, la verdad es que su aula estaba al lado de la mía- dije rápidamente.

-Eso no es cierto, Styles tiene Alemán y lo sé porque su aula está enfrente de artes- me dijo entornando los ojos y parando en seco. Bien, Harry me había mentido… tal vez fue para ir a ver a la maestra Summer, éste pensamiento me molestó, no me fue a dejar a mí, fue a ver los atributos de la maestra, ahora estaba celosa y enojada con él… y probablemente ya no quisiera hablarle por un buen tiempo.

-Ya, entiendo, gracias Zayn, eso ya no importa- le dije sonriendo. –Ahora tengo matemáticas, me tengo que ir, no quiero que pase otro incidente- torcí el gesto cuando recordé la intervención de Harry.

-Te acompaño, no me importa llegar tarde, mi maestro de gimnasia tiene consideración conmigo- me sonrió ampliamente con un gesto de suficiencia, era cierto que Harry era el preferido del maestro Berty, pero Zayn lo era del entrenador Paul.

Caminamos juntos hasta que llegamos a mi salón, no veía a mi maestro entonces nos quedamos platicando al lado de la puerta, el afuera del aula y yo adentro, entonces apareció el señor Berty.

-Señor Malik, le pido que deje de estar detrás de mis alumnas ya que ésta pueden tener problemas en mi clase- se volvió a verme y yo me encogí de hombros y me dirigí a mi asiento, vi a Zayn partir corriendo a su clase.

-Ximena- No me había percatado de que Harry estaba sentado a mi lado y me cogió la mano.

-Hola- dije soltándome de la suya.

-¿Tú y Malik andan?- Preguntó de repente, no esperaba eso.

-No- respondí sin pensarlo.

-Pues creo que él tiene intenciones- dijo torciendo lo boca.

-¿Y tú qué?- Me molestó su comentario entonces me voltee para no verlo.

-Yo también- me cogió la barbilla y me obligó a mirarlo, esa no era mi pregunta, yo quise decir: ¿Y a ti qué te importa? Pero su respuesta me había dejado sin habla, miré sus ojos verdes y me perdí.

Me soltó de sus dedos porque el maestro le había llamado la atención, la clase había empezado.

No me pude concentrar después de lo que me había dicho, ¿Él también qué? ¿Tenía intenciones conmigo? Seguía enojada por lo que me había contado Zayn, entonces pensé ya no darle vueltas al asunto.

Cuando terminó la clase, quise salir volada del salón, pero una mano se apretaba en torno a mí antebrazo, era Harry.

-No me has respondido- ¿Qué?

-¿Responderte qué?- Pregunté confundida, él no me había hecho ninguna pregunta.

-¿Quieres ser mi novia?- ¿Qué? Que directo, que tonto, que entrometido, que pregunta. ¿Qué hacía? ¿Qué le decía? ¿Se estaba burlando de mí? Esperen… ¿QUÉ?, me dije a mi misma, ¡Santo Dios, quería decirle que sí! Pero una pequeña parte de mí que no importaba en éstos momentos me decía que lo mandara al carajo. ¡MIERDA!


El segundo capítulo, ¿qué creen que responda Ximena? ¿a quién elegirían ustedes, al tierno Zayn o al dominante Harry? Ximena, cuando leas ésto no te rías.