Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.
QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.
PODRÍA HABER ACTUALIZADO ANTES PERO FF NO ME LO PERMITIÓ.
PORFAVOR LEAN LA NOTA DE AUTOR DEL FINAL =)
Capitulo II
Bella POV
Cuando iba entrando a la sala, pude ver que mi madre ya estaba haciendo sociales.
- Hola- salude cordialmente.
- Hola. Estas preciosa.- inmediatamente Edward levanto la mirada hacia mi en cuanto me oyó.
- Gracias- no pude evitar ruborizarme, mientras nos sosteníamos la mirada.
- Bueno chicos, es mejor que se vayan. Disfruten de su cita- Renné interrumpió nuestro sutil coqueteo.
- Si, mamá llegaré temprano. Cualquier cosa me llamas ¿de acuerdo?
- Oh, no hija. Llega a la hora que quieras. No debes preocuparte de nada. Seth y yo estaremos bien. Cuídense- dijo pícaramente y con una clara doble intención en la última palabra.
Yo solo rodeé mis ojos ante el entusiasmo de mi madre y su muy poca sutiliza. Sin más, tomé mis llaves y Edward salió tras de mi, después de despedirse de Renné. Bajamos en silencio, la verdad es que me sentía un poco rara. Hacia tiempo que no tenia citas y estaba un poco nerviosa al respecto. El se notaba que no se sentía muy diferente a como yo. El silencio entre ambos, nuestras miradas que se encontraban cada escasos segundos y la manera en la que nos sonreíamos, lo demostraba.
Una vez fuera del edificio, nos encaminamos hacia su coche. Caballerosamente abrió mi puerta y me invitó a entrar en el. Me acomodé en el cómodo asiento de cuero, y ajusté mi cinturón, mientras aguardaba a que montara al mando del volante. Sin decir una sola palabra arrancó hacia rumbo desconocido, al menos para mi.
- ¿A dónde vamos?- pregunté curiosa mientras nos adentrábamos en Bloomington.
- Paciencia, ya lo verás- contestó regalándome una deslumbrante sonrisa. Asentí en mi lugar y volví la vista a la carretera.
Minutos después, en los que solo se oía las muy "melodiosas" canciones de moda que pasaban en una estación de radio local, ingresamos en un estacionamiento privado. Cuando quise dar cuenta de donde estábamos, me sorprendí al ver donde me había traído. Edward lo notó.
- Si no quieres cenar aquí, podemos ir a otro lugar, donde mas te guste- dijo nervioso.
- ¿Bromeas? Siempre he querido venir a Biaggi's- contesté con entusiasmo.
- ¿En serio?- preguntó dubitativo
- Si, amo la comida italiana, y siempre me han dicho que este lugar es realmente bueno.
- ¿Y por qué no habías venido antes?
- Porque nunca había tenido la oportunidad.
- Entonces me alegra haber echo bien mi elección- sin mas, se bajo del auto y yo le imité.
Me ofreció su brazo, y con una sonrisa lo tomé.
- Es un gusto tener el honor de ser el primero en traerte a cenar a aquí- comentó mientras nos encaminábamos hacia el restaurante, solo le respondí con una sonrisa honesta.
En cuanto entramos, me dejé envolver por la minuciosa decoración; la madera era abundante por donde se mirase. El estilo rústico y colonial, te hacían sentir en comodidad. El anfitrión se acercó a nosotros.
- Buenas noches. ¿Los puedo ayudar en algo?- preguntó amablemente.
- Tengo una reserva a nombre de Edward Cullen.
El afable hombre revisó en su lista y tras unos segundos asintió.
- Sí, aquí esta. Por favor, síganme.
Obedientes, fuimos tras el empleado. Agradecía haber escogido bien mi atuendo. Si bien, era un lugar casual y con estilo, era viernes por la noche, y la gente tendí a estar mas presentable que durante el resto de la semana.
Ingresamos a una zona, la cual era mucho mas tranquila, y el cambio de ambiente se llega a percibir notablemente. Al ver la poca gente, en su mayoría parejas, y lo alejadas que estaban unas mesas de las otras, comprendí que estábamos en el salón privado. Echo que me agrado considerablemente.
- Esta es su mesa. En instantes, un maître los atenderá- con una pequeña reverencia, el hombre nos dejo.
Edward, sin perder el tiempo, corrió la silla para que me sentara. Le dedique una sonrisa en agradecimiento, la cual él correspondió de esa manera ladina, que creo que a más de una dejaba sin aliento.
- También es la primera vez que vengo a cenar a aquí- comentó de manera casual.
-¿En serio?
- Si, al igual que tú, nunca había tenido la oportunidad, ni la tan grata compañía- agregó.
No sabía si lo hacia a propósito, pero de que me estaba haciendo sonrojar con cada uno de sus comentarios, era más que evidente. Si ya estaba así, y eso que apenas hacia escasos minutos que habíamos llegado, no querían saber como es que íbamos a terminar la noche.
- Entonces, me alegra ser la primera- contesté utilizando sus mismas palabras. Ambos reímos.
- Buenas noches, soy Alex. Esta noche estoy a su entera disposición. Les dejo las cartas. Cualquier duda que tengan, estaré cerca- dijo cordialmente el mozo y con una amable sonrisa se retiro, tras un leve asentimiento por parte de Edward.
No dejó de hacerse agua mi boca, ante cada plato que era descripto en la carta. Creo que la ojeé unas diez veces antes de poder decidirme.
Ambos optamos por entrada una ensalada Cesar. Luego Edward pidió Capellini di Mare, mientras yo opté por Fettucini con langosta para cenar. El maître tomó atentamente nuestro pedido.
- Bien, y para beber ¿qué desean?- preguntó este.
- ¿Qué te apetece Bella?- preguntó Edward.
- Lo que sea que tú pidas estará bien.
- ¿Te gustaría probar el vino de la casa?
- Si, me gustaría.
- Entonces tomaremos el Chardonay- pidió Edward.
- De acuerdo. En un momento vuelvo con su cena- sin mas, el servicial caballero se retiro.
El echo de que él haya consultado con migo que era lo que quería beber, para otros podría haber sido solo una estupidez o pura cordialidad. Pero para mi, era un detalle muy bonito. No sabía que era lo que podría llegar a suceder entre Edward y yo. No quería imaginarme cosas donde no las había. Tal vez él solo quería ser mi amigo. Con mi experiencia, había aprendido a no hacerme falsas ilusiones. A duros golpes había comprendido que no todo en la vida es como uno cree. Que había que equivocarse, reconocer nuestros errores y arriesgarse, cuando lo veía necesario, para poder crecer y madurar. Pero también debíamos ser consiente de las decisiones que tomábamos, porque estas nos acompañarían el resto de nuestras vidas. No podía pensar solo en mí. Mi hijo era mi vida, y cualquier cosa que me perjudicara, también lo haría en él..
- ¿En qué piensas?- Edward me trajo de nuevo a la realidad.
- En nada importante. Discúlpame- fue mi respuesta, pero por la expresión en el rostro de Edward, comprendí de que no me creía del todo- Solo pienso en Seth. Nunca lo había dejado en casa, a demás de ir al hospital. Pero eso es trabajo- me expliqué, con una pequeña mentira.
No iba a decirle que estaba cavilando acerca de nosotros. Iba a pensar que era una lanzada. No quería apresurar las cosas. Nos mantuvimos conversando sobre cosas sin importancia, mientras disfrutábamos de nuestra deliciosa cena. En verdad todos los comentarios que había oído sobre esta, no le hacían justicia en lo absoluto. Pedimos de postre Créme Brulee, el cual compartimos. Habíamos quedado muy satisfechos con nuestra cena.
- ¿Quieres que vayamos al bar a beber algo?- preguntó Edward tranquilamente, luego de llamar al maître para pedir la cuenta.
- Si. Aún es temprano. Mi madre no ha llamado aun, lo que significa que esta todo bien- dije con una calida sonrisa, deseando que la noche no terminara.
Luego de pagar la cuenta. Mi insistencia por pagar lo que había consumido, y la negativa de Edward, alegando que él me había invitado, por ende, le correspondía pagar la cena. Terminé aceptando, pero con la condición de que para la próxima invitaba yo. Pareció gustoso ante al perspectiva de volver a salir. Lo cual hizo que algo dentro mío brincara de alegría.
Una vez en el bar, el cual se encontraba en el ala izquierda dentro del Biaggi's. Edward pidió un whisky con hielo, mientras yo preferí un Tía María.
Optamos por sentarnos en una pequeña terraza, la cual tenía una vista muy bella de la gran fuente de agua, que se hallaba en la entrada del local. Afortunadamente, ya estábamos a mediados de marzo, y los días habían comenzado a ser más calidos, hecho que nos permitió no congelarnos a pesar de tener un buen reparo del frío.
- ¿Qué tal te lo estas pasando?- preguntó de golpe Edward.
- La verdad, es que muy bien. La cena estuvo deliciosa, este lugar me encanta, la noche esta verdaderamente hermosa y…
- La compañía lo es aún más- interrumpió, para luego romper a reír, contagiándome a mi también.
- Pero eso también es verdad: la compañía lo es aun mas- agregue.
- Es bueno saber que lo estas disfrutando.
- Si. Admito que antes de salir de casa, estaba un poco nerviosa. Pero tu compañía es muy grata. Me haces sentir muy cómoda- confesé un tanto avergonzada.
- ¿Y por qué estabas nerviosa?
- Porque creo haber olvidado cuando fue la última vez que salí a cenar con un hombre- creo que el alcohol ya estaba comenzando a dar sus resultados. Se me estaba aflojando la lengua de más.
- ¿Mucho tiempo?- siguió curioseando.
Di un suspiró profundo antes de dar mi respuesta. Estaba dispuesta a contarle un poco acerca de mi vida.
- Digamos que la última relación que tuve, fue con el padre de Seth. Y hace casi dos años que no nos hablamos. Creo que nadie quiere tener una relación con una madre soltera. Bueno, tampoco he intentado nada. Desde el momento en el que supe de mi embarazo, mi vida se torno un tanto caótica. En lo único que he pensado desde que acepté mi embarazo, ha sido en mi hijo y en tratar de darle lo mejor.
- Te entiendo, la vida cambia mucho en cuanto tienes a alguien más que depende absolutamente de ti. Tal vez yo no lo vi así en un principio. Por supuesto que siempre he amado a mi hijo, pero tenía una madre que cuidaba de él, o eso creía yo- dijo serio- ¿qué fue exactamente lo que pasó?
La pregunta me había tomado por sorpresa. Pero pensé que si queríamos llegar a algún lado, debía seguir contándole mi historia. Por lo que opté ser lo mas honesta posible con él.
- Cuando entre a la Universidad Estatal de Seattle, donde hice la carrera de medicina. Conocí a un grupo de chicos, iguales a mi. Jóvenes, con ambiciones y deseos. Éramos de los pocos que habíamos superado el examen de ingreso. Entre esos chicos, se encontraba uno en particular. Al principio nos hicimos buenos amigos, pero al comienzo del segundo año de la carrera, creo que empezamos a vernos de otra manera. Fue cuestión de un par de semanas, una fiesta universitaria y un poco de alcohol, debo confesar- dije con un poco de humor- que comenzamos a salir. Estuvimos juntos durante más de cuatro años- continué- Nuestra relación no era perfecta, y estoy segura de que ninguna lo es. Pero a pesar de todo, nunca tuvimos grandes problemas. Hasta que me quedé embarazada.
- ¿Qué ocurrió ahí?- inquirió muy interesado.
- Pensé que todo estaría bien, llevábamos mucho tiempo juntos, y aunque no fuera el momento ni el modo, era algo lindo. Pero a medida que fueron pasando los días y fui verdaderamente consiente de lo que estaba pasando, me aterré. Fui un tanto egoísta, porque solo me puse a pensar en mi, y en que haría. Quería terminar mi carrera, graduarme y hacer mi residencia. Era lo que siempre había deseado. Me dí cuenta de que con un bebé, todo eso quedaría truncado. Aproveché el echo de que el embarazo a un no se notaba para retrasar la noticia. Tenía casi cuatro meses cuando se lo conté- me detuve, recordando con mucha tristeza ese momento- Al principio no me creía, luego se enfadó, y se fue del departamento que compartíamos. No supe nada de él como por cuatro o cinco días. Cuando volvió, fue por sus cosas, me largo un par de dólares para que me hiciera un aborto. Luego me insultó y me dijo que "ese" no era su hijo- finalicé, tratando de contener las lágrimas por el dolor que me causaba el recuerdo.
Era la primera vez que se lo contaba a alguien y por una extraña razón, Edward me dio la confianza y la fuerza para hacerlo. Rememorar esa época, era doloroso. Y estaba dispuesta a hacer todo lo posible por no volver a pasar por una situación similar, nunca más en mi vida. Edward se dio cuenta de cómo había cambiado mi estado de ánimo.
- Discúlpame Bella. No quería que te pusieras mal al contarme todo esto. Si te soy honesto, hay un millón de cosas que me atraen y admiro de ti. Pero lo que mas valoro y me has demostrado con todo esto, es lo fuerte que eres. El poder de supervivencia que tienes. Porque a pesar de todo, hiciste la mejor elección. Seguiste con tu vida, y lo hiciste por tu hijo. El se va sentir orgulloso de su madre siempre. Porque tú luchaste por él, lo haces y lo seguirás haciendo. El amor más grande del mundo, es el que una verdadera madre profesa por su hijo. No importa por todo lo que tengas que atravesar. Siempre estarás ahí, de pie. Luchando por él.
La emoción con que dijo todo esto, me conmovió profundamente. No pude evitar acercarme a él y estrecharlo fuertemente con mis brazos. Me sentí tan tranquila, sentimiento que no había tenido en mucho tiempo. Respondió a mi efusivo abrazo. No se por cuanto tiempo permanecimos así. En silencio, dejándome embriagar por su aroma tan varonil. Envolviéndome en un cúmulo de sensaciones, muy rara vez experimentadas. Cuando creía que era adecuado, en contra de mi voluntad, fui quitando mis brazos que se encontraban sujetando su bien formada espalda.
- Siento haber arruinado la noche- me disculpe torpemente.
- ¿Qué dices Bella? No tienes porque sentirte apenada por nada. Es más, el hecho de que te hayas abierto y me hayas contado todo esto, es muy importante para mi. Me estas demostrando que confías en mi, por ende, te has ganado mi confianza. Quiero retribuírtelo. Pero no hoy. Me debes una cena – dijo tratando de aligerar el momento. De echo, lo logró- ¿Sabes una cosa?
- No ¿qué?
- Me encante verte sonreír. ¿Y sabes que más?- preguntó dejando entrever un tono pícaro en sus palabras.
Negué nuevamente.
- Me encanta tu cabello, cuando lo llevas suelto, esas ondas que se arman involuntariamente en las puntas. La expresividad en tu rostro. Me encanta la profundidad de tus ojos, como brillan cuando hablas de algo que te apasiona. El rubor en tus mejillas, cuando te avergüenzas. Tus carnosos labios rosas, cuando te muerdes el labio inferior. ¿Eres conciente de lo que ese gesto me provoca?
Me quedé atónita viéndolo, mientras procesaba todo lo que me acababa de decir.
- Edward ¿qué dices?- pregunte totalmente confundida.
- Nada más que la verdad. Me encanta todo de ti, y eso que aun queda mucho por conocer. Y ¿sabes qué es lo que me encantaría hacer ahora?
Solo hice un gesto de negación con mi cabeza. Aun no podía salir del estupor que produjeron sus palabras en mi
- Me encantaría probar tus labios- esto último lo dijo a escasos milímetros de mis labios. Podía sentir la calida embriaguez que expulsaba su aliento. No fui conciente, de en que momento se acerco tanto a mi, pero me estaba volviendo loca. – Bella ¿puedo besarte?
La única manera que encontré adecuada para responderle, ya que las palabras parecían haber desaparecido de mi garganta, fue estampar mis labios contra los suyos.
Sentí una corriente eléctrica que se expandió desde el lugar en donde nuestros labios se tocaban, hacia cada terminación nerviosa de mi cuerpo. Un beso que fue inesperado y repentino. Sus labios eran realmente adictivos, y cada vez sentía mas sed por ellos. No demoré en profundizarlo, pero siempre manteniendo el mismo ritmo, ni muy rápido, ni muy lento. Una sincronización perfecta. Pero mis pulmones comenzaron a arder, a falta de oxigeno. Reticente, fui acortando el beso. Pero Edward, no tenía la misma intención, ya que siguió repartiendo calidos besos en el contorno de mis labios.
- Eres adictiva Bella- susurró contra mis labios. Gemí inconcientemente, ante la sensualidad de su voz.
- Edward- suspiré su nombre.
- ¿Qué sucede? ¿Te arrepientes?- preguntó alejándose definitivamente de mi.
- En lo absoluto. Nunca me habían besado de ese modo.
- Porque no habían sido mis labios.
- Engreído- dije divertida. Ambos reímos. Estuvimos por un par de minutos sosteniéndonos la mirada.- Creo que ya es hora de volver a casa.
- De acuerdo. ¿Vamos?- se paró de su asiento y me tendió su mano.
La tomé gustosa, con una seguridad que nunca antes había sentido.
Hola! Cómo estan mis bellas lectoras? Quiero decirles que estoy muy, peor muy contenta con la aceptación en el primer capitulo. Los comentarios fueron muy buenos, y superó mis expectativas. Gracias a las veintiún personitas, que se tomaron el tiempo de leer y dejar su comentario. A los lectores fantasmas, también les agradezco.
Muchas me preguntaron cada cuanto iba a actualizar. Pues ni yo tengo la respuesta. Solo les digo que voy a hacer todo lo posible por actualizar cada 10 días (y si ff colabora), en caso de demorar un poco mas, les avisare. A medida que voy escribiendo, publico adelantos en mi pagina de Facebook y Twitter (en mi perfil encontraran las direcciones). También pueden comunicarse con migo por ahí o lo hacen a mi correo.
Gracias a: Paolastef; Luisana; Joli Cullen; Zoe Hallow; Claudhia Lady Cullen; Maiy; wendy1983; BadGirlsLA; Ilis; nany87; lizzy90; Yamii; Deathxrevenge; Bells05; JaliceJalice; supattinsondecullen; belalliz; ladycullen2010; BelenRobsten; Cullen Vigo.
POR FAVOR, ALS CHICASQUE NO TENGAN CUENTA EN FF, DEJENMEN SU DIRRECCION DE CORREO Debes dejarlo con espacios porque ff no lo toma, por ejemplo: cinty _ vcc (arroba) live . com . ar
Luisana:hola amiga de Perulandia! Jejeje. Gracias por el review, y los ánimos. Por favor, me dejas tu correo, así me puedo comunicar con vos? Espero que hayas disfrutado de este nuevo cap. Un beso
Natii Jaymes Stewrat:HERMANA! Gracias por haberme leído, en tan poquito tiempo te has ganado mi aprecio. Te aviso por face cuando actualizo. Besos.
Iliis:gracias por leer. Te aviso por face cuando actualizo. Un beso.
Yamii: mi vida, mi sol, mi luna, mi constelación entera. COMO TE AMO! Gracias por haberme leído (se lo que odias leer, así que me pone re contenta que solo lo hagas por mi) Viste? Nada que ver con la novela…jajaja. Sep, de a poco voy mejorando. Y SOS UNA PERVERTIDA! no tengo nada mas que decirte. Un beso Pinky!
¿Qué les pareció el capitulo?¿Fue demasiado pronto para un beso? Yo creoq eu son dos personas adultas, fue solo un beso ¿Ya esperaban un lemon? NO SEAN PERVERTIDAS :D
Ya saben, si les gustó o no dejen su comentario. Si odian como escribo, ayúdenme a mejorar. Y si tengo muchos errores, estoy un tanto ciega, no los vi.
Por otro lado ¿quién creen que es el padre de Seth? Hagan sus apuestas…jajaja
NO SE OLVIDEN DE HACER CLIK EN EL BOTONCITO AL FINAL.
Besos y mordiscos
Chayley
