-¡Oh, mierda!- Quejumbrosa y con preocupacion, la muchacha se bajo de un salto de su pequeña pero cara lancha motora, no pudiendo evitar toser por el humo negruzco que desprendia el motor.

-¿Que ha pasado?- Mas curiosa que asustada, la otra joven consiguio incorporarse sentada sobre el suelo del vehiculo, emitiendo un gritito quejumbroso por el golpe que se habia dado.

-¡Joder, joder!- La chica que ya habia plantado los pies en tierra firme tosio malamente por quinta vez, observando horrorizada y con los ojos llorosos por el humo como el motor de la lancha se encontraba del todo inutil. -¡Joder ¿Ahora que voy a hacer?- Desesperada, la muchacha morena se llevo las manos a la cabeza, dando despues un pequeño saltito que pateo el suelo del puerto de Liberty.

-¡Menudo golpe!- Medio inmersa en su mundo y su dolor tenue, la chiquilla de la lancha motora se levanto por fin, saltando graciosamente hacia el suelo del puerto. En cuanto sus pies tocaron la tierra, no pudo evitar soltar otro nuevo quejidito, frotandose despues malamente el trasero dolorido. Con una expresion culpabilizadora, lo observo, como si este tuviera la responsabilidad del daño.

-Agh... que asco... - La otra muchacha no paraba de soltar maldiciones a diestro y siniestro, tan macarra y mal hablada como habia sido desde que tenia memoria. -Menuda mierda, tia... - Solto un quejido, apartando mediante un abanicar de su mano larga y blanca el humo que aun desprendia el motor ahora inutil.

-Pero ¿Que ha pasado, Merian?- Finalmente, olvidandose por fin de su trasero, a pesar de que a ella misma le resultaba bonito (era un poco narcisista, que le vamos a hacer... ) la muchacha que se habia llevado la peor parte del choque se acerco hasta su amiga y compañera de viaje, comenzando a toser tambien cuando se asomo hacia el motor. -¡Oh, joder!- Ella no era muy dada a las palabrotas, a diferencia de la otra, pero habia situaciones en las que eran inevitables. Sobretodo cuando ves el motor de tu unico vehiculo y salida hacia la libertad total con semejante aspecto.

-¡Si, exacto! ¡Joder! ¡Porque estoy jodida!- La joven Merian se coloco parte de su melenaza azabache tras la oreja, inclinandose con precaucion un poco mas hacia el destrozado motor. Con analisis y mucha sospecha, que el aparato parecia a punto de explotar o incendiarse de nuevo en cualquier momento, reviso con su mirada azul celeste cada parte que lo formaba. Estaba perdido. La preciosa lancha motora, ultimo modelo, genial, divina y magnifica, habia muerto para siempre.

-Vamos... no sera para tanto.- Con su tipica actitud despreocupada y sin tensiones hacia la vida, la otra muchacha, mucho mas bajita que su compañera, se agacho tambien, notandose rapidamente con iguales sospechas que Merian respecto a la peligrosidad inminente del motor. -O a lo mejor si... - Que no tuviera preocupaciones no significaba que hubiera que mentir como una vellaca.

-¡La leche, Louie! ¡Menuda mierda! ¡¿Como diablos le digo yo ahora a mi padre que le he jodido la puñetera lancha motora de ensueño que tanto adora?- Desesperada, Merian dio otra furiosa patada en el suelo, provocando que su amiga simplemente se limitara a encogerse de hombros con desconocimiento.

-Bueno... ¿Que mas da?- Y nada, que Louie no parecia afectada en lo mas minimo, a pesar de que se habian estrellado directas contra el puerto ante la explosion repentina del motor y, ella misma, se habia llevado el golpe mas fuerte.

-¡Pero, tia! ¡¿Como que "que mas da"?- Imitando veloz y de mala uva la voz de Louie, Merian tras esto se llevo las manos a las caderas flacas pero bonitas, resoplando furiosamente. Un par de transeuntes curiosos se detuvieron a observar a las dos muchachas en apuros, divertidos. -Esta maldita cosa ha explotado de repente.- Algo mas recompuesta, Merian señalo el motor ante su amiga, provocando que Louie volviera a asomarse con cautela.

-Quizas ibamos demasiado rapido... - Graciosa como era, Louie se llevo la mano a la barbilla, adoptando una pose pensativa algo interpretativa e infantil. -¿No?- Sin embargo, poco o nada sabia ella de motores y vehiculos, siendo igual de incosciente para ello su amiga Merian aunque tuviera mas experiencia.

-A lo mejor... Creo que hemos quemado el jodido motor... Mierda... - Nuevamente, la morena y alta Merian se desespero un poco, estampandose la mano directa sobre la cara. Louie penso que el brillo del sol en el atardecer sobre el pelo de su amiga quedaba bonito. -¿Que voy a hacer?- Realmente, quedaba bonito. Como ella era rubia, el sol nunca brillaria de esa forma en su pelo. Claro que ya llamaba mas la atencion de por si por el simple hecho de su cabello claro y piel morena. Eso le gustaba, aunque Merien fuera tan preciosa. Louie llego a la conclusion de que cada chica tiene sus cosas bellas. -¿Louie, que le digo?- Pero Louie estaba pululando por sus mundos paralelos, habiendo incluso degenerado su dialogo interior hasta llegar a como se veria su amiga Merian de rubia y ella de morena. -¡Louie, no empieces!- Con mal humor pero cuidado, que tampoco queria tirarla, Merian golpeo el hombro de su compañera, provocando que esta diera un respingo y tuviera que esforzarse duramente por recuperar el hilo de la realidad.

-Oh... pues... no se... - Durante unos segundos, aun confusa, Louie parecio pensarse una respuesta correcta para Merian, que esperaba con expresion de socorro. -¡Ah! Pero ¿Que mas da?- Se encogio de hombros con tranquilidad y una sonrisilla graciosa, dejando ver aquella pequeña pero simpatica separacion entre sus dos dientes incisivos. Antes de que Merian pudiera reprocharle nuevamente, la joven Louie continuo. -¡Si se la has robado!-

-Eh... - Merian parecia querer excusarse, llegando finalmente a la conclusion de que mucha falta no hacia. -Bueno, tambien es verdad.- Con mucha mas tranquilidad que hacia apenas unos segundos, Merian se llevo una mano tras la nuca para rascarsela, asintiendo un par de veces seguras, observando perdidamente como el motor inservible ahora no dejaba de humear.

-¡Oh, venga, Merian!- Ilusionada de pronto, con aquella sonrisilla que nunca acontecia nada bueno, Louie dio una vuelta sobre si misma, lanzandose finalmente hacia el brazo de su amiga para agarrarlo con urgencia. -¡Estamos en Liberty! ¡Hemos llegado!- Con sus ojos negros brillando de emocion y ganas de pasarlo bien, Louie tironeo de la otra, deseando que la locura alcoholica y las fiestas comenzaran sin mas dilacion.

-Si, Louie, hemos llegado, pero pensabamos poder irnos algun dia ¿Sabes?- Como quien le habla a una niña desobediente, Merian señalo el motor destrozado, bufando frustradamente tras la accion mientras que la otra no se soltaba de su brazo.

-Ah, Merian.- Caprichosa y molesta, Louie adopto una mueca infantil de amargo disgusto, pateando ahora ella el suelo del puerto. -Ya se vera... Dijimos que iriamos a la aventura... - El puño de Louie se cerro frente a las narices de ambas, observandolo con esperanza y firmeza ilusionadas. -A lo salvaje... ¡Como unas autenticas proscritas!- Que al fin y al cabo, era mas o menos asi. Louie se sentia como una de las protagonistas de sus queridos libros, no deseando bajo ningun concepto que nadie rompiera la magia. Louie solia vivir mas en su mente y otros mundos que en el real. Eso era un problema.

-Si, si... dijimos muchas cosas, como siempre... - Y no es que se estuviera arrepintiendo ¡Para nada! No habia otra cosa peor para Merian en este momento que regresar a la casa de su estirado, horrible y snob papa. Sin embargo, la idea de no tener si quiera una balsa, le preocupo bastante. Que Louie estuviera como un cabra no significaba que ella tambien... Bueno, mas o menos. Muy bien no estaban ninguna de las dos, la verdad. -No me arrepiento ¿Vale?- Ante la mirada lacrimosa que la pequeña Louie le habia dirigido, Merian respondio rapidamente. -Es solo que ¿Como vamos a marcharnos? No tenemos dinero suficiente para comprar otra... - Repentinamente, Louie se separo del brazo de Merian con un saltito.

-¿No tenemos dinero? ¿Pero no le habias robado de eso a tu padre tambien?- Asustada, la pequeña rubia observo con urgencia a su compañera de aventura y fuga.

-¡Claro que si! ¡¿Acaso crees que soy estupida?- Chasqueando la lengua, Merian nego con la cabeza decepcionada, llevandose las manos a las caderas para adoptar una posicion de lo mas altiva. -Pero no le he robado tanto como para comprar otra lancha, chica.-

-¿Necesitais ayuda?- Una voz masculina tras sus espaldas las hizo girarse curiosas, encontrandose con aquel par de transeuntes que las habian estado observando divertidamente pasar apuros. Ambos desconocidos parecian mantener expresiones amables, pero de futura conquista, teniendo la esperanza de que aquellas dos jovenes bonitas y perdidas, solas, cayeran en sus brazos esa misma noche.

-Eh... No, realmente no.- Sin cortarse ni un pelo, Louie volvio a girarse, observando el motor humeante de nuevo.

-Vamos, ¿Como van a andar solas dos chicas tan preciosas como vosotras por una isla como Liberty?- Y nada, que no se daban por vencido.

-Lo siento, pero no nos llegais ni a la suela de los zapatos.- Merian no se andaba con chiquitas, bamboleando su melena negra cuando adopto una pose chulesca, ignorando a ambos pretendientes.

-Jopetas, Merian... - Como una niña, Louie dio otra patadita quejumbrosa al suelo, suspirando pesadamente despues al pensar como diablos iban a salir de aquella isla sin lancha motora ni nada parecido. No tenian nada. En aquel momento, a Louie le hubiera gustado hasta tener un tronco con remos. -¡Que mal!-

-Zorras... - Cansados y despechados, que los habian ignorado descaradamente, uno de los dos tipos desconocidos escupio el insulto, provocando que el otro no pudiera mas que asentir.

-¿Como?- Merian se giro sobre sus propios pies, provocando que Louie comenzara a temer por el temperamento envalentonado y orgulloso de su amiga. Por muy macarra que esta fuera, ellas no eran fuertes, acostumbradas como estaban a vivir cuidadas y entre algodones, como las niñas de papa que eran en realidad.

Justo cuando las cosas iban a ponerse feas, el motor estallo de nuevo.

La explosion no fue muy grande, como ambas muchachas habian temido desde un principio, pero si provoco que, del susto sorpresivo, Louie tropezara y se llevara con ella a la pobre Merian, cayendo ambas de bruces sobre el suelo. Algo parecido ocurrio con los dos desconocidos y mediocres conquistadores que, con un grito, habian caido de culo dolorosa y fuertemente.

-¡Ah, joder!- Sin embargo, en lugar de poder enfurecerse, Merian se echo a reir a carcajada limpia, provocando que Louie no pudiera evitar hacer lo mismo por lo ridiculo de su situacion.

-Tia, vamonos. - Casi llorando de la risa, tosiendo por el aumento de humo negro proveniente del motor, Louie comenzo a incorporarse entre carcajadas, llevandose una mano al estomago por sentir la falta de aire.

-Si... - Igual de divertida y risueña, Merian alzo una mano para ser ayudada a levantarse, peticion que rapidamente su amiga correspondio. -Vamos a pasarnoslo bien.- Mientras conseguia incorporarse, la muchacha morena le dirigio una mirada de desprecio y burla a su ya inutil lancha motora. -¡Y que le den por culo a esta mierda!- Louie no pudo hacer otra cosa que reirse aun mas alto.

Agarrandose la una a la otra, sin parar de carcajearse sonoramente, completamente llamativas y escandalosas aunque no quisieran ser descubiertas por sus respectivos padres, la pequeña Louie y la altiva Merian caminaron a traves del puerto, internandose en la peligrosa y alocada isla Liberty bajo la atenta y confusa mirada de los dos curiosos conquistadores que, como ellas, habian caido al suelo de bruces por la explosion.

Se alegraron, por una parte, de haber sido del todo ignorados por ellas. No parecian ser dos chicas de compañia recomendable.

(Cambio de escena. No se que me pasa con esto, que no puedo dividirlas con simbolos ¬¬ asique las dividire asi XD)

Ace, actualmente, odiaba al mundo.

Si alguien se cruzaba en su camino en este preciso instante, estaba seguro de que le arrancaria la cabeza al desgraciado ser que se atreviera, si quiera, a mirarle.

Cuando el Comodoro JeanPierre le habia dejado abandonado en aquella isla cochambrosa, con la esposa de kairouseki en una de sus muñecas que, por cierto, aun llevaba y no precisamente contento, Ace aun no habia recordado que su querido y genial bote no funcionaba igual de bien sin sus poderes de la fruta del diablo.

Asi que Ace habia tenido que hacer autenticas maravillas para que el dichoso trasto andara sobre el agua de una manera mas o menos decente, no queriendo bajo ningun concepto ponerse a remar hasta la isla Liberty. Con mucha maña, o mas bien pura suerte, Ace habia logrado que su genial botecito marchara a bastante velocidad, estando el pobre motor completamente aturdido y oxidado por estar tanto tiempo sin ser usado correctamente. Pero, al menos, aun andaba como en un principio se suponia tenia que llevarlo Ace, antes de haberlo adaptado a su poder. Era una desgracia, porque Ace adoraba su bote. Como todo chico joven, por muy pirata que fuera, silenciosamente le gustaba fardar de vehiculo, siendo bonito y llamativo el pobre al fin y al cabo, aun mas genial si, encima, corria como una moto cuando los pies de Ace llameaban.

Eso era algo que quedaba genial pero, por desgracia, en este momento Ace tuvo que olvidarse de ser un chico "cool" y convertirse en un mortal mas. Es decir, utilizando el motor convencional.

Malditos marines...

Tragandose su odio interno, que tenia una mision que cumplir, Ace consiguio desembarcar en el puerto de Liberty.

Noche reciente, la isla comenzaba a animarse, lugar de fiestas, borracheras y donde la ley poco o nada funcionaba alli. A Ace le agradaba la isla, sobretodo si eras un pirata. En Liberty, los marines no eran marines, y los piratas... Bueno, los piratas podian ser mas piratas que nunca, ya que hasta los propios oficiales de la marina se comportaban en esta isla que ahora sus ojos veian de manera similar. Es decir, Liberty era, basicamente, una isla que invitaba a la delincuencia, la locura nocturna, el alcohol, las noches apasionadas y salvajes y las mañanas de resaca. Extrañamente, muchos marines acudian a Liberty, cosa que a Ace, la primera vez que piso la isla, le desconcerto, para finalmente terminar por comprenderlo.

Quizas fuera por la dura disciplina impuesta, la falta de diversion, la recta moral o vete tu a saber, que los marines de vez en cuando tambien querian huir y convertirse en piratas, largandose un par de noches de fiesta y locura con un unico lugar para ese destino: Liberty.

En cuanto a los piratas, era evidente porque les gustaba, al menos desde el plano festivo. Pero a tanta locura y salvajismo tambien se le unia que, en Liberty, la ley de fuera se habia esfumado, y la isla tenia sus propias leyes. Alli, marines y piratas mantenian una tregua silenciosa, pudiendo hacer un amigo de copas del bando contrario durante toda la noche para, al dia siguiente, practicar el famoso "si te he visto, no me acuerdo".

Liberty era, simplemente, un lugar que nada tenia que ver con el resto del mundo. Lugar que, sin embargo, tenia siempre un gran numero de fans y visitantes ocupando cada uno de sus bares, tabernas, y clubs nocturnos.

Y ahora que se habia hecho, finalmente, de noche, y la Luna junto a las farolas y carteles de luces de neon iluminaban y poblaban la isla, era cuando Liberty estaba viva de verdad.

Con nostalgia, Ace se bajo de su bote, no pudiendo evitar observar el lugar durante unos segundos al recordar que, seguramente, su primera borrachera pirata habia sido en esta misma isla. Su primera borrachera, su primer desmayo por el alcohol, la primera vez que le habian robado la cartera (y la ultima, seguro.)... Los recuerdos, aun asi, estaban un poco borrosos.

Esperaba no acabar igual esta vez...

Con convencimiento, Ace sacudio la cabeza, repitiendose a si mismo una y otra vez que, por desgracia, no estaba aqui para divertirse. Tenia algo que hacer.

Ace respiro hondo, comenzando a revisar los alrededores. Un par de muchachos de, mas o menos, su misma edad permanecian sentados en la acera de piedra que presidia el puerto, observando perdida y extrañamente una lancha motora cuyo capo se encontraba abierto, mostrando el motor desvergonzadamente. Los chicos bebian de una botella de evidente contenido alcoholico, lo que le hizo saber al pirata que, seguramente, ya estuvieran borrachos. Bueno, eso facilita las confesiones. Como ya hemos mencionado, Ace siempre era optimista.

-Disculpad.- Con educacion y simpatia, Ace se acerco hacia ellos, provocando que ambos dieran un respingo mareado, observandole despues confusamente. Si, Ace ya estaba completamente seguro de que andaban borrachos. -No queria interrumpir vuestra... - El pirata elevo una de sus cejas con recelo, observando analitico la botella casi vacia asi como a ambos chicos, que lo miraban con ojos brillantes y cansados. Ojos de borracho. -Eh... fiesta... - Bueno, muy festivos no parecian, la verdad. Pero a Ace no se le habia ocurrido otra cosa. - ... pero... -

-¿Que quieres?- Ido y tambaleandose, con la voz gangosa del alcohol, uno de los muchachos ajusto su mirada para, seguramente, dejar de ver doble al joven pirata.

-Estoy buscando a unas personas... - A Ace no le gustaba la mala educacion, y aquel muchacho no habia hecho mucho alarde de buenas maneras, interrumpiendole sin compasion y de manera cortante. Sin embargo, Ace penso que mejor era dejarlo pasar, limitandose a no poder evitar mostrar una expresion de desagrado y seriedad. Tenia prisa y cosas que hacer. -Dos chicas... - La atencion de los jovenes borrachos y tambaleantes fue puesta sobre Ace, a pesar de que se notaba lo mucho que les costaba ajustar la vista sobre un punto fijo. Como parecian escucharlo, no diciendo ninguno ni una palabra, Ace continuo. - Una morena, alta y de ojos claros; otra bajita, ni gorda ni flaca, con los ojos negros.- Ambos chicos, para desconcierto de Ace, bizquearon un segundo, girando despues la cabeza para mirarse entre ellos. Ace comenzaba a perder la paciencia, cosa de la que no tenia demasiada, la verdad.

-¿Con una separacion entre los dientes?- Por fin, los jovenes alcoholizados volvieron a mirarle. Ace estuvo a punto de saltar de jubilo en cuanto escucho la descripcion de la caracteristica sonrisa de aquella tal pequeña Louie.

-¡Exacto! ¡La rubia! La rubia tiene una separacion entre los dientes.- Con una sonrisa, Ace asintio animado. -¿Las habeis visto?-

-Si... Unas chicas muy guapas. - Borracho como una cuba, uno de los muchachos miro al cielo nostalgico.

-Muy guapas, si... - El otro hizo algo similar.

-¿Por donde han ido?- Ace ya no sabia si darles un abrazo, o ahorcarlos. Pero teniendo en cuenta su estado, decidio compadecerse.

-Fueron a la ciudad... directas.- Mareado y tambaleante, uno de ellos señalo malamente con un dedo ido y fallido el camino que llevaba al centro de la isla. -Ten cuidado, amigo... - Ace no sabia cuando le habian llegado a considerar un amigo asi, tan de repente. -Son unas zorras muy locas.- Vaya ¡Que grandes caballeros! El pirata les disculpo internamente por la borrachera, llegando a la conclusion de que en condiciones normales no le habrian dado semejante descripcion a un desconocido cualquiera. -¿Las conoces?- De repente parecio amedrentarse, pensando preocupado que pasaria si, tras haberlas llamado "zorras locas" descaradamente, Ace resultara ser algun pariente cercano, algun novio o amigo de las jovencitas o algo parecido. Gracias a Dios, habian tenido suerte.

-Eh... no exactamente... - Ante la mirada curiosa de ambos, Ace decidio que era hora de cortar y largarse, viendo claramente una inminente conversacion sin final de borrachos. -Muchas gracias, y que lo disfruteis.- Con un cabeceo, señalo la botella, provocando que confusamente ambos la miraran como si se hubieran olvidado de ella.

Veloz, antes de que lo reclamaran de nuevo, Ace se lanzo a la caza.

(Cambio de escena)

-¡Menuda suerte de mierda!- Merian, molesta, bufo exasperada, dejando caer la espalda sobre la silla sin ningun cuidado ni silencio. Louie no pudo mas que tragarse rapidamente el cuarto chupito de alcohol fuerte de la noche, soltando tras la accion una carcajadita por las acciones de Merian. -¿Cuantos bares tiene que haber aqui? ¡Al menos 200! Y justo tenemos que caer en el que tiene mas marines... - Esto ultimo, lo dijo lo mas bajo y sigilosa que pudo, no consiguiendo mucho sin embargo debido a su naturaleza ya de por si escandalosa incentivada por el alcohol.

-Venga, Merian... Estan mas borrachos que nosotras... - Louie rio graciosamente, observando de reojo como se estaban convirtiendo poco a poco en el centro de atencion del bar. A Louie, no podia negarlo, le agradaba llamar la atencion. Al menos, de la manera que lo estaban haciendo. Eran guapas, y jovenes, cosa que escaseaba en el local. Le hacian gracia las caras de los hombres que, borrachos pero queriendo guardar la compostura, se contenian de soltarlas algun piropo o de proponerles alguna indecencia. Eso era lo mas divertido de los marines: Su mojigateria. Por eso, a Louie le gustaba molestarlos con su desfachatez y gracia natural, convencida como estaba sin embargo de que nunca, jamas de los jamases, llegaria a nada con un marine. Eso eran palabras mayores y, a Louie, no le gustaban los tipos aburridos y anticuados. Y la mayoria de los marines lo eran... Como el cromañon de Lafayette.

A veces, sobretodo cuando bebia, a Louie le gustaba provocar, no podia negarlo, consciente como era de su garbo y atractivo que, mas que por bonita, que guapas habia muchas, era por encanto propio. Y que la llamaran lo que quisieran, que eso le daba igual. Era culpa de ellos, por dejarse engatusar tan facilmente por una muchachuela.

-Louie.- Merian llamo su atencion repentinamente, haciendola despertar nuevamente de sus mundos paralelos.

-Dime... - Algo bebidas, la pequeña Louie observo a su amiga con curiosidad, la cual parecia estar conteniendo una sonrisa.

-¡Somos libres!- Finalmente, con jubilo pero tratando de no sonar demasiado ruidosa, Merian lanzo sus brazos al aire, sonriendo de oreja a oreja y dejando escapar un gritito de ilusion a boca cerrada.

-¡Somos libres!- Louie la imito, cogiendo rapido el quinto chupito para, con gracia, elevarlo ligeramente como proposicion a un brindis. Sin hacerla esperar mucho, Merian hizo lo propio, chocando el pequeño vasito de cristal cargado de alcohol con el de su amiga para, con una sonrisa de ilusion, las dos vaciarlo de un trago rapido. Mientras sentian como el fogonazo pasaba por su graganta, quemandola, las muchachas patearon el suelo rapida pero suavemente para no hacer demasiado ruido, calmandose finalmente en cuanto consiguieron que el contenido llegara a su estomago.

-Los marines me hacen gracia.- Con una risita, Louie se inclino hacia su amiga para susurrarle aquello, provocando que la otra la observara con una sonrisa recelosa. -Son tan... - Chasqueo la lengua, no viniendole ahora mismo la palabra exacta.

-¿Mojigatos?- Merian elevo una ceja, dando en el clavo de lleno.

-¡Exacto!- Louie, algo bebida, asintio rapida y felizmente.

-Como el gran Capitan Lafayette.- En el mismo estado que su amiga, Merian inflo su pecho con orgullo exagerado, colocandose en posicion militar de firmes sobre la silla para llevarse la mano de turno a la frente.

-Ah, calla... no quiero ni escuchar el nombre... - Louie produjo un gemidito quejumbroso, acordandose del porque habia huido de casa. -Me quieren vender como si fuera un caballo de carreras o algo asi... ¿Puedes creerlo?- Molesta a la vez que tristona, Louie produjo uno de sus mohines infantiles de disgusto, observando con pena a su compañera de fuga.

-Tu padre es tan cavernicola como el perro de Lafayette.- Merian asintio convencida, sabiendo de la situacion terrible que sufria su compañera. Jamas iba a permitir ella que su querida y pequeña Louie tuviera semejante futuro. Si tenia que pegarse con toda la marina, lo haria. -Y el mio, un gilipollas estirado al que no le importa lo que yo quiera o como sea... el quiere a su hijita rica, perfecta e impecable... - Chasqueo la lengua, negando con un dedo tan altivo como su actitud. -Por desgracia para el, yo no soy asi.-

-Eres una macarra.- Louie se rio, tan graciosa y suave como siempre.

-¡Jah! ¡Y a mucha honra!- Hinflando su pecho, Merian asintio con orgullo, observando a su compañera desde su posicion superior.

-Oye, Merian... - Nuevamente, la rubia y pequeña Louie se inclino hacia su amiga con actitud confidente. -Has querido entrar en este bar lleno de marines aposta ¿Verdad?- Se conocian demasiado bien.

-Si.- Merian asintio nuevamente, incentivada su sinceridad por el alcohol.

-¿Por que?- Si Louie ya era habladora de por si, bebida, esta cualidad aumentaba con creces.

-Me gusta el riesgo.- Chulesca, Merian cruzo sus piernas sobre la silla, analizando los alrededores atentos del bar.

-A mi tambien.- Y Louie, con aquella sonrisa de incisivos ligeramente separados, tan aniñada y caracteristica de ella, asintio con la cabeza, sabiendo que ambas estaban completamente locas. Querian vivir. Querian sentir la adrenalina. En definitiva, querian conseguir en muy poco tiempo lo que no les habian dejado experimentar jamas sus respectivas familias y, tratandose de ellas dos, lo conseguirian. Sin duda alguna.

Al fin y al cabo, siempre habian estado algo locas.

-Eh... señorita... - Una voz algo temblorosa, como insegura, hizo que la mirada complice que ambas amigas habian compartido se esfumara, posando atentamente los ojos sobre aquel que habia hablado. Con desconcierto, las muchachas pudieron comprobar que se trataba de un joven marine, un chico mas o menos guapo, algo bebido seguramente y de expresion afable. -¿Señorita?- Ante el silencio y confusion de las muchachas, el marine finalmente fijo su mirada en la de Merian, dejando claro a quien trataba de hablar.

-¿Si?- Altiva y digna, Merian se giro sobre la silla, adoptando su pose mas chulesca. Louie observo divertida, esperando ver la reaccion de su amiga ante un, seguramente, futuro intento de ligoteo.

-¿Usted no es... - Un poco borracho, pero tampoco demasiado, el marine se llevo una mano pensativa a la barbilla, analizando las facciones de Merian cuidadosamente. Recelosa y comenzando a molestarse, la muchacha morena elevo una de sus cejas finas, a punto de contestarle algo desagradable. -... Usted es la señorita Vegnantine.-

Casi les da un infarto en cuanto escucharon el apellido ilustre de la familia de Merian.

Louie dio un bote sobre el asiento, llegando casi a tirar el vasito que, apenas unos momentos antes, habia vaciado directo a su estomago.

-No, yo no soy.- Pero vista la reaccion, la actuacion de Merian no quedo demasiado creible, sobretodo cuando se giro con expresion de horror. Louie no pudo mas que llevarse las manos a las mejillas con una cara similar a la de su compañera.

-¡Claro que si!- El marine no parecia contento por su descubrimiento, mas bien impresionado, llegando a ponerse de pie de su silla cercana para observar a Merian aun mejor. -¡Usted es la hija pequeña del banquero Vegnantine!-

-¡Que no!- Infantil y sin ninguna credibilidad, Merian nego con la cabeza, tiesa como un palo.

-¡Si lo es! ¡Yo trabaje unas semanas como guardaespaldas de su padre!- ¡Oh, mierda! Louie estaba observando la escena cada vez mas nerviosa, contemplando con impotencia como su amiga parecia querer o bien asesinar al desdichado marine, o bien huir como un conejo. -¡Y yo la he visto en esa casa! ¡Usted es Merian Vegnantine!-

-¡Ah!- Ante la mencion de su nombre completo, y debido en parte tambien al alcohol, Merian dio un gritito y un bote sobre la silla. Louie se limito a taparse la boca con ambas manos, entre horrorizada y sorprendida.

-¡Entonces, usted es la hija del Comodoro JeanPierre!- Como quien dicta sentencia, el marine señalo veloz y repentino a la pobre y pequeña Louie.

-¡Ah!- Igual que antes, Louie, basicamente, tuvo la misma reaccion que su compañera.

-¡Oh, Dios santo! ¡Las estan buscando por todas partes, señoritas!- A pesar de que el pobre muchacho no parecia querer asustarlas ni sonar demasiado amenazante, las chicas no pensaron del mismo modo, al menos no en su situacion de clara fuga, levantandose de la mesa con un espasmo.

-Pues no somos nosotras.- Congelada y en pie, Louie nego con la cabeza un par de veces. Evidentemente, no fue nada creible.

-¡Su padre ha llamado hace apenas unas horas a toda la marina! ¡A todas partes, diciendo que la encontraramos, que se habia escapado con la hija de los Vegnantine!- Con las manos a ambos lados de las mejillas en completa actitud de catastrofe, Merian observo a su amiga, la cual comprobaba con horror como todos los marines del bar comenzaban a cuchichear, dispuestos a darlas captura inminente. -¡Estan desesperados, señoritas! ¡¿Como se las ocurre semejante temeridad?- El marine parecia completamente escandalizado, acercandose a las muchachas firme y convencidamente. -No se preocupen... las llevare a casa ¿De acuerdo?- El tipo debia creerse el gran salvador de la noche, o algo parecido, resultando sin embargo que ahora las chicas lo veian como el peor enemigo mortal que pudieran tener. Con completa urgencia y preocupacion, Louie reviso el ambiente, viendo como los cuchicheos y las miraditas aumentaban ¿Ahora que diablos hacian?

-¡No te me acerques!- Merian nunca habia sido demasiado simpatica, y mucho menos iba a serlo con aquel muchacho que queria traerlas de vuelta al sitio del que, entre penurias y planes, habian escapado.

-¡Claro que si, señorita! ¡No pienso permitir que anden solas dos buenas chicas como ustedes por ahi, perdidas!- Y nada, que el marine no parecia ablandarse de sus expresiones de total horror.

-Oh, venga, dejanos marchar... - Louie se puso algo melosa e infantil, como una cria caprichosa, tratando de convencer al marine aunque fuera un poquito. O al menos, que se distrajera.

-¡¿Pero que locura es esa, señorita? ¡No puedo tolerarlo, lo siento! ¡Ustedes tienen que volver a casa con sus padres! ¡No son chicas para andar solas de noche, tan lejos del hogar!- Louie maldijo internamente, observando con temor como aquel tipo no iba a ser engatusable. Al menos no tan facilmente y, viendo las reacciones de los marines del bar, cada vez mas convencidos de sus identidades, mucho tiempo no tenian.

El marine camino hacia ellas, veloz.

-¡Ah! ¡Merian!- Desesperada al ver que ya casi podia cogerlas y que la salida estaba demasiado lejos como para huir a la carrera, Louie se lanzo sobre el brazo de su tensa y aterrada amiga, tironeando de ella. -¡Haz algo!-

-¡¿Y que leches quieres que haga?- Merian grito, comenzando ambas a caminar hacia atras. Pero no tenian escapatoria.

-¡Lo que sea!- Y casi antes de que Louie pudiera terminar su frase desesperada, Merian habia lanzado la botella de donde habian salido los chupitos, directamente, sobre el marine. Quizas fue punteria, o quizas mala suerte, el caso que el ahora proyectil acerto de lleno en la cabeza del muchacho, fragmentandose, que dio una especie de vuelta de campana. Estupefactas y no pudiendose creer lo que habian hecho, las chicas observaron, agarradas la una a la otra, como el pobre y desgraciado "gran salvador" caia redondo e inconsciente al suelo.

El bar quedo sumido en un largo y tenso, peligroso, silencio.

-¡¿Pero que has hecho?- Louie no podia separar la vista del marine desmayado, perdiendose como todos los presentes se debatian entre la venganza o el devolverlas a casa.

-¡Pues tia, no se! ¡Algo! ¡Lo que sea! ¡He hecho lo que sea ¿No?- Merian estaba completamente fuera de sus casillas, llevandose las manos desesperadas a la cara.

-¿Esta muerto?- Tragando saliba, Louie se inclino, a una distancia prudencial, preocupada hacia el pobre marine.

-N-no creo que este fiambre... - Merian, asustada de sus acciones, respiro hondo. -¿Verdad?- Sin embargo, no parecia muy segura de sus propias palabras.

-Oh... Merian... - Nerviosa, Louie se escondio tras su amiga, habiendose dado cuenta repentinamente de que la gran mayoria de los marines del bar se habian levantado de sus asientos.

-¿Que?- Pero Merian aun no habia apartado la vista del supuesto "fiambre".

-Merian... estamos en un lio... - Quejumbrosa, tironeo de la camiseta de su amiga, comprobando como, efectivamente, los marines iban hacia ellas. Y esta vez no parecian tan simpaticos ni misericordiosos. O las llevaban directas a la carcel, o a casa, que venia a ser lo mismo, al fin y al cabo.

-¡Oh, no me digas!- Sarcastica, aun refiriendose al marine cuya cabeza habia sido dañada, Merian elevo las manos al cielo, girandose despues hacia su amiga. Esta accion permitio que comprobara como, a la situacion del supuesto muerto, se le habia unido otra peor. -Joder... - Merian se limito a abrir los ojos como platos.

-¡Quedan ustedes detenidas por fugarse de casa y agredir a un oficial!- Uno de los marines se envalentono el primero, mirandolas fijamente mientras permanecian todos aun a una pequeña distancia prudencial de ellas.

-Oh, mierda. Mierda, mierda, mierda, mierda... - Susurrando malamente, Merian observo los alrededores, no sabiendo que podian hacer ni hacia donde moverse. -¿Que coño hacemos, Louie?-

-Yo... - Louie se agarro a su compañera, dejando escapar de pronto, extrañamente, una de aquellas sonrisillas picaras que no acontecian nada bueno. -Tengo una idea... -

Justo en ese momento, de la radio del bar comenzo a sonar una cancioncilla de rock.

(Cambio de escena)

Ace se interno, tranquilamente, en el quinto local que visitaba.

En cuanto abrio la puerta y puso los pies dentro, no pudo evitar dejar escapar una pequeña expresion de extrañeza.

Primero: Por el gran numero de marines que, en pie, observaban en circulo un punto centrico en comun, algo que Ace analizo como una mesita redonda de madera.

Segundo: Por comprobar como una muchacha bailaba desvergonzadamente sobre la nombrada y observada mesa al ritmo de una cancion movida de rock.

Durante un instante, Ace penso que quizas la chica fuera una empleada del propio bar, pareciendo de lo mas comoda y divertida con su bailecito provocador que, enseguida, se volvio aun mas erotico cuando ella se quito la chaqueta y la lanzo lejos, dejandole ver lo bien que le quedaba aquella camiseta corta y desvergonzada. Ace, como hombre que era al fin y al cabo, se quedo boquiabierto y embobado al igual que aquellos marines, tanto por el factor sorpresa como por el factor femenino.

Aun entre agradecido al cielo por haber entrado en el unico bar por el momento que ofrecia semejante espectaculo, y desconcertado por lo raro de la situacion, que nadie bebia ni estaba sentado, Ace camino hacia el circulo de hombres sin quitarle la vista de encima a la muchacha.

No pudo evitar dar un respingo de sorpresa en cuanto sintio como alguien se estrellaba contra su hombro, dirigiendo la vista hacia el punto donde habia recibido el golpe ligero.

-Lo siento.- Aun embobado, Ace comprobo que se trataba de una muchacha morena que, urgente y veloz, cabeceo una disculpa y desaparecio igual de deprisa a traves de la puerta que daba a la calle. Penso que era guapa, y como ya no sabia adonde mirar, Ace directamente decidio que mas facil era observar a la que estaba sobre la mesa, que para eso bailaba tan divertida ¿Verdad?

Asi que se acerco sin quitarle todavia los ojos de encima, sintiendose por una parte un poco pervertido, por otra confuso, y por otra indiferente con sus acciones ya que, se suponia, para eso pagaban a la chica en cuestion.

Se interno entre los marines estupefactos y aun mas ensimismados que el, dispuesto a preguntarles por las chiquillas que buscaba asi como disfrutar el tambien un poco del espectaculo. Las expresiones de los pobres oficiales le hicieron gracia. Ya sabia Ace que tanta decencia, moral y monserga no eran buenos para la salud.

-Disculpe... - Estuvo a punto de palmear el hombro de uno de los tipos de la primera fila, cuando la chiquilla dio un giro gracioso y erotico sobre si misma que provoco que su vista se perdiera en su melena rubia. Aquello le llevo, por conexion de imagenes cercanas, a comprobar que habia un cuerpo inconsciente sobre el suelo.

Ace abrio los ojos de par en par.

Era evidente que aquel tio no estaba ni dormido, ni alli en el suelo por el alcohol. Sobretodo por la herida de su cabeza y los cristales rotos de una botella igual de destrozada.

Ahora que lo pensaba, a Ace tambien le resulto raro que una muchacha bailara sobre una mesa, canturreando sonriente la cancion de rock, asi como que los marines parecieran debatirse entre el comersela viva y el asesinarla por indecente. Penso que quizas estuviera borracha, y animada por el alcohol o algo asi, le hubiera dado una locura y hubiera comenzado a bailar. El se lo agradecia de verdad, pero el alcohol no justificaba semejantes provocaciones sin ningun tipo de beneficio de por medio. Uno de los marines dio un paso al frente, no sabiendo demasiado bien que hacer, si detenerla, o quedarse a mirar el baile. A Ace, esto ultimo, no se le escapo, haciendo que se desconcertara aun mas. Asi que, chico listo como era, cambio del embelesamiento al analisis de una manera no precisamente facil, pero lograndolo. Ace se fijo en la bonita camiseta corta, evitando pensar en cosas indecentes, llegando a la conclusion de que, aunque el no entendiera de modelitos y trapitos de chicas, si debio haber sido en el pasado una prenda mucho mas casta, pura y virginal. La habian cortado. Mejor dicho, la chica la habia cortado para que fuera asi de atrevida. Y con los vaqueros pasaba mas de lo mismo, habiendo de pronto unos rotos grandes y repentinos, desilachados, en rodillas, muslos y vete tu a saber donde mas. No era ropa de "mujer que vende su cuerpo", pero tampoco de buena chica.

La cancion termino, provocando que la muchacha se detuviera jadeante y cansada, pero pareciendo muy divertida.

-Bueno, muchas gracias por su atencion.- Descarada y sabedora del poder que habia conseguido con solo enseñar algo de carne y contonearse un poco, que los buenos chicos de los marines no estan acostumbrados a esas cosas, la chiquilla rubia y graciosa les envio un beso, para despues guiñarles el ojo sonriente.

Sonriente... con una sonrisa simpatica de incisivos ligeramente separados...

¡No podia ser!

Vale que fuera una cabeza loca, supuestamente, pero ¡¿Tanto?

Antes de que tanto el mismo como los marines se atrevieran o pudieran reaccionar, la joven rubia se bajo de un saltito agil de la mesa que habia utilizado como escenario, dandose a la fuga.

-O-oye... - Uno de los estupefactos y afectados marines trato de detenerla malamente, alargando una mano y consiguiendo nada. La muchacha se limito a sonreirle y despedirse con la mano, saliendo por la puerta como una centella.

Ace se sintio igual de engañado y estafado como el resto de los presentes.

En cuanto la chica desaparecio, el bar se sumio en una completa locura de gritos, maldiciones y carreras, donde Ace no pudo evitar ser arrastrado por la marea humana que, iracundos por la desfachatez y embrujo facil de la joven, a la que habian dejado continuar con su juego gustosamente, la verdad, comenzaban a coger sus cosas, dejar el dinero correspondiente sobre las mesas y salir tan rapidos como ella por la puerta.

-¡Ah, no! ¡Eso si que no!- Aunque nadie le estaba escuchando, que mucho encima no se le oia por la cantidad de gritos y carreras, Ace trato de abrirse paso tambien hacia la puerta. Nadie se le iba a adelantar ¡Tenia que llevarla con su padre el mismo para librarse de aquella maldita esposa y conseguir la libertad total! ¡No pensaba permitir que un equipo de mediocres y mojigatos marines se le adelantara!

Seguro que, si hubiera sido el, no le habria engatusado tan facilmente. Desvergonzadas en el mar hay muchas.

Luchando unos contra otros, empujandose todos a diestro y siniestro por salir por la puerta tras las muchachas timadoras, al menos una docena de marines y un solo pirata se largaron a darles caza.

Eso si. Louie se habia divertido mucho.

(Fin del capitulo)

Hola! Aqui Maddy! ^^

En el anterior capitulo no habia puesto ni un comentario minimo por mi inexperiencia con la pagina -.- ademas que el capitulo primero fue escrito en un momento de inspiracion extraña (mas de lo mismo pasa con este XD)

Queria pedir disculpas a los que lean por las faltas de ortografia y la ausencia total de acentos u.u (Lo siento, nunca los pongo. Es costumbre T-T)

Y del capitulo anterior, me digo a mi misma: Retrogrado se escribe asi: RetrogRado XD Un beso y muchas gracias por leer!

Por cierto, tuve un problema de ultima hora con las separaciones de las escenas T-T espero haber podido aclararlo bien