Corajes afines

De: Lomonaaeren

Una oportunidad para demostrar lo vivo que estaba se le presento al día siguiente, cuando Draco estaba escribiendo un ensayo en la biblioteca.

Había comenzado a pensar sobre Potter y la reunión que había arreglado para la siguiente noche; Potter había dicho que sus amigos comenzarían a ponerse sospechosos si se acostaba tarde demasiadas noches seguidas. Draco había dicho que comprendía, y lo hacía. Después de sus propias dificultades para mantener sus secretos en Slytherin, sería un tonto por ofenderse por lo que Potter estaba diciendo.

Pero su mente lo había traicionado ahora, explorando la manera en que la cara de Potter cuando sonreía, lo que había dicho sobre Draco sonriendo, lo extraño que era llevarse bien con alguien que habría ridiculizado sin parar antes de la guerra, y se olvido de mantener la guardia alta. Un pote de tinta se estrello contra su ensayo, y Draco se sobresalto, movió sus brazos y saco su varita antes que se diera cuenta que no lo había alcanzado. Para entonces, sin embargo, tinta cubría todo su ensayo. Un Hechizo Desvanecedor sólo haría que las palabras que había escrito también desaparecieran.

Un chico Slytherin de sexto año que Draco sabía se llamaba Shedder reía al otro lado de la biblioteca, su cabeza enterrada entre sus brazos. Madame Pince no estaba callándolo; con una ojeada a su escritorio, Draco se dio cuenta que ella no estaba allí. Probablemente ella estaba regañando a alguien en otro lado de la biblioteca.

Shedder no había dejado de notar que Draco buscaba con la mirada a Madame Pince, y se largo a reír con más fuerza mientras limpiaba actúales lagrimas de sus ojos. "Pobre bebé Malfoy, ¿necesitas defensa y protección contra el Gran Malvado Slytherin?"

Draco lo observo por un segundo con la boca abierta. Shedder dijo algo más, pero en realidad no lo escucho. En vez de eso, su rabia cobro vida, reluciente e incandescente, como un cristal que su padre había tenido una vez que estaba lleno de fuego.

Apunto su varita por bajo el escritorio, y pensó un Hechizo Desvanecedor no verbal. Luego lo dijo en voz alta y Shedder y las dos chicas sentadas con él rieron cuando el desastre y las letras desaparecieron de su ensayo.

Draco recogió sus cosas y salió de la biblioteca. Pero no fue lejos. Había una pequeña alcoba más allá del pasillo donde antes había estado una armadura, y se quedo allí, escuchando.

Un segundo después, Shedder grito.

Draco sonio. Se había convertido en experto en magia no verbal debido a la necesidad el último año, y su aun más poderoso Hechizo Desvanecedor no solo se había deshecho de las palabras en el ensayo de Shedder si no también de las palabras en muchos de sus libros.

Shedder podía decirle a alguno de los profesores, claro está, porque hacerlo sería una confesión de debilidad, al igual que Draco contándole a algunos de los profesores sobre la broma de Shedder lo habría sido para él. En la Casa Slytherin se suponía que debías cuidar de ti mismo y, o bien hacer que los demás tuvieran demasiado miedo para atacarte, o tomar venganza de una manera inteligente —que era lo que Draco había hecho.

Además, Draco no había estado en muchos problemas este año, aparte de las veces en que se había quedado dormido demasiado tarde por releer el artículo sobre Potter y había estado demasiado adormilado en la clase del día siguiente. Si el profesor con el que Shedder se quejaba le preguntaba a Draco porque había usado el Hechizo Desvanecedor, lo que Shedder había hecho también saldría a la luz.

Draco caminó feliz a la sala común de Slytherin. Tendría que volver a escribir su ensayo, por supuesto, pero eso estaba bien. Recordaba la mayoría de las conclusiones a las que había llegado, y en todo caso muchas de las palabras eran citas de su texto de Pociones.

Paso al lado de Potter, que estaba acompañado por sus dos amigos, en un pasillo cerca de las mazmorras. Potter le dio una sola mirada intensa. Draco fingió no notarla.

Pero recibió una lechuza esa noche en la cena con una nota que decía, Bien Hecho. Y la lechuza se sentó en el respaldo de su silla, esperando una respuesta.

Draco levanto sus cejas y escribió en el mismo trozo de pergamino, ¿Por qué? No puedes saber lo que pasó.

La lechuza se marcho sin regresar donde Potter, probablemente para evitar las obvias conclusiones que sacarían las demás personas. Pero voló a las mazmorras más tarde esa noche donde Draco y él ignoro las miradas mientras abría el mensaje.

Estabas sonriendo. Gracias.

Potter rio mientras Draco terminaba de contarle la historia de Shedder y la tinta, y de lo que Draco había hecho en represalia.

Draco estuvo feliz de que Potter tuviera sus ojos cerrados cuando reía, su cara agachada y sus manos sobre su frente mientras reía a carcajadas, porque de esa manera, no podía ver a Draco observándolo como un idiota.

Pero Draco no podía evitarlo. Nunca había oído reír a Potter de esta manera, sincero, despreocupado y libre. Sonreía cruelmente cuando Draco estaba alrededor, pero eso era todo. Esta—esta era el tipo de risa que haría que alguien con mucho gusto lo siquiera, incluso hasta dar su vida por él.

Draco sacudió su cabeza con firmeza y logro dejar de pensar en esas cosas, justo a tiempo. Potter se estaba limpiando las lagrimas de los ojos, y ahora él se inclinó hacia adelante con una sonrisa brillante.

"¿Nadie intento vengarse por eso?"

"Nadie lo ha intentado, aun," dijo Draco. Claro está, los Slytherins podían meditar sobre la venganza por un largo tiempo y extraerla cuando sus víctimas pensaban que ya estaban a salvo, pero no creía que Shedder fuera ese tipo de persona. No había mirado a Draco desde el incidente en la biblioteca, de hecho, se había tomado el trabajo de evitar sentarse cerca de él en la mesa en el Gran Comedor o estar solo con él en la sala común. "Alguien podría, pero todavía no."

"Bien." Potter se echo hacia atrás en la silla que había conjurado para él esta noche, una gruesa y suave silla con mullidos cojines rojos y dorados. Draco tenía una idéntica, excepto que era verde y plateada.

Draco decidido que Potter de buen ánimo hacia esto un momento perfecto para hacer preguntas. "¿Porque tenemos sillas más cómodas esta noche? ¿Hice algo para ganarlas?" Potter no había sabido exactamente que había hecho Draco para vengarse de Shedder, por supuesto, pero sabía que Draco había hecho algo siguiendo sus instrucciones.

Potter lo miro curioso bajo una cortina de cabello negro. "No, claro que no. Sólo que no había conjurado sillas en mucho tiempo, y tuve que repasar el hechizo parar hacerlas más cómodas. Y de diferentes colores también."

"Oh." Draco se sonrojo un poco, y se tiro hacia atrás en su silla removiéndose incomodo. "Entonces, ¿qué crees sucederá ahora?"

"Tomaste un riesgo," dijo Potter mirando pensativo a Draco. "Aunque pensaras que Shedder no es el tipo de persona que intente vengarse de ti de inmediato, aun fue un riesgo."

Draco asintió, impresionado de que alguien más aparte de él hubiera reconocido eso. Quizás lo que Potter había dicho de casi ser sorteado en Slytherin tenía algo de merito después de todo. "¿Entonces qué tipo de riesgo debería tomar ahora?"

Potter lo miro. Cuando hablo de nuevo, su voz era suave y gentil. "No creo que deba decirte eso."

"¿Por qué no?" Draco se enderezo alterado. "¿Acaso tu tolerancia hacia mí no llega tan lejos, y este es el límite?"

"Eres tan rápido para ver insultos en todas partes," Potter suspiro. Draco le dio una mirada mordaz y Potter levanto una mano. "Está bien, tienes razones para eso. Pero creo que debes comenzar tú a decidir tu propio curso de acción. Por ejemplo, este secreto que mencionaste, el que te hizo buscarme. ¿Hay alguna manera en que puedas protegerlo?"

"No," dijo con fiereza Draco. Había pensado mucho en eso, pero no había hechizos que pudieran protegerlo de cada circunstancia que pudiera revelar que aun era virgen. "Sólo tengo que seguir avanzando y esperar que nadie se entere."

"Está bien," dijo Potter, con voz gentil. "¿Pero si no es sostenible a largo plazo? Has pensado en confiarle tu secreto a alguien más y dejar que te ayude"

Draco apretó las manos en los brazos de su silla, que ya no se sentía cómoda. "No puedo soportar lo que hiciste, con tanta gente gritándote por ser virgen y mandándote Aulladores para…" ¿Que, exactamente? "¿Para qué te mandaban Aulladors? ¿Acaso pensaban que dormirías con ellos si te insultaban?"

Potter lo miro con determinación y luego se relajo y rio. "Nunca comprendí su propósito al igual que con los planes que Voldemort usaba en mi contra. Es una estupidez. Aunque no creo que tú tengas ese problema. No tienes mucha gente interesada en tu vida personal."

"Pero tengo mucha gente que quiere humillarme."

Potter asintió, aceptándolo con más facilidad de la que Draco habría creído. "Cierto. Está bien. Eso esta fuera. ¿Por qué no piensas en algo más que podrías hacer, algo que te haga feliz, que sea cómodo aunque no reduzca el riesgo de que alguien descubra tu secreto?"

"Hablar así contigo me hace feliz."

Potter sonrió. "Y estoy feliz por eso," dijo, tan suave que Draco casi le pidió que lo repitiera. Pero Potter continúo. "Pero algo más. Sé que no estás en el equipo de Quidditch este año, ¿pero volar? ¿Puedes hacer eso?"

"Eso no es muy divertido sin alguien contra quién competir." Draco había pensado en luchar por su re-entrada en el equipo de Quidditch de Slytherin, pero Potter no estaba jugando, había decidido concentrarse en sus EXTASIS, y Draco hablaba en serio. Nunca había sido Quidditch en si lo que lo fascinaba, no desde la vez que vio a Potter volar. Había sido lo opuesto de un juego para él.

Potter le dio una sonrisa con muchos, muchos dientes. "Entonces veré que puedo hacer por eso, también."

Draco caminó hacia el medio del campo de Quidditch, su mano firme en la escoba que llevaba a un costado. Vio a algunas personas recostadas estudiando alrededor del lago o teniendo clases con el nuevo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas girarse para mirarlo. Logro ignorar la sensación de hormigueo en su nuca. Potter había prometido encontrarse con él aquí y eso era lo único que importaba.

Esperó. La luz del sol y las miradas aumentaron en intensidad. Draco podía sentir el rubor calentar su cara como respuesta, pese a la gentil brisa que al principio hizo agradable estar afuera. Se pregunto si Potter cumpliría su palabra después de todo, si reunirse a la luz del día era de alguna manera diferente a reunirse en la noche—

"¡Ahí estas! Lo siento, tuve que explicarle muchas veces a Ron porque no podía venir conmigo."

Draco se dio la vuelta y logro asentir de manera indiferente sin mostrar el alivio que lo inundo. "¿No querías que Weasley te viera jugando conmigo?"

Potter se detuvo y echo a un lado el mechón de cabello que cubría sus ojos de nuevo, observando a Draco intensamente. "Gracias por no llamarlo Comadreja," le dijo.

Draco bufo a su pesar. "Dame algo de crédito por algo de diplomacia vital, Potter."

"Está bien," dijo Potter, en una voz horrorosamente feliz y Draco sospecho que no anunciaba nada bueno para él. "Lo haré." Paso su pierna sobre su escoba. Draco ladeo la cabeza. Era una Saeta de Fuego, pero diferente a la escoba que Potter había ocupado cuando jugaban antes—antes de la guerra no sonaba tan mal, pensó Draco.

"¿Que le paso a tu otra escoba?" pregunto Draco.

"La guerra," respondió Potter y un segundo después, estaba dando vueltas sin problemas por encima de Draco. "Traje una Snitch," añadió Potter sosteniendo algo brillante y dorado. "¿Juguemos?"

Draco lo miro molesto, mas irritado por la corta respuesta de lo que quería admitir, pero asintió y luego salió volando en su propia escoba. Sintió aumentar la brisa, el azul del cielo cambio a su alrededor, el calor de principios de otoño se volvió frio.

Pero más que todo, vio la manera en que los ojos de Potter destellaron antes de arrogar la Snitch lo más lejos que pudo.

Draco se lanzo en picada de inmediato. Potter lo siguió. Draco zigzagueó bajo de la Snitch y estiro una mano hacia ella.

Eso hizo que la Snitch también bajara en picada, justo a la trampa de Draco, que tenía la otra mano lista para agarrarla. Potter rio sin aliento y circulo justo debajo de Draco con una mano estirada.

"¡Buena atrapada! Ahora es mi turno."

Draco sonrió y estiro su mano como si fuera a poner la Snitch en la palma de la mano de Potter como lo había sugerido el otro chico. Esperó hasta que Potter se inclinó sobre su escoba en sus ansias de tomar la pequeña bola alada, luego giro alrededor y arrojo la Snitch hasta el otro lado del campo.

Potter grito divertido y salió volando tras ella. Su nueva Saeta de Fuego era rápida, pero Draco había logrado conseguir lo mejor de su escoba durante el verano, cuando se había dedicado a volar de manera obsesiva para intentar calmar sus nervios por su próximo juicio. Se acerco con rapidez a Potter, el viento calándolos a ambos, golpeando de color las mejillas de Potter y agitando con tanta fuerza su cabello que Draco tuvo que agacharse.

Potter volvió a gritar feliz. Draco sonrió en respuesta.

Entonces Potter se lanzo en picada. Draco lo alcanzo, demasiado concentrado observando su cara para mirar en realidad a su alrededor para ver donde Potter había divisado la Snitch.

Resulto que no lo había hecho. Potter se inclino hacia la derecha y luego condujo su escoba alrededor y hacia atrás y arriba hasta los confines de los cielos; había sido una finta. Pero ya que Draco estaba a su lado y se elevaron juntos, fue desperdiciada.

Le hice hacer algo que era inútil, pensó Draco y su corazón latía con tanta fuerza que hacía eco en su pecho. Algo que él no quería hacer. Caí por su truco, pero igual lo hice desperdiciarlo.

Potter lo observo con ojos entrecerrados como si supiera lo que Draco estaba pensando, luego bufo y subió en un ángulo tan empinado que Draco sabía se le rompería su escoba si intentaba seguirlo. Mejor voló en círculos abajo, giro su cabeza hacia la izquierda y allí estaba el revelador destello dorado. De inmediato se lanzo hacia allá.

Potter había, de alguna manera, probablemente por observar a Draco mas de lo que le gustaría admitir, visto lo que estaba haciendo y bajo en picada. Draco grito casi sin aliento por el viento que le golpeaba el rostro.

Pero estaba volando, y era quien iba en la dirección correcta y quien tenía la mano estirada.

La Snitch lo golpeo con tanta fuerza que lo hizo girar. Pero Draco a un logro dominar su escoba cuando esta quiso hacerlo caer en picada apretándola con fuerzas con piernas y manos. Potter voló a su lado un segundo después pero no ha tiempo para tomar la Snitch.

Aun así al observar la manera en que los dientes de Potter estaban a la vista cuando lo circulo Draco sintió un momento de aprehensión. ¿Acaso Potter odiaría a Draco por atrapar la Snitch dos veces seguidas?

"¡Que juego!"

No, Draco se dio cuenta, aturdido. Potter, en vez de eso sacudía su cabeza mientras miraba a Draco, y su sonrisa era tan amplia y sincera como la que Draco le había visto ofrecerles a sus amigos cuando era acosado por los Aulladores.

"Has mejorado," dijo Potter mientras colgaba boca abajo de su escoba a poca distancia de Draco como si eso le permitiera ver a Draco mejor. Su rostro brillaba de sudor y luz de sol. Estiro una mano y Draco estrechó la Snitch un poco más cerca de su pecho en respuesta instintiva. Potter bufo. "No, idiota, eso es querer estrechar tu mano por un buen juego."

"Alguien que me llama idiota de seguro suena como alguien que me admira," murmuro Draco, pero estiro su mano en respuesta. Potter la tomo con fuerza suficiente como para lastimar su muñeca, que no era parte del plan, pero no se resistió cuando Draco la retiro.

"Eso es," dijo Potter, su voz baja les dio la privacidad necesaria por sobre el campo, aunque la gente en el suelo les gritaban ahora y algunos de ellos con escobas se esteban elevando con rapidez. No quiso apartar la mirada de los ojos de Draco y Draco encontró igualmente difícil de hacer lo mismo con la cara de Potter.

"Eso es volver a la vida," susurro Potter. "Eso es lo que me gusta ver."

Y antes que Draco pudiera hacer o decir nada, incluso programar una próxima reunión, Potter se volvió y voló hacia sus clamorosos fans. Draco podía oír su voz desde la distancia, riendo mientras respondía preguntas, diciendo que el juego fue genial, que había querido jugar con Malfoy y que Malfoy había aceptado, dándole a Draco el tiempo y la facilidad de marcharse si así lo deseaba.

Draco la tomo, por ahora. Bajó y aterrizó en el campo de juegos y estuvo dentro del castillo antes que alguien se alejara de Potter. Alcanzo la sala común Slytherin con la tranquila seguridad de que nadie estaría buscándolo, porque de esa forma lo había arreglado Potter.

Porque había asumido que eso era lo que quería Draco.

Pero a pesar de que tomó su lugar habitual en su cama y cerro las cortinas bien firmes, Draco ya no estaba completamente seguro de eso.

"Malfoy. ¡Aquí, Malfoy!"

Draco desprecio la forma en que la palabra y su nombre rimaron, pero igual se dio la vuelta obediente. No era normal que Weasley le hablara después de la guerra. La posibilidad que estuviera aquí para entregarle algún mensaje de parte de Potter era posible.

Pero Weasley caminó hacia él con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Draco suspiro mentalmente. Tendría que haber hecho caso de la advertencia silenciosa de su propio instinto y seguir caminando. Dejar que Weasley corriera para alcanzarlo.

"¿Qué?" gruño Draco. Weasley por lo menos había escogido un momento en que la mayoría de los estudiantes ya habían desaparecido de los pasillos, entrando a clases, pero eso significaba que Draco estaría atrasado en unos segundos.

"Quiero saber porque estabas jugando al Quidditch con Harry el otro día."

Draco abrió su boca y las palabras que salieron no eran nada parecidas a las que había imaginado decir, ciertamente nada como los que él habría dicho hace apenas un día si Weasley le hubiera hablado. "¿Acaso no te ha dicho? Lo he estado chantajeando con la amenaza de decirle a todos que me debe una deuda de vida si él no hace lo que yo digo."

Graciosamente, Weasley chequeo el lugar indicando que por un segundo le creyó, su boca abierta. Luego bufo. "Eso es ridículo. ¡Incluso si le preocupara la deuda de vida, a Harry no le importaría que le contaras a nadie!"

Draco rodo sus ojos. "Cierto. Lo sé. El Gran y Poderoso Potter no se preocupa por esconder sus secretos. ¿Entonces porque no le preguntas a él? Probablemente te diría."

Draco sintió un escalofrió al decir las palabras, preguntándose exactamente si Potter guardaba los secretos de otras personas con tanta casualidad como guardaba los suyos. No podía decir el secreto de Draco a sus amigos porque no sabía cuál era, pero él podría tomar la postura de que Draco debía ser lo suficientemente valiente para que el secreto de sus reuniones con Potter fuera tema de conversación en toda la Torre Gryffindor.

Weasley entrecerró sus ojos, probablemente tranquilizado por el destello de nerviosismo que pudo ver en el rostro de Draco. "Quizás lo haga." Se dio la vuelta y se marcho.

Los dedos de Draco temblaron por el impulso de llamar a Weasley, o de al menos sacar su varita y lanzarle un Hechizo de Memoria. ¿Y si no era lo suficientemente valiente? ¿Y si Potter pensaba que Draco si era valiente y empeoraba todo? Weasley era la última persona que Draco escogería para que supiera algo de él.

Luego ladeo su cabeza, recordando. Potter podía decir que sólo era un secreto y Draco incluso podría ser más fuerte por la forma en que había sido revelado. Y este era un secreto mucho menos perjudicial que aquel sobre la virginidad de Draco.

Creía que a Potter le agradaba lo suficiente para no traicionarlo, por lo menos. Él no conjuraría sillas para cualquiera. Incluso aprendió el hechizo para hacerlas más cómodas.

Pero los amigos de Potter eran sus mejores amigos y quizás les diría cualquier cosa que ellos quisieran saber…

Confiar en alguien era más terrorífico que pensar en que alguien se enterara de su secreto lo había sido. Pero al final, Draco logro darle la espalda a Weasley y seguir caminando. Solo tendría que esperar que Potter fuera tan confiable como Draco pensaba que era.

"Malfoy. ¿Puedo hablar contigo?"

Draco se dio la vuelta, asegurándose de mantener la leve sonrisa aburrida en su rostro. Estaban en público y Potter no le había dicho a sus amigos el secreto de Draco — Draco sabía eso, con seguridad, o si no ya habría comenzado a enfrentarse a las burlas —pero no sabía lo que Potter quería.

"Por supuesto," dijo Draco, cuando Potter sólo se quedo allí, tras su mesa en la biblioteca pareciendo esperar permiso. Apoyo sus manos en la mesa y observo a Potter de pies a cabeza. "¿Hay algo que pueda hacer por ti? Consejos de moda, ¿quizás?"

Una leve sonrisa cruzo el rostro de Potter y apoyo una cadera en la mesa mientras observaba a Draco seriamente. Draco espero. No creía que Potter quisiera saber lo fuerte que estaba latiendo su corazón y como su sonrisa quería brotar desde su pecho. Estaba seguro de que Potter diría que debería ser más valiente.

"Me gustaría hablar contigo." La voz de Potter había bajado de repente y las personas sentadas en las mesas a su alrededor se sentían tan presentes como una de las pesadillas de Draco durante el día. "¿Esta noche en el lugar de siempre?"

"Por supuesto," respondió Draco, pero se pregunto porque Potter quería renovar sus conversaciones nocturnas cuando ya habían pasado varios días desde el juego de Quidditch y no se habían reunido en todo este tiempo. "¿Esto tiene algo que ver con tus amigos?"

Potter estudió la pared del fondo de una manera que hizo que Draco estuviera seguro de que así era, pero no comprendía porque Potter vacilaba de esta manera. Después de todo, este era Potter. Si quería reclamarle a Draco por ser rudo con su amigos—no que Draco lo hubiera sido, pero lo que un Gryffindor y un Slytherin consideran rudo no era la misma cosa—podría haberlo gritado a todo pulmón, para que escucharan todos en la biblioteca.

"No," dijo Potter de manera abrupta y Draco se sobresalto. Había estado demasiado interesado en ver las esquinas de los ojos y la mandíbula de Potter, como si contuvieran el mensaje que había estado esperando. "¿Porque tendría que mantenerlo en secreto?" se giro y miro a Draco. "Creo que sé lo que estas escondiendo. Y quiero discutirlo."

Todo el cuerpo de Draco se quedo helado. Como si Potter hubiera lanzado un Hechizo Congelante, no podría haber congelado Draco a la silla de manera más eficaz.

Potter sabía.

No importaba que Draco confiara en que Potter no lo traicionaría, en especial frente a sus amigos. Draco sólo se preguntó como Potter se había enterado. Draco sabía que no era por Legeremancia; habría reconocido esa sensación, después de las varias sesiones de tortura que había sufrido bajo su querida Tía Bellatrix y el Señor Oscuro. Pero eso significaba que era algo inconsciente y otras personas podían leer las señales que Draco había estado enviando y llegar a la misma conclusión.

Y entonces comenzaría la humillación. Sin importar lo valiente que se había vuelto respecto a otras cosas, Draco encontró que la amenaza imaginaria de gente sabiendo que era virgen y sintiendo lastima de él era tan potente como siempre. Se había estado engañando al pensar en que podía manejarlo.

Se puso de pie, manos temblando y comenzó a recoger sus cosas. La sonrisa de Potter se volvió perpleja. Sacudió la cabeza. "¿A dónde vas? No nos podemos reunir ahora, tengo Adivinación en un rato."

Draco hizo una mueca por el nombre de la inútil clase, pero fue con tan poco entusiasmo que creyó que Potter probablemente se había dado cuenta. "Sabes mi secreto. Debes despreciarme por eso. Eso—se que tu no—pero la otra gente. No puedo enfrentarlo." Se dio la vuelta y comenzó a trotar hacia la puerta de la biblioteca.

"Draco."

La única palabra que podía detenerlo y por supuesto Potter la encontró. Draco cerró su ojos y apoyo su cabeza contra la pared. ¿O era el marco de la puerta de la biblioteca? Ni siquiera sabía si había llegado tan lejos. No podía abrir los ojos y revisar. No cuando escucho los pasos de Potter acercándose tras él y sabía que se quedaría si miraba en esos ojos.

"Debes despreciarme," susurro, un tipo de verdad que lo protegería, a pesar de que no tenía idea de si eso seguía siendo cierto.

"Draco."

Esa fue la mano de Potter en su hombro, el cálido aliento de Potter en su oído y Draco se estremeció. "Aunque no me desprecies, no puedo hablar de esto aquí," dijo, la verdad saliendo de adentro de él y Potter debió saber que era verdad, porque se detuvo.

Aunque no se retiro. Draco pensaría después en eso, y en todas las cosas que podían significar.

"Está bien," dijo Potter al fin con suavidad. "Pero necesito hablar contigo. ¿Esta noche a las diez en el mismo lugar?"

Draco asintió, con idiotas movimientos de cabeza, y luego finalmente se libero y corrió. Podía sentir a Potter parado tras él y su mirada persiguiéndolo, la mirada de la única persona en la que había aprendido a confiar y de la que no podía ocultarse o huir.

Llego a la sala común de Slytherin sin que nadie lo molestara, pero se estremeció al pensar en ir a su dormitorio. Solo se tentaría a sacar otra vez el periódico, aquel con el artículo sobre la virginidad de Potter—aunque en realidad no lo había sacado desde que había comenzado a reunirse con el verdadero Potter—y luego se obsesionaría por la reunión. Se dejo caer en un sillón y mejor saco un libro para leer.

"Malfoy."

Draco levanto la mirada, tenso y rígido de rabia. Shedder, quien le había hablado, pareció no haberse dado cuenta. Se inclinó, su boca en una sonrisa amable, pero sus ojos incendiados de rabia, una mano en su varita. Obviamente, había conseguido valor para la venganza después de todo. "Te debo una," susurro.

Draco ni siquiera pensó, ni siquiera se detuvo a considerar que su mente estaba llena de Potter; sólo reacciono. "¡Serpensortia!"

La serpiente salto de su varita y casi golpeo a Shedder en el rostro. Shedder grito y salto hacia atrás, una mano levantada para protegerse. La serpiente se retorció y hundió sus colmillos en su brazo.

Draco era el único que sabía que había conjurado una serpiente con veneno doloroso pero no fatal. Nadie más lo sabía, y la gente estaba gritando a su alrededor.

Draco se puso de pie. "Déjalo," le ordenó a la serpiente y se aseguro que todos pudieran oírlo. No podía hablar Parsel, pero eso no importaba, no si podía hacer que Shedder o cualquiera que lo apoyara viera que Draco ya no era más un blanco fácil para su aburrimiento.

La serpiente se deslizó hacia atrás y se enroscó alrededor de sus tobillos. Draco la miro brevemente, porque sacar sus ojos de Shedder por demasiado tiempo ahora podía ser fatal. La serpiente tenía escamas verdes brillantes y un borde negro en ella, pero no tenía capucha o la garganta negra. Entonces no era una cobra o una mamba negra. Shedder tenía suerte.

"¡Le diré a los profesores sobre esto! ¡Te expulsaran!"

Draco miro a Shedder a los ojos. La voz de Shedder pareció marchitarse y morir en su garganta. Un segundo después, hizo un sonido, pero fue para agarrar el brazo que la serpiente había mordido y gemir lastimosamente.

"Quizás así sea," Draco dijo con suavidad. "Y entonces no tendré ninguna restricción que me detenga, ¿no es así? Estaré fuera de las protecciones de la escuela y no voy a tener ninguna razón para no matarte porque eres un miembro de mi casa y alguien que veo todos los días."

Shedder lo miró sólo un segundo más antes de dar la vuelta y salir corriendo, gimoteando. Draco giro lentamente en su lugar, se encontró con mirada fascinada tras mirada fascinada. Algunas personas se dieron la vuelta; otras susurraban sin quitar sus miradas de él.

"¿Alguien mas que piense que puede hacer lo que quiera conmigo?" Draco les dio una breve sonrisa. "Díganles a sus amigos que las cosas han cambiado."

Y entonces fue a su dormitorio, acompañado por la serpiente, seguro de que nadie lo seguiría. Se acostó en su cama, cerró las cortinas y dejo que la serpiente se enrollara en su brazo.

¿Potter estaría complacido por el tipo de valor que Draco había encontrado? Quizás no. Pero Draco al fin lo había encontrado.