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Había llegado al mediodía de Londres cansada del largo viaje, se limito a buscar sus maletas, chequear la dirección de su nuevo hogar y pedir un taxi. 30 Minutos más tarde con el puente más famoso de toda la ciudad a sus espaldas, llegaba a un edificio de 3 plantas un poco antiguo para su gusto, pero que podía pedir cuando en realidad ni siquiera iba a pagar alquiler por su estancia de un año.
Miro aquel papel arrugado que le indicaba que era el segundo piso al cual tenía que dirigirse, pero ella era tan educada que por supuesto iba llamar al intercomunicador primero. Llamo con una sensación de nervios en todo su cuerpo, ahora se ponía a pensar lo que estaba haciendo, estaba un país extraño en una ciudad nueva, no conocía a nadie y encima el muchacho con el que se había puesto en contacto ya no estaba en el país. De repente pensó en su novio y toda la situación le pareció un tanto extraña, medito severamente el hecho de pedir nuevamente un taxi y volver a su país, a los brazos de su novio, a la calidez de su hogar hasta que sintió una voz del otro lado, una voz que llamo poderosamente su atención, era grave pero suave, un tanto imponente pero que le regalaba una cierta calma.
Diga- la voz del otro lado insistía hasta que reacciono.
Ho…hola soy Rachel Berry, la…la nueva inquilina?- balbuceo como pudo invadida nuevamente de nervios al ser consciente de que tenía que contestar algo coherente.
Oh si Noah me puso al tanto ahí bajo a ayudarte- respondió la voz amablemente.
No supo cuanto tiempo espero solo se dio media vuelta mirando esas tres maletas que contenían casi toda su vida y sonrió tiernamente, la vida le estaba regalando un oportunidad de oro y ella no se la iba a perder.
Señorita Berry- escucho detrás de ella, se giro de forma rápida con su típica sonrisa instalada ya en su rostro encontrándose con los ojos más eclipsantes que pudo a ver visto en su vida.
Ho…hola- titubeo estirando su mano- Rachel Berry un gusto- se presento recuperando el aliento que segundos atrás había perdido.
El gusto es mio- tomo la mano de la morena con firmeza- Quinn Fabray a sus órdenes- bromeo regalándole un pequeño guiño de ojos que volvieron a desestabilizar a la pequeña morena que se encontraba parada enfrente suyo.
Espero que no pienses que son demasiado grandes- musito la morena mientras le echaba un vistazo a las enormes maletas que tenía a su espalda.
Sintió una leve carcajada a su espalda- Vienes bien equipada- comento con un tono gracioso.
Bueno es un año entero, con sus 365 días- agrego y escucho como la joven se volvía a reír con naturalidad, inmediatamente todo lo que había pensado hace minutos le parecía una ridiculez, una paranoia instalada por la sobreprotección de su novio.
Bueno entremos, espero que te guste con lo que te vas a encontrar- le sonrió de una manera que no supo descifrar y mientras ella subía una maleta y su bolso de mano, la joven con la cual de ahora en mas compartiría hogar se encargaba de las otras dos como si llevaran plumas.
Escaleras?- pregunto Rachel cuando vio como la chica ya se encaraba hacia ellas.
Si, escaleras, es solo un piso y… solo es un piso, si quieres puedes ir por el ascensor- contesto señalando con su cabeza hacia un tenebroso ascensor, típico de película de terror pensó al mirarlo, sopeso su idea un segundo, la desecho en el siguiente y empezó a seguir a la muchacha que ahora la miraba desde el descanso de las escaleras.
Una vez ya arriba vio como un pasillo de paredes amarillas se personaba ante ella y a mitad del mismo una puerta roja, feísima combinación pensó, pero que más le daría a ella, estaba llegando cuando una melena rubia se asomo y le regalo una sonrisa a penas dibujada.
Pensé que te habías perdido- soltó sin mas mientras la ayudaba con la maleta que tenía en su manos.
Voy a pensar que soy una debilucha- murmuro pero que no escapo a los oídos de la joven que se había adueñado de su maleta.
Es que, bueno nada no me cuesta nada- dijo llamando la atención de la morena que no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta que la había escuchado.
Ahí estaba, había traspasado la puerta roja y se encontraba con un amplio salón decorado de la forma más minimalista posible, dos sofás de tres cuerpos de color negro, impolutas paredes blancas, un ventanal con las vistas menos pensadas, incontables cantidad de libros que parecía empotrados en la pared, como si perteneciesen a ella, una enorme pantalla en la pared contraria a la de los libros y mas nada.
No había plantas, ni pequeñas mesitas, ni jarrones nada.
Es la misma expresión que pone cada persona que entra en la casa- afirmo Quinn con los brazos cruzados a la altura de su pecho con una mueca de diversión en su rostro.
Oh disculpa, yo lo siento, es que…
No te esperabas que todo fuera tan simple y…
No es simple, ni sencillo, tiene carácter pero armonía, es acogedor incluso para parecer vacio- explicaba tras esas interrupciones.
Veo que tienes buena visión para estas cosas, quisiera saber qué piensas del pasillo y la desentonante puerta roja?- cuestiono mientras veía como la morena volteaba para ver la puerta que desde el lado de adentro era blanca como las paredes.
Esta horriblemente mal combinado pero…
O sea nunca te pondrías no sé, una camisa amarilla con un pantalon rojo- cuestiono divertida mientras se le dibujaba una sonrisa de travesura en su rostro.
Ni por asomo, aun que se que eso en estos tiempos es tendencia- respondió ya con la vista puesta en su rubia compañera.
Así que estudiante de diseño…
Diseño industrial pero no en tecnología- interrumpió-y de interiores- agrego con una sonrisa de orgullo en su rostro.
Ya veo, pero… esos brazos hacen muebles?- indago con un poco de sarcasmo intentando bromear con lo que Rachel había dicho de lo debilucha que era.
Si, estos brazos crean los artículos mobiliarios mas originales de todos los tiempos- soltó con arrogancia.
De acuerdo supongo que lo veré con el correr de los 365 días verdad?- pregunto con un poco de entusiasmo en su voz.
Supongo- respondió levantando los hombros.
Ah hoy llego esto de la Universidad, seguro es tu itinerario- comento mientras se perdía por un extenso pasillo y volvía con un sobre en la mano.
Gracias- dijo tomando el sobre y abriéndolo de inmediato.
Estimada Srta Rachel Berry, mediante la presente queremos informarle que el día miércoles a las 14 hs tendrá que presentarse en las instalaciones de la Universidad de Arte de Londres para recoger los horarios y materiales de estudio, deseamos que su estadía aquí sea agradable y calurosa.
Rectora y Decana del área de diseño Srta Peyton Reily.
Escueto y sencillo pensó dirigió su mirada a su reloj y suspiro aliviada tenía tiempo de sobra, pero claro Londres contaba con otro uso horario.
Quinn?- llamo un tanto nerviosa
Dime- respondió de vaya saber donde la rubia.
Qué, qué hora es?- pregunto rápidamente
13.45- respondió sin más- Quieres almorzar?
Oh dios mio- escucho Quinn quien no tardo en personarse en el salón y encontraba a una morena estática en su posición.
Rachel estas bien?- pregunto algo asustada, vio como una palidez se había instalado en el rostro de la joven, mientras esta solo estiraba su brazo mostrándole aquella carta, no tardo ni un minuto en leerla y rápidamente tirar del brazo de la morena hacia la salida.
Nunca se había movido tan rápido en su vida y mucho menos había actuado de esa manera con una desconocida, pero no podía negar que aquella menuda mujer de piel morena y ojos del más puro chocolate le trasmitía cierta sensación de tranquilidad y paz.
Rachel no supo en qué momento Quinn la había sentado en el asiento del copiloto de aquel auto, lo que supo minutos después fue que la misma rubia volvía a agarrarla del brazo y la obligaba a correr por unas escaleras y adentrarse en un pasillo larguísimo de piso de mármol, mientras el sonido de sus tacones chocaban de manera constantes contra el mismo y un por ultimo una puerta que decía "Payton Reily" entonces entendió donde estaba y gracias a quien.
Le regalo una sonrisa de agradecimiento mientras golpeaba la puerta que se encontraba a su frente y escuchaba una voz que le permitía el acceso a la misma.
Ho… hola soy Rachel Berry y…
Señorita Berry que puntual, faltan 5 minutos para las 2- interrumpía una mujer alta de sonrisa un tanto arrogante para su gusto, vestida como si fuera una importante ejecutiva de moda- Payton Reily un gusto- saludo extendiendo su mano.
El gusto es mio- musito tomando la mano que le brindaba aquella mujer.
Espero que este año muestre porque merece ser la dueña de esta prestigiosa beca- el rostro inexpresivo de la mujer que ya tomaba asiento al frente la hacía sentir un poco confusa, no sabía si había sido irónica o sarcástica aquella frase, pero sea como sea le iba a demostrar que Rachel Berry estaba apta para cualquier desafío y si estaba ahí era porque quería convertirse en la mejor.
Señorita Reily no le diré que se quede tranquila, porque para mí las palabras se las lleva el viento, así que le quedara confiar y ver por sus propios ojos mi desenvolvimiento en esta importante institución- fue contundente y la lleno de orgullo, no iba a permitir que por mas decana o rectora que fuera la tratara de esa manera.
Para decir que las palabras se la lleva el viento, tiene un excelente manejo de las mismas- replico con soberbia mientras dejaba encima del escritorio una carpeta con el nombre de la morena en ella- ahí tiene el programa del próximo semestre y los materiales que necesite se lo harán saber los distintos docentes, pero en esa carpeta tiene todo lo que necesita saber hasta el momento- explico a la vez que se levantaba de su lugar invitando a la morena hacer lo mismo.
De acuerdo muchas gracias- pronuncio con la carpeta ya en sus manos- que tenga buenos días.
Buena estadía señorita Berry- escucho a su espalda.
Una vez que escucho como la puerta se cerraba detrás de ella dejo salir todo el aire que había encerrado en sus pulmones, y lo dejo salir de tal manera que Quinn quien estaba sentada en un banco a metros de ella lo escucho mirándola con una sonrisa en su rostro, una sonrisa que le "decía como ha ido"
Eso fue, un poco tirante, tal vez- pronuncio a la vez que movía su cabeza en un círculo, claro ejemplo de contractura.
Dios si ese cuello esta así ahora no me quiero imaginar en unos meses- intento bromear pero lejos de eso pudo ver como los ojos de Rachel bajaban al suelo algo avergonzada- Hey vamos era una broma, has llegado hoy de un vuelo larguísimo y ni siquiera te has instalado correctamente que tuvimos que salir como huyendo de Jason de casa para que llegaras puntual-
Fue un impulso de esos que son inconscientes, de esos que te salen del alma, pero no lo pudo evitar y se tiro encima de la rubia abrazándola con fuerza repitiendo incontadas cantidad de veces gracias.
Hey tampoco se ha muerto nadie, pero si hay que trabajar en esos bloqueos- otra vez ese sentido del humor al que definitivamente tendría que acostumbrarse. Se despego lentamente de ese abrazo y la miro.
Creo que tienes complejo de cómico- pronuncio con seriedad como analizándola.
Puede que sí, puede que no, pero deberíamos de volver tiene muchas cosas que ordenar señorita Berry-
Caminaron nuevamente hacia afuera del establecimiento donde Rachel pudo apreciar que aquel auto que la había trasladado era un Audi TT negro, un auto que no cualquier podía tener pero que esta mujer de la cual no sabía absolutamente nada tenia y por lo que estaba viendo lo disfrutaba como un pequeño con juguete nuevo.
Quinn de que trabajas?- cuestiono con suavidad inundada por un reciente sentimiento de curiosidad.
Em yo… pues soy escritora- contesto rascando su cabeza, pensando en que su último libro había alcanzado un record en venta en apenas un mes.
Vaya que interesante, y que has escrito?- pregunto interesada.
Mmm debería ofenderme, pero creo que lo merezco porque ninguno de los libros tienen mi nombre o bueno si, pero no y tampoco, es complicado- trataba de explicarse y vio como no lo lograba porque Rachel la miraba con el ceño fruncido tratando de entenderla.
De acuerdo has leído Una y mil veces?- cuestiono y pudo ver como la morena asentía con la cabeza- pues bien yo lo escribí- dijo sin más, lo que paso a continuación no se lo hubiese imaginado nunca ni siquiera si se lo hubiesen dicho con anterioridad.
Rachel literalmente salto de su asiento totalmente emocionada y grito de felicidad al punto de dejarla sorda- oh por dios tu eres Lucy F? tu escribiste la historia de amor más maravillosa de todos los tiempos- sentencio mirándola como si fuera una diosa o algo.
Si soy yo, pero prefería que me trataras como antes, soy Lucy Quinn Fabray, y sigo siendo una chica común y corriente, que tiene cierta habilidad para narrar irreales historias de amor que por lo visto a todo el mundo les gusta- pero claro eso respuesta desconcertó un poco a Rachel que volvió a mirarla con el ceño fruncido-Que sucede? Pregunto Quinn al ver el rostro de la morena.
Irreales historias de amor? Tu le das vida a personajes en lo que no crees?- si pudiera decir que sintió cuando esa pregunta golpeo su cabeza diría que sintió lo que siente un niño cuando le dicen que Santa no existe, desilusión en su estado puro.
Si fuera realista no creo que se venderían tanto, ya sabes, a la gente le gusta la fantasía, que cosas maravillosas pasen y eso les genera esperanza- y nuevamente ese ceño fruncido, incluso llego a pensar que estaba lidiando con una niña- de acuerdo fue algo cruel lo admito, pero Rachel de enserio crees que Sarah después de perder la memoria lo único que recordaba era el perfume de su amado Gregory?-
Si tu no lo crees porque lo escribes?- Cuestiono con un tono de frustración.
Yo, yo solo me siento a escribir y eso sale solo, ni siquiera pienso en nada, tal vez… no déjalo y entremos- indico hacia afuera mostrándole a la morena que ya habían llegado y no se había dado cuenta.
Una vez dentro del apartamento cada una en sus pensamientos se quedaron paradas en el salón mirando a la nada misma, Quinn quería explicarle que no era que no creyera en sus personajes o en lo que escribía, si no que anhelaba un amor de película pero que hasta ese momento, a sus 26 años no lo había vivido, paso de tener a miles de chicos a sus pies en el instituto a encerrarse en libros y libros, dejando de lado al amor. Amor que solo podía vivir a través de sus personajes.
Por otro lado Rachel se sentía traicionada, si tal vez era exagerado ese sentimiento pero Lucy F era para ella la persona que mejor describía lo que el amor significaba, y como este podía demostrarse de miles de maneras, nunca juzgo si sus personajes era demasiado irreales todo lo contrario, ella pedía lo mismo. No es que no amara a su novio, solo que Adam no era del típico romántico, solo era el típico chico que sale con una chica y de repente le dice te amo porque paso un tiempo suficientemente largo en el y vio que era recomendable decir te amo, ella lo sabía, ella sabía que para Adam el amor era algo que solo estaba en las cursis películas y los ridículas novelas, pero ella lo amaba, a su manera lo amaba, aun sabiendo que él nunca le iba a dar lo que tanto deseaba en realidad.
Yo- dijeron al mismo tiempo y les fue inevitable no reír, se habían quedado en silencio pero en su mundo de pensamientos por lo tanto no era ni siquiera incomodo.
Tengo que mostrarte el resto de la casa, tu habitación y tienes que desempacar, tres maletas de ese tamaño te llevaran 365 días- otra vez una broma que suavizaba cualquier situación, Rachel sonrió y agarro 2 maletas para dejar que Quinn cargara con una sola y demostrarle que no era ningún debilucha.
La rubia no dijo nada, le sonrió y se colgó el bolso de mano en el hombro y agarro la manija de la maleta que la esperaba, paso por el lado de la morena y con un pequeño gesto con su cabeza le indico que la siguiera.
Bueno cada habitación tiene su baño, vivir con un hombre te enseña muchas cosas y una de esas es que cada uno tenía que tener su propio baño sobre todo, así que esta que está aquí es tu habitación- indicó mientras abría la puerta y le mostraba el que sería su amplio y luminoso dormitorio, por supuesto que lo que se encontraba delante de sus ojos era mucho más de lo que había pensado y mas sabiendo que no tenía que pagar alquiler. Al frente tenía una ventana que ocupaba la mitad de la pared que daba a la calle, a su izquierda una cama donde podía dormir ella y 4 personas más la esperaba para que se lanzase en ella, a su derecha una pared y en el medio una arcada que daba a su izquierda a su guardarropa personal y a su derecha a su baño privado. Que mas podía pedir, era simple? no, no lo era, la verdad era que aquel lugar era mucho más de lo que incluso su propia habitación en Nueva York era.
Quinn esto es…
Hey ya sabes Noah te contacto por algo, y yo no lo voy a cuestionar, no es demasiado y si no pedimos alquiler es porque no lo pagamos, y no necesito el dinero- interrumpió enseguida evitando que la morena dijera algo como es demasiado y debería pagar por ella y bla bla bla.
Según Noah tengo que mantener un promedio arriba de 7 y procurar que comas sano, y que no te encierres en el cuarto de la diversión más de un día entero- comento cuando el recuerdo de los requisitos que le había exigido el peculiar Noah golpeo su cabeza.
Quinn no pudo evitar reír, su hermano era un idiota con un corazón enorme-De acuerdo deja eso- miro las maletas- y vamos al cuarto de la diversión, así te enteras de algo- agarro su mano sin pedir permiso y tiro de ella arrastrándola de una manera divertida a ese cuarto misterioso del que le había hablado aquel muchacho.
Estas lista?- pregunto la rubia con una sonrisa le daba a entender que estaba disfrutando todo eso.
Claro- respondió rápidamente.
Al abrir la puerta lo primero que vio fue una pantalla de un televisor que si el del salón era grande este era inmenso, casi enfrente del una mesa de vidrio con un teclado blanco y un sillón negro que daba todo el aspecto de ser el más cómodo de todos.
En la blanca pared de su derecha otro televisor de la misma dimensión conectado a una consola de videos juegos con un sofá negro de dos cuerpos adelante que invitaba a ser usado de manera magnética y a su izquierda desde el piso hasta el techo una estantería metálica llena de libros.
De acuerdo- empezó hablar Quinn-eso de ahí enfrente es mi lugar, donde escribo y escribí mi última novela, lo que está a tu derecha era el lugar de Noah, donde se quedaba días ahí como zombi mientras yo escribía y a tu izquierda es nuestra pequeña biblioteca, hay muchos muchísimos libros sobre animales acuáticos, vida submarina, corrientes submarinas, océanos y bueno todo lo que se refiera al agua lo vas a encontrar ahí- explicaba bajo la atenta mirada de Rachel- ya sabes Noah se graduó hace poco es Oceanógrafo.
Cierto me lo dijo, ya pensaba yo que era algo raro de ustedes- quiso bromear pero claro ese no era su fuerte y solo consiguió que Quinn frunciera el ceño tratando de entender- ya sabes es raro que alguien le interese tanto la vida acuática a menos que… ya déjalo soy malísima haciendo chistes- se rindió y la rubia rió para su sorpresa lo hizo.
Ya mejorara ese sentido del humor, ahora desempaca y llama a tu familia, seguro que tu novio debe pensar que todo esto era una trampa y que te secuestraron 2 hermanos desquiciados o con perversos pensamientos sexuales- bromeo como ella sola sabia y lo consiguió ahí estaba esa sonrisa tímida que aparecía levemente en el rostro de la morena.
Sabes Adam decía que esto era muy extraño, en cambio Amy estaba super emocionada por la oportunidad- comento con entusiasmo hasta que se dio cuenta que Quinn no sabía quién era Adam ni Amy- Adam es mi novio y Amy mi mejor amiga de todo el mundo- explico con una sonrisa que le ocupaba casi todo el rostro.
Y ese tal Adam te dejo venir y pasar un año con sus 365 días lejos de él?- pregunto llena de curiosidad.
Claro, bueno no es que este feliz de que vayamos a estar un año alejados y eso, pero primero están mis sueños- respondió con seguridad.
Veo que también tienes una gran determinación, igualmente si yo fuera Adam no te dejaba venir y mucho menos por un año a quien se le ocurre- comento como si nada, pero Rachel no se lo tomo como si nada e incluso recordó su ultima charla en la que Adam le dijo que si ni siquiera el amor era capaz de hacerla quedar allí con él, y ella dijo "ni siquiera el amor".
Perdón no era mi intensión, tal vez Noah tendría que haberte exigido que me enseñes a no meterme en donde no me llaman- agrego al ver el gesto serio y casi entristecido de la morena.
Mejor llamo a Amy y a mis padres- pero antes de pudiera agregar algo mas el teléfono de Quinn comenzó a sonar.
Llevo su mano a pantalón se disculpo con Rachel y atendió con seriedad- Susan- saludo- ya te dije que no quiero nada de eso, no quiero que me reconozcan en la calle, quiero seguir hac- silencio y el rostro serio de Quinn le dio el pie a la morena para perderse en su habitación pero sin dejar de prestar atención a la nueva replica de la rubia- que no! Y es mi última palabra, quiero seguir manejando en paz mi auto sin que cada dos por tres me tenga que detener en un semáforo para dar un autógrafo como la mismísima Madonna- sentencio molesta.
Cuando no escucho más que silencio asomo la cabeza hacia el pasillo y vio como Quinn estaba parada con la cabeza gacha y la mirada perdida.
Sabes- escucho y levanto la mirada- sé que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, pero si me das un momento puedo devolverte tu alegría nuevamente-
Y como lo harás?- cuestiono de manera un poco brusca.
Rachel bajo la mirada un segundo y cuando la levanto su sonrisa, esa que le había regalado al mediodía de aquel día apareció en su rostro- solo necesito que me muestres el último lugar que nos falta a nuestro recorrido y que te sientes a ver la magia- contesto con ese orgullo de saber que lo que iba hacer lo hacía realmente bien y que a menos que aquella rubia que ahora trataba de adivinar que tramaba no le gustara el chocolate, le iba a encantar.
Bien supongo que nos falta la cocina verdad?-la morena solo asintió con su cabeza y su sonrisa- bien es la puerta que está en diagonal a tu habitación, porque aquella puerta azul que está a mi espalda es la mía- indico con un movimiento de cabeza aquella puerta que desentonaba con todo el decorado.
Una vez dentro de la cocina, que por supuesto era mucho más que eso, se apresuro con el permiso de Quinn a buscar por ella misma sus ingredientes y para su suerte la rubia tenía todo lo que ella necesitaba, obligo a Quinn que la dejara sola argumentando que de esa manera descubriría el secreto de la alegría eterna y eso no lo iba a permitir porque todavía cabía la posibilidad que sea una loca desquiciada que escribía hermosas novelas de amor.
40 minutos más tarde un aroma a chocolate y esencia de vainilla se escapaba por debajo de la puerta de la cocina y llegaba hacia la nariz de Quinn invitándola a que entrara de una vez por todas a ese lugar y descubriera lo que Rachel estaba haciendo, pero su suerte estaba ahora a su favor, la puerta de la cocina se abría y una morena con unas cuantas manchas graciosas de harina en su rostro salía con una bandeja llena de galletas de chocolate.
Por favor no me digas que no te gusta el chocolate- pidió al ver el rostro de la rubia quien no pudo evitar echarse a reír de manera estrepitosa que desconcertó a Rachel quien se limito a fruncir el ceño.
Amo el chocolate y tus manchas de harina- soltó justo antes de que otra carcajada la inundara.
Pero Rachel no se iba a quedar de brazos cruzados mientras se reía de ella, entro a la cocina dejo la bandeja y agarro un poco de harina en una de sus manos y volvió a salir, para ver como la rubia se estaba recomponiendo de su ataque de risa.
Creí que te habías enojado, lo sien…
No pudo terminar que la mano de la morena se encargaba de dejarla en las mismas condiciones que ella, tal vez debería haberlo pensado mejor, tomarse ese atrevimiento sin siquiera haberse detenido a pensar que ni siquiera conocía aquella chica que le ofrecía su casa y se estaba atreviendo a ensuciarla como si la conocieran de toda la vida, pero una nueva carcajada la saco de sus pensamientos y vio como Quinn tenía en sus manos el bol con el que ella había preparado la masa de las galletas lista para atacarla.
No, no te vas…
No pudo continuar que la rubia ya había tomado revancha y le embadurnaba la cara con lo poco que quedaba de la mezcla y se echaba a reír nuevamente pero ahora Rachel se le sumaba.
No supieron cuanto tiempo había pasado hasta que sus respiraciones volvieron a ser lentas y acompasadas nuevamente, no se dieron cuenta en qué momento fue que Quinn la tomo por la cintura y mucho menos en qué momento Rachel había cruzado su brazo por el cuello de la rubia, pero ahí estaban con una bandeja llena de galletas en la isla de la inmensa cocina esperando para ser comidas y un rubor inundando sus mejillas, tratando de buscar las palabras que explicaran ese incomodo momento.
Yo- volvieron a decir juntas pero cada una miro a un lado distinto, Quinn tomo una galleta y se la metió en la boca de un bocado mientras Rachel solo miraba al piso y jugaba con sus manos.
Mmmm Rachel esto esta genial- musito Quinn con la boca llena de chocolate pero la morena ya no estaba ahí y la rubia prefirió quedarse ahí con las galletas que ir a buscarla, no sabía que había pasado porque habían quedado tan cerca una de la otra ni mucho menos porque se había sonrojado de esa manera. Pero por nada del mundo iba a ir buscarla, no sabría que preguntarle siquiera, lo mejor era olvidar lo que paso y pasarlo por alto y mañana seria un nuevo día.
uupps se corto la luz...
Buena semana...
