Hola mis queridas seguidoras, lleven su dos por uno ¡lleven su dos por uno!
Teoría de Nix propia, y sobre Nix, la expliqué en mis otros fics.
Gracias a moonnarusasu ¡has sido mi primer review! ¡Yupi! ¡Gracias!
A los demás ¡déjenme saber su parecer! ¡Con un grandioso REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo agrando este descuidado phandon.
La destrucción de la familia real del Milenio de Plata y la virtud perdida.
El príncipe Diamante, heredero al trono de Némesis cenaba con su padre, lo miraba fijamente, en la mirada típica del rey, por lo tanto, a este, no le molestaba.
-no voy a casarme. Dijo el jovenzuelo de 14 años por fin –ya hemos discutido esto desde tus 7 años Gabriel, te casarás y punto. El joven negó –no me quiero casar con Esmeralda. Su padre bufó.
- ¿por este detalle ordenaste que nos sirvieran solos en este salón? Pensé que era para una buena noticia. Dijo el rey –es una buena noticia para mi. Dijo el príncipe heredero –no para mi. Puntualizó el rey.
-ya lo se, últimamente tu solo te limitas a obedecer a la maldita de mi madrastra, si mamá estuviera. Comenzó el príncipe, pero el rey lo interrumpió.
-pero no lo está, crece de una buena vez. El príncipe Diamante se levantó de su silla –que triste que te hayas vuelto un perro faldero de la zorra de tu mujer padre. Dijo mientras se acercaba a la puerta.
-detente allí Diamante. Ordenó el rey, el joven lo miró con reto.
-detenme tu, ah, lo olvidaba, si tu mujer no lo autoriza, no eres capaz de hacer nada. Acto seguido, el príncipe se fue desoyendo las órdenes de su padre, las cuales eran, regresar inmediatamente al comedor.
Llegó al templo de Nix, donde una muchacha rubia de ojos verdes le abrió la puerta.
-Galaxy. Dijo el joven entrando al recinto, ella lo miraba –tu padre se ha negado. El asintió a la afirmación de ella, como primera sacerdotisa en entrenamiento Galaxy era muy perceptiva.
- ¿te revelarás? Preguntó ella, el asintió –ya sabes que si. Respondió, ella le sonrió.
-tu espíritu es rebelde, debe ser apaciguado por un espíritu dulce, que aún no llega. El bufó –no quiero espíritus dulces, solo quiero no casarme y vivir mi vida. Ella sonrió.
-ese espíritu llegará acá de una forma desafortunada, pero te encontrará, 7 años han de pasar. El asintió.
-suerte, en esos 7 años me revelaré lo que haga falta. Ella sonrió.
-puedes comenzar a revelarte. Dijo seductora, el tembló levemente pero no se amilanó.
-vamos a la sala de los placeres. Galaxy asintió a la orden de su príncipe, lo tomó de la mano y lo guió a una sala negra con plateado, llamas plateadas a los lados, una hermosa cama negra con plateado.
- ¿por quien ofrecerás tu primer placer príncipe Diamante? Preguntó Galaxy ya no como su amiga, sinó, como sacerdotisa.
-a nadie, nadie recibirá ese regalo. Ella le sonrió con tristeza –alguien lo debe recibir. El príncipe Diamante rió.
-pues, que Nix proteja a la persona que me ha de llegar, que no sufra demasiado si ha de sufrir, y que…llegue a mi de una manera que nunca puedan arrancármela. Galaxy sonrió.
-así será príncipe. Dijo mientras se le acercaba, el la miró, ella no solo había sido su amiga de infancia, había compartido con el su primer beso, ese que se debía compartir con quien amaba, el joven Diamante lo había compartido con la sacerdotisa, si había algo que mas disgustara a su padre, era la posibilidad de dichos actos con las sacerdotisas ya que el rey, las consideraba como prostitutas, pero la función de ellas, era enseñarle a los desorientados como tratar a una mujer y aprovechar esos dolores en beneficio del bien posterior.
-andando. Dijo Galaxy, el príncipe besó sus labios como había aprendido a los 12 años con ella, justamente con ella, con manos temblorosas y torpes, fue despojando a su amiga de sus ropas, ella, era como una madre cariñosa, el, como un niño que aprendía a andar.
- ¿Cuándo hiciste esto por primera vez Galaxy? Preguntó el príncipe Diamante, después de un mes de haber cumplido mis 14 años Diamante. Respondió ella mientras el la besaba, ella sonrió.
-succionalos. Dijo mientras se acariciaba sus senos, el parpadeó –de ¿de verdad? Preguntó, ella asintió.
-hazlo. Dijo mientras el, con movimientos indecisos lo realizaba, poco a poco fue ganando confianza, las manos ya no le temblaban tanto, tocó, retocó y recorrió el cuerpo de su amiga y ahora, su amante.
-ya estás listo Diamante, mírate, diosa, que grande es. El lo miró con reverencia, ella le sonrió.
-ahora, me toca a mi, enseñarte cuales son las partes mas sensibles de tu cuerpo. Dijo y acto seguido, como una gran experta que era, se puso a recorrerlo, a besarlo, a tocarlo y a succionarlo, el se sentía a morir.
-ya está listo, puedes proceder. Dijo ella volviéndose a acostar y dejándole el camino abierto, el la miraba, ella alzó el rostro.
- ¿Qué pasa? Le preguntó Galaxy –y ¿y si te lastimo? Preguntó Diamante, ella sonrió –confía en ti príncipe, lo harás bien, y siempre debes escuchar a tu compañera, ella te dirá cuando algo malo esté pasando. El asintió y con temor, se introdujo lentamente dentro de ella, así, comenzó el final del primer acto amoroso del príncipe Diamante que lo llevaría a noches de alcoba sin fin con litros y litros de sudor invertido en lo que su padrino bautizaba sabiamente "placeres de cama".
Por otro lado de la galaxia en el planeta de la Luna, la princesa Serena dormía, cuando comenzó a llorar sin razón, despertó.
-he perdido algo, pero no tengo idea de que. Dijo la pequeña Serena de 7 años, miró sus cosas, tenía todo allí, sus peluches favoritos, su muñeca favorita, su vestido favorito - ¿Por qué siento que he perdido algo muy querido? Se preguntó la niña, cuando la puerta fue abierta.
- ¿todavía despierta princesa? Preguntó una voz dulce, una mujer, cuyos cabellos rubios sueltos besaban sus tobillos, vestida con un traje de sailor en diferentes tonos de amarillo y con ojos azules entró.
-hola Anette. Saludó la pequeña Serena –pensé que ya te habías dormido. Dijo la mujer con dulzura, la niña asintió –sip, pero he perdido algo muy querido, no se que es, eso me despertó. Confesó, la sailor se acercó a la niña y besó su frente.
-descuida, ya lo averiguarás. Informó, cuando un estremecimiento de la tierra, la hizo temblar.
-Anette ¿Qué es eso? Preguntó la niña –no lo se princesa. Dijo la mujer poniéndose en guardia y sacando una espada curva con un mango enjoyado, miró un destello rojizo.
-corre Serena ¡corre! Gritó la mujer, la niña corrió hacia afuera, encontró a otra de las guerreras de su madre, Marina, cuyas ropas eran en diferentes tonos de azul océano.
- ¡princesa! ¡Venga conmigo! Gritó la mujer, la niña no perdió mas tiempo y saltó a los brazos de la sailor quien comenzó la carrera para sacarla del castillo, encontraron a otra cuyo traje era en diferentes tonos de rojo.
- ¡donde está la reina Rey! Preguntó –no lo se Marina, corre y refúgiate con la princesa. La otra obedeció y salió con la niña del castillo, llegaron a un bosque lejano.
-acá estaremos bien. Dijo la sailor dejando a la niña en el suelo - ¿Qué pasa Marina? ¿Donde está mamá? ¿Donde está papá? La sailor negó.
-no lo se Serena, ellos deben estar bien. Dijo cuando vio una silueta, una vieja tan arrugada como un pergamino.
- ¡quien eres tu! Preguntó la sailor con desafío –soy la hechicera Circónia y tu, sailor neptiún, estás bajo mi poder. El báculo cuya punta era un ojo cuyas alas aleteaban ferozmente lanzó un rayo, la sailor cayó de rodillas.
- ¡Marina! ¡No Marina! Gritó la pequeña princesa –mata a la princesa esclava. Ordenó la anciana –así lo haré ama. Dijo la sailor poniéndose de pie.
- ¡Marina! ¡No Marina! ¡No! gritaba la princesa –maremoto de Neptuno. Decía la saibor con voz monocorde, la niña echaba a correr por el bosque desesperada –fundición de la marea. 2 olas de energía azul cercaron a la princesa y comenzaron a ahogarla.
-con la niña muerta, mi ama podrá reclamar el cristal de plata, como siempre debió pertenecerle. Dijo Circónia con voz triunfal, cuando algo se oyó, una voz de varón.
-"pues, que Nix proteja a la persona que me ha de llegar, que no sufra demasiado si ha de sufrir, y que…llegue a mi de una manera que nunca puedan arrancármela". Marina parpadeó y dejó la técnica, una energía negra la rodeaba.
-Serena. Llamó a la niña –Marina. Dijo esta llorando y corriendo a sus brazos, Anette llegó y arrancó a la niña de los brazos de Marina.
- ¡cuídala Anette! Gritó la sailor mientras se dedicaba a pelear con la hechicera para distraerla.
Serena y Anette llegaron al hangar, donde 2 niños esperaban, eran 2 años mayores que Serena, un niño de cabellos cortos y una niña de cabellos largos, ambos rubios, ambos de ojos azules.
-vámonos Adrián, Háruka. Ordenó la sailor, los gemelos pusieron en marcha la nave y los 4 escaparon del planeta de la luna.
-Anette ¿mamá va a venir? Dime que si. Dijo la niña suplicante, la sailor la miró tristemente y sacó un pequeño cetro con una media luna dorada.
-tus padres han muertos, han muerto por defenderte, eres la única que queda de tu linaje princesa y vamos a refugiarnos en un planeta donde jamás pensarán en buscarte. La niña seguía mirando el cetro mientras sus ojos se llenaban mas y mas de agua.
-mamá ¿mamá se ha ido al cielo? Preguntó la pequeña, Anette asintió con tristeza, la niña se abrazó sobre si misma, se hizo un ovillo y se dedicó a llorar.
-no te preocupes cabeza de bombón, todo saldrá bien. Dijo Háruka –nosotros seremos tu nueva familia. Dijo Adrián rodeándola –yo, yo guardaré el cristal de plata. Dijo Anette, abrió un relicario su interior, detrás de la foto donde salían la difunta reina Serendi y la actual sailor uranus, mágicamente quedó sellado el cristal de plata.
-vamos hacia un nuevo comienzo, hacia Némesis. Dijo la mujer en voz baja mirando el espectáculo de los 3 niños abrazados.
