Aclaración: Éste fanfic contiene mayormente a la pareja Kyman (la mejor pareja del Mundo Mundial y del Universo Universal *w* y punto). Si no te agrada la pareja, o eres homofóbico, o eres fanático de otra pareja -cofcofStyle/Candy/cualquier otra...cofcof- y no puedes soportar ésta... por favor, no sigas leyendo. No me interesa el clásico: "ooohh, kyman, qué asco, no tiene sentido, blah, blah, tonterías, blah", ¿de acuerdo? Muchas gracias. ;)
Cover by TheButterfly7
Fanfic dedicado a Ringo-Tensai. Porque soy tan mala que convertí a Kyman en uno de sus OTPs, mwahahahahaha xD Oh, y además porque es la mejor amiga, lectora y futura escritora de la Galaxia ;3
Todos los personajes y eventos de éste fanfic -incluso aquellos basados en personas reales- son enteramente ficticios y pertenecen a Trey Parker y Matt Stone. Todos los personajes conservan su personalidad original... pobremente. El siguiente fanfic contiene lenguaje vulgar, shonen-ai/yaoi/slash, posible Out of Character, etc; y debido a su contenido, nadie lo debería leer.
2
Una Puta Sucia de Buen Corazón
―Muchas gracias a todos por venir. Realmente significa mucho para mí...
Mientras Liane Cartman comenzaba a hablar, yo suspiré pesadamente. Apenas llegamos, noté que había bastantes personas en el living de aquella casa. Kenny, Stan y Butters estaban sentados en el sofá, los dos primeros con expresión aburrida, y él último algo preocupado.
En algunas sillas dispersas en la habitación, se encontraban sentados los Stotch, los Marsh y los McCormick. Mi padre apartó una silla libre para mi madre, y se quedó parado junto a ella. Yo me senté en el sofá, donde Stan y Kenny me hicieron un espacio apretujando a Butters al incómodo rincón del asiento.
―Sé que si ustedes estuvieran en mi situación, también agradecerían toda la ayuda posible...―Liane continuó con su discurso, y yo no pude evitar sentir algo de pena por ella: aunque eran ciertos los rumores de sus aventuras nocturnas, era una buena mujer que logró criar a su hijo sola... lo mejor que pudo―. Pero les quiero presentar al Doctor Smith, él les explicará todo mejor que yo.
Apenas terminó de decir eso, de otra habitación (probablemente la cocina, no conozco muy bien ésta casa) entró un hombre veterano, y bastante alto, cargando un maletín de cuero y una sonrisa amable. Miré de reojo a Kenny, y vi que fruncía un poco el ceño al verlo, como si ya lo hubiera visto antes.
Por un segundo, pude jurar que el hombre le sonreía un poco a Kenny, pero descarté el pensamiento negando con la cabeza.
―Buenas tardes a todos, mi nombre es Charles Smith, y soy psiquiatra―se presentó, descansando su maletín sobre la pequeña mesa frente al sofá. Se oyeron unos murmullos de lo que parecía un "buenas tardes" y él continuó―. Verán, hace una semana recibí una visita de Liane a mi consultorio, donde hablamos del comportamiento agresivo e insensible de su hijo Eric...
El doctor fue interrumpido, cuando la puerta principal de la casa se abrió de repente. Todas las miradas se dirigieron a la puerta, y allí estaba Cartman, su rostro expresaba extrema confusión, y paseó sus ojos sobre todos nosotros.
―¿Qué demonios es ésto?―espetó entonces, frunciendo el ceño
―Oh, ¡hola, amorcito!―lo saludó su madre, acercándose a él rápidamente, y cuando llegó a su lado, noté que apenas llegaba a sus hombros
―Hola, mamá―respondió, apenas mirándola. Enseguida volvió su vista a nosotros, y repitió―. ¿Qué demonios es ésto?
Como ninguno de nosotros habló, se fijó en el doctor, quien se dio media vuelta para enfrentarlo con una sonrisa amistosa.
―Hola, Eric―dijo despacio, cómo midiendo sus palabras―. Mi nombre es Charles Smith, y estoy aquí para ayudarte...
―¿Ayudarme? Yo no necesito ayuda―refutó Cartman con una sonrisita de suficiencia―. Yo no lo necesito, señor.
El tono con el cual su voz acarició el término "señor" no pudo ser más despectivo. Ni siquiera conocía a la persona frente a él, pero su agresividad siempre estaba allí. Si yo hubiera sido el doctor, lo habría enviado a la mierda porque obviamente es un caso perdido, pero éste no dejó de sonreír en todo momento.
―Tu madre no pensaba igual cuando llegó a mi consultorio, ¿sabes?―contestó Smith, viendo fugazmente a Liane. Cartman apretó los puños y yo sonreí: éste tipo lo estaba poniendo en su lugar―. Yo soy psiquiatra, Eric, y tu madre buscó mi AYUDA para ti. Estoy aquí para hablar contigo, y buscar una solución a tus problemas...
―Yo no tengo ningún problema―murmuró el muchacho, y luego posó sus ojos sobre nosotros, recargando su odio especialmente en mí―. ¡Y ustedes, váyanse de mi casa ahora!
―Eric, si estamos aquí es porque nos preocupamos por ti...―aseguró Sharon Marsh, pero sólo recibió de Cartman una escandalosa risa sarcástica
―Con todo respeto, señora Marsh, pero chupe mis bolas―soltó él, aún riendo un poco por las reacciones horrorizadas de los adultos en la habitación. Pude ver que Stan fruncía el ceño y se tensaba, comenzando a encabronarse―. Le recuerdo que tiene dos hijos por los cuales preocuparse; lo mismo va para ustedes, Judíos―dijo, sonriendo descaradamente a mis padres. Luego se fijó en los McCormick con malicia―. Ustedes tienen tres hijos, y son tan pobres que apenas tienen para las drogas; y ustedes―señaló a los Stotch, mientras Kenny apretaba los puños intentando no responder―, ustedes tienen un hijo marica y estúpido que no sirve para nada―como era de esperarse, Butters no se enfadó y sólo se mostró herido, mientras sus padres se escandalizaban por lo que oían. Satisfecho con su monólogo, Cartman logró que su sonrisa fuera aún más hiriente―. Así que, ¿en serio se preocupan por mí? No se molesten, por favor.
El silencio inundó el recinto, pero no iba a durar mucho. Al notar que nadie iba a intervenir, inhalé y exhalé profundamente, preparado para cantarle a Cartman unas cuantas verdades, pero mi madre se me adelantó:
―¡¿Cómo te atreves, niño insolente?!―exclamó, levantándose rápidamente de su silla y acercándose a Cartman peligrosamente―. ¿Acaso no respetas a tus mayores?
Cartman soltó otra de sus irritantes risas socarronas, y sólo miró a mi madre desde arriba con desdén... estoy seguro de que mi mamá lamentó no ser más alta. Liane se adelantó, parándose frente a su hijo de forma protectora.
―Lo siento, Sheila, en serio... pero él es así―susurró, bajando la vista a los zapatos de tacón negros de mi madre. Suspirando, continuó―. Yo... no puedo controlarlo.
―¡Pero es tu hijo! ¿Cómo lo has educado?―reclamó mi mamá, poniendo sus manos en su cintura de forma habitual―. Quiero decir, mira a Kyle, por ejemplo...
¡No, mamá! Siento ganas de hundirme en el sofá y desaparecer. ¿Por qué siempre tiene que sacar a la luz lo bien que me ha educado, y toda esa mierda? ¡Odio eso! Y no soy el único...
―¡Oh, sí! ¡Mamá, mira a Kyle!―canturreó Cartman, gesticulando con sus manos en mi dirección―. ¡El perfecto Kyle! ¡Personificación de la perfecta perfección Judía...!
―¡Kyle no es perfecto!―contestó mi pelirroja madre, señalando a Cartman con un dedo acusador―. Pero él no es un maleducado, ¡como tú!
―¡Corrección, señora Broflovski! Su hijo es bien-aprendido, ¡pero usted lo ha educado mal!
―¡¿Qué, qué, QUÉ?!
Ante la agitación de mi madre, Cartman comenzó a imitarla... pobremente
―"Oh, Kyle, no uses ésa ropa... oh, Kyle, estudia hasta que se te salgan los ojos de sus cuencas... ¡oh, Kyle, no respires tanto, estás malgastando el aire...!"
―¡Cierra la puta boca, Cartman!
Nadie se sorprendió cuando me levanté de mi asiento como si tuviera un resorte en el trasero. Ya había pasado demasiado tiempo viendo a ése desgraciado burlarse de mi madre, ya tenía suficiente. Él levantó la vista hacia mí, y su sonrisa regresó.
―¿Qué pasa, Kahl? ¿Acaso herí tu perfecto orgullo?
―¡Te dije que cierres la boca!
―¡Cómo si fuera a hacerte caso, Judío!
Mientras nosotros dos seguíamos lanzándonos dagas en forma de palabras, Stan apretaba en puente de su nariz como era característico de él, murmurando: "Oh, Dios, no otra vez...", mientras Kenny sonreía abiertamente, murmurando:
―¡Justo hoy no traje mi cámara...! Espera, yo no tengo ninguna cámara... oh, cielos.
Cartman y yo los ignoramos (como siempre), y tan concentrados estábamos en nuestra discusión, que casi no nos dimos cuenta de que Liane había comenzado a sollozar un poco, y cuando aumentó el volumen de sus lamentos, los dos nos callamos a la vez y todos dirigimos nuestra atención a ella.
―¡Tienes razón, Sheila! ¡Es mi hijo, pero no es su culpa ser cómo es! ¡ES MI CULPA!―exclamó, ahora llorando a lagrima viva. Antes de que Cartman pudiera decir algo (o cualquiera pudiera reaccionar), ella continuó su llanto―. ¡YO creí que dándole todo lo que pedía lo haría feliz! ¡YO no estuve con él cuando más me necesitaba! ¡YO no lo corregí cuando hizo sus maldades, y YO soy una madre terrible!
―¡No digas eso!―intervino Linda Stotch, acercándose rápidamente a ella y siendo imitada por Sharon, rodeándola y dejando de lado a su sorprendido hijo, quien las miraba sin expresión aparente―. Has cometido errores... pero, Liane, ¡lo has criado tú sola, sin nadie que te ayude! ¡Eres una gran mujer!
―Ehm... sí, así es―asintió mi madre, aunque por el tono de su voz, yo sabía que ella no pensaba así. Carol McCormick se unió al "Club de las Madres Lloronas", y las cuatro mujeres comenzaron a llorar juntas, todas menos mi mamá―. Vamos a la cocina, te prepararemos un té...
Las cinco mujeres se retiraron a la cocina ante la mirada atónita de todos los hombres en la habitación. Nadie se había esperado ésa reacción, y mucho menos Cartman. Él se quedó viendo el espacio vacío donde había estado su madre, pero no hizo ningún movimiento, ni expresó nada en su rostro. Yo lo fulminé con la mirada cruzado de brazos, y si las miradas mataran, Cartman ya estaría enterrado. Yo sabía que era un imbécil, ¿ pero hacer llorar a su madre? Aunque mi madre tiene sus defectos, yo jamás la haría llorar. Maldito idiota.
Observando el camino que habían tomado nuestras madres hacia la cocina, Butters frunció un poco el ceño y preguntó:
―¿Cuántas personas se necesitan para preparar un té?
―Aproximadamente un millón―bromeó Kenny, sonriendo de lado
―¡Oh, hamburguesas! ¡Todavía les faltan 999.995 personas!―se lamentó el pequeño rubio, y yo tuve que apartar la vista de Cartman para mirarlo, incrédulo. Kenny, por su parte, sólo lo despeinó un poco amistosamente, sonriendo aún.
El doctor Smith se aclaró la garganta, mientras los padres de todos nosotros se miraban entre sí sin saber que decir o hacer. Smith se acercó a Cartman despacio, como si temiera presionar el botón equivocado y hacerlo estallar. Cuando estuvo a su lado, apoyó su mano derecha sobre su hombro suavemente.
―Eric... creo que tu mamá se sentiría mejor si supiera que al menos lo intentaste―susurró, tan bajito que casi no pudimos oírlo. Para nuestra sorpresa, Cartman asintió sin decir una sola palabra, Smith sonrió con confianza―. Ven conmigo, vamos a dar una vuelta...
El doctor abrió la puerta principal, y Cartman salió rápidamente sin voltearse ni un momento. Antes de salir, Smith se volteó hacia nosotros.
―Señores padres, sería mejor que ustedes se fueran: agradezco su presencia, pero seguramente tengan más cosas que hacer―concedió, guiñando un ojo fugazmente. Luego dirigió su atención a los ocupantes del sofá―. Chicos, debo pedirles que se queden. Necesitaré hablar con ustedes más tarde.
Sin más cerró la puerta tras él, sin siquiera esperar una respuesta. Se formó un pequeño silencio, que duró muy poco hasta que el padre de Stan se levantó de su asiento con una enorme sonrisa:
―¡Vamos al bar!
Los demás hombres -menos mi padre- asintieron, riendo un poco. Mi padre se removió incómodo, encogiéndose de hombros.
―No creo que a Sheila le guste la idea...―susurró, con la vista en el suelo
―No tiene por qué enterarse, Gerald―aseguró Randy Marsh, pasando un brazo sobre los hombros de mi papá. Éste sonrió un poco, y luego asintió
―Kyle, dile a tu madre que... recibí una llamada de la oficina, ¿bien?―me pidió, con ojos suplicantes. Y aunque yo odiaba mentir, asentí también. Mi padre sonrió y todos ellos se fueron juntos, riendo como tontos ante una chiste pervertido de Stuart McCormick.
La puerta se cerró detrás de ellos silenciosamente, y yo me dejé caer de nuevo sobre el sofá, suspirando. Los cuatro nos quedamos en silencio unos momentos, hasta que Kenny comenzó a reír un poco.
―¿Saben? La mamá de Cartman me dio algo de pena...―murmuró, y antes de que yo pudiera coincidir con él, continuó―... ¡¿pero han visto ése par de melones?! Son increíbles, ¿eh, Stan?
Stan frunció un poco el ceño, levantando la vista, pero no respondió. Yo sonreí un poco: era divertido ver a Kenny intentando que mi mejor amigo viera más allá de Wendy... aunque tuviera que ver a la mamá de Cartman.
―¿Qué hay de ti, Kyle?―Kenny apartó su mirada decepcionada de Stan, y la dirigió a mí. Obviamente, yo no podía ser sincero y decirle: "No lo sé, Kenny, nunca me fijé en los melones de nadie", por lo que solamente me encogí de hombros. La decepción en su rostro fue aún más evidente cuando reparó en Butters, murmurando―. Olvídenlo.
Antes de que se formara otro silencio, las cinco mujeres que estaban en la cocina salieron todas juntas, charlando entre ellas y de mucho mejor ánimo.
―Muchas gracias por apoyarme, chicas―agradeció Liane, mientras todas se reunían frente a la puerta principal ante nuestras miradas atentas
―¡No hay problema, querida!―exclamó Linda, sonriendo tranquilamente y apoyando una mano en su hombro―. Somos tus amigas, ¿no?
―Uhm... sí, así es―volvió a decir mi madre, y supe otra vez por su tono de voz que realmente no sentía lo que decía. Incómoda, me buscó con la mirada y frunció el ceño―. Kyle, ¿dónde está tu padre?
―En el b... en el trabajo, lo llamaron hace un rato―farfullé, mordiéndome la lengua para no delatar a mi papá. Soy terrible mintiendo, y lo confirmé cuando mi mamá me miró con los ojos entrecerrados, pero no dijo nada.
―Bueno, Kenny, creo que tenemos que irnos―avisó la Sra. McCormick, cruzando sus brazos sobre su pecho
―Mamá, tenemos que quedarnos, ése... doctor―la pausa que hizo Kenny antes de decir "doctor" se me hizo extraña, y regresó a mí el sentimiento de que él ya conocía a Smith, pero de otro lado―, quiere hablar con nosotros luego.
―Oh, no se preocupen, ellos pueden quedarse a cenar si es necesario―aseguró la Sra. Cartman, con una sonrisa hacia nuestras madres
―En ése caso, ya nos vamos―se despidió Sharon, saludando con un beso en la mejilla a la dueña de la casa―. Debo ir a buscar a Randy, seguramente está en el bar...
Tragué saliva y temí por el destino de mi padre, mientras nuestras madres se retiraban de la casa pacíficamente (mi madre no olvidó recordarme que "tenía mucha tarea en casa", y que no me tardara, para mi disgusto). Una vez que la puerta estuvo cerrada, la Sra Cartman se acercó a nosotros y se paró frente al sofá, sonriente.
―Chicos, muchas gracias por todo. Sé que Eric puede ser algo agresivo con algunos de ustedes...―susurró, sus ojos deteniéndose en mí por unos segundos, a lo cual yo sólo aparté la vista―... pero él es un buen chico, ¿saben? Sí, es un buen chico, yo lo sé...
Su voz sonaba distante, como si intentara convencerse a si misma de que lo que decía era la verdad. Por mi parte, yo sabía muy bien que Eric no era un buen chico: era un bastardo, malhablado, bueno para nada, malvado y odioso. Pero no iba a decirle todo éso a la pobre mujer, por lo que me mordí el labio mientras ella se dirigía a la cocina.
Antes de desaparecer atravesando la puerta, se detuvo un momento y una sonrisa pícara se asomó en su rostro:
―Oh, Kenny―llamó en un canturreo... ¿seductor? Él aludido le dedicó toda su atención enseguida, y nosotros los miramos a ambos con curiosidad―. Puedes conocer mis melones cuando tú quieras...
Y guiñando un ojo de forma juguetona, Liane Cartman se adentró en la cocina. Stan reprimió una carcajada escandalosa, mientras yo sonreía un poco ante aquella situación. Butters parecía incómodo.
―¿Y qué te parece ahora, nena?―respondió Kenny a la nada, aún con sus ojos en la puerta de la cocina y con expresión soñadora
―¿Y qué te parece nunca?―soltó Butters, con el ceño levemente fruncido. Rápidamente todos le dedicamos miradas interrogantes, especialmente Kenny, quien tenía las cejas arqueadas y una pequeña sonrisa torcida. Butters bajó la vista, sonrojado ligeramente―. Q-Quiero decir... que a Eric no le g-gustara que veas los melones de su mamá, ¿n-no?
―Es cierto―asintió Stan, de repente poniéndose serio. Antes de que Kenny se quejara, él continuó―. A menos... que quieras a tus padres servidos en tu mesa para la cena.
En el rostro de Kenny se presentó una leve preocupación, pero enseguida sonrió, llevándose una mano a su barbilla para fingir que se lo estaba pensando.
―Pues...―murmuró, aún "pensando"―... al menos tendría algo para comer.
Stan y Kenny se largaron a reír a carcajadas, ambos doblándose sobre sus estómagos y respirando con dificultad. Ni Butters ni yo lo encontramos tan divertido, él bufó por lo bajo, cruzándose de brazos.
Yo sólo podía pensar en una cosa.
La mamá de Cartman seguía siendo una puta sucia... pero una de buen corazón.
¡Hola!
Segundo capítulo, espero que sea de su agrado. Ayer me di cuenta de que sólo agradezco por los reviews, cuando debería agradecer por todo. :)
Así que gracias por sus reviews, y también gracias por leer... aunque dejar un MALDITO review sólo toma unos JODIDOS segundos no cuesta ABSOLUTAMENTE NADA Dx Pero de todas formas, si no te gusta comentar, ésta bien. Gracias por leer esto, en serio. *O*
Por cierto, un saludo muy especial a mi adorada Ringo-Tensai, quien no pudo dejarme su review por problemas técnicos, pero aún así me apoya incondicionalmente. Nunca me cansaré de decir que eres única, hermosa.
Como lo prometido es deuda, aquí respondo a sus reviews:
Luis Carlos: ¡Hola! Bueno, te enterarás de los motivos de Kyle recién al final de la historia xD Síp, es mi primer fic de éste maravilloso fandom, ¡así que gracias por darme la bienvenida! :3
Smile: Oh, está bien... me alegra que te haya gustado mi fic. ¡Espero que éste cap te guste también! :D
EH: ¡Muchas gracias! Espero que éste capítulo también te guste! ;) ¡Saluditos para ti también!
Y listo.
Si están leyendo hoy -24 de diciembre-, ¡feliz Noche Buena, o Víspera de Navidad!
Si están leyendo mañana (?) -25 de diciembre-, ¡FELIZ NAVIDAD!
Espero que Santa Claus (o Papá Noel, o como lo llamen en sus países) les deje lindos regalos... y no se entretenga peleando con Jesús en algún callejón xDD NO INTENTO OFENDER A NADIE, ¿MKAY? ¬_¬
En fin, ya me voy.
Lean, comenten, e intenten ser felices en éste mundo de porquería :)
Nos leemos pronto.
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
