Si lo se, que pronto subió el segundo capitulo O.O. Estuve inspirada, y fue divertido escribirlo, debí haber empezado esta historia antes XD.

Disclaimer: JRR Tolkien, o Peter Jackson.


~De magos locos y hermanas molestas~

Se estiro con pereza, y juro por lo bajo cuando vio que de nuevo se despertaba más tarde de lo normal. Esto ya parecía convertirse en una nueva costumbre para ella; el dormir menos por las noches, despertarse y mantenerse activa por horas para olvidar sus pesadillas, y luego caer cansada a la cama al salir el sol, y todo para despertarse cerca del almuerzo. No podía seguir así, no era sano pero tampoco era algo común y normal que pudiera desaparecer con una simple palabra o acción. La única manera de evitar sus pesadillas era dejar de dormir, lo cual era improductivo.

Joder, por qué de repente empezó a tener esas pesadillas. Nadie le dijo que pasaría por esta semejante etapa cuando llegara a la adultez, y al menos de que ella se saltara alguna clase sobre el crecimiento, dudaba que fuera una cosa frecuente entre los hobbits. Por los menos lo demás podrán tener algo valido que comentar de ella más que insulsas palabras. Si miren, tenían razón al decir que ella no pertenecía a la Comarca. Ya tienen las pruebas que necesitaban para discriminar. Bufo burlona.

Se miro en el espejo del baño y arrugo la nariz al ver que sus ojeras eran más oscuras que ayer y que su piel, ya de por si blanca, era un tono más pálido de lo normal. Ya dudaba que el maquillaje pudiera hacer algún milagro a estas altura si ya como estaba antes Bilbo había notado los síntomas de cansancio y su falta de sueño. Era inútil ocultar algo tan evidente ahora.

Sobre todo con el malhumor que llevaba desde la primera semana de pesadillas, saltando a la más pequeña provocación y buscando pelea con cualquier persona que la incitara, y eso en definitiva no era posible de esconder de Bilbo, o alguien más.

Volvió a recordar las tristes lágrimas de su hermano en su sueño, el como toda esperanza desaparecía de sus ojos para convertirse en una persona vacía, con solo dolor y desconsuelo en su interior. Vio que su reflejo le devolvía una mirada asustada por la simple idea de que sus sueños pudieran significar algo más profundo, más oscuro y premonitorio de lo que parecía.

Movió la cabeza en negación, y puso su mente a trabajar en una cura para sus pesadillas antes de que pueda empezar a volverse paranoica.

- ¿Bilbo? – abrió la puerta y saco su cabeza para buscar a su hermano con la mirada. Qué raro, normalmente había ruido a esa hora en la cocina, o algún olor delicioso de la comida de su hermano. No era posible que olvidara que hoy era su turno de preparar el almuerzo ¿cierto?

Pensó en la sala personal de su hermano al ver que la cocina estaba vacía, y se golpeo la frente a su descuido en no haber considerado el lugar preferido de Bilbo en primer lugar. Era donde se la pasaba horas escribiendo o dibujando mapas, sin darse cuenta del correr del tiempo, era el único lugar que podía encontrar la paz para olvidarse del pasar del tiempo. Él amaba tanto sus creaciones, que incluso ella a veces se preocupaba por su futuro. Temía que la vida se le fuera sin que se diera cuenta, o que terminara dándose cuenta tarde que no todo está en un libro escrito.

Por lo menos es muy fácil manipularlo.

Se permitió que una sonrisa traviesa alcanzara su boca al pensar en todas las veces en que planeo deshacerse de las tintas de la casa para que él dejara su pasión a cambio de prestarle atención y jugar con ella o de, en caso contrario, usar sus materiales para atraer a su hermano afuera de la casa a tomar el sol o simplemente demostrar al resto de los habitantes de la Comarca que Bilbo Bolsón seguía vivo y que Fidelia, su hermana, no lo había matado.

- Bilbo, será mejor que no te hallas pasado toda la mañana escribiendo tus historias, o juro que pondré el nuevo mapa como bandera de la casa – refunfuño al oír el silencio. Claro, si esta ido en sus libros, no había nada que lo sacara de su universo. Y lo peor es que nadie veía lo malo en eso, no le importaba a nadie que Bilbo Bolsón dejara a aparecer por semanas solo por estar encerrado en casa escribiendo – Ah, pero si tienen algo que decir cuando soy yo quien sale a correr al bosque ¿No?

- No estamos interesados en aventuras aquí. Gracias pero no, ahora no… Te aconsejo que vaya más allá, al otro lado del río – ella dejo de imaginar un sinfín de maldades por hacer a los no tan agradables hobbits a los que algunos tenía la desgracia de tener como vecinos, y presto atención al ruido que venía de a entrada de la casa - Buen día.

Alzo una ceja cuando Bilbo entro a la casa apurado y trancaba las cerraduras como un maniático.

- ¿Eso sí que es una extraña demostración de seguridad? – dijo distraída, asustando a Bilbo quien puso su mano en su pecho y la veía nervioso. – Pero bueno ¿Quién está afuera como para que te pongas así? Ningún vecino es tan desagradable de una visita como para que huyas, ni siquiera creo que Lobelia sea tan mala… aunque pensándolo mejor, yo pondría hasta la séptima cerradura si fuera ella, solo por las dudas. Por cierto te faltaron dos más, hermano.

Ella miro divertida como Bilbo abría la boca y la cerraba de nuevo solo para mirar que solo había puesto cinco cerraduras en la puerta. Y sin importarle lo que su hermana pudiera pensar de él, o las burlas que seguro ella haría después, termino de poner las últimas dos faltantes.

- ¿Te despertaste ahora Fidelia? – suspiro aliviado cuando todo estuvo bien puesto antes de mirar a su hermanita… quien ya no estaba a la vista, sino apoyándose en la ventana curiosa por ver al raro visitante vestido de una capa gris. Era alto, y pudo ver por la arrugas de su ojo asomado atreves de la ventana que era un hombre mayor en edad - ¡Aléjate de la ventana!

Fidelia se sobresalto justo antes de ser abordada por un cuerpo más grande e increíblemente pesado. – Ufg, que mierda… ¡Bilbo!

- Lenguaje – ella puso los ojos, mirándolo con sarcasmo y diciendo ¿En serio? ¿Es lo único que te ocurre decir luego de actuar como un idiota? – No mires afuera. Ese mago está loco.

Dejo de forcejear al oír sus palabras - ¿Mago? ¿Él de afuera es un mago?

- Si, pero no te emociones. Solo dice locuras como que quiere una aventura y quien sabe que tonterías más – Bilbo dejo de hablar al ver la cara molesta de su hermana - ¿Qué?

- Oh si, él está loco, porque tiene siete cerraduras en la puerta y corre despavorido de una conversación. – ella señalo a sí misma – Y él se lanza a su pequeña hermana y la aplasta hasta la muerte… ¡Ya quítate de encima!

- Lo siento – Bilbo se levanto apenado, pero solo duro un segundo cuando noto algo importante. La miro ofendido de que su pequeña hermana no lo estuviera apoyando - ¿Estas defendiendo a ese mago?

- No, estoy defendiéndome mi misma – Fidelia se sacudió el polvo y fulmino a su hermano con la mirada.

- Perdón, de nuevo.

- …Entonces – Fidelia suspiro cansada al darse cuenta que lo que quedaba de su tranquila mañana se había perdido - ¿Quién era? ¿Qué quería realmente? No creo que su profesión sea el ir haciendo bromas a las personas, ni molestarlas. ¿Hmm?

Había algo que no le sonaba en toda esta historia, Miro interrogante a su hermano, que buscaba en las paredes algo interesante. A ella, en definitiva, no le gusto la duda que veía en su cara – Bueno…

- Bueno qué.

- Es posible que él haya dicho el nombre de nuestra madre. – se removió en el lugar y se rasco uno de sus pies con el otro mientras esperaba alguna reacción de ella. ¿Cómo pudo no haber prestado la suficiente atención cuando Gandalf dijo el nombre de su madre? ¡Hasta hablo de ella como si fueran viejos amigo! Pero en el momento que oyó la palabra aventura, junto con su nombre y el de su hermana saliendo de su boca, olvido cualquier razonamiento lógico a parte de correr y esconder a Fidelia a como de lugar. No creía que ella pudiera escuchar su versión antes de explotar ¿Podría?

- Conocía a mamá - repitió en trance. Bilbo sabia que ese tono no auguraba nada bueno para él. Y no lo decepciono; poco a poco la expresión de Fidelia fue volviéndose cada vez más roja marcando terroríficamente sus ojeras, su cuerpo empezó a temblar imperceptiblemente para luego escupir un fuerte gruñir de la garganta. - ¿Conocía a mamá, y vino de visita?

- No creo que sea una visita-

Fue cortado por la mirada de su hermana. Ella pensó en el mago, viniendo de un lugar lejano solo para visitar a los hijos de una vieja amiga... incluso aunque fuera una conocida, vino expresamente a ver a los hijos de Balladonna Tuk, solo para ser recibido de forma grosera por uno de ellos.

- Iré a preparar té, mientras tu vas a invitar como se debe a nuestra visita.

- ¿Invitar? ¿Quieres que invite a ese mago aquí? - Él apunto bajo sus pies, señalando el lugar que pisaba como demostración de su duda al pedido, burlándose de la posible idea de que su hermana aceptara a un desconocido en su casa como si nada.

Solamente que no era una petición, se dio cuenta tarde.

- Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado. Tienes diez segundos para salir por esa puerta... ¡Ve en este instante a traer a ese pobre anciano a la casa antes de deshonrar las buenas enseñanzas de nuestra madre!


Eh ¿Que tal? Espero que los próximos capítulos no sean tan largos, siendo que se me facilita la escritura si voy en partes pequeñas (algo que me estoy dando cuenta ahora X.x). Por cierto, aunque el capitulo anterior es parte de la historia, pueden tratar este capitulo como el número uno, ese en donde en verdad empieza ;P.

Nos leemos en otro capitulo.