Disclaimer: Twiligth y sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer, la historia original es de Mayu Shinjo.
Ok, empieza lo bueno, que creen que paso?
Edward miente?
***Dedicado a MissNicoleTurner, gracias a su review publicare el siguiente cap
Un nuevo comienzo.
Bella PoV
No entendía muchas cosas, ni siquiera sabía quien era o quienes eran esas personas que estaban ahí conmigo.
Según el doctor me había golpeado en la cabeza y por eso no recordaba nada de mi vida, eso me hacia sentir inquieta, insegura, supongo que eso le pasaría a cualquier persona que despierta sin recuerdos y sin la mas mínima idea de quien es o donde esta.
—Estas mejor, tus heridas están sanando y los moretones desaparecerán en cuestión de días —dijo el doctor poniendo su mano sobre la mía.
Aunque era un extraño para mi, ese gesto fue reconfortante y me hizo sentir mucho mejor, así que solo pude sonreír, note como me miraba el hombre tras el. Había estado en la habitación desde que desperté, ahora que lo pensaba mejor, no había nadie mas ahí que el, nadie mas estaba interesado en mi estado de salud, tal vez yo no tenia mas familia que el.
—Vas a estar bien —fueron sus ultimas palabras antes de irse.
Yo solo asentí y lo vi salir de la habitación seguido de la enfermera.
Por un momento pensé que "el" se iría con ellos, pero no fue así, se quedo en el mismo lugar junto a la puerta, pero cuando esta se cerro por completo el avanzo hacia mi.
—Bella, como te sientes? —me pregunto sentándose a mi lado.
Note la familiaridad con la que se me acercaba, como si fuera común su proximidad a mi. Era una sensación extraña, pero no desagradable, podía sentir el calor de su cuerpo y su olor me era familiar, como si lo hubiera estado respirando toda mi vida en lugar del oxigeno.
—Isabella? —pregunto de nuevo.
El dio un suspiro y me sonrió, un cálido estremecimiento me recorrió la columna cuando vi su sonrisa. El era alguien importante en mi vida, de eso estaba segura, ya que mi corazón martillaba con fuerza y de no estar en la camilla, ya me habría desmayado sin poderlo evitar.
Sus dedos fueron a mi barbilla, la levantaron y acerco su rostro al mío.
—Isabella —pronuncio las palabras con cuidado, como disfrutando cada letra, con voz suave y cálida, dejando que su aliento chocara contra mi rostro.
Un cálido estremecimiento me recorrió la columna vertebrar de nuevo al mismo tiempo que mi cuerpo hormigueaba, la cabeza me daba vueltas, todo esto era una sinfonía de locura, el solo estaba hablándome.
—Ese es tu nombre, Isabella Masen —hablo de nuevo y mi cuerpo no dejo de sentir lo que sentía.
Era una sensación extraña y agradable, así que no me moleste en intentar mitigarla, solo me pregunte si iba a sentirme así siempre que el hablara conmigo, siempre que escuchara su voz.
—Yo soy Edward Masen —cuando dijo su nombre lo mire, teníamos el mismos apellido.
Eso solo era posible si era miembro de mi familia o...
—Soy tu esposo Isabella.
No supe si fue el tono de su voz o su mirada, o tal vez la forma en como sus labios se movieron al pronunciar "Soy tu esposo Isabella", pero el calor me invadió el rostro, las mejillas me ardían.
El sonrió con un gesto juguetón y tomándome por la barbilla se inclinó aun mas, hasta que sus ojos quedaron fijos en los míos y su nariz estaba a centímetros de la mía, movió uno de sus dedos por mi mejilla.
—Te sonrojas cada vez que lo menciono —dijo aun con la sonrisa en los labios.
Yo sonreí también y eso pareció animarlo un poco porque sonrió mas ampliamente, extrañamente su semblante me trajo una ola de tranquilidad que me abrazo el pecho apenas mire sus ojos. Esos ojos verdes que parecían brillar más en este momento que la primera vez que los vi.
De verdad estaba preocupado... por mi...?
El era mi esposo, era común que estuviera preocupado por mi.
—Sabes... —dijo el poniendo su mano sobre la mía, que descansaba en mi regazo —antes del accidente... —entrelazo sus dedos con los míos —íbamos a viajar, la luna de miel que te prometí.
Tal vez mi rostro denotaba mi asombro, porque el se quedo a contarme como habían pasado las cosas.
—Nos conocimos en Phoenix —dijo el relajándose un poco mas.
Se sentó en la cama a mi lado, pasando su brazo por mi cintura y acercándome a su pecho mientras hablaba, mis mejillas ardían mientras escuchaba su voz salir de su pecho.
—Yo iba a la universidad ahí y tu trabajabas en una cafetería muy cerca de ahí, me gustaste desde el primer día —dio un suspiro y se giro para mirar mi rostro —estabas tan bonita con tu uniforme de mesera. Tomaste la orden de mis amigos y cuando me preguntaste que quería yo, respondí que quería salir contigo. Después de insistirte mucho aceptaste ir al cine conmigo y luego te acompañé a casa, esa fue nuestra primera cita.
«Todo fue mejor después de eso, salimos muchas veces juntos. Tu aun no terminabas la preparatoria cuando te pedí que te casaras conmigo, tu madre se opuso, ella quería que fueras a la universidad, pero tu y yo nos amábamos y queríamos estar juntos, así que te secuestre y nos casamos aquí en Chicago.
Supuse que estaba mirándolo embelesada, porque el sonrió al mirar mi rostro y toco mi nariz con su dedo índice, como si estuviera despertándome de un encantamiento.
—Mi madre me odia ahora por huir contigo? —le pregunte ansiosa.
El sonrió recorriendo mi rostro con su dedo, demorándose más en mi seño fruncido.
—Ella no te odia —dijo con tranquilidad —me odia a mi, por haberle robado su mas preciado tesoro.
Se quedo conmigo un rato mas, hablándome de nuestras salidas al cine, de lo mucho que me gustaba ir de día de campo con el y de todas nuestras citas. Me hablo de la fiesta sorpresa que le organice el día de su cumpleaños, con sus amigos de la universidad en la cafetería y del día que me pidió que me casara con el.
—Dijiste que si y esa noche... —susurro en mi oído —te tuve en mis brazos por primera vez... —su aliento me hizo estremecer.
En esta ocasión en lugar de sonrojarme me quede muy quieta intentando recordar lago de lo que estaba diciéndome, pero no había nada, una imagen borrosa de una habitación blanca me hizo marear, así que me detuve.
—Y tu familia? —le pregunte yo cuando salía de mí trance —ellos... les agrado?
Repentinamente se levanto de mi lado y me dejo sola en la cama, se giro hacia la ventana, dándome la espalda mientras me respondía.
—Toda mi familia murió en un accidente —me sorprendí mucho de su confesión.
El miro por la ventana por unos segundo y luego se volvió hacia mi con una sonrisa un tanto forzada, supuse que no le era fácil hablar de su familia, tal vez había sido muy doloroso para el perderlos.
Camino de regreso a la cama, mirándome con dulzura.
—Solo te tengo a ti —tomo mi mano y la beso —por eso me asuste mucho cuando te caíste de las escaleras. Estabas en nuestro departamento —dijo el con la mirada ausente —tuve que salir, te deje sola unos minutos... te distrajiste unos segundos y caíste.
Intente recordar el departamento del que Edward estaba hablándome, pero en mi mente no había nada, ni un atisbo de donde vivía hasta ahora.
—Mama sabe que estoy aquí? Sabe lo que me paso?
El sonrió ante mis preguntas, me acaricio de nuevo la mejilla y siguió sonriéndome de esa manera tan encantadora, la cual me hubiera gustado recordar.
—Prometo responder a todas tus preguntas —dijo el moviendo la punta de su dedo de mi mejilla hasta mi mentón.
Su dedo pulgar e índice levantaron mi barbilla con suavidad, su dedo pulgar rozo mis labios suavemente antes de entreabrirlos y unir su boca a la mía. Me quede pasmada por unos momentos, mirando la habitación, pero pronto mis ojos comenzaron a cerrarse por si solos para profundizar en el beso.
No sabia que hacer, así que solo seguí lo que el hacia, mis manos temblaron cuando las puse sobre su pecho, era como si nunca antes lo hubiera tocado...
—Ups! Pensé que estabas sola...
Mis ojos se abrieron de golpe para encontrarme con una mujer con una bandeja de comida. Me separe de Edward tan rápido como me lo permitió, pero aunque dejamos de besarnos el no dejo de tocar mi rostro y mi cabello, con su rostro muy cerca del mío.
—Interrumpes Esme... —murmuro el dándome un beso en la mejilla.
Huí de sus labios, pero el me sostuvo de los brazos y siguió besando mi mejilla. Mire a la mujer con preocupación, pero ella pareció no inmutarse en lo mas mínimo, estaría acostumbrada a vernos así?
—Es hora de comer —respondió ella dejando la bandeja en la mesita que había al lado de mi cama —vamos, si no tienes hambre, al menos deja que ella coma.
Esme, como escuche que se llamaba aquella mujer, le dio a Edward un leve empujón en un hombro para alejarlo de mi, el me dio un ultimo beso en la comisura de los labios y se alejo de mi.
—Hola mi amor! —exclamo Esme sentándose donde antes estuvo Edward —como te sientes?
La mire un poco confundida, ella sonreía como si me conociera de toda la vida, era así? Ella me conocía de toda mi vida? Me conocería ella mejor que Edward?
—Ella no te recuerda Esme —murmuro Edward parado al lado de la cama.
Lo mire y me sonrió, tenia las manos en los bolsillos, solo entonces pude ver como estaba vestido, llevaba un traje negro, la corbata estaba desanudada y le colgaba a ambos lados del cuello, su camisa tenia dos botones desabrochados y su saco estaba arrugado.
Esme me miro un poco asustada y con un gesto le pedí a Edward que me dijera quien era ella.
—Esme es mi tía, como mi madre —respondió el —me ha criado desde el día en que mis padres murieron. Le agradas mucho, ella te quiere como a una hija —esto ultimo lo dijo poniendo una mano sobre el hombro de Esme, la vi ponerse un poco tensa —se puso muy feliz cuando viniste a vivir con nosotros.
Mire a la mujer como para confirmar la versión de Edward, ella me sonrió y poniendo su mano sobre la de Edward hablo.
—Si, Bella, así es.
Esme me miraba mientras comía, no lo hacia de la misma forma que Edward, el me contemplaba, ese era un mejor termino para la forma como me miraba.
Esme me dijo que iba a ayudarme a darme un baño, iban a darme de alta al día siguiente, me pregunte a donde iba a ir, íbamos a regresar al departamento?
—Tengo que irme —me dijo Edward después de que respondiera a una llamada en su celular —asuntos de trabajo... vendré por la noche y mañana regresamos juntos a nuestra casa.
Yo solo asentí, él volvió a besarme en los labios, como antes, aun después de lo que él me había dicho, no podía evitar sonrojarme cada vez que lo hacia.
Esme me ayudo con el baño y me di cuenta de que estaba más lastimada por la caída de lo que pensaba, me dolía todo el cuerpo y no podía caminar muy bien, pero además tenia muchos moretones en el cuerpo.
Iba a cepillarme yo misma el cabello pero ella me pidió que la dejara hacerlo.
—Tienes un cabello precioso —dijo ella acomodándolo a mi espalda —siempre me gusto ayudarte a cepillarlo.
Mientras me cepillaba el cabello, me contó algunas cosas, como que me gustaba cocinar y que yo era buena en eso.
—Edward ama tu comida —dijo ella guiñándome un ojo —siempre hace hasta lo imposible por volver para comer contigo.
—Él me ama... —pronuncie yo pensando en los comentarios de Esme.
Ella dio un suspiro y siguió cepillando mi cabello, como si yo no hubiera dicho nada. El doctor llegó por la tarde para mi revisión de rutina, se presento a sí mismo como el Doctor Cullen, Esme me contó que él era él medico de la familia, ósea que también era mi medico, ya que yo formaba parte de su familia.
—Vas muy bien —dijo el cuándo reviso los moretones que tenia en las piernas —en unos días podrás irte.
Sus palabras fueron tan confiadas que me pareció extraño que no concordaran con los planes de Edward.
—Edward dijo que mañana regresaría a casa —le dije estudiando su reacción.
Él dio un suspiro mientras se colocaba el estetoscopio al cuello sin mirarme, supongo que pensaba en lo que estaba pasando.
—Si, lo olvide seguro —respondió él sonriéndome.
No dijo mas al respecto, solo le dijo a Esme cuando debía de darme las medicinas y los cuidados que debía tener conmigo. Después de la cena vimos un poco de televisión, Esme estaba ocupada tejiendo algo, era una cobijita.
—Edward ha mencionado alguna vez que le gustaría tener hijos? —le pregunte a Esme un tanto nerviosa.
Ella levantó su vista un poco espantada y luego su mirada se dulcificó cuando se encontró con la mía.
—El siempre dice que son muy jóvenes... —sonrió después de decirlo —tu en especial.
—Cuantos años tiene él? —le pregunté un poco avergonzada.
No sabía que edad tenia mi esposo, a decir verdad tampoco sabia que edad tenia yo, pero si el ya había terminado la universidad tenia mas de 20 y si yo me case con él apenas terminar la preparatoria...
—Edward tiene… 23 y tu 18, comenzaron a vivir juntos justo después de tu cumpleaños —dijo ella.
—Vivir juntos? —Pregunté —cuando nos casamos?
Esme se sorprendió por mi pregunta y por un momento pareció atrapada, no sabía que decir, eso me hizo pensar en una cosa, yo no llevaba argolla de matrimonio y Edward... no podía recordar si le había visto alguna.
—Oh sí! —exclamó ella avergonzada —siempre olvido su boda, fue algo muy sencillo. Deberías dormir, Edward tal vez llegue tarde.
No le pregunté mas, me acomode en la cama y me cubrí con las mantas.
A la mañana siguiente apenas desperté, el ya estaba en la habitación, conmigo, me miraba dormir, apenas abrí mis ojos él sonrió.
—Pensé que no ibas a despertar jamás —dijo acariciando mis mejillas —Bella durmiente... —murmuro antes de darme un pequeño beso en los labios.
La odisea de salir del hospital no fue como pensé, había tantos papeles y tantas personas que por un momento pensé que nunca íbamos a poder llegar a casa...
—Edward? —lo llame mientras estábamos en el auto.
—Uh? —Él conducía.
Pensé que iríamos en un taxi con Esme, pero el ya tenia el auto preparado, puso una pequeña maleta en la cajuela y luego me ayudo a subir, me dijo que Esme tenia cosas que hacer y tal vez después podría verla.
—Donde esta mi argolla de matrimonio? —mientras le preguntaba observe su mano con detenimiento solo para toparme con su alianza.
—Yo la tengo —respondió mirándome cuando nos detuvimos en un semáforo —los perdiste el día del accidente.
De su bolsillo saco dos anillos, uno era idéntico al suyo y el otro era diferente, tenía varias piedrecillas brillantes rodeando una más grande, ese era mi anillo de compromiso.
Tomo mi mano con delicadeza y deslizó ambos en mi dedo, me quedaron perfectos. El tomo mi mano y beso ambos anillos antes de poner el auto en marcha, no me soltó la mano en todo el camino a casa, hasta me llevo de la mano mientras subíamos en el ascensor.
—Que hay en la maleta? —le pregunté.
La había llevado al hombro desde que nos bajamos le coche, pero no sabia que tenia dentro.
—Son las cosas que lleve para ti al hospital, la ropa que llevas puesta ahora y más, por si debías quedarte más tiempo, por suerte pude convencer a Carlisle de que te dejara venir conmigo.
Yo solo asentí convencida mientras el ascensor se detenía, mientras el me llevaba de la mano por el pasillo, yo no podía evitar pensar en el peso de ambos anillos en mi mano, era como si nunca los hubiera llevado antes... pero no podía recordarlo, así que no podía decirlo con exactitud.
—Estas en casa —murmuro abriendo la puerta —y como no recuerdas nada —dijo poniendo la maleta en el piso —voy a ayudarte a recordar un poco.
Sin previo aviso me levanto en brazos y me llevo dentro del departamento, no podía creer lo que estaba viendo, era hermoso, era como un palacio, lujoso y muy lindo, espacioso y confortable.
—Te gusta? Esta es tu casa.
Asentí mientras en mi mente repetía "mi casa",
Me dejo de pie frente a el y me rodeo con sus brazos para darme un beso, no como los anteriores, este fue mucho mas dedicado, mas salvaje y pasional.
—Bienvenida a casa —murmuro abandonando mis labios solo para tomar aire.
Siguió besándome unos momentos mas y no pude evitar sentir esa punzada de pánico cuando una de sus manos subió por mi costilla, algo dentro de mi me obligo a empujarlo levemente, pero el no se aparto, al contrario, reafirmo su agarre a mi cintura.
—Edward... —lo llame separando mis labios de los suyos —me lastimas.
Sus ojos se pasearon ansiosos por mi rostro y luego por mi cuerpo, entonces terminaron por encontrarse con los míos y casi podía jurar que vi furia y miedo en ellos.
Sin decir nada más, puso sus manos en mis hombros y me hizo girarme, dejándome frente a un gran ventanal desde donde podía verse la ciudad. Estábamos muy alto, seguro que era el Pent House.
Rodeo mi cintura con sus brazos y sus manos recorrieron mi estomago con suavidad en un gesto posesivo, no era la primera vez que lo hacia, estábamos casados, ese tipo de cosas pasaban seguido, o no?
Intente reprimir un temblor cuando comenzó a empujar mi cuerpo con el suyo, llevándome hacia el ventanal.
—Esto te gustaba mucho —dijo el besándome en el cuello cuando estuvimos frente al vidrio.
Mis temblores no cesaron, al contrario se volvieron más intensos con cada movimiento de su cuerpo. Intente concentrarme en la vista y no en su cuerpo pegado al mío.
—Tengo que salir... —murmuro el recorriendo con su nariz mi cuello —hay algo importante que tengo que resolver en el trabajo —pego sus labios a la base de mi cuello y succiono suavemente.
Mis ojos se cerraron y mis manos se aferraron con fuerza a las suyas sobre mi vientre. Sentía escalofríos y placer, y al mismo tiempo algo en mi mente me hacia sentir que esto no estaba bien.
—No tardare —dijo antes de soltarme.
Me quede muy quieta sin girarme a verlo, solo sintiéndome vacía y sola, era confuso, tenia miedo de que me tocara pero anhelaba que lo hiciera, además lo extrañaba cuando dejaba de hacerlo.
—Edward? —lo llame antes de girarme hacia el —regresaras para cenar?
El solo asintió.
—Tienes que regresar —dije sin saber exactamente porque —te estaré esperando aquí.
—Regresare, te lo prometo —dijo el abriendo la puerta.
Observe atenta como el salía del departamento, al ver su silueta en la puerta, temí que el no regresara, no sabia porque o de donde provenía todo ese miedo, pero temía no volver a verlo.
Chan, chan, chan?
Que esta pasando aquí?
Alguien lo sabe?
Lo adivinan?
Me gustaría leer sus teorías, así que déjenme un reviewsito pliss, esta semana comencé la escuela y necesito motivación.
Además, recuerden que tengo una tarifa, no actualizo si no tengo mínimo 5 reviews.
