Disclaimer: Hey Arnold pertenece a Craig Bartlett y Nikelodeon.

Solo me pertenecen los personajes creados por mi.

Disfruten…

"El Reflejo"

Capitulo 2: Imagen.

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" El mago mira su obra, es magnifica, el mago observa su reflejo y tiene miedo, el mago sabe que es verdad, retiene esa imagen en su mente, el mago retrocede y mira el espejo común, aquella imagen ya no esta, y sin embargo sabe que sigue ahí, dentro de su cuerpo, dentro de su alma, en su corazón. "

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A la mañana siguiente todo el grupo seguia tan emcionado como el dia anterior, algunos sonreian, otros se veian tranquilos, casi nadie en el salon, mostro un feo reflejo.

– Solo nos faltaste tú Helga – replica Rhonda mirando a su amiga.

– Bah, ya les dije que eso es una estupidez, ¿Como pueden creer que un espejo les va a mostrar su alma? ademas de seguro nadie reflejo algo malo, ¿verdad?

– ¡Solo Patrick! – dice Rhonda señalando a un chico rubio detrás de ellas.

El chico en cuestion solo alzo la mirada molesto, era bastante huraño y solía estar alejado de sus compañeros, parecía que los detestaba la mayoría de las veces, acostumbraba vestirse de negro y tenia una desaliñada personalidad.

– Se veía triste y temeroso en el reflejo – explica Rhonda.

– Bueno eso se entiende, con esos colores y ese aspecto – explaya Helga sin miramientos.

– No deberías ser tan agresiva, es nuestro compañero… – media Arnold mientras entra por la puerta, seguido por Gerald. – Ademas si es su estilo no debemos intervenir.

– ¡Claro tú que puedes decir Arnoldo, tú ni usas el espejo, mírate con esas greñas paradas todo el tiempo! – expresa fastidiosa.

Arnold siente una punzada en el pecho. ¿Porque ella siempre lo agrede de esa forma? – ¿Es que acaso te molesta como me veo?

Helga enarca una ceja, claro que no le molesta, al contrario adora ese cabello abundante, brillante y rubio, pero jamas se lo diría. – Pues a mi no, pero no sé que piensen los de las bancas de atrás cuando no les dejas ver el pizarrón con tu cabezota ja, ja – el comentario provoca la risa de los compañeros que hay alrededor. – Mira melenas, el dia que te peines decentemente comenzare a respetarte – culmina burlona.

Arnold no quisiera admitirlo, pero le dolió el comentario – Me parece bien…

– ¿Y tú Helga, no crees que esas coletas ya no te quedan?– opina Gerald en defensa de Arnold.

– ¿Que?– pregunta la rubia confundida.

Arnold abre los ojos, acaba de tener una idea – ¡Cierto… hagamos un trato Helga, yo cambio mi estilo de peinado si tú haces lo mismo! – Gerald voltea a verlo asustado.

Rhonda salta de alegría al escuchar la propuesta. – ¡Si háganlo yo les ayudo!

– ¿Que? ¡No, jamas! – replica Helga molesta.

– ¡Vamos Helga, desde hace mucho que te he pedido, que te hagas un cambio de imagen, ahora hay una razón de peso, es un reto! – insiste la pelinegra. – ¡Y tú nunca rechazas un reto!

Helga no deseaba hacerlo en mayor grado por que no quería cambiar y tampoco deseaba que Arnold cambiara, se maldecía por haber comenzado a agredirlo. Pero por otro lado, Rhonda tenia razón, ella jamas rechazaba un reto.

– Esta bien me parece que no hay salida… ademas así dejas ver a los de atrás cuando vayas al cine – acepta Helga con una sonrisa de lado.

– ¡Excelente, es un trato! – replica el rubio sintiendo una sensación extraña, mezcla entre felicidad y angustia.

– ¡Buenos días niños, vamos a comenzar la clase! – indica el señor Simmons, entrando al salón.

Los chicos, comienzan a diseminarse por el salón, tomando sus respectivos asientos.

– ¿En serio vas a hacerte el cambio? – indaga Phoebe sentándose a un lado de su amiga.

– No puedo esquivarlo, sabes que jamas evito un desafío, rayos debí cerrar mi bocota…

– ¿Pero en realidad a ti no te molesta el peinado de Arnold verdad? – pregunta intrigada Lila recibiendo una mirada de aburrimiento de Helga. – Lo siento…

Del otro lado del salón.

– ¿Que rayos fue eso, viejo? – le cuestiona Gerald a Arnold.

– Solo algo que me pareció, una idea interesante para realizar.

Gerald alza una ceja. – Esta bien, pero ¿en serio te harás cambio de imagen? – Arnold asiente. – Bueno, en ese caso te apoyo hermano.

Arnold sonríe, al igual que Gerald,

– ¿Muy bien, díganme que les pareció la muestra que vimos ayer? – interroga el señor Simmons, mirando a su alumnado.

– ¡Fue muy aburrido! – explaya Helga desde su pupitre.

– Bien esa es una buena opinión, muy tuya Helga – expresa el profesor sonriendo.– ¿Alguien mas?

– ¡A mi me pareció muy interesante! – dice Arnold. – Incluso compre un libro de trucos mágicos, hace algún tiempo quise ser mago, pero por alguna razón lo deje, así que , con esta visita como que me regreso el interés.

– Eso es bueno escucharlo. ¿Todos miraron su reflejo en el espejo niños?

– Si señor Simmons, pero… ¿como logran que nos veamos diferentes? - pregunta Harold.

– Es un espejo mágico, para eso fue creado.

– Señor S, ¿en serio cree en esas estupideces? – replica Helga. – Vamos admita que solo son un juego de luces, yo vi mi reflejo y solo me vi, exacto como soy.

Arnold la mira, eso no fue lo que él vio.

– Bueno, tal vez no funciono contigo, porque eres muy escéptica.

– Eso no tiene lógica – recalca la rubia fastidiada.

El señor Simmons solo ríe. – Bien ahora escogeremos parejas para hacer el trabajo.

Todo el grupo comienza a hablar.

– Yo voy a escoger a las parejas, jóvenes no quiero noviecitos, ni amiguitas que terminen haciendo el trabajo mal – bromea.

– Helga y yo ya habíamos quedado en hacer el trabajo juntas señor S – indica Lila.

– Mhh, bueno tú y Helga trabajan muy bien juntas… pero si las dejo todos querrán que les de permiso, no yo escogeré a las parejas.

Helga y Lila se quedan mirando con desencanto.

– Muy bien, chicos… veamos… Phoebe harás el trabajo con Patrick, Lila con Brainy, Harold con Nadine, Sid tú con Gerald, Rhonda con Lorenzo, Eugene con Robert, Curly y Sheena, Iggy y Stinky y por ultimo, Helga y Arnold.

Arnold hace una mueca de felicidad al escuchar que trabajara con Helga, esta por el contrario solo sopla su flequillo.

– Bueno creo que te fue mejor ahora – explaya Lila, volviendo a recibir una mirada de muerte de parte de Helga. – ¡Lo siento! – dice apenada por su indiscreción.

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Al termino de las clases Arnold se acerca a Helga.

– ¿Donde quieres que trabajemos, en tu casa o en la mía? – pregunta entusiasmado.

Ella lo mira de arriba a abajo. – Hoy no puedo torpe, olvidas que por tu culpa tengo que dejarme maltratar por la princesa – señalando a Rhonda que espera junto a las demás.

– Y tu tienes cita con el estilista amigo – dice Gerald que junto a Lorenzo, han encontrado el mejor lugar para el corte de cabello de Arnold.

– ¡Ah, ja ja, si lo había olvidado! – expresa Arnold nervioso tomándose la nuca.

Helga lo ve de lado y ríe. – Espero que no te corten tanto el pelo… no serias tú sin el cabello largo, melenudo.

El sonríe por el comentario y ella se ruboriza. – No te preocupes Helga, se que te gustare cuando cambie de estilo.

– ¿Eh? – dice ella confundida mirándolo fijamente. –¿Q… que dijiste?

– ¡Uh! No digo que ya no te va a molestar mi cabello… – sonrojado.

Gerald ve extrañado de la actitud del rubio. Helga hace una mueca con los labios y alza de un lado la ceja.

– ¡Okey zopencos, ahí se ven! – exclama Helga colocándose la mochila al hombro. Ella alcanza a las chicas que comienzan a hacer planes sobre lo que piensan hacerle.

– ¡Estas loca Rhondaloide, no lo haré! – es lo ultimo que escuchan.

Los chicos se acercan a Arnold.

– ¿Aún lo quieres hacer? – pregunta Gerald.

– Tengo una promesa que cumplir.

– ¡La verdad no entiendo porque hiciste esa apuesta amigo! – dice Harold.

– Yo creo que a Arnold le gusta Helga – comenta burlón Stinky.

– Si, si me gusta, ¿algún problema con eso? – contesta sincero Arnold mientras salen a la calle..

– ¡¿Que? – Pregunta asustado Gerald. – ¡¿Estas loco viejo?

– ¿Porque?

– ¿Eres tonto o te haces? Sabes que ella te odia, ¿pensé que ya te habías olvidado de eso?

– Se que ella me detesta… pero ¿Olvidarlo… crees que se puede olvidar un sentimiento como el que tengo por ella?

– ¿O sea que tú siempre has sentido algo por ella? – pregunta Sid asombrado.

– Bueno… no exactamente siempre, pero si después de que salvamos el barrio, ¿recuerdan?

– ¡Hermano, aún no entiendo como fue que te enamoraste de ella! – reniega Gerald, que ha sido el obvio confidente de los sentimientos que Arnold alberga en su corazón.

Arnold mira al horizonte. – Me enamore de su alma… ¿recuerdan esos poemas que solía leer el señor Simmons en clase?

– Si… ¿que tiene que ver eso? – replica Gerald.

– Todos son de ella… ¿y el libro rosa que tenia todos esos poemas dedicados a mi?

– ¡Adivino, ella también! – interviene Lorenzo.

– ¿Arnold, me estas diciendo que ella esta enamorada de ti?

– Pues… así era en esa época Gerald… pero después de el viaje a San Lorenzo… todo cambio…

– Jamas lo había notado. Pensé que como nunca se llevaron bien, no cabía ninguna posibilidad entre ustedes. – agrega Stinky.

– Para el amor no hay imposibles, ja ja, yo aún espero que Rhonda me aprecie. – comenta Curly.

Arnold le sonríe a su alocado amigo. – Pues yo aún espero volver a gustarle a Helga, sobre todo después de lo que vi en el espejo.

– ¿De que hablas?

– Vi el reflejo de su alma… es hermosa… es decir ya la había visto… siempre lo supe, pero quiero volver a verla así.

– ¡Y por eso quieres lo del cambio de imagen, estas obsesionado!

– Pensé que si ambos cambiamos un poco, algo pase… ademas vamos a hacer el trabajo juntos, el destino me esta llevando por donde quiero.

– Con razón aun creés en la magia viejo, eres un soñador.

– Si Gerald lo sé, lo sé…

Todos los chicos ríen, mientras continúan su camino.

Continuara…

ReiHikaruChiba