Bueno, un capítulo por día no está mal, ¿ no ? ;)
Este capítulo va dedicado a la fiestecilla...bueno, a un par de ellas. Aunque sintais que la acción va un poco deprisa, pensar que para Ginny un beso no significa prueba de amor...ya sabeis que ella y el amor...nothing! jeje
Bueno, sabemos que nada de esto me pertenece...blablabla...(los extranjeros si, sorry :) )
Y espero que lo disfruteis!
Más de tres, es un estrés. Y menos, también.
Qúe malo es beber
Situándonos en la puerta del Gran Comedor, todo el colegio perfectamente arreglado, las chicas con trajes de cola; los chicos con túnicas despampanantes y resplandecientes; los profesores galardonados como si fueran los reyes de la fiesta... y Hermione Granger con una bonita y suave PELUCA, ya que, por los acontecimientos de la tarde, había quedado totalmente calva.
Recapitulando, esto era más o menos lo que había sucedido...
1. Harry y Ron jugaban a naipes explosivos con Claire.
2. Claire no entendía ni un pimiento de lo que hablaban, así que Hermione hacía de intérprete.
3. Hermione comentó que aún no sabía qué se haría en el pelo para la noche.
4. Claire intentó ayudarla con un supuesto conjuro muy famoso en 'la France'.
5. Se equivocó de palabras (la pobre no era muy lucida), y Hermione Granger quedó completamente CALVA.
Y para su desgracia, Madame Pomfrey no disponía esa noche de la poción que arreglaba tal desastre, ya que era tan raro que eso ocurriese que no tenía reservas. Así que le hizo una bonita peluca muy parecida a su pelo, pero más largo, y así, para remediar un poco el asunto, se hizo una larga trenza al estilo japonés.
Todos sus amigos intentaron animarla, pero Hermione tenía horas antes de la fiesta un humor horrible, de ese que no permite que nadie se acerque a ella sin gruñirle. Y a su magnífica compañera de habitación, no podía ni verla.
Por otra parte, Andrea, la compañera italiana de Ginny, le dejó muy a regañadientes por parte de esta un vestido para la fiesta. Éste era negro, de palabra de honor, ancho por el medio y ajustado por un poco antes de la rodilla, con un lazo muy grande en la cintura. Era precioso, pero Ginny sabía que le causaría demasiados problemas. Aun así, se lo puso, ya que su compañera insistió en que era una gran noche, y que estaba guapísima.
Se hizo un semirecogido en el pelo, y fue maquillada por Andrea, quien iba con un precioso vestido azul celeste de tirantes, y unos zapatos de tacón kilométricos. Acto seguido, fueron directas a bajar a ver a sus compañeros, sin saber nada del incidente de Hermione, y Andrea, bajando el último trecho de escalera, se torció el tobillo y resbaló, cayendo directamente en la moqueta de la sala común, con el tobillo roto.
Así que, desprovista de ayuda, Ginny la llevó a cuestas a la enfermería, pensando que iba a ser una maravillosa noche entre cortinas y olor a medicamentos. Pero al entrar, la primera imagen que vio fue a una Hermione calva y llorando a lágrima viva, y a sus amigos intentando consolarla.
-¡Dios, Hermione! ¿Qué narices te ha pasado? - le dijo medio chillando, medio riéndose, y medio cayéndose con la italiana apoyada en ella.
-¡Ha... sido esa...incompe..tente! - dijo entre sollozos, sin mirar a la susodicha francesa, que no entendía nada de lo que decían, y miraba al suelo con carita triste.
Le contaron el suceso, transportaron a Andrea a una cama, y Madame Pomfrey la curó de inmediato. Luego, dispuestos todos a salir, la enfermera le dijo a Hermione que le dijera a Claire que tenía prohibido volver a hacer magia fuera de las clases. Hermione así lo hizo, mirándola con cara de perros muertos.
'Bueeeno...unos cuantos entra bancos accidentales, pero ya estamos en la fiesta! Espero que haya comida rica, porque me muero de hambre!' Pensaba feliz de la vida la pelirroja, cuando de repente Harry le cogió la mano con los mofletes colorados. Ella se sorprendió, pero se dejó coger, pensando que hoy Harry estaba más guapo que nunca. 'Quizás hoy ocurra el milagro del amooor! Jajajaja, que chiste...! Nah, pero un besito a esa irresistible boquita que tiene...no hará nada malo...'
Y así sucedió.
Las luces del Gran Comedor estaban apagadas, y las estrellas que se clareaban en el techo era la única luz existente, además de las velas esparcidas por doquier, y las calabazas con caras maléficas y llameantes.
Ginny pensaba en por qué hacían un baile cursi en vez de disfrazarse todos de monstruos y brujas (entonces cayó en la cuenta de que eso no era posible; ya eran brujos, y algunos, monstruos 'sólo hay que mirar a Snape...'), y sonrió.
-En qué piensas, Gin? - le dijo Harry, que la agarraba de la cintura siguiendo el compás de la música lenta que en ese momento sonaba.
-En que este es un baile muy soso, pero en el fondo tiene su gracia.
Harry la miraba con ojos brillantes y una sonrisa acentuada, y Ginny por un momento lo miró a los ojos – los ojos más verdes y bonitos que había observado nunca – y antes de acercar su boca a la de él, sonrió también.
Se besaron suavemente, como quien lo hace por primera vez. Se separaron un segundo para mirarse a los ojos, y luego se volvieron a besar, aprofundiendo más el beso.
Unos metros más allá, Ron Weasley bailaba colorado con Claire, bajo la mirada enfurecida de Hermione, que estaba sentada con Neville, bebiendo cerveza de mantequilla. Ésta estaba esperando el momento perfecto, en el cual se acercaran a besarse, para lanzarle un conjuro disimulado a la francesa. Pero eso no ocurrió, ya que se separaron por el fin de la canción, y la chica francesa se perdió en la multitud. Ron fue donde estaban Hermione y Neville, aún con una sonrisa tonta en la cara.
-Qué bien...que se pierda por el castillo y nadie la encuentre, por favor... - murmuraba Hermione, quien ya llevaba unas cuantas cervezas bebidas.
Ron rió, antes de cogerla de la mano y sacarla a bailar. Hermione salió con la cara ruborizada y una gran sonrisa.
Pocos minutos después, Ginny se sentó al lado de Neville, quien había rechazado bailar con un par de chicas porque no se encontraba muy bien.
-Vamos, Nilly, te acompaño a tu habitación, lo estás pasando mal.
-Vale...pero no quiero que te pierdas la fiesta de después por mi culpa.
-Fiesta...¿Qué fiesta?
-Nah, una fiesta que hacen los de Ravenclaw en su sala común, más que nada para beber y emborracharse como cosacos, aunque dicen que no estará mal. ¿No lo sabías?
-Nop. Pero bueno, tampoco escucho mucho a la gente...Te dejaré en tu cuarto a salvo, y me iré a la fiesta a cumplir con mi deber de borracha, ¿vale?
Y cogiendo a su amigo con una sonrisa se fueron a la Sala Común.
OoO
Deambulaba sola, un poco perdida, en busca de la Sala Común de Ravenclaw. Sabía más o menos dónde estaba, pero esa noche todo el castillo estaba decorado con motivos de Halloween y Ginny no reconocía ningún pasillo.
Anduvo unos cuantos pasillos más que le resultaban conocidos, cuando al fin se encontró con Harry y Ron, que iban también a la fiesta. Hermione, por su parte, se había ido a su habitación, con los ojos llorosos.
Entraron en la sala, detrás de una pequeña multitud que era acallada por un prefecto de Ravenclaw. Si los profesores se enteraban, estaban perdidos.
Ginny bebió, y bebió, y siguió bebiendo todo lo que le pasaban, ya que ella tenía un metabolismo fuerte y aguantaba bien las bebidas. El problema fue que hubo un momento en el que perdió la cuenta de cuantas copas se había echado al cuerpo, y cuando se levantó del sillón con intención de bailar, se mareó estrepitosamente. Por suerte, su amiga Andrea estaba cerca, casi igual de borracha que ella, y se aguantaron mutuamente, justo antes de morirse de la risa solo de ver sus caras.
Juntas, agarradas de las manos, saltaban y bailaban por toda la Sala Común, y cada vez que se encontraban a dos chicos guapos se ponían a bailar unos segundos con ellos y luego continuaban recorriendo la sala, riéndose.
Ginny no reconocía muy bien las caras, pero distinguió a una cabellera rubia platino tomando una copa cerca de una mesa. Ella se acercó guiñándole un ojo a su amiga, tambaleándose, y le dijo a Malfoy:
-Eh...quieres...bailar conmigo? - y le sacó su mejor sonrisa conquistacorazones.
Este la miró, al principio con la mirada perdida, ya que también había tomado bastante, y luego la cogió de la cintura divertido y bailaron un rato.
-Weasley, esta noche pareces otra persona.
-¿¡Qué! No te oigo!
-Digo...que esta noche...pareces otra persona!
-Ah...y por qué dices eso?
-Porque... - y se acercó peligrosamente al oído de esta, para que pudiera oirle bien – estás preciosa. - concluyó en un susurro que hizo que Ginny se estremeciera.
Esta sonrió, y se acercó al oido de este, mirándole a los ojos.
-Tu...tampoco estás nada mal.
Y cuando Malfoy la iba a coger de la mejilla, y acercar sus labios a los de ella, totalmente sin pensar en lo que hacía...ella se desplomó.
Malfoy la cargó fuera de la sala, maldiciéndola. 'Bastante borracho voy yo, como para que encima me toque llevarla a ella...'
Pero ella recuperó el conocimiento, y empezó a reírse viendo a Draco Malfoy cargando con ella. Él también se rió, intentando no caerse. De repente se vieron en un pasillo muy poco iluminado, y Ginny se dejó caer por el muro, recostada contra la pared. Él hizo lo mismo a su lado.
-Bueeeno...pues aquí estamos. - ella se reía con sus propias palabras, con la cabeza dándole vueltas y con un ligero y lejano conocimiento de que estaba sentada al lado de la persona que más detestaba en el mundo. Pero era demasiado ligero y lejano.
-Oye...nunca he sabido...tu nombre. Quiero decir...
-Ginevra. Pero todos me llaman Gi...Gi...nny...
Y apoyando su cabeza en el hombro del rubio, cerró los ojos, y se durmió.
A la mañana siguiente, se despertó en su cama, con la misma ropa de la noche anterior. La cabeza le daba vueltas, y más vueltas, y cuando intentó incorporarse, le dio una arcada y fue corriendo al baño para evitar vomitar en plena habitación. Al salir vio que en su habitación estaban dos de sus compañeras de cuarto, pero ni Andrea ni otra chica estaban.
Cogió los bártulos y se fue directa a la ducha. Entonces, mientras el agua caliente la despertaba poco a poco, mojando todos los poros de su piel, escuchó una voz detrás de ella.
-Bonito culo, Weasley.
'Oh, oh...esa voz...' Se giró muy lentamente, con el miedo en los ojos y sus manos tapando sus intimidades. Allí estaba, Draco Malfoy, con la túnica que había llevado la noche anterior, y con una cara de no haber dormido nada.
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
-Chhhssst! No chilles Weasley! - le regañó el rubio acercándose a ella, mientras ella, aún sin salir de su asombro, se intentaba tapar con las manos y la esponja.
-Qué...qué mierdas hacer TÚ aquí? ¡Sal ahora mismo de mi baño!
-Espera, espera, escúchame. - le dijo éste alzando las manos y evitando que ésta lo mojara, ya que se había puesto a tirarle agua a medida que chillaba. - No he podido salir, maldita sea!
-¿Cómo? ¿Cómo que no has podido salir? - su expresión se tornó confusa, no recordando nada de la noche anterior.
-¿Qué pasa, no recuerdas nada?
-No, ¿qué he de recordar, sabandija?
Y rápidamente cogió una toalla, envolviéndose todo el cuerpo, y alejándose al máximo de él.
Entonces, al rubio se le iluminó la cara. Si ella no recordaba nada...y sonrió.
-Entonces, ¿no recuerdas nada de lo que pasó anoche?
-NO, Malfoy, no me asustes, ¿qué pasó anoche? - la expresión de ella iba siendo más y más asombrosa a medida que empezaba a pensar en la noche anterior. Y entonces le vino una imagen que le hizo taparse la boca con la mano para no chillar. 'Oh, oh...'
Por último, muchas gracias a GeMa Malfoypooh y a The darkness princess por sus reviews!
Ya sabeis, los reviews animan muchoo al escritor! ;)
Hasta pronto!
