Algún lugar al que pertenezca

Disclaimer: No soy dueña de Harry Potter, ni de sus personajes, ni de nada de lo relacionado con los libros; todos los derechos son propiedad de J.K. Rowling. El título del fan-fic, así como los nombres de los capítulos, están inspirados en la canción "Somwhere I Belong" del grupo Linkin Park. Fuera de eso, la idea es 100 mía.

Advertencias: No hay ninguna; es un fan-fic apto para todo público. POV de Severus Snape.

Sinopsis: La vida de Severus Snape, contada desde su punto de vista.

Capítulo II. I was confused

"Y dejé todo para descubrir que no soy la única persona con estas cosas en la mente."

Volví al compartimiento y me encontré con que Black y Potter continuaban ahí, bombardeando a Lupin con preguntas insubstanciales. No tenía ningún interés en participar en su inútil charla, así que me concreté a sentarme en mi lugar y a continuar con la lectura de mi libro.

De momento, Potter se puso de pie y empezó a explicar con grandes aspavientos, algo que había estado haciendo durante el verano y debido a sus manoteos, golpeó el libro que leía, haciendo que se me cayera al suelo. Me levanté molesto para recoger mi libro, pero Potter había sido más rápido y lo tendió hacia mí diciendo:

- Lo siento, es que a veces soy un poco impulsivo.- Dijo sonriendo tontamente. Yo lo miré con recelo y tomé mi libro, él continuó: -Oye, por cierto, gracias por no delatarnos con ese trol...

- No hay de qué. –Respondí secamente, tratando de dejar claro que no me interesaba continuar hablando del asunto.

- ¿Y qué te dijo Lucius "el idiota" Malfoy? ¿Te regañó?- Preguntó Black.

- No realmente. –Respondí simplemente, entonces pregunté: -¿Tú ya lo conocías?

-Por supuesto, mi madre lo adora. – Dijo Black con desagrado. –Está comprometido con una de mis primas. Bueno harán una bonita pareja de odiosos, eso es seguro.

- ¿Quién es ese Lucius?-Intervino Lupin interesado.

- Está en sexto, es prefecto y es un pesado; confía en mí Remus, estás mejor sin conocerlo.- Dijo Potter y se sentó junto a mí. –Bueno ¿y tú como te llamas? Yo soy James Potter y el tipo de allá es Sirius Black.

-Severus Snape. -Respondí secamente. En eso, la puerta del compartimiento se abrió y Lucius Malfoy entró. Le lanzó una mirada de desdén a Lupin y habló directamente a Potter.

-Debí imaginar que habías sido tú el que le hizo ese maleficio a Goyle.

-Bueno es que supe que el Calamar Gigante necesitaba una compañera y se me ocurrió que Goyle sería una pareja perfecta, sólo había que mejorarlo un poco.- Lupin se rió disimuladamente, pero Black se carcajeó con descaro.

-¿Te parece gracioso?- Dijo Lucius a Lupin. Él guardó silencio de inmediato sin saber que responder, pero entonces Black intervino:

-Claro que sí, se veía ridículo, ¿sabes James? La próxima vez deberíamos probar en transformarlo en una acromántula, aunque tal vez se sienta algo solo, porque ya no queda ninguna en el Reino Unido, así que, ¿qué opinas Lucius? ¿Te gustaría ser su pareja?

-Tan insolente como siempre Sirius... yo en tu lugar me andaría con cuidado; recuerda que estaremos en la misma casa y a mí me quedan aún dos años aquí...

-Déjame aclararte algo Malfoy. Preferiría mil veces quedarme en Huffelpuff que terminar en Slytherin contigo y con todos tus desagradables amigos.

-Pues el Sombrero Seleccionador te pondrá directamente ahí; todos los Black han estado en Slytherin; ¿o acaso no lo sabías?

-Pues éste Black no va a estar en Slytherin; después de todo, soy la oveja "negra" de la familia; ¿o acaso no lo sabías?

Lucius rió incrédulo y se dio la vuelta para salir, no sin antes decir:

-Daré aviso de tu mal comportamiento Potter, y en cuanto te hayan sorteado en una casa, procuraré que te quiten veinte puntos.

-¡Excelente, James! ¡Ese es todo en record! Serás el primer alumno que pierda puntos para su casa, sin siquiera haber sido sorteado.- Dijo Black con orgullo. Entonces Lucius se detuvo en la puerta y se dirigió a mí.

-Severus, ¿por qué no me acompañas? Te presentaré con algunos amigos de Slytherin; estoy seguro de que encontrarás que su compañía es mucho más placentera que la de un par de traidores a la sangre y un insignificante sangre-sucia.- Dicho esto, salió del compartimiento y esperó fuera. Yo me sentía algo indeciso. No estaba completamente seguro de querer estar ni con unos ni con otros. Me puse de pie y Potter me sujetó del brazo.

-¿Estás loco? ¡A ese tipo y a todos los de Slytherin sólo les interesan las artes obscuras!– Me libré de él y sin siquiera mirar a Potter ni a los otros, seguí a Lucius Malfoy. Comprendía perfectamente como eran las cosas. Si quería sobresalir, debía mantenerme cerca de las personas indicadas y me parecía que Lucius Malfoy era esa persona... aún si no me agradaba mucho su actitud, ya que, después de todo, yo también era un sangre-sucia. En ocasiones me pregunto, qué habría pasado si desde un principio me hubiese negado a seguir a Lucius... ¿habrían cambiado las cosas en algo? ¿me habría siquiera llegado a convertir en mortífago? O simplemente habría sido un estudiante más en Hogwarts, buscando un empleo mediocre en el ministerio... supongo que eso es algo que ya nunca podré saber. Sin hacer ningún comentario, salí del compartimiento.

Llegamos hasta un compartimiento del cual salían voces amortiguadas. Lucius abrió la puerta y me invitó a pasar. Yo accedí, aunque me quedé cerca de la puerta observando nervioso a la concurrencia. Ahí se encontraban dos chicas y tres muchachos, uno de ellos era Goyle, quién aún lucía los tentáculos que Potter le había puesto en la cabeza. Me molesta admitirlo, pero la verdad es que su apariencia era realmente cómica; él me miraba con resentimiento, así que evité mirarlo directamente. Observé a los otros dos, uno era más o menos como Goyle, alto y robusto, y tampoco parecía muy listo. El otro tenía un aspecto simplón, aunque ligeramente altivo. Las chicas parecían muy refinadas y me parecieron muy presuntuosas. Lucius, hizo las presentaciones correspondientes:

-Quiero presentarles a Severus, él inicia en Hogwarts este año y les aseguro que tiene mucho potencial.- Todos hicieron un leve asentimiento con la cabeza, pero ninguno sonreía.

-Hola.- Me limité a decir y permanecí de pie junto a la puerta.

-¿Severus qué?-. Preguntó una de las chicas. Era morena y no era fea, pero tenía una expresión de desdén difícil de ignorar.

-Snape.- Respondí de inmediato.

-Sangre limpia, supongo, o Lucius no te habría traído aquí, pero ¿por qué no me suena tu apellido?-. Dijo ella con algo de recelo.

-Es que... bueno es que mi padre no es inglés, él es australiano... bu-bueno, lo era porque falleció hace varios años.- Fue lo mejor que se me ocurrió en tan poco tiempo; esperaba haber sido convincente.

-Lo siento... -Djo ella poco convencida, y continuó: -yo soy Bellatrix Black y esta es mi hermana Narcisa.

-Mucho gusto.- Dije a las hermanas Black, entonces añadí, tratando de continuar con la conversación: -Ehmm... ¿en qué cursos van ustedes?-. Lucius intervino.

-Narcisa va en quinto y Bellatrix y su novio Rodolfus Lestrange están en séptimo. Wilfred Crabb y Thadeus Goyle están en mi mismo curso. ¿Saben? Vi a Severus hacer un encantamiento paralizante hace unos minutos. Me parece que tendrá un gran futuro, ¿no lo creen?

Nuevamente todos asintieron al unísono. Me daba la impresión de que la misión de todos ellos era estar de acuerdo con Lucius Malfoy; todos excepto Bellatrix. Ella jamás confió en mí. Siempre me consideró poca cosa. Respecto a Narcisa... bueno ella difícilmente sabía que existía. No obstante, en aquél momento no hice mucho esfuerzo por agradarles. Ellos se limitaron a hablar de lo que habían hecho en el verano, y yo me limité a escucharlos, poniendo tanta atención como podía. Rodolfus Lestrange parecía sentirse muy orgulloso de ser novio de Bellatrix; por lo que podía entender, la familia Black era un de las más antiguas familias de magos de sangre limpia, que había. Supuse entonces que ellas debían ser las primas de Sirius Black y también comprendí que Lucius estaba comprometido desde entonces con Narcisa. Ella actuaba distante con casi todos, excepto con Lucius.

El tiempo pasó con asombrosa rapidez y finalmente pude escabullirme de ahí con la excusa de ponerme el uniforme. Para cuando llegué al compartimiento, me encontré con que Lupin estaba solo nuevamente y ya se había puesto el uniforme. Noté que estaba incluso más nervioso e intranquilo que al principio y supuse que los comentarios de Lucius Malfoy debían haberle hecho mella. Sin embargo el no me dijo absolutamente nada, así que decidí que era mejor si ya no hablábamos. El Expreso de Hogwarts llegó finalmente a Hogsmeade y ambos nos preparamos para salir del compartimiento... aún ahora y después de tantos años, no puedo explicarme por qué, pero antes de salir del compartimiento le dije:

- Personalmente, no creo que la sangre tenga nada que ver con lo buen o mal mago que uno sea... –Dicho esto, salí del compartimiento sin esperar su respuesta, pero logré escuchar un leve "gracias"... supongo que en cierta forma, eso era lo que yo mismo quería creer.

Me desagrada mucho el recordar todo lo que pasó mientras estuve en Hogwarts. La escuela de magia nunca fue un hogar para mí, como lo fue para muchos otros... ahora que lo pienso, fue mi búsqueda por encontrar un lugar al que realmente perteneciera lo que me condujo hasta aquí...

Cada día era una batalla constante... entre mis compañeros de Slytherin, ninguno se fiaba realmente de mí... de no ser por el respaldo que me daba el estar en buenos términos con Lucius Malfoy, incluso mis compañeros de casa me habrían hecho a un lado... ¡imbéciles! Yo era mucho mejor que la mayoría de ellos... conocía más maldiciones y encantamientos que muchos de séptimo año y no había nadie que pudiera superarme en pociones... nadie excepto...

... pero no servía de nada... no valía el ser el mejor, si no se era físicamente atractivo o un gran jugador de quidditch, o al menos ser miembro de una poderosa familia de sangre limpia...

Que idiota fui... es increíble que sólo hasta hoy haya podido comprender lo que Dumbledore me dijo una vez: "si te empeñas en ser el mejor para que otras personas te reconozcan, nunca te sentirás satisfecho contigo mismo, porque siempre estarás empecinado en cumplir con las expectativas de los demás."

Creo sentir un poco de dolor... tal vez el momento esté llegando...