El tercer mes dio paso al cuarto y un pequeño bulto en el vientre hizo que la mexicana se preocupara
-¿uh? ¿Qué rayos es esto?-se preguntó tocando con mucho cuidado el bulto. Sin darle mucha importancia, se metió a bañar y salió para vestirse.
Estando vestida se dio cuenta que su vientre parecía tan plano como siempre. Salió de su casa para dirigirse al norte para firmar un tratado con el estadounidense.
El ferrocarril se movía lentamente repiqueteando mientras la chica ordenaba unos documentos. Todos esos cambios en su cuerpo le preocupaban, sobre todo porque últimamente respiraba con dificultad.
Después de un par de horas, sintió un mareo y le pidió a una de sus empleadas que le diera un vaso de agua. Nunca se había sentido tan mal. Parecía que su propio cuerpo quería matarla.
Una vez que el ferrocarril por fin se detuvo en la frontera del río nueces, la mexicana bajó. Estaba pálida y respiraba rápidamente como si estuviera asustada.
-¡Mary!-la saludó una voz. Alfred caminaba hacia ella con su clásica sonrisa-Mira mi nueva chamara de aviador ¡IS AWESOME! ¿Uh? No te ves muy bien
-¡Ah! ¡¿Y cómo lo descubriste, tonto?!-le espetó ella sacando el papel- terminemos con esto de una buena vez
-Ok ok, pero no te enojes-dijo el ojiazul levantando las manos en señal de paz- geez!
Estaban firmando el documento en presencia de sus presidentes los cuales discutían los términos del mismo cuando la chica repentinamente se desvaneció.
-¡Mary! ¡María!-gritó el rubio sujetándola- ¡¿Qué te pasa?! ¡Mary!
Trasladaron a la mexicana al otro lado de la frontera para recibir atención médica. Mientras los gobernantes de ambas naciones terminaban de firmar el acuerdo, Alfred caminaba de un lado al otro muy preocupado.
La morena se sentía muy agotada, debía tomarse unas vacaciones.
-Ya no se preocupe-le dijo al doctor que la estaba revisando- Estoy bien, solo necesito descansar, ¿no podría mandarme a reposar por un mes? Sería genial poder desconectarme del mundo…
Pero el médico no la miraba a ella, miraba el bulto en su vientre. Y una palabra salió de su boca haciendo que la sangre abandonara la cara de la chica.
-¿Baby?-murmuró tocando suavemente ese lugar levemente hinchado
-¡¿Qué?! ¡Claro que no!-exclamó alarmada- ¡Usted está pend….!
El doctor se acercó a ella con una jeringa para sacarle sangre. María lo empujó y se levantó asustada de la camilla.
-¡Sobre mi cadáver hará eso, idiota!-le espetó enojada y antes de salir a la sala de espera añadió- Si le dice algo a alguien, no tendrá que buscarse otro trabajo, tendrá que buscarse otra cabeza…
-¡Mary!-exclamó el americano aliviado al verla salir por sus propios pies y corrió a abrazarla- Estaba tan preocupado, Are you ok?
-Sí, estoy bien-dijo ella sonriendo ante el abrazo- solo me dijo que tuviera un mes o dos de descanso, lo cual me caerá muy bien
El estadounidense la tomó por las manos y la miró
-Quédate conmigo, no puedes viajar a tu casa en estas condiciones-le dijo- y no aceptaré un no por respuesta
-Pero… -las lágrimas se acumularon en sus ojos sin motivo-yo…
-Concuerdo con el señor Jones-dijo Antonio López de Santa Anna- Lo mejor es que su mes de reposo lo pase aquí, yo regresaré a la ciudad, no se preocupe. Deje todo en mis manos.
El presidente mexicano no le daba muy buena espina al angloparlante pero no comentó nada mientras que la morena se ponía a llorar haciendo berrinche
-¡Pero yo quería regresar a mi casa a descansar!-sollozó soltando una patada al suelo- ¡Aquí no es como en mi casa!
-Miss, Please…-comentó el presidente Monroe
-Aquí te daré todo lo que necesitas-dijo el ojiazul y finalmente la chica accedió.
Así comenzó su estadía en la casa de Estados Unidos, ella se quedaba en cama gran parte del tiempo leyendo, había encontrado la biblioteca privada del rubio.
Él salía temprano de la casa para trabajar y regresaba hasta muy tarde. Mientras el estadounidense se encontraba fuera, ella exploraba su casa y los alrededores. La casa era muy tranquila y era muy bonita, realmente se sentía tranquila ahí.
El mes pasó más rápido de lo que ella hubiera querido. El tiempo parecía volar.
Estaba a mediados de quinto mes cuando pasó. Estaba cenando con el ojiazul tranquilamente, la verdad es que ni discutían porque él llegaba tan cansado que solo intercambiaban unas palabras y se iban a dormir.
-Si vieras los problemas que me causó un pequeño lema con los europeos-le estaba diciendo mientras se estaba quedando dormido sobre su avena- "America para los americanos"
La chica estaba ignorándolo como siempre cuando de pronto sintió algo en el vientre, fue como si alguien le pegara por dentro muy tímidamente. Su mano voló al lugar de la patadita y se dio cuenta de que el bulto había aumentado de tamaño.
Decidió no decir nada y dejó pasar el resto del mes. Para el sexto mes, todos los días sentía movimiento en el vientre sobre todo cuando cantaba mientras que unas extrañas mariposas inundaban su estómago cada vez que el angloparlante le hablaba. Eso no era una buena señal.
-¿Uh? ¿A dónde vas? -le preguntó el americano una mañana que estaba a punto de salir de la casa y se dio cuenta de que ella caminaba hacia la salida también completamente vestida- Siempre despiertas hasta que me voy, ¿por qué madrugaste?
-Quería… ir a dar una vuelta al parque-mintió- me gusta cuando está vacío.
-Ok-dijo él dejándola salir y cerrando la puerta- Ten cuidado…
-Si si-respondió caminando al parque mientras él se iba a trabajar.
Una vez que lo perdió de vista se apresuró a ir con el doctor más cercano. Una vez que le explicó los síntomas, dejó que éste le sacara un poco de sangre para comprobar.
-¿Y bien?-preguntó nerviosa cuando lo vio regresar con los resultados
-Congratulations-respondió el hombre abrazándola- ¡You will have a baby!
La mexicana, completamente pálida soltó un grito de horro antes de salir del consultorio a la casa donde gritó y maldijo durante horas hasta que llegó el ojiazul.
-I'm hom…-anunció pero fue callado cuando un adorno de cerámica voló hasta su cara-¡¿WTF?! ¡No! ¡My guitar!-la mexicana la lanzó por la ventana.
-¡TONTO! ¡TODO ES TU CULPA!-gritó la chica lanzándole de cosas al pobre americano confundido- ¡TU JODIDA CULPA! ¡TE ODIO! ¡IDIOTA!
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