__________________________________________________---- los personajes no me pertenecen... solo la historia ----___________________________________
Estaba mirándome en el espejo cuando escuché sonar el timbre.
- Bella – escuché como me llamaba mi madre – Edward ya ha llegado
Cogí mi bolso y bajé las escaleras. Edward me estaba esperando junto a la puerta de la entrada con mi madre a un lado y Phil al otro. Me eché a reír en cuanto me di cuenta en la situación que estaba Edward.
- hola – le dije con una sonrisa
- hola – me contestó con otra
- bien nos vamos mama – le dije mirándola – no se a que hora llegaré pero no creo que sea muy tarde
- mañana tienes clases Bella – me dijo Phil
- no se preocupe Phil – dijo Edward – la traeré temprano
- más te vale Edward – le dijo mi madre – como le hagas algo a mi tesoro soy capaz de…
- mama – le dije cortándola – basta. Adiós
Empujé a Edward para que saliera de la casa y salí detrás de él. Llegamos a su coche y el me abrió la puerta, le di las gracias y entré.
- siento mucho todos eso – le dije cuando ya estuvo sentado delante del volante – lo de mi madre y Phil a veces son un poco exagerados
- no te preocupes – me dijo con una sonrisa – es normal que sean protectores contigo
- si – le dije – pero a veces se pasan
- bueno pero ahora no es momento de pensar en eso – me dijo cogiéndome la mano – ahora tenemos que pasárnoslo bien
- ¿dónde me vas a llevar? – le pregunte curiosa
- ¿te gusta la comida italiana? – me preguntó y yo asentí – pues a un italiano. Ya he reservado mesa.
Nos quedamos en silencio el resto del camino. Cuando llegamos vi que me había llevado a La Bella Italia, el mejor restaurante de toda Florida.
- ¿cómo has conseguido reservar mesa? – le pregunté – es uno de los mejores restaurantes de toda Florida
- contactos – me dijo – vamos
salimos del coche, Edward le entregó las llaves del coche a un chofer para que aparcara el coche y entramos en el restaurante.
- ¿tienen mesa reservada? – preguntó un camarero que estaba al lado de la puerta de entrada, detrás del atril
- si – dijo Edward – a nombre de Edward Cullen
- síganme – dijo después de mirar un momento la lista – esta es su mesa. ¿me permite el abrigo señorita?-
- Si – me quité el abrigo ligero que llevaba y se lo entregué, después me senté
- Enseguida vendrá un camarero para tomar su pedido – dijo el anfitrión y después se marchó.
- ¿te gusta el restaurante? – me preguntó
- por supuesto que me gusta – le dije – nunca me he imaginado que algún día podría venir aquí, aun me pregunto como conseguiste mesa
- la verdad ha sido idea de mi hermana – me confesó – sabes que ella tiene muchos amigos aparte de los de la escuela y pues el tío de uno de sus amigos es el dueño del restaurante y por lo visto ese amigo le debía un favor así que aquí estamos
- vaya – dije yo
- si – dijo y nos quedamos callados
yo no sabía como romper el hielo y él lo único que hacía era mirar alrededor como temiendo que alguien le pudiera ver conmigo. Llegó el camarero y pedimos las bebidas. Cola para los dos. Al cabo de diez minutos volvió a venir el camarero y pedimos la comida, pasta.
Empezamos a comer y seguíamos callados y él mirando alrededor, me harté.
- ¿te pasa algo? – le pregunté irritada
- no, ¿por qué? – me dijo y aun no me miraba
- mírame – le espeté y él, sorprendido, me miró – desde que llegamos aquí no haces más que mirar alrededor como esperando a alguien o temiendo que alguien te vea conmigo, ni siquiera me hablas. Será mejor que me lleves a casa Edward
- no – dijo Edward, parecía molesto aun que no más que yo – la verdad siento mucho no estar echándote la cuenta que te mereces pero es que me… irrita que los muchachos de aquella mesa se la pasen mirándote. Estás muy bella esta noche Bella.
Me quedé de piedra ante esa revelación. Miré hacia atrás y vi que en una mesa próxima había sentados seis chicos y que no paraban de mirar hacia nosotros. Cuando se percataron de mi mirada, se echaron a reír y me indicaron por señas que me uniera a ellos.
- por dios que asco – dije por lo bajo y volví mi mirada a Edward que parecía enojado
- siento si te he estado tratando mal durante la cena – me dijo y la verdad es que parecía arrepentido – la verdad es que estas hermosísima y está noche eres completamente mía y no soporto que otros chicos te miren. No lo aguanto, no mientras estés conmigo.
- ¿es que acaso estoy contigo? – le dije sorprendida
- Bella mía – dijo él – tu eres solo mía
Me sonreí ante esa revelación y bajé la mirada avergonzada. No sabía que decir ni que hacer. Cuando iba a darle las gracias por el cumplido me percaté de la presencia de cierta persona sentada no muy lejos de nuestra mesa y curiosamente Edward se había pasado la mitad de la noche mirando hacia allí.
- que casualidad que Tanya haya escogido este mismo restaurante, ¿verdad? – le dije intentando que no se notara lo enojada que estaba.
- Muy bien por el discursito que me había echado sobre lo hermosa y fantástica que estaba pero ni eso podía hacer que despegara sus ojos de Tanya en toda la noche. Me irritaba. Si tanto deseaba estar con ella pues que le hubiera pedido la cena a Tanya y no a mí.
- si la verdad es que no sabía que venían a este restaurante – me dijo con una sonrisa nerviosa
- mira Edward – le dije entre irritada y nerviosa – será mejor que me marché, la verdad es que tu no deseas estar aquí, al menos no conmigo así que me voy a marchar y… haz tu lo que quieras
sin esperar a que pudiera decirme algo, me levanté de la silla, le pedí mi abrigo a un camarero y me marché. En todo ese tiempo había tenido la esperanza de que Edward me siguiera y me detuviera pero no lo hizo. Me cerré bien el abrigo pues hacía frío y me encaminé a casa. Llevaba como cinco minutos andando cuando el ruido de un coche que me era conocido llegó hasta mis oídos.
Me negué a darme la vuelta o a pararme. Si quería que me subiera tendría que suplicarme. Seguí andando, intentando no prestar atención al coche que poco a poco reducía su velocidad hasta ir junto conmigo.
- Bella lo siento – escuché que me decía Edward – por favor sube al coche
- Vete a casa o a donde te plazca Edward pero déjame tranquila – le dije aun sin mirarlo
- No me hagas esto Bella por favor – me suplicó – Alice me matará
Me paré de pronto en la calle, mirándolo como nunca he mirado a nadie. Con frialdad y súper enojada.
- ¿así que por eso estás tan interesado en llevarme a casa? – le pregunté intentando no gritar - ¿por Alice?
- No – me dijo – por favor Bella
Yo seguí andando sin echarle cuenta pues me había quedado muy claro por que me estaba siguiendo. Escuché como pisaba el freno del coche y como este, naturalmente, se detenía. También escuché como salía del coche y luego un portazo. Yo anduve aun más rápido pero aun así y todo me alcanzó.
Me cogió por la cintura y me pegó a él. Su pecho contra mi espalda y su respiración en mi cuello.
- no seas tonta Bella y sube al coche – me dijo – no quiero terminar la noche así, de verás que no
- suéltame Edward o gritaré – le dije intentando que no notara mi temor
- no gritaras por que si lo haces yo te taparé la boca – me dijo – y no precisamente con mis manos
ese comentario me enfureció mucho de lo que ya estaba.
Me di la vuelta como pude pues aun me tenía agarrada y le di una bofetada. Eso hizo que me soltara y yo me alejé de él.
- ¿pero quién te crees que soy Edward Cullen? – le dije ahora chillándole – una de las putas a las que te tiras, pues no sabes no soy como ellas y nunca seré como ellas ni por supuesto como Tanya, no voy a soportar que ningún engreído egocéntrico me venga diciendo esas guarradas
- pero si no he dicho nada malo – susurró él aun con su mano en la mejilla – no he dicho nada malo Bella y además no te estaba diciendo que fueras como las demás chicas y me gusta que no seas como las demás, no seas absurda Bella.
- ¿Qué no sea absurda me dices? – le dije acercándome a él para no tener que gritar – no soy una cualquiera
- no he dicho nunca que lo seas – me dijo – si tu tienes la… experiencia de una niña de diez años en temas como estos no significa que me tengas que insultar Bella, yo he dicho solamente la verdad
vi como se daba la vuelta, se metía en el coche y se marchaba. Me quedé sola en medio de la calle pensando en lo que me acababa de decir.
Poco a poco fui notando como lágrimas se desbordaban de mis ojos, eché a andar despacio por la calle intentando contener mis sollozos. Notaba como me faltaba la respiración y eso no era nada bueno. Aligeré el paso y seguía notando como me faltaba la respiración y mis sollozos aumentaron.
Por fin llegué a casa y todos estaban ya acostados.
Subí a mi habitación, me puse el pijama, cogí unos de mis libros favoritos y me acosté.
Poco a poco, mientras iba leyendo me iba tranquilizando. Sin darme cuenta me quedé dormida.
Cuando me desperté al día siguiente no tenía ninguna gana de ir al instituto, total solo era el tercer día así que no darían nada nuevo. Me levanté de la cama y fui a decirle a mi madre que no me encontraba bien pero me di cuenta de que ya se había marchado. Mejor así que no tendría que dar explicaciones.
Fui a la cocina, cogí un gran bol de chocolate que había en el frigorífico y me tiré en frente de la tele. Al rato de estar tumbada en el sofá noté como unas lagrimas se derramaban por mi rostro y, la verdad, no sabía el por que de mi llanto.
No se cuanto tiempo había pasado desde que me levanté cuando escuché el timbre de la puerta. Me levanté del sofá y fui hacia la puerta. Cuando la abrí, me quedé muy sorprendida.
- ¿por qué no has ido hoy a clase? – me preguntó Edward con voz dura
- no tengo por que darte explicaciones – le dije - ¿qué haces aquí?
- ¿has estado llorando? – me preguntó con el ceño fruncido
- no te interesa – le dije y para mi horror pude notar como un par de lagrimas se desprendían de mis ojos. Intenté cerrar la puerta y dejarlo fuera pero no me dejó por lo que me dirigí al sofá del salón donde había estado minutos antes y volví a comer chocolate
- eso solo va a hacer que pierdas tu figura – me dijo quitándome el bol de chocolate de las manos
- déjame en paz – le grité
- no – me dijo con seriedad
vi como se sentaba en el sofá de enfrente al mío. Pude notar como me miraba con indecisión como si estuviera pensándose si decirlo o no.
- suéltalo Edward – le dije. Cuanto antes empezara antes terminaría.
- Siento lo de anoche Bella – me dijo mirándome serio – no solo lo del restaurante si no también lo que te dije en la calle, fui un estúpido. Lo siento
- No importa Edward – le dije – yo tampoco estuve fantástica. Siento haberte dicho lo que te dije y tenías razón, tengo la misma experiencia que una niña de diez años, quizás incluso menos
- No digas tonterías – me dijo con una sonrisa – anda vístete o te perderás las próximas clases
- No tengo ganas de ir Edward – le dije estirándome en el sofá
- No me importa – me dijo – irás igual
- Eres igual que Alice – le dije mientras me levantaba y me dirigía hacia el baño.
Me di una ducha rápida. Me arreglé y busqué mi mochila. Tardé 20 minutos en arreglarme.
- ya estoy lista – le dije mientras bajaba por las escaleras
- bien – me dijo – vámonos
me abrió la puerta de la calle e hizo lo mismo con la de su coche cosa que hizo que me acordara de la noche anterior y no pude evitar que una pregunta me rondara la mente.
- ¿sabías que Tanya iba a ir a ese restaurante? – le pregunté en voz baja
- ya te dije anoche que del restaurante se había encargado Alice – me dijo – ella solo me dijo adónde tenía que ir y el nombre con la cual había reservado la mesa
- siento haberme puesto como me puse – le volví a decir
- no te preocupes es normal – me dijo él con una sonrisa – si hubiera estado en tu lugar me hubiera comportado mucho peor
nos volvimos a quedar en silencio, pero lo rompí a los cinco minutos.
- ¿por qué has venido a buscarme? – le pregunté curiosa
- ¿la verdad?, estaba preocupado – me dijo – aun me acuerdo de lo que pasó con Sam el curso pasado y no quería que…
- no seas tonto – le dije con una sonrisa – lo que ocurrió con Sam fue una tontería
- Bella estuviste ingresada – me dijo con serio – la verdad no me hubiera perdonado nunca que te hubiera vuelto a ocurrir y menos por mi culpa
- Bien pues cambiemos de tema, ¿Qué nos toca ahora? – le dije
- Pues te toca biología conmigo – me dijo con una sonrisa torcida – espero que no te canses de mí
- No podría – le dije con una sonrisa
- Bella creo que necesitamos hablar – me dijo y volvía a estar serio – yo te quiero un montón Bella pero no como tu querrías que te quisiera. Creo que sería mejor que estuviéramos como amigos.
- No importa Edward lo comprendo – le dije con una sonrisa – si seguimos intentando mantener una relación más allá de la amistad al final nos acabaríamos enfadándonos y la verdad, no quiero perder tu amistad
- Bien – me dijo – es estupendo que tengas mi misma manera de pensar
- Si – le dije. En el fondo me sentía desilusionada, no dejaba de pensar en como podría haber terminado la noche si no hubiéramos discutido
Llegamos al aparcamiento del instituto y allí nos esperaban Alice y Rosalie.
En cuanto el coche se detuvo Alice me abrió la puerta y me sacó del coche. Me dio un gran abrazo de oso como los de su hermano Emmet.
- menos mal que estás bien – dijo Rosalie que también me tenía abrazada – hubiera matado a Edward si te hubiera pasado algo
- no seáis tontas – les dije con una sonrisa – me quedé dormida, ¿verdad Edward?
- Si, casi tuve que tirar la puerta abajo para que me abriera – dijo con una sonrisa traviesa en su rostro a la cual solo yo correspondí
Después de eso las clases pasaron sin ninguna cosa importante que recordar excepto quizás la mirada de preocupación que me dirigieron todos y cada uno de mis amigos cuando me vieron.
Cuando sonó el timbre que indicaba el final de las clases Alice y Rosalie se acercaron a mí corriendo.
- se nos olvido preguntarte antes como te fue con Victoria ayer – me dijo Alice y vi como ella y Rosalie me miraban expectantes
- pues nada importante – les dije y ellas alzaron las cejas – me dijo que no quería o más bien que me prohibía abrir la boca en clase de debate
- ¿y tú que le dijiste? – me preguntó Rosalie y pude notar en su voz furia contenida
- que vale – les dije sin más y me encaminé hacia los aparcamientos dejando atrás de mí a mis dos amigas sorprendidas
- ¿Cómo que vale? – gritó Alice y echó a correr para alcanzarme
- no dejarás que ella se salga con la suya, ¿verdad? – me dijo Rosalie cogiéndome del brazo para detenerme
- no seáis tontas – les dije con una sonrisa en mi rostro – solo le dije que vale para que me dejara tranquila, por supuesto que voy a hablar en las clases de debate
- eso es Bella – escuché que decía Emmet.
Nos dimos la vuelta y nos encontramos con Emmet, Jasper y un triste Edward según pude ver. Estaba a punto de preguntarle lo que le ocurría cuando la respuesta me llegó a mis ojos.
Vi como Tanya salía del instituto abrazada de Jacob y sonriéndose mutuamente. En ese momento me puse furiosa con él y con ella. Ella tenía a todos detrás de ella y yo no tenía a la única persona a la que amaba, eso no era justo.
En cuanto escuchamos sus risas todos los que aun no los habían visto dirigieron su mirada hacia ellos.
- me voy – dijo entonces Edward y parecía hacer esfuerzos por contener la furia – nos vemos en casa, adiós Bella
vi como se encaminaba hacia su coche, arrancaba y se marchaba. Cuando me volví pude ver como Tanya miraba como Edward se alejaba y no pude evitar enfadarme con ella.
- yo también me voy - dijo sin mirarla – adiós chicos
eché a andar hacia mi casa cuando escuché que alguien me llamaba. Me di la vuelta para ver quien era y vi que Tanya venía corriendo hacia mí.
- ¿Qué te pasa? – me preguntó cuando llegó a mi altura
- ¿Qué que me pasa? – le pregunté intentando no gritar – pues que estoy celosa, eso es lo que me pasa así que te agradecería que ahora me dejarás sola Tanya. Te quiero un montón y eres una de mis mejores amigas pero si me fuerzas a explicarme voy a decir cosas de las que luego me voy a arrepentir y la verdad es que no quiero
- esta bien – me dijo con tristeza – lo siento
- no lo sientas – le dije – no has hecho nada malo
después de decirle la última frase me di la vuelta y me marché a casa. Cuando al fin llegué pude notar que mi mama estaba muy preocupada.
- dios Bella – me dijo cuando entré en casa - ¿Por qué te has demorado tanto?
- He venido a pie – le dije – perdí el autobús y he tenido que venir a pie
- Cariño me podrías haber llamado – me dijo – pero eso ahora no importa, tengo algo importante que decirte
- ¿Qué ocurre? – le dije aun que creo que sabía lo que quería saber
- ¿Qué le has hecho a Edward? – me preguntó muy seria y pude notar enfado en su vos
- ¿como? – le dije confusa – que yo sepa nada
- pues el pobre te está esperando en tu habitación y parecía muy mal cuando le abrí la puerta – me dijo y en cuanto pronunció esas palabras salí a correr hacia mi habitación.
Cuando llegué allí me encontré con Edward tirado en mi cama boca abajo. Dejé la mochila en el suelo y me dirigí hacia él. Estaba dormido así que no lo desperté.
Cogí los libros de mi mochila y me puse a hacer mi tarea. Como media hora después pude escuchar que su móvil empezó a sonar, lo cogí para que no lo despertara y pude ver que ponía ``diablillo´´. Seguro que sería Alice así que contesté
- ¿si? – dije
- ¿Bella? – preguntó Alice
- si soy yo – le dije
- ¿Qué haces tú con el teléfono de mi hermano? – me preguntó ella confusa
- pues cuando llegué a casa mi madre me dijo que Edward había venido y que me esperaba en mi habitación, cuando subí pude ver que estaba dormido y no he querido despertarlo – le dije – por eso he cogido el teléfono para que no lo despertarás
- no es justo para ti que él esté ahí – me dijo
- no te preocupes Alice – le dije intentando que mi voz sonara animada – soy su amiga y él en este momento necesita a una amiga
- si pero no a una amiga que esté completamente enamorada de él – me dijo
- Alice yo no estoy completamente enamorada de él – le dije
- Si que lo estás – contraatacó ella – es más lo amas y no te atrevas a negármelo
- Vale es cierto lo amo – afirmé – pero eso no significa nada, yo soy su amiga y si necesita desahogarse yo voy a estar ahí para él y no te atrevas a decirle nada Alice
- No estoy de acuerdo contigo…
- Alice – le dije en forma de reproche
- Pero te prometo que no le diré nada – me dijo – aun que no estoy de acuerdo. Bueno te dejo Bella le diré a mi madre que Edward está en tu casa y que cenara allí, ¿ok?
- Si estupendo – le contesté – adiós Alice
Colgué el teléfono y volví a entrar en la habitación. Edward ya estaba despierto y parecía que buscaba algo. Me imaginé el qué
- ¿buscas esto? – le dije y le enseñé su teléfono
- si – me dijo y pude leer alivio en su rostro - ¿Qué hacías tu con mi móvil?
- Alice llamó y contesté – le dije ahora insegura de su reacción – espero que no te moleste
- No, no te preocupes – me dijo con una sonrisa – creo que debería irme. Siento haberme quedado dormido pero es que tardabas mucho en venir y estaba muy cansado, ¿Por qué has tardado tanto?
- He venido a pie – le dije – perdí el autobús y pues… prefería darme un paseo
- Lo siento Bella – me dijo – debería haberte esperado
- No seas tonto Edward – le dije – estabas mal y yo te entiendo… no tienes por que disculparte
- Bueno me voy – dijo y se levantó de la cama
- Alice me ha dicho que le ha dicho a tu madre que te quedarás a cenar aquí – le dije – por lo visto iba a comprar las cosas para la cena y le preguntó si debería comprar también para ti
- Lo siento si soy una molestia – dijo él dejándose caer de nuevo en mi cama
- No seas tonto – le contesté con una sonrisa – Edward si necesitas hablar quiero que sepas que yo estaré siempre aquí, ¿de acuerdo?. Soy tú amiga y siempre voy a estar ahí
Sin previo aviso Edward se echó en mis brazos y se puso a sollozar como un niño pequeño. Yo lo único que pude hacer fue abrazarlo e intentar que de mis ojos no se escaparan las lagrimas que deseaban correr libremente.
- shh – le dije intentando que dejara de llorar – por favor Edward tranquilízate
él me ignoró y siguió llorando en mi hombro. Pasaron los minutos y él se fue controlando, cuando al fin dejó de llorar me miro y supe al instante lo que iba a decirme.
- no quiero que te disculpes Edward – le dije – los amigos están tanto para lo bueno como para lo malo. Además ella no te merece, tú mereces alguien mucho mejor
- te merezco a ti – me dijo y yo me quedé de piedra cuando lo escuché. No dejé que siguiera hablando
- no he querido decir eso – comencé pero él me interrumpió
- lo sé – me dijo – lo que quiero decir es que te merezco a ti solo que soy lo bastante estúpido como para no amarte. Aun que tú a mi no me mereces, mereces a alguien que te vea y se enamoré de ti al instante. Como Jacob.
- Edward – le dije
- Sería estupendo Bella – me interrumpió él con una sonrisa en el rostro
- ¿Qué sería estupendo? – le pregunté sin entenderlo
- que tu empezarás a salir con Jacob así Tanya se quedaría sola y yo podría estar ahí para Bella, es perfecto – repitió Edward
- no, no es perfecto – le dije a Edward – te olvidas de que yo no siento absolutamente nada por Jacob, no podría hacer algo así. Además Tanya también es amiga mía y quiero que también sea feliz
- eres una mala amiga – me gritó y yo me quedé congelada en mi sitio
vi como se levantó de la cama cogía su mochila y se dirigía a la puerta pero antes de salir de mi habitación se dio la vuelta para decirme una última cosa:
- no quiero que me vuelvas a hablar Bella – me dijo – solo piensas en ti pues bien, nunca me tendrás por que nunca me podría fijar en una zorra como tu. Ahora pienso que Sam tuvo razón sobre todo lo que dijo de ti, no vales nada ni como amiga ni como persona ni como nada.
No me podía creer lo que acababa de escuchar. Edward no me podía haber dicho eso. Noté como unas lagrimas recorrían mi cara, me tumbé en la cama y me dejé llevar por el dolor que en ese momento sentía. Lo que dijo Sam… ¿Qué fue lo que dijo Sam? Seguramente que era una zorra sin corazón y sin sentimientos. Que era una puta que solo sabía mentir y solo pensaba en mí tal y como había dicho Edward.
No se cuanto tiempo llevaba tirada en mi cama cuando escuché que sonaba el teléfono. Una vez, dos veces, tres veces… cuando llevaba cuatro veces sonando me levanté de la cama y me fui a cogerlo, no recordaba cuando se había ido mama.
- ¿diga? – pregunté
- hija – escuché que decía mama – me ha salido una emergencia
- ¿Qué ha ocurrido? – le pregunté intentando quitarme la frialdad de la voz y la inexpresividad para que mama no notará lo mal que estaba
- pues que se le han ocurrido hacer un viaje de negocios justo ahora – me dijo y pude ver como le fastidiaba eso – ya estoy en el aeropuerto no voy a poder ir ni a coger ropa estaré fuera de una a dos semanas
- no te preocupes mama – le dije
- llama a Alice y que se quede contigo o vete tu a su casa pero no quiero que te quedes sola, ¿me entiendes Bella? – me dijo
- si mama – le volví a contestar
- bueno mi vuelo sale ya cariño – me dijo – te quiero y ten cuidado
Después de eso me colgó. Yo me volví a dirigir a mi cuarto, me deje caer en la cama y seguí llorando.
Esta vez no sonó el teléfono sino que sentí como llamaban a mi puerta. No quería abrir así que dejé que llamaran. Despues de cinco minutos de silencio comenzó a sonar el teléfono de casa pero tampoco lo descolgué y lo mismo hice cuando empezaron a llamar a mi móvil. Cuando me dieron un poco de paz apagué el móvil, descolgué el teléfono y llené la bañera de agua.
Cuando estaba a punto de meterme dentro de la gran bañera llena de agua caliente me fije en un objeto que estaba encima del lavabo. Una cuchilla de afeitar con sus recambios a un lado. Una muy afilada cuchilla.
Sin saber muy bien lo que hacía me acerqué a el lavabo y cogí entre mis manos la afilada cuchilla y de pronto unas recuerdos vinieron a mi mente.
Unos trazos en mis muñecas, un momento de dolor y después todo lo que sentí fue… nada. No sentí absolutamente nada, ni el dolor que me había infligido Sam ni nada por el estilo y también recordé lo bien que se sentía estar así.
Acerqué la hoja a mi muñeca y vi mis cicatrices. De pronto también recordé otras cosas que surgieron después. La mirada angustiada de Charlie y Renné mientras me preguntaban que me había pasado y las expresiones de terror de Alice, Jasper, Rosalie, Emmet, Tanya y Edward. Edward.
Sin pensarlo apreté la hoja de la cuchilla en mi muñeca y pude sentir un suave dolor en ella y como sangre salía de un pequeño corte.
Unos furiosos golpes en mi puerta me despertaron de mi trance. Miré hacia abajo y vi que un pequeño charco de sangre se estaba formando en el suelo, rápidamente cogí una toalla y me la puse en la muñeca a fin de detener la hemorragia. Me puse el pijama que había cogido y me dirigí a las escaleras para buscar algo con que limpiar lo que había echo en el suelo cuando escuché unos gritos que venían de la calle.
- ¡¡¡como le haya pasado algo Edward te juro que te mato!!! – escuché que gritaba Alice
sin pensármelo bajé las escaleras corriendo y abrí de un tirón la puerta. Ahí estaban todos menos Tanya y Jacob. En cuanto me vieron se quedaron mirándome embobados y cuando se dieron cuenta de lo que sucedía Alice se tiró en mis brazos y comenzó a sollozar.
- Alice no seas tonta estoy bien – le dije
- ¿entonces por que no nos cogías el teléfono? – me dijo Alice aun sollozando en mi pecho
- estaba dormida – le contesté intentando que mi mentira no sonara como tal
- no sabes mentir Bella – me dijo entonces Rosalie y de un tirón me quito la toalla de mi muñeca lo que hizo que soltara un gemido de dolor.
Alice se separó de mí en cuanto notó el tirón y cuando vio el suave corte que tenía en mi muñeca izquierda se le puso una expresión de terror. Se dio media vuelta se tiró encima de su hermano dándole puñetazos mientras lloraba.
- idiota, subnormal, imbécil – escuché que gritaba mientras lloraba y golpeaba a Edward
Jasper la cogió de la cintura y la sostuvo mientras Rosalie sostenía a Emmet que miraba a Edward con ganas de tirársele encima también. Edward me miró pero yo desvié la mirada. No quería saber nada de él, nada. Lo odiaba.
- vamos a ver como tienes esa herida – dijo entonces Emmet tratando controlar el tono de su voz
yo me aparté de la puerta y dejé que entraran todos con una excepción.
- tu no entras Edward – le dije – no quiero saber nada más sobre ti. Haz como si nunca nos hubieramos conocido por que así será como actué yo y por una vez en mi vida haré lo correcto y pensaré en mí. Te odio Edward Cullen y no quiero volver a verte cerca de mí.
Después de eso le cerré la puerta en la cara y me dejé caer en el suelo sollozando con fuerza. Todos se pusieron a mi alrededor y noté como alguien me cogía en brazos y me llevaban a mi dormitorio. No supe que pasó después de eso por que me quedé dormida.
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holaaa espero que os guste el fic...
bueno tambien espero y deseo vuestros reviews y también que me digais si os gusta o no y también acepto sugerencias ok¿?
bueno muchos besos y cuidense
mayte92
