Disclaimer: Dejo en claro que quien SEPARÓ y DESTROZÓ la familia de Thalia, Luke y Annabeth fue Rick Riordan, no yo.


2 - Verdaderas


Palabras: 300

A pesar de su corta edad, Annabeth sabía identificar muy bien las miradas.

Como buena hija de Atenea, sus instintos estaban afinados y su cerebro era ágil, siempre listo para la acción de descifrar y atar cabos. La chiquita aprendió, con agudeza e ingenio, a leer en instantes los mensajes ocultos que sus compañeros de viaje se mandaban.

Tanto Luke como Thalía tenían en sus ojos verdades que querían ocultar a los grises írises de la sabia niña, verdades indescifrables pero tan misteriosas e importantes que ella se ha planteado como labor y juego descubrir.

Había momentos en que Thalía se tensaba, giraba la cabeza hacia Luke y sus azules pupilas soltaban chispas gélidas, maliciosas, mortales. Annabeth era capaz de sentir a través de su mano fuertemente sujetada a la de la chica la corriente eléctrica de espanto y odio que atravesaba su cuerpo. Esas miradas, cargadas de tensión, significaban nada menos que peligro inminente. La respuesta del hijo de Hermes era menos eléctrica, pero el despejado cielo de sus ojos celestes se nublaba, su ceño se fruncía durante una milésima de segundo y había un sol brillando tras las nubes de su mirada susurrándole a Thalía que mantuviese la calma, que él haría todo por su familia.

Tanto como conocía el peligro, ella conocía la diversión en los ojos de ambos. Era una risa fresca que resonaba silenciosamente pero al unísono, cargada de soles y chispas salvajes. Una risa que la tormenta, la unión entre el cielo y la electricidad, acompañaba casi en seguida con la hermosa sensación de sentirse en casa.

Había sin embargo miradas cargadas de algo que ella no terminaba de comprender. El cielo se hacía más celeste y las chispas, cálidas. Miradas cómplices, que conllevaban sonrojos y felicidades vergonzosas que Annabeth consideraba impenetrables.

Miradas llenas de pactos irrompibles y secretos, de verdades que – ella no sospechó esa Navidad – no se terminarían de confesar hasta que fuese demasiado tarde.


¡Acá va el segundo! Es de la época ambulante de Luke, Thalia y Annie. Con un toque de Thaluke parce que nunca hay suficiente Thaluke en este mundo.

¡Nos leemos! :D