2.- Una Diosa consentida…
El maestro Shifu no pudo evitar ponerse triste solo escuchar el nombre de su Maestro.
El Maestro Oogway ya no se encuentra en el Palacio de Jade- contestó Shifu.
Oh, lo lamento, mucho- el dragón bajó la cabeza- estoy muy apenado, no lo sabía, he estado de viaje mucho tiempo…
¿Podemos ayudarle en algo?- preguntó Tigresa.
Era extraño tener a un dragón a la entrada y mucho más extraño era que preguntara por el maestro Oogway aunque si lo buscaba era porque necesitaba algo pero ¿qué podía necesitar un dragón?
¡Descuide dragón Longwang!- intervino Po antes de que Longwang pudiera contestar a la maestra Tigresa- ¡Lo ayudaremos! ¡Los Cinco Furiosos y el Guerrero Dragón lo ayudarán!
Longwang levantó la cabeza.
¿Guerrero Dragón?- el dragón levantó dudoso su ceja izquierda- El maestro Oogway era mi joven amigo en los lejanos días en que los dragones bajábamos a Tierra para jugar con los aldeanos de los valles, se quedo con mi Rollo del Dragón en espera de la llegada del Poderoso Guerrero Dragón ¿Acaso lo encontró? ¿Dónde se encuentra tan poderoso guerrero? ¿Meditando? ¿Ayunando? ¿Se ha exiliado para ser uno con la armonía del Universo?
Ahhhh no, no creo que el Guerrero Dragón haya hecho ninguna de esas cosas- dijo Po algo incomodo por las palabras del dragón- Yo soy el Guerrero Dragón.
El dragón Longwang avanzó hacia Po ante la atenta mirada del maestro Shifu y de los Cinco Furiosos, Po no sabía cómo reaccionar, el dragón le daba vueltas por la derecha y por la izquierda, el panda se sentía como la primera vez que conoció a la adivina de la ciudad de Gongmen.
¡Extraordinario!- exclamó finalmente Longwang lleno de alegría- ¡Sabía que mi joven gran amigo le encontraría finalmente! ¡Oh Guerrero Dragón, Longwang hijo de Quing Long, señor del firmamento se inclina ante vuestra presencia!
Po no cabía en su asombro ¡Longwang se había inclinado sobre sus patas mostrando una hermosa reverencia! El maestro Shifu por un momento había temido que el dragón fuera algún nuevo peligro pero solo ver la sinceridad de sus palabras y acciones se sonrió, así de ceremoniosos eran los dragones ó al menos eso decían las leyendas. Los Cinco Furiosos tampoco creían que hubiera un dragón en el Templo de Jade y más un dragón haciendo reverencias a un panda; aunque bueno, nuestro panda no era un panda común y corriente, nuestro panda ¡Era el Guerrero Dragón!
Oh poderoso Guerrero Dragón- habló después un largo rato Longwang- permitidme saludarle con mi garra en señal de amistad y buenos deseos. ¡Los dragones le hemos esperando por tanto tiempo! ¡Las montañas eran jóvenes cuando nosotros ya éramos viejos esperando su llegada!
¿En serio?- Po aceptó la garra escamosa del dragón- ¡Eso es bárbaro! ¿Y cuántos años tiene un dragón como usted?
Lord Longwang- intervinó Shifu cortando las locuras que podría preguntar Po- ¿cuál es el motivo de su visita?
Ohh, mil perdones por mi descuido; la noble Maestra- dijo el dragón inclinando su cabeza hacia la maestra Tigresa- ya lo había preguntado y yo tuve la descortesía de no contestar… Como pueden escuchar la lluvia ha llegado con más fuerza que otros años, Dai, la diosa de las tormentas, muestra su furia contra los habitantes del cielo una vez más y me temo ahora nos vemos en la necesidad de pedir la ayuda del Guerrero Dragón; venía con la intención de preguntar a mi joven amigo el maestro Oogway si le había encontrado ó si podía permitirme el Rollo del dragón para buscarle.
¿La Diosa de las tormentas?- preguntó Mono parado sobre su cola.
Sí- Longwang dirigió su atención hacia el Maestro- Dai, la diosa de las tormentas, una joven y hermosa diosa consentida que desea solo hacer su voluntad en el firmamento, los dragones le hemos controlado lo mejor que podemos, pero me temo que ahora los señores del palacio Celeste no somos los indicados para controlarla…
¿Por qué no pueden controlar ahora a la Diosa?- preguntó Po.
Longwang suspiró.
Porque la diosa Dai convirtió a todos los señores del palacio Celeste en estatuas de oro para adornar su propio palacio del Trueno- explicó el dragón.
¡¿QUÉ?- exclamaron al unísono todos en el templo de Jade.
Como les he mencionado me encontraba de viaje, cuando regresé todo era caos en el palacio Celeste- explicaba Longwang- La diosa Dai no puede ser detenida por los dragones, solo podemos controlarla… la leyenda dice que el Guerrero Dragón puede detenerla; por eso baje de los cielos para pedir ayuda del maestro Oogway; pero, ahora que he visto al Guerrero Dragón pido humildemente su ayuda para poder detener a Dai, la diosa de las tormentas, salvar a mi padre y mis compañeros dragones atrapados en el Palacio del Trueno y hacer que el firmamento regresé a la calma, si no detenemos a la diosa Dai las lluvias no se detendrán e intentará inundar la tierra como lo intentó hace tantos años…
Maestro Shifu- habló Po muy serio- debemos detener a esa diosa consentida, le mostraremos que nadie, ni una diosa se porta mal y se queda sin castigo…
La maestra Tigresa estaba sorprendida, Po solo mostraba esa determinación cuando se enfrentaba a enemigos poderosos como fue Tai Lung y Lord Shen y ahora pensar que se enfrentaría a una Diosa la hacía emocionarse del poder del guerrero Dragón; el maestro Shifu también estaba orgulloso de lo mucho que había crecido y de lo mucho que había aprendido su joven panda.
Sí, todos estaban muy orgullosos y emocionados de esa nueva aventura que se ponía frente a ellos cuando.
Grrrrrrr- gruñó el estómago de Po.
Ahhh, antes de ir a detener a la Diosa consentida y malvada… ¿Podríamos tomar un ligero –no tan ligero- refrigerio?- preguntó Po sobando su pancita.
Longwang sonrió.
En absoluto, el guerrero Dragón debe tener toda la fuerza que necesita para poder enfrentarse a Dai, la diosa de las tormentas en el Palacio del trueno- el dragón sonrió ampliamente- y en lo personal, si no es abusar de su amabilidad no me molestaría un buen plato de fideos... ¡Tiene toda una vida mortal que no pruebo un delicioso plato de fideos y pastelillos de arroz cocido!
Po también sonrió, algo le decía que se llevaría muy bien con este dragón, bueno, con este primer dragón que conocía y que también gustaba de comer fideos…
Continuara…
