No debería subir esto, debería subir un capítulo en otro fanfic (en alguno más retrasado) pero me emocioné con esta historia porque se me ocurrió algo súper interesante (tendrán que esperar jajajaa :D).
Este capítulo es P.O.V Hiro. Osea, no está narrado por Hiro, pero está narrado desde el punto de vista de Hiro.
Disfruten!
Hiro ingresó a la Plataforma 9 de la estación King Cross.
-Entonces… ¿dices que hay una "Plataforma 9 ¾"?- le preguntó el prodigio de la robótica a su tía.
-Por supuesto- aseguró con una sonrisa de orea a oreja- solo intenta evitar que los Moggles te vean-
Hiro arrastró el gran baúl con su equipaje hasta la columna con el cartel que decía "Plataforma 9" y observó asombrado como su tía atravesaba la columna como si esta no estuviera allí. Miró a ambos lados para comprobar que ningún Moggle le estaba prestando atención, excepto una viejita encorvada con bastón que Hiro esperó que perteneciera al mundo mágico, pues lo estaba mirando muy fijamente. Miró su reloj. Tenía cinco minutos. Rogó que la viejita fuera bruja (y que el muro de la Plataforma 9 fuera realmente mágico) y atravesó la columna.
Lo siguiente que supo fue que se encontraba en una plataforma muy parecida a las plataformas de King Cross. Las únicas diferencias eran la locomotora a motor y la enorme cantidad de brujas y magos.
-¡Ahí estás!- escuchó gritar a Tía Cas- ¿Dónde estabas?-
-Yo… solo me distraje un momento- contestó Hiro. No sabía por qué, pero no quería contarle sobre la viejita.
-Bien, vamos. Se te está haciendo tarde- Dijo ella tomándolo del brazo y arrastrándolo por toda la Plataforma 9 ¾. Subió justo cuando el tren estaba a punto de avanzar. Tía Cass lo despidió con gritos de emoción y zarandeó a un hombre desconocido gritando algo que Hiro no llegó a escuchar.
Entonces comenzó lo verdaderamente difícil: buscar un lugar para sentarse.
Hiro siempre había sido víctima de acoso y maltrato escolar debido a su elevado intelecto. De no ser por Tadashi, quizás ya estaría muerto.
Sin duda, Hogwarts era una escuela enorme, pues debería tener por lo menos un millón de estudiantes, como para que sean necesarios tantos compartimientos. La mayoría de ellos eran mucho más grandes que él, pero también había muchos otros de su edad.
Buscó algún compartimiento con un asiento libre, pero cada vez que veía uno, otros estudiantes lo miraban mal y cerraban la puerta en la cara.
Entonces, la vio:
Una joven pelirroja de su edad, sentada en un compartimiento vacío, salvo por ella, leyendo un libro. Se veía bastante triste, aunque Hiro no sabía si era porque estaba sola o porque el libro era de drama.
El joven genio decidió entrar al compartimiento.
-Hola- saludó -Emm… ¿puedo sentarme aquí?- preguntó señalando el asiento de enfrente de donde se sentaba la chica.
Recién en ese momento la joven levantó la vista del libro.
-¡Oh! Sí, por supuesto- contestó cerrando el libro de golpe. Hiro se sentó en el asiento y la joven le tendió la mano- Me llamo Anna Arendelle ¿Cuál es tu nombre?-
-Soy Hiro, Hiro Hamada- contestó él estrechándole la mano. Su piel era suave y cálida. Y por un instante, Hiro no quiso soltarla. Aterrado por este pensamiento, soltó su mano (que irónico).
Guardaron silencio durante unos minutos, aunque Anna no retomó su lectura.
-Y…- comenzó Hiro intentando iniciar una conversación- ¿Qué estabas leyendo?-
-¡oh! Nada, "Bajo la Misma Estrella"- contestó ella mostrándole el libro.
-Sí, lo conozco. Vi la película- contestó Hiro.
-Yo todavía no. Me dijeron que el libro era muy bueno, y tenían razón. Solo es un poco triste-
Silencio.
Silencio incómodo.
Más silencio.
-Mmm… ¿este será tu primer año en Hogwarts?- preguntó Anna.
-Sí- contestó Hiro.
-¿Estás nervioso?-
-Mucho-
-Yo un poco- dijo la joven pelirroja- durante años mi familia me dijo que era genial pero quiero verlo con mis propios ojos-
-La verdad apenas sé sobre Hogwarts- contestó el niño prodigio.
-¿Eres un nacido de Moggles?-
-Así es-
-No me imagino lo confuso que debe ser para alguien acostumbrado al mundo Moggle descubrir todo esto-
Más silencio incómodo.
Ya pasó una hora de silencio. Anna retomó su lectura y Hiro se lamentó no haberse traído algo para el viaje. De haber sabio que sería tan largo se habría traído un MP3 o su portátil.
Una mujer tocó la puerta del compartimiento para abrirla pocos segundos después.
-¿Quieren alguna golosina, pequeños?- preguntó amablemente.
-Mmm… no gracias- respondió Hiro, pues Tía Cass le ordenó solo utilizar su dinero para cosas importantes, eso no incluía golosinas.
Anna miró un segundo a la mujer.
-Dos ranas de chocolate y una caja de grageas de todos los sabores- dijo mostrándole unos Knuts de bronce.
-¿Qué son las grageas de todos los sabores?- preguntó Hiro una vez que la mujer les estregó las golosinas.
-Son como los caramelos Moggles, solo que hay de todos los sabores- Anna abrió la caja y se tragó una gragea entera. Esbozó una sonrisa -Esta era de chocolate- comentó.
Hiro no podía soportarlo más (así de paciente es Hiro, muy paciente [esto era sarcasmo, para el que no lo entendió]).
-¿Puedo probar una?- preguntó.
-Claro- contestó la chica mientras se metía otra gragea en la boca.
Hiro alargó la mano para tomar una golosina. Le quitó el papel y se la comió. Apenas el caramelo tocó su lengua, hizo una mueca. Sabía a gasolina.
-¡Puaj!- Abrió la ventana y escupió la gragea- Esta cosa sabe horrible-
Al percatarse de lo que acababa de decir, temió que Anna lo tomara mal, pues ella había comprado las grageas. Estaba a punto de disculparse cuando la escuchó reír.
Esa risa, dulce y angelical, era como música para sus oídos.
"¡Pero en qué estoy pensando!" se dijo a sí mismo.
-Te dije…- hizo una pausa para recobrar el aliento- te dije que venían de todos los sabores-
-Podrías haberme dicho que realmente venían de todos los sabores-
-¡Te lo dije!- se comió otra gragea- ¡Tres de chocolate seguidas! Esto debe ser un record mundial- exclamó aún con la boca llena.
-¿Por qué a ti te tocaron todas de chocolate?- preguntó el niño genio.
Antes de que la pelirroja pudiera responder, la puerta del compartimiento se abrió dejando ver a tres chicos del cuarto años vestidos con una túnica negra y verde.
-Hola, preciosa- le dijo a Anna un chico pelirrojo de ojos verdes.
Anna apretó los labios.
-Hans-
Ignorando por completo a Hiro, se acercó a la niña y la obligó a pararse.
-Parece que por fin vienes a Hogwarts, preciosa-
-No me digas así-
La expresión del mayor se ensombreció.
(Esta parte será más bien como T+, léanlo bajo su propio riesgo, sea lo que sea que signifique eso)
-Yo te llamaré como se me dé regalada la gana ¡¿Me escuchaste?!- dijo aprisionándola contra la pared.
De repente, Hiro sintió que la ira lo invadía.
-¡No te atrevas a tocarla…!- gritó, aunque los amigos de Hans (una chica rubia con ojos azules y un chico de aspecto arrogate) lo tomaron por los brazos y le taparon la boca con un pañuelo de tela.
-¡Elsa se enterará de esto!- gritó Anna- ¡Ella hará que te arrepientas!-
-¡Niña idiota!- le ladró Hans mientras le propinaba una bofetada- Elsa y yo estamos en la misma casa, ella no me hará nada-
Y, mientras Hiro se preguntaba quién era Elsa, Hans unió sus labios con los de Anna. Ella gritó e intentó liberarse de él, pero el pelirrojo la tomó de las muñecas con una sola mano y elevó sus brazos por encima de su cabeza para que no pudiera soltarse de su agarre.
Con la mano libre, comenzó a toquetearla. Le acarició el cuello, la cintura, la cadera…
La liberó del beso unos segundos para decir:
-Me deseas. Sé que me deseas- le susurró al oído.
Cuando la volvió a besar, las lágrimas corrían por las mejillas de la joven. Una determinación nueva y desconocida invadió al prodigio de la robótica. Tenía que detenerlos.
Y, preguntándose por qué de repente le preocupaba tanto una persona que acababa de conocer, intentó liberarse del agarre de los amigos del pelirrojo, aunque sin éxito. Solo consiguió que lo golpearan en la cabeza muy fuerte. Unos puntos negros se le aparecieron delante de los ojos y supo que estaba a punto de desmallarse.
Entonces, cuando el pelirrojo pasaba su mano por la parte interior de uno de los muslos de la chica, Hans soltó a Anna. Aunque no por propia voluntad, sino más bien era como si una fuerza lo empujara. Se estrelló de espaldas contra la puerta del compartimiento, la cual se abrió un segundo después para dejarlo caer al pasillo. Sus amigos soltaron a Hiro y "salieron" del compartimiento de la misma manera que Hans. Entonces, la puerta del compartimiento se cerró con seguro.
Durante unos segundos, los dos niños se quedaron mirando la puerta.
"¿Yo hice eso?" pensó Hiro, sorprendido.
Anna se sentó en uno de los asientos y cubrió su rostro con las manos para ahogar un sollozo.
-¿Estás bien?- preguntó Hiro.
"¡ESTÚPIDO ESTÚPIDO ESTÚPIDO ESTÚPIDO!" Se dijo mentalmente.
-S… sí, estoy bien- mintió ella fingiendo una sonrisa.
Guardaron silencio unos segundos.
-Gracias- agregó la pelirroja.
-No fue nada- contestó Hiro pasándose una mano por la nuca- La verdad ni siquiera sabía lo que hacía-
Silencio incómodo.
Más silencio incómodo.
Más de este maldito silencio incómodo que tanto odias (no lo niegues).
-Mmm ¿Te gustan las ranas de chocolate?- peguntó Anna intentando iniciar una conversación.
-Nunca las probé- comentó el pelinegro.
-¡oh!, cierto. Casi se me olvida que vienes de familia Moggle-
Pasaron el resto de la tarde conversando, comiendo y conociéndose entre sí hasta que cayó la noche.
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Hiro despertó con el sonido de un trueno. Miró por la ventana del compartimiento para ver que ya era de noche. Anna seguía dormida, acurrucada en el asiento de adelante. Así, tan tranquila, su rostro en una paz total, tan dulce…
"¡Cállate, maldita voz en mi cabeza!" se dijo Hiro a sí mismo.
Como estos nuevos pensamientos lo aterraban, decidió desviar la vista hacia la ventana.
Fue entonces cuando vio la sombra, corriendo al lado del tren. Era más oscura que la noche y parecía tener forma de caballo, aunque era apenas distinguible y solo pudo verla durante un segundo. Lo único que pudo distinguir cuando esta sombra desapareció fueron sus ojos dorados como el oro, aunque no muy brillantes.
Por un segundo se preguntó si el sueño le estaba haciendo una mala jugada.
Entonces, el tren tuvo que cruzar un cañón, pasando por encima de un puente, dejando la luna visible, sin árboles que la taparan.
Y cinco de estas sombras con forma de corcel pasaron dejando una estela negra translúcida detrás por delante de la luna, cuya luz hizo que sus siluetas sean completamente visibles.
(Igual que en la película de El Origen de los Guardianes, por si tienen dudas)
Esta vez estaba seguro de que no era su imaginación.
-Mmm… ¿Anna?- la llamó Hiro.
-Mmm cinco minutos más…- murmuró entre sueños.
-ATENCIÓN, ESTUDIANTES DE HOGWARTS- dijo una voz femenina. Sonaba poco clara, como si estuvieran hablando por un micrófono- DEBIDO A RAZONES DE SEGURIDAD, SE LES SOLICITA NO ABANDONAR DESUS COMPARTIMIENTOS Y CERRAR LAS VENTANAS Y CORTINAS. NO SE ACEPTAN COMENTARIOS. MUCHAS GRACIAS-
Anna se levantó de un salto.
-¿Qué sucede?- preguntó.
-No sé- contestó Hiro, cerrando las cortinas de la ventana del compartimiento- Una mujer dijo algo sobre cuestiones de seguridad y que hay que quedarse en el compartimiento-
-Escuché todo eso ¿Pero qué sucede?- repitió la joven pelirroja.
Hiro no contestó. Corrió un poco la cortina cerrada para ver hacia afuera, aunque no divisó nada debido a la oscuridad.
Anna se asomó a le ventana con él para ver el poco bosque visible entre la penumbra. Se quedaron así unos minutos, muy cerca uno del otro, hasta que se cansaron de esperar y se sentaron en los asientos, aunque no sin seguir mirando por la cortina entreabierta.
Entonces, una figura oscura apareció. Tenía forma y tamaño de corcel negro, aunque sus ojos eran dorados. La criatura se asomó a la ventana para ver en su interior un segundo y luego se alejó corriendo.
Los jóvenes gritaron y se apartaron de un salto al ver al corcel. Se miraron a los ojos unos segundos y se vieron obligados a sentarse, pues el tren había aumentado su velocidad drásticamente, demasiado como para mantener el equilibrio de pie.
-¿Q…qué fue eso?- tartamudeó Hiro, temeroso.
Anna negó con la cabeza.
-No tengo idea- contestó ella.
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Con el tren al doble de velocidad, llegaron una hora antes de lo propuesto a Hogwarts. Cuando bajaron, un profesor llamó a los estudiantes de primero mientras los otros alumnos de Hogwarts tomaban otro camino y los guió al interior del castillo.
Los llevó por corredores que parecían infinitos hasta un par de grandes puertas de madera.
-¡Atención!- Llamó un tipo bajito con cabello blanco- Antes de ingresar al salón comedor, todos ustedes pasarán por la Ceremonia de Elección. Durante la Ceremonia de Elección, se les asignará una Casa. Las cuatro casas de Hogwarts son Ravenclaw, Hufflepuff, Gryffindor y Slytherin. La Clasificación de las Casas es una ceremonia muy importante porque, mientras estén aquí, su casa será como su Familia en Hogwarts. Tendrán clases con el resto de su casa, dormirán en el dormitorio de su Casa y pasarán su tiempo libre en la Sala Común de su casa- anunció.
Los hizo pasar al Gran Comedor, donde habían cinco mesas (cuatro muy largas con los estudiantes de cada casa y otra al fondo, en un estrado, donde comían los profesores). Los estudiantes de primero se acumularon a pocos metros de la pequeña escalera que llevaba a la mesa de profesores, donde, en frente de esta, el mismo profesor bajito que los había llevado hasta allí, preparaba un taburete y dejó un sombrero viejo sobre este.
Y, para sorpresa de todos los alumnos de primer año, el sombrero comenzó a cantar:
"Cuando Hogwarts comenzaba su andadura
y yo no tenía ni una sola arruga,
los fundadores del colegio creían
que jamás se separarían.
Todos tenían el mismo objetivo,
un solo deseo compartían;
crear el mejor colegio mágico del mundo
y transmitir su saber a sus alumnos.
Decidieron los cuatro amigos
sin pensar que su unión pudiera fracasar.
Porque ¿Dónde podía encontrarse
a dos amigos como Slytherin y Gryffindor?
Sólo a otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw,
a ellos podía compararse.
¿Cómo fue que todo acabó mal?
¿Cómo pudieron arruinarse
tan buenas amistades?
Verán yo estaba allí y puedo contarles
toda la triste y lamentable historia.
Dijo Slytherin
"que tengan pura ascendencia"
Dijo Ravenclaw:
"de probada inteligencia"
Dijo Gryffindor:
"que hayan logrado hazañas"
Dijo Hufflepuff:
"yo trataré a todos por igual"
Cada uno de los cuatros fundadores
acogía a su casa a los que quería.
Slytherin sólo aceptaba
a los magos de sangre limpia
y gran astucia, como él,
mientras Ravenclaw sólo enseñaba
a los de mente muy despierta.
Los más valientes y audaces
tenían como maestro al temerario Gryffindor.
La buena Hufflepuff se quedo con el resto
y todo su saber les trasmitía.
De ese modo las casas y sus fundadores
mantuvieron su firme y sincera amistad.
Y Hogwarts funcionó en armonía
durante largos años de felicidad,
hasta que surgió entre nosotros la discordia,
que de nuestros miedos y errores se nutría.
Las casas que, como, cuatro pilares
habían sostenido nuestra escuela
se pelearon entre ellas
y, divididas, todas querían dominar.
Entonces parecía que el colegio
mucho no podría aguantar,
pues siempre había duelos
y peleas entre amigos.
Hasta que por fin una mañana
el viejo Slytherin partió,
y aunque las peleas cesaron
el colegio muy triste se quedó.
Y nunca que desde los cuatro fundadores
quedaron reducidos a tres
volvieron a estar unidas las casas
como pensaron estarlo siempre.
Y todos los años el sombrero seleccionador se presenta,
y todos saben para qué:
yo los pongo a cada uno en una casa
porque ésa es mi misión,
pero este año iré más lejos
escuche atentamente mi canción :
aunque estoy condenado a separarlos
creo que cometemos un error.
Aunque debo cumplir mi deber
y cada año dividirlos,
sigo pensando que así no lograremos
eliminar el miedo que tenemos.
Yo conozco los peligros, leo las señales,
las lecciones que la historia nos enseña,
y les digo que nuestro Hogwarts está amenazado,
por malignas fuerzas externas
y que si unidos no permanecemos
por dentro nos desmoronaremos.
Ya les he dicho, ya están prevenidos.
Qué comience la selección."
Los estudiantes y profesores aplaudieron la canción del sombrero. El profesor bajito desenrolló un pergamino tan largo que rodó hasta el final de las escaleras y llamaron a los estudiantes en orden alfabético por sus apellidos.
-Arendelle, Anna- llamó.
Hiro vio como Anna, nerviosa, subía las escaleras. Estaba temblando. Se sentó en el taburete y el profesor le colocó el sombrero en la cabeza. Pasaron unos cinco segundos hasta que el Sombrero le asignó la casa.
-¡Gryffindor!-
La joven pelirroja esbozó un gesto de alivio y se fue a sentar a la mesa de Gryffindor, al lado de un chico de tercer año.
Y así, fueron pasando los estudiantes. La mayoría iban a Hufflepuff y a Slytherin. Solo algunos fueron enviados a Ravenclaw y solo un par a Gryffindor.
Hiro esperó, nervioso, a que llegara su turno ¿y si lo enviaban a Slytherin? Tía Cass le explicó que a Slytherin iban los más crueles y arrogantes de todos. A Ravenclaw los más inteligentes, a Hufflepuff los sinceros y leales (aunque por la canción del Sombrero quedó claro que allí iban los que sobraban) y a Gryffindor los nobles y valientes.
Hiro sabía que no era muy sincero, le encantaba mentirles a sus contrincantes en las batallas de robots haciéndoles creer que era un pobre niñito asustado y sin experiencia para ver sus caras de asombro al ver como sus robots quedaban hachos pedazos. No iría a Hufflepuff.
Era inteligente, sin duda. Aunque no por ser curioso, ni amante del estudio, simplemente era inteligente por su alto intelecto. Se preguntó si Ravenclaw era una opción.
También estaba Gryffindor. Él era valiente, sin duda. Ningún chico de su edad jamás iría a las peleas de robots ¿no? Pero no se creía capaz de dar la vida por una causa, o por un desconocido. Aunque sí por su familia. Estuvo a punto de ir a ayudar a Tadashi, o por lo menos a sacarlo del incendio. Pero, lamentablemente, la explosión llegó. Recordarlo solo lo devolvió a ese estado de depresión en el que no podía percibir nada de lo que pasaba a su alrededor. Así que no se dio cuenta de que el profesor estaba llamando a los alumnos cuyos apellidos comenzaban con "H" hasta que dijo si nombre.
-Hamada, Hiro-
Hiro salió de su estado de de aislamiento. Subió la escalera, sintiendo como le sudaban las manos. Estaba asustado. Muy asustado ¿Y si el Sombrero lo mandaba a Slytherin? No se imaginaba estar en la misma casa que el sujeto que intentó abusar de Anna. Se preguntó si ya era así antes de entrar a Hogwarts o si ir a Slytherin lo había convertido en eso.
Definitivamente, Hiro no quería ir a Slytherin.
Subió al estrado y se sentó en el taburete. El profesor le colocó el sombrero en la cabeza. Era tan grande que le tapaba los ojos y las orejas. Y lo que no le llegaba a tapar, le tiraba en cabello hacia abajo y le tapaba lo que quedaba de la cara. Escuchó las risas amortiguadas de los estudiantes y se ruborizó. Cerró los ojos esperando que todo terminara lo antes posible y poder irse a su mesa.
Entonces, un nuevo pensamiento surgió en su mente. ¿Y si no encajaba en ninguna de las casas? ¿Y si se quedaba en el taburete horas y horas hasta que algún profesor que quitara el sombrero y le dijera que claramente se habían equivocado y lo manaban al tren, de vuelta a casa?
Fue entonces cuando escuchó una voz que le susurraba en los oídos.
Difícil… esto es muy difícil… Eres inteligente, no solo por tu alto intelecto, eres curioso e ingenioso. Sabes salir de los problemas con facilidad y eres individualista, como un Ravenclaw. Sin embargo, también eres arrogante, astuto y presumido, como todo un Slytherin. Pero eres valiente, muy valiente. Darías la vida por las personas que te importan, sobre todo si de verdad los amas. Tienes un gran poder, y Gryffindor te ayudaría a canalizarlo para el bien. Slytherin te conduciría al camino de la oscuridad. Podrías estar en tres casas, eso deja todo en tus manos
-¿Qué quieres decir?- preguntó Hiro en voz tan baja que solo el Sombrero lo oyó.
Yo no puedo asignarte una Casa. Jamás podría. Dejo la decisión en tus manos repitió
Hiro meditó un poco lo que le acababa de decir el Sombrero.
-No puedo- contestó al final.
El Sombrero guardó silencio unos segundos
También hay otro factor. Un sentimiento que no conoces, y no lo conocerás hasta dentro de varios años, pero lo sientes, muy dentro de su corazón. Quizás deba tomarlo en cuenta…
-Tómalo en cuenta- susurró Hiro.
Pues entonces te mandaré a…
-¡GRYFFINDOR!-
¡Uff! ¡Terminé! estuve con esto unos quince mil años. El Sombrero es un Rebelde de Divergente! Grande sombrero, yo también pienso que dividirnos, ya sea en Casas o en Facciones no es el mejor sistema. Creo que no tengo nada más que decir, así que mejor pasemos a los Reviews:
Merida Di Angelo: Jaja gracias por leerlo :D
Guest: ¡Por supuesto que voy a incluir a otros personajes! sino el fanfic quedaría muy pobre ¿no? Esta historia se ubicaría varios años después de los libros, cuando Albus Potter es prefecto de Gryffindor.
willyXD: Thanks! :D
mjoi25: Este... igual que como le dije a williXD, gracias :D
Princess AirBlue: Gracias! sobre tu sugerencia con Mandy, me parce interesante. Me ganaste con "su especialidad es el fuego" (el fuego será muy importante más adelante) y los chicos necesitan un mentor o mentora... así que quiero saber más sobre ella, osea ¿es una OC tuya? ¿es un personaje de una película que no vi? ¿es de un juego? ¿un libro? ¿algo? espero tu respuesta por PM
dragonaj: jaja en realidad solo puse eso para ver si esto gustaba
Amy-Chan Hatsune de Hamada: jaja gracias. A mi también me gusta Hiro x Elsa, pero la diferencia de edad y todo... dije nah Hiranna es más tierno :D
Les agradezco a todos los que pusieron esto el Follow o en Favoritos o dejaron un review :D de verdad les agradezco, chicos. Nada hace más feliz a un escritor (o una escritora) que un review :D :D :D :D :D
Siento que se me olvida algo...
nah, no importa.
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No tengo idea de por qué hago esto
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fan-de-caidos-del-mapa fuera! ;D
