Capítulo 2

Quien vive temeroso, nunca será libre…

Yukio se detuvo, observando sus alrededores, consiente de que alguien estaba siguiéndolo.

-Rayos- Se dijo volviéndose apenas a tiempo para evitar el ataque del otro demonio; como pudo el gatillero viro por la tierra incorporándose poco después para apuntar al agresor. La nube de polvo que se creo originalmente comenzó a desvanecerse revelando finalmente la figura de quien sería su rival.

El joven de anteojos no podía creerlo, reconocía esa forma en donde fuese, más después del caos que le creo a su gemelo.

-Amaimon- Susurro. Frente a él se encontraba uno de los monarcas de Gehenna, el famoso rey de la tierra, con su cabello verde y su vestimenta gótica, lo recordaba con toda claridad, y así mismo su fuerza.

-¡Tú!- Exclamo preparando sus armas, las cuales se encontraban cargadas y listas para abrir fuego, sin embargo la pregunta era, ¿Serían de utilidad ante un oponente como ese?, anteriormente nadie había sido capaz de hacerle daño con excepción de Rin.

-No puedo tener miedo, tengo una misión y apenas esta comenzando- Se dijo antes de dirigirse al demonio.

-Deberías haberte marchado- Exclamo llamando la atención del mismo, retrocediendo con lentitud, analizando el escenario en busca de alguna ventaja táctica que pudiese ayudarle hacer la diferencia. Pero estaban en medio del bosque que rodeaba al campus.

-¡Maldición!- Susurro, -Son sus terrenos-

El demonio saco una paleta ignorándolo, la cual lamio con lentitud por un instante antes de mirarlo y sonreír.

-¡Esa reacción!, no podía perder el tiempo, el pistolero abrió fuego mientras corría hacia un costado, notando como el demonio evitaba las balas con facilidad.

-Muy lentas- Se dijo el exorcista, recibiendo un golpe que lo envío al piso con una fuerza descomunal. El polvo acompañado de algunos fragmentos de tierra se elevaron con el impacto creando un espectáculo, de lodo y rocas. Yukio tosió mientras se incorporaba, una suave línea de sangre escapo de su boca dejando a la vista el daño que ese simple movimiento había causado. El golpe habría sido mortal si no fuese medio demonio, pero eso no parecía hacer diferencia ante alguien como el mismo Amaimon.

"Siempre dependiste de tu hermano, no querías admitirlo; pero al final lo necesitabas más que nadie"

-No es divertido- Escucho la voz del enemigo con ese tono lleno de aburrimiento.

-No puedo perder antes de comenzar- Comento Yukio; su enemigo inclino el rostro hacia un costado como si estuviese analizándolo.

-Eso sonó como "Otouto"- Replico poco después, golpeando la tierra; misma que empezó a temblar bajo ellos creando una ola de lodo y gravilla. El gatillero la evito por milímetros, consiente de que si seguía de ese modo no llegaría a nada.

"Rin no va a salvarte y lo sabes; tú debes hacerlo,… tú… quien se tacho de asesino…tú…fracasado…tú…cobarde…tú…"

-¡Suficiente!_ Grito con ira, liberando por primera vez su fuego en carne propia, las llamas azules crecieron, contrastantes con la oscuridad de la noche. El bosque se ilumino envestido de azul, como alguna ve lo hizo con su hermano. A lo lejos los destellos se hicieron evidentes alertando a las autoridades del colegio. Ya no habría marcha atrás, todos sabrían que se había marchado y tratarían de detenerle; sólo era cuestión de tiempo para que pasará.

-¡Si!, el fuego- Comento Amaimon, -No tan impactante como el de Rin, pero igual de hermoso- Aclaro abalanzándose de manera frontal contra su rival.

Yukio levanto la pistola bloqueando el ataque, la garra del demonio de cabellos verdes araño el metal sin alcanzar la carne que la sostenía, los gritos de advertencia de los otros exorcistas comenzaron a escucharse a lo lejos. El tiempo continuaba corriendo.

-Si no te apresuras, no habrá mañana, menos después de que sepan la razón por la que corriste- Se dijo el semi demonio.

Amaimon quien había retrocedido al ver su golpe frustrado viro para arremeter nuevamente contra el enemigo ignorando a los humanos, a él no le importaba si había casualidades; su hermano jamás especifico nada al respecto.

-Tengo que alejarlo, no puede haber más casualidades- Comento el médico/dragón enfocando nuevamente sus armas en contra del rey demonio.

-¡Vamos!- Exclamo antes de disparar por segunda ocasión, el demonio de cabellos verdes bostezo sin interés cuando la bala que pensó inofensiva lo alcanzo en uno de sus hombros. Yukio había disparado concentrando su energía en ese ataque, el fuego azul rodeo el arma, acompañando la bala la cual viajo con una velocidad inaudita impulsada por las mismas llamas. Amaimon no pudo esquivarla, sintiendo como el metal perforaba en su hombro atravesando la carne poco a poco para salir por el otro lado, mientras el impulso lo hacía retroceder.

-¿Qué fue eso?- Se pregunto el gatillero notando la línea que su contrincante había dejado en el piso al haber sido impulsado por el impacto.

El joven semi demonio estaba impresionado, desde que Satán lo había poseído, su vida parecía depender cada vez más de su hermano. Trato de continuar como si nada, suprimiendo lo que podía, actuando con indiferencia hacia las cosas que los hacían diferentes, ocultado esa naturaleza que lo tachaba como traidor. Se apenaba de sus actos, de las vidas que había robado, de las tonterías que hizo al creer que podía resolverlo todo, pero no podía evitarlo; las pesadillas regresaban cada noche robando su sueño, las voces, los recuerdos, los rostros, el terror…todo seguía presente en su memoria, impreso e incapaz de borrarse. No con el peso de tantos sobre él… y su hermano…su hermano lo sabía.

…..

El que teme sufrir, ya sufre el temor.

….

Flashback…

Rin estaba enojado, su mirada azul y carmesí se enfoco en él, quien se limito a desviar el rostro evitándolo por completo.

-No puedo creer que te niegues a intentarlo- Refunfuño el mayor tratando de llamar la atención del más joven.

-No le veo el objetivo a todo esto- Replico Yukio ajustando sus lentes.

-¿De que estas hablando?, ¿Acaso quieres perder el control?, ¿Quieres que todos te teman?, ¿Quieres estar siempre sólo?- Pregunto el "hijo de satán".

-¿Así es como te sientes Ni-San?- Respondió su gemelo enfocándolo.

-No seas tonto, no se trata de cómo me siento, si no de como tú te sientes- Contesto Rin; -Yo ya he superado en parte esa faceta, pero tú…- Exclamo antes de recibir un empujón. El joven de cabello negro se detuvo observándolo con seriedad.

-No quiero recibir nada distinto, no después de lo que hice, ¡¿Cuántas veces tendremos que discutirlo?!- Replico el exorcista exaltado; -¿Acaso su hermano no lo entendía?, Merecía el odio, merecía el temor, era el pago justo por lo que había hecho, por las almas que había condenado.

-Ya se te esta haciendo costumbre estar de jefecito, pero no eres más que un niño jugando a ser un adulto,-Comento Rin poco después; el más chico negó apenado, -Yo, yo lo siento Ni- San- Susurro antes de que el mayor le tomara de muñeca para jalarlo al cuarto de entrenamiento donde Shura estaba esperándolos.

-No me importa lo que pienses cuatro ojos, ese poder no era exclusivo de Satán, ni mío; así que si no quieres convertirte en aquello que todos creen que eres, es momento de comenzar a cambiar- Exclamo.

"No lo entiendes Rin…Yo no puedo hacerlo, no tengo tu fuerza de voluntad, ni tu fe, yo soy un maldito asesino"

Fin del Flashback…

.

Sólo una cosa vuelve imposible un sueño, el miedo a fracasar.

…..

Amaimon se levanto observando la herida, era verdad que no moriría por ello, pero aún así seguía siendo interesante.

Se dispuso a seguir jugando cuando un grito lo detuvo.

-¡Oye alto ahí!- Escucho a su espalda, sin muchas ganas volteo levemente para encontrarse con un grupo de exorcistas, todos listos para atacarle, algunos arias comenzaban sus rezos, mientras otros le apuntaban con armas de fuego similares a las que tenía su rival.

-Patético-Exclamo levantando su mano, a su alrededor el brillo de muchos ojos se hizo evidente entre la maleza, el carmesí resalto entre el verde y negro.

-¡No intentes nada demonio!- Replico uno de los humanos, probablemente el líder de ese pequeño escuadrón.

-Aniki no mencionaba nada sobre ellos- Pensó.

Yukio se percato de la presencia de los exorcistas, sabía que el Rey demonio los masacraría a todos si no hacía algo rápido, por lo que opto por la solución más sencilla, abalanzándose contra el otro demonio tan rápido que las criaturas del bosque no tuvieron oportunidad de detenerlo, sus llamas seguían activas, así como su fuerza sobrenatural.

-¡Atrás!- Comando obteniendo miradas confusas de quienes fueron alguna vez sus compañeros, arremetiendo contra su rival.

Los dos se envolvieron en una lucha de arañados y golpes, dejando a los humanos sin habla, los dos se movían demasiado rápido, creando destrozos a su alrededor obligando a los exorcistas a retroceder para evitar convertirse en parte del campo de batalla.

–Esto es más entretenido- Replico Amaimon arrebatando los lentes del rostro del otro demonio al cual envió al piso de una patada, sosteniéndolo en el suelo con una garra mientras analizaba los anteojos cual niño con juguete nuevo.

-¡Es terrible!, se ve mejor sin esto- Prosiguió ignorando las maldiciones del otro chico , el cual se giro haciendo que su rival perdiera el equilibrio, extendiendo su mano para cachar el objeto, colocándolo nuevamente en su rostro percatándose del gesto de los que les rodeaban.

Miedo, podía leer el miedo en sus miradas, el mismo que le dirigían a Rin cuando trataba de protegerlos. Ahora lo dirigían a él.

-Debemos acabar con los demonios- Escucho una voz entre el grupo, pero fue incapaz de identificar el rostro del incitador.

"Demonios"

Él lo sabía, pero el escucharlo así era doloroso, ¿Por eso nadie había buscado a su hermano?, ¿Por eso nadie lo extrañaba además de sus compañeros de clase y él?.

"Sólo es una herramienta para el Vaticano, todos lo son"

-¿Por qué?, ¿Por qué?- Se pregunto observándolos, a su espalda Amaimon le imito buscando aquello que el otro chico parecía analizar con ese gesto de incredulidad.

Los exorcistas cortaron cartucho .

-¿Por qué nadie quería ayudarlo?, ¡Él sólo quería protegerlos!, ¡Yo quería protegerlos!- Exclamo pero nadie parecía escuchar sus palabras.

-Así son los humanos…TONTOS y TERCOS- Escucho la exclamación del que momentos antes consideró su rival.

-¡Disparen!-Resonó la orden.

….

Mayor es el peligro cuando mayor es el temor.

…..

Las balas comenzaron a caer, él se cubrió con las llamas intentando razonar con ellos, pero nadie quería prestarle atención. Solo veían a un demonio más frente a ellos.

-Sólo quiero verlo de nuevo, sólo quiero ayudarlo- Susurro sintiendo algunos de los dispositivos atravesar su brazo izquierdo.

"Rin siempre dijo que los demonios están aquí por alguna razón, siempre quiso entenderlos antes de reaccionar y yo siempre le reprendí asegurándole que estaba en un error"

…..

Flashback…

-¿Por qué es que disparas antes de conocerlos YUKIO?- Escucho a su hermano, el cual le miraba con un toque de exasperación.

-No te metas Ni-San- Replico su gemelo recargando su arma, el demonio giro para contra atacar cuando Rin se interpuso.

-Espera, ¿Por qué estas aquí?,¿Que es lo que buscas?, ¿Podemos ayudarte?, si es así , ¡Deja de atacar a los demás!- Exclamo deteniendo por completo a la criatura, la cual después de un momento se puso hablar con él, el joven Okumura le miró sin intervenir. Era verdad después de todo, existía una razón por la que ese ser estaba ahí.

-Sólo tu Ni-San-Pensó suspirando, antes de guardar sus armas.

….

El temor y la esperanza nacen juntos

….

Un gran muro de piedra se irguió frente a él deteniendo cualquier ataque de los exorcistas, alto, grueso y largo, tanto que no se alcanzaba a ver el final desde donde se encontraba.

-Me estaban aburriendo- Escucho al otro demonio el cual mordía sus uñas con un gesto de hastío, su mirada sin embargo seguía igual de seria y vacía que siempre.

El joven híbrido no replico, volviéndose para seguir de nuevo hacia las afueras del bosque.

-Buscas la puerta a Gehenna- Confirmo el rey de la tierra con una naturalidad que parecía otro.

-Debo encontrar a mi hermano- Contesto el gemelo.

-Aniki quería que te la mostrará- Aclaro el chico de cabello verdoso pensativo, el gatillero se tensó, pero no hizo nada brusco guardando sus armas para tratar de evitar conflictos, sus llamas se extinguieron poco a poco con la calma que parecía volver al lugar.

–Si entras es posible que no regreses- Suspiro el demonio cruzando sus brazos detrás de la cabeza mientras observaba el cielo, oscuro pero lleno de estrellas, único en Assian.

-Tengo que ir- Repitió el semi humano.

Amaimon no contesto, ni siquiera lo miro, limitándose a caminar entre los árboles de manera despreocupada; Yukio le siguió , no sabía como interpretar sus reacciones, pero estaba decidido a arriesgarse, porque si no lo hacia él, nadie más lo haría.

-Vamos Kuro- Susurro llamando al pequeño gato negro, el cual corrio hacia sus brazos.

-Salvaremos a RIN!- Exclamo el felino demoniaco.

-Lo salvaremos- Confirmo el joven levantándolo.

…..

La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor.

….

Flashback…

-¿Qué estas haciendo?, ¡Detente!- Grito Yukio al ver a su gemelo correr con la espada desenvainada en sus manos, las llamas impresionantes ardían con toda su fuerza, mientras su dueño las invocaba para protegerlos.

La criatura se irguió con altivez lanzando sus propias flamas, conformadas por cromas cálidos carmesí y naranja, compitiendo con la frialdad del azul intentando averiguar quien era el más poderoso.

Sus compañeros retrocedieron al notar la magnitud del ataque, el fuego crecía envolviéndolo todo, consumiendo los alrededores con su furia, hasta extinguir el paraje para convertirlo en cenizas.

Los escudos de los Aria protegieron a los jóvenes exorcistas mientras el más joven de los Okumura trataba de detener a su hermano, sin saber que todo era una trampa diseñada para llevar a Rin a Gehenna.

La tierra comenzó a temblar y la tenebrosa entrada se dibujo nuevamente en el cielo, con las sobras bajos sus pies.

-¡No!, ¡NO!- Repito el más joven acelerando el paso, pero incapaz de ver a través de tal destrucción.

-¡RIN!- Grito desesperado, -RIN-

Fin del flashback

…..

Habían llegado, una larga caverna se diviso entre las rocas.

-¿Una entrada natural?- Pregunto el exorcista para si.

-No hay tal cosa, excepto en momentos especiales, pero tu sangre puede abrir el pasaje sin dificultad- Explico el rey demonio.

-¿Por qué me estas ayudando?- Susurro Yukio inseguro.

-¿Ayudar?, yo sólo quiero saber que tan lejos llegará el juego- Respondió el otro imitando el tono juguetón de Mephisto.

-Claro- Fue la respuesta, antes de que el chico se adentrará en la caverna, sacando una linterna para poder ver el camino, a su lado Kuro camino siguiendo de cerca de su compañero de viaje.

….

No hay quien haya llegado a la cumbre, acompañado por el miedo…

Continuará…