Era hora de llevar a Esme de caza. Me hallaba en el despacho de la casa ya que Esme me había pedido que la dejase sola un rato. Yo accedí de buen grado y me encerré aquí. Sentía sus pasos de un lado a otro de la habitación con nerviosismo, a mi parecer.
Apoyé mi cabeza sobre mis manos mientras dejaba que los minutos pasasen. ¿Realmente se alegraba de verme? ¿Seguro que no me odiaba por lo que le había hecho? Esme había accedido a vivir en mi casa mientras le enseñaba mi dieta.. ¿Qué pasaría después?
No pude ocultar llenarme de tristeza ante el hecho de perderla otra vez. Había pasado 10 años sin ella y habían sido los peores de mi existencia.
De golpe mis pensamientos volaron al escuchar como Esme tocaba a la puerta del despacho. Una delicada sonrisa surgió de mis labios al percivir su efluvio.
-Adelante -dije con el tono más casual que me podía salir en ese momento.
-Dr. Cullen.. vine a decirle que ya estoy lista para ir de caza..
-Por favor, tuteame... Soy Carlisle -sonreí sin apartar mi vista de sus hermosos ojos color carmesí.
-De acuerdo, Carlisle...
Su voz era tan dulce... De un momento a otro podría perder el control de mi ser. Deseaba abrazarla, besar esos labios, acariciar sus mejillas, su cabello... Al parecer ella se dio cuenta de mi mirada porqué la agachó con timidez y empezó a jugar con su cabello. Aparté la mirada de ella, levantándome de la silla.
-Si tú estas lista...yo también -sonreí y me acerqué a la puerta que estaba entre abierta- Tú primero, señorita...
Esme pareció ruborizarse ante mis palabras porqué sin decir nada salió del despacho y se dirijió a la entrada de la casa. Cerré la puerta de mi despacho y cogí las llaves que estaban en un cajón del salón. Miré de reojo a Esme que se mirada en el espejo de la entrada con determinación. Me acerqué a ella hasta situarme a su espalda.
-Realmente te ves hermosa... -sonreí contemplándola también. Su tez fina me llamaba a gritos. Sus labios gritaban que los besase. Cerré los ojos unos segundos para volver a mirarla, pero esta vez, se había girado para contemplarme. La miré a los ojos, perdiendome de nuevo en ellos.
-Gracias Carlisle... eres tan...bueno conmigo...
Y seguidamente, depositó un beso en mi mejilla. Oh, Dios mío, esto había sido increible. Deseaba poder gritarle que la amaba que quería tenerla entre mis brazos toda la eternidad, que era ella la dueña de mi ser, de mi corazón y de mi vida..
-Te doy lo que mereces... -sonreí ocultando mi emoción y nervios a la vez y le abrí de nuevo la puerta para que saliese. Cerré con llave y una vez en la calle le dije que me siguiese.
Salí corriendo a velocidad vampiro hacía el bosque pero sentí que ella no me seguía por lo que me giré algo preocupado. Era cierto, no le había explicado ciertas ventajas de esta nueva vida y alomejor no había sido capaz de seguirme. Me debatí en si volver pero pronto me sorprendió y me toco con su dedo índice en mi hombro.
Su efluvio era único así que supe que era ella. Sonreí y me giré para mirarla.
-Señorito... va a tener que contarme ciertas cosas...
Ella me dedicó una sonrisa. Sí, de poder, me hubiese desmayado en ese mismo instante.
-Lo lamento, se me olvidó contarte ciertas cosas... -sonreí- pero te contaré todo lo que quieras saber en cuanto hayamos cazado
-Me parece una estupenda idea -sonrió con esa hermosa sonrisa suya.
-Muy bien... cierra los ojos y concéntrate... sentirás rápidamente el flujo sanguíneo de la sangre...
Ella obedeció y cerró los ojos. Parecía muy concentrada en la tarea. Parecía un angel deseando aprender las costumbres. Posé mis manos con delicadeza sobre sus hombros para darle confianza. Yo ya sabía que cerca del rio había un grupo de venados pero esperé a ver si ella era capaz de localizarlos al igual que yo había hecho.
-En el rio... -susurró. No me dio tiempo a reaccionar cuando Esme ya había desaparecido de mi vista. ¿Iría a por los venados? Estaba claro que no había humanos cerca porqué ni yo mismo percivía la olor. Seguí su efluvio que efectivamente llegaba hasta el rio. Cuando llegué habían varios cuerpos muertos y Esme estaba acabando con otro. Sonreí apoyándome en un árbol, contemplando con felicidad lo que mi amada estaba haciendo.
-¿Qué tal lo hago? -me preguntó con una voz inocente. Sus ropas estaban manchadas de sangre y bastante rotas a causa del forcejeo de los animales contra mi Esme.
Tal y como estaba ahora, estaba tan provocativa... Estaba empezando a sentir un pequeño problema entre mi entre-pierna y suspiré cerrando mis ojos e intentando controlarme.
-Lo has hecho de maravilla, Esme -sonreí una vez conseguí que estuviese todo bien por ahí abajo evitando pensar en su aspecto.
Ella se acerco a mí hasta posicionarse en frente con una cálida sonrisa.
-¿Es normal acabar tan... manchada? -dijo frunciendo el ceño mientras se mirada su aspeco.
Solté una ligera carcajada viendo la cara que pone ante su aspecto. Ella elevó la mirada y me fulminó con ella. Entonces se giró dándome la espalda y cruzándose de brazos. Era tan adorable...
-Disculpa mi falta de respeto, Esme.. no era mi intención reirme de tu aspecto.. solo que te veías tan graciosa... -y de ese modo, la abracé por la cintura y la pegué a mí. Cogí un poco de aire para que su efluvio entrase en m y así poder sentirlo y recordarlo a todo momento.
Me sorprendió que ella empezase a acariciar mis manos situadas en su vientre y aún sonreí más ampliamente.
-Está usted perdonado...señorito
Me encantaba cuando me hablaba de ese modo. Era como estar flotando en una nuve. Una de mis manos se desplazó suavemente hasta el pelo que le cubría el cuello y se lo situé detrás de su oreja, dejando al descubierto su frio y suave cuello que era tan tentador para mí. No pude contenerme y lo besé con suavidad, notando como ella se estremecía y cerraba ojos y boca evitando soltar un jadeo. Apretó mi mano que seguía situada en su cintura mientras yo no podía parar de besarle su hermoso cuello.
-Carlisle... -dijo a su vez que soltaba un jadeo.
Dejé de besar su cuello y me separé de ella con suavidad. ¿Qué había hecho? No quería presionarla ni hacerle daño. Tenía que controlar mejor mis impulsos si no queria que mi peor pesadilla se cumpliese.
-Disculpa mi atrevimiento... no debí... -Entonces ella se giro y con suavidad me acorraló contra el árbol, situando cada mano a un lado de mi cabeza. No entendía que estaba haciendo, pero me gustaba.
Ella se acercó despacio a mis labios y solo los rozó para después depositar un beso en mi mejilla y apartarse un tanto ruborizada. Se separó unos pasos de mí mientras yo recobraba el aliento, por así llamarlo.
-Yo...
-No, no digas nada... Lo comprendo... -la interrumpí- Volvamos a casa, está amaneciendo...
Ella solo asintió con la cabeza y seguidamente, salí corriendo hacía casa a velocidad vampiro. Sabía que ella me estaba siguiendo así que no me paré a mirar atrás. Entré en casa y le dejé la puerta abierta mientras yo volvía a mi despacho y me encerraba. ¿Qué había hecho? ¿Por qué me había dejado llevar? Era un idiota por pensar que ella podría corresponderme, aunque había otra duda, ¿Por qué había rozado nuestros labios y después se arrepintió? No quería seguir pensando en eso, tenía que distraerme como fuese. Realmente ahora estaba volviendo a sufrir. Me quedé mirando un punto fijo de la sala mientras iba dejando pasar las imagenes de lo vivido hacía tan solo unos minutos.
La hostoria sigue. ¿Qué pasará con esta pareja? ;) En unos días, lo sabreis! Gracias por leerme! Me hace muy feliz!
