Disclaimer: Sakura Card Captor no me pertenece es propiedad de Clamp

Querida Sakura:

Parece mentira que haya pasado tanto tiempo ya desde la ultima vez que te vi, ahora me miro en el espejo y me parece estar viendo a un extraño, y me pregunto "¿Dónde quedo el niño que era apenas ayer?"

Aun me parece que fue ayer cuando mi madre me informo que partiría a Japón para recuperar las cartas Clow para mi clan.

¿Recuerdas cuando nos conocimos? Debo de admitir que no fui la persona más amable de todas contigo.

Al principio te despreciaba, no entendía como alguien como tu, una simple niñita sin ningún entrenamiento o conocimiento de la magia había sido elegida para ser la nueva maestra de las cartas cuando yo que había pasado mi vida entrenando hasta el cansancio, que sabia todo lo que había que saber respecto a las cartas me quedaba sin nada.

Para mi eras simplemente la niña que había tomado lo que por derecho era mio y de mi familia, una simple y completa impostora.

Pero el tiempo pasó y aun sin desearlo me vi en la obligación de acercarme a ti y mientras más me acercaba mas difícil me era alejarme, pero no podía evitarlo, no cuando tu presencia me era tan familiar y tan agradable que me confundía.

Eras tan diferente a todo lo que conocía, tan alegre, tan amable, tan llena de vida que me desconcertabas.

No importaba cuanto intentaba parecer indiferente en cuanto a ti siempre terminaba hallándome a mi mismo viendo en tu dirección.

Eras capaz de generar en mí, sentimientos que creía que me eran imposibles sentir; la ternura, la compasión, el deseo de ayudar a los demás eran apenas unos de ellos.

Yo existía para ser un Li, un digno heredero de mi legado y para eso debía ser el mejor, el más fuerte, el más inteligente, el más poderoso, el primero, no conocía nada más.

Yo era un niño con la mente de un adulto.

Pero contigo todo eso no tenía ningún valor, para ti mi nombre y el de mi familia no significaban nada, ni mi posición en esta, tú me juzgabas por lo que era en realidad y no por lo que todos creían.

Fuiste la única que se tomo el tiempo de conocerme, de hacerme reír, de notar lo que pasaba en mi interior, animarme cuando estuve triste, apoyándome cuando lo necesite.

Pero el tiempo paso y al quedar selladas las cartas ya no había nada que justificara mi permanencia en Japón.

Mentiría si te dijera que no me sentí algo mal al perder en el juicio final, había fallado en mi misión de obtener las cartas y eso era inaceptable.

Pero cuando te vi sonreír, cuando te abalanzaste a mis brazos riendo y celebrando me di cuenta de que así debía ser, que esto era lo mejor, tu le darías a las cartas algo que yo no podía darles…amor puro e incondicional.

Me había resignado ha marcharme, todo iba según lo planeado has que llego "EL".

Con su tonta y molesta sonrisita y ese tonito de "se algo que tu no" grrrrr, en realidad era molesto.

Desde el momento en que llego supe que seria un problema, la manera en que te miro por primera vez, la forma que se dirigió a ti, esa maldita manera en que pronunciaba ese "Sakura-san" de solo recordarlo me hierve la sangre, es que ¡Quien se creía para hablarte así¡

Claro, en aquel entonces no entendía la razón por la que me molestaba tanto su cercanía a ti y es posible que me hubiese tomado un poco más de tiempo saberlo si no hubiese tenido un poco de ayuda.

Cuando los extraños incidentes comenzaron me sentí preocupado preocupación que creció cuando nos dimos cuenta de que tu magia no funcionaba pero también sentí alivio, al fin tenía una razón para permanecer un poco más de tiempo a tu lado.

Fueron muchos los problemas que tuvimos en aquel entonces, aunque algunos trajeron cosas buenas como el que nos pudiéramos unir más, hasta pude comenzar a llamarte por tu nombre "Sakura" nunca un nombre sonó tan hermoso, claro nunca olvidaría el susto de muerte que me lleve al verte caer al vacío.

Pero lo superamos, juntos y al fin llego la última pelea, aunque siempre sospeche de "él" nunca me imaginé que sería algo como eso, la impotencia al no poder ayudarte, al no serlo suficientemente fuerte, pero estaba resuelto a apoyarte sin importar nada. Lo arriesgaste todo y distes todo de ti misma como siempre peleando y ganando como sabía que lo harías.

Pero una vez más me había quedado sin una razón para quedarme y al fin sucedió lo inevitable debía marcharme.

El pensamiento me atormentaba, no quería marcharme y dejarte a ti y a todo lo que había obtenido en ese lugar pero aún más no quería irme sin decirte lo mucho que significabas para mí así que tome la decisión, te lo diría.

"Estoy enamorado de ti" fueron mis palabras, aquellas que había querido decirte sin tener el valor suficiente para hacerlo, pero ya no había marcha atrás y no me arrepentía sin importar tu respuesta. No dijiste nada y no esperaba que lo hicieras pero aun así dolió.

Los días pasaron y el momento de marcharme llego, y mientras me preparaba subir al autobús que me llevaría al aeropuerto no podía evitar pensar en que no te había podido ver una vez más antes de partir, me encontraba perdido en mis pensamientos hasta que oí tu voz llamándome.

Estabas ahí, en realidad habías venido y llevabas en tus manos dos osos de peluche, uno de ellos el que te di, me distes el otro sellando esa declaración silenciosa con la promesa de volver a vernos.

Pero el tiempo ha pasado y yo he cambiado como tú seguramente lo has hecho, pero nuestro pasado junto nunca desaparecerá.

Por eso quiero que sepas el tiempo que pase a tu lado fue el mejor de mi vida y que mis mejores recuerdos siempre serán aquellos en que tu estas a mi lado y eso nunca cambiara.

Con cuidado cierra su computador, había puesto todos sus sentimientos en esa carta, una carta que jamás sería enviada pues a decir verdad ya que no era necesario, ya no más. Mira el cielo con nostalgia, tan azul, tan claro y pacifico; así se sentía el, en paz.

Las cosas habían cambiado mucho en ese tiempo ya no era un niño que no entendía sus sentimientos, ni aquel que soñaba con aquel primer amor con quien había jurado reencontrarse, sí algunas cosas habían cambiado…

-Disculpe joven, pero ya vamos a aterrizar y debe abrocharse el cinturón-dijo la sobrecargo.

-Claro- guardo su portátil para abrocharse el cinturón, vio su reloj, justo a tiempo después de todo no queria llegar tarde a su primer dia de clases- Sakura…

Si, algunas cosas cambian pero otras no lo hacen.

Como siempre comentario, críticas, quejas recibidos sean todos

Se despide de ustedes

Hana.