Descargo de responsabilidad - Victorious y sus personajes no me pertenecen
Pretending
But I hold on I stay strong
Wondering if we still belong
Will we ever say the words we're feeling
Deep down underneath it
Tear down all the walls
Will we ever have a happy ending
Or will we forever only be pretending
We will always be pretending
Una imagen fría y borrosa fue lo primero que comencé a vislumbrar. A mis ojos les costaban trabajo enfocar lo que tenía en frente, hasta que finalmente lo vi. No lo entendía, solo mantenía mi vista en ese frio cristal. Frio, porque el enorme ventanal dejaba ver una imagen gris, mientras gotas corrían juntándose con otras en el, no tan empañado, vidrio.
"Mañana fresca, de llovizna molesta" Pensé mientras mi vista seguía contemplando todo el frio que esa imagen trasmitía. Podía sentir a mi cuerpo pidiendo, con pesar, que me cobijara aun mas entre las mantas. Me removí un poco entre estas, abrazando la frazada a mis pechos. Mi piel se regocijo con el calor que ahora disfrutaba hasta los hombros. Me dispuse a retomar el sueño.
Mis ojos se abrieron con lentitud nuevamente, encontrándose con el ya contemplado, escenario, solo que esta vez mi mente comenzó a dar señales que algo no estaba del todo bien.
No tengo ropa puesta ¿Por qué? Estas no son mis sabanas, ni mi cama ¿Por qué? Este definitivamente no es mi departamento ¿Por qué?
"Al parecer alguien estaba muy ansiosa"
Dentro de mi cabeza, una voz resonó con esa frase y la imagen de unos labios, dibujando una sonrisa picara, la acompañó.
Cerré los ojos, cansada de nuevo y pude sentir todo mi cuerpo, tan adormecido y relajado, que por unos momentos creí que había dormidos semanas enteras. Me gire sobre la cama, y fue cuando me entere que estaba completamente sola. Mis pulmones se llenaron de aire y esa fue la señal de que finalmente estaba lista para despertarme por completo.
Me enderece un poco apoyando uno de mis codos y con mi mano acomode mis cabellos por detrás.
"Y dime, ¿cómo pasaste los últimos días?"
Nuevamente esa voz picara, solo que esta vez la sensación de ser jalada de los cabellos mientras dos penetrantes ojos marrones se clavaban en los míos.
-Ok, suficiente- susurre recriminándome. No quería pensar en lo que hice anoche, menos aun, con quien lo hice. Solo… ya esta, ya paso. Ahora lo que siento es frio, quiero mi ropa de vuelta.
Me siento en la cama y las sabanas caen dejando al descubierto mis pechos, estos reciben el frio de la habitación. Se me eriza toda la piel, suplicando a que vuelva a la protección que las mantas me ofrecían.
Le doy un leve vistazo al cuarto mientras, aun sentada, tomo las frazadas nuevamente y me cubro con ellas como puedo.
Es la misma habitación de anoche ¡vaya razonamiento! Solo que todo se ve más gris, producto de la luz que sale del ventanal. Amo ese tipo de mañanas, son especiales para dormir. Grises, nubladas, lluviosas, frescas… algunos las encontrarían hasta inspiradoras. Sigo inspeccionando hasta que me doy con la mayor sorpresa de todas.
No estoy sola.
Sentada en el suelo, en una esquina de la habitación, justo a la par del gran ventanal, pero sin tocar este, puedo ver a la estrellita mimada del pop apoyando su espalda en la pared. Sus piernas desnudas hacia adelante, sus brazos caídos a cada lado de su cuerpo, completamente relajados. El mismo suéter lila holgado, que sigue dejando ver sus hombros, acompaña a su dueña, quien parece dormida con la cabeza un poco ladeada hacia un costado.
¿Qué demonios hace allí? ¿Por qué no está en la cama? ¿Por qué está sentada en el suelo de su propio apartamento?
Varias preguntas se agolpan en mi cabeza, pero al final es solo una la que permanece.
¿Acaso yo no deje que se acostara a la par mía luego de todo lo que hicimos?
Si, lo sé, dije que no quería pensar en lo que sucedió anoche, pero el misterio que se me presentaba ahora es más llamativo. En un principio me cuesta recordarlo, y algunas imágenes algo molestas llegan a mi mente… bueno, molestas no es el término correcto… ¿vergonzosas quizás? ¿Comprometedoras quizás? ¿Intimas quizás? Pues, la verdad es que me importa poco… así que diremos que son molestas y ya.
Finalmente puedo recordar haber caído en la cama, exhausta… y ella a la par mía. Ambas respirando aceleradamente. No… no nos dijimos nada, ni siquiera la mire luego de eso. Solo le di la espalda, y a los pocos minutos el sueño vino por mí… como no había venido en semanas.
Volví mi concentración en mi compañera de noche. Su rostro parecía tan… "apacible" y su cuerpo tan relajado. No, no tengo idea de porque está en el suelo.
Un ligero escalofríos me recuerda que sigo desnuda. Aparto la vista de ese moreno rostro y me concentro en buscar mi ropa. Solo tuve que hacerme a un costado para encontrar mi ropa interior y la camisa que llevaba. Sentándome lentamente y sin hacer ruido me visto con eso, sin prender los botones de la blanca camisa. Bien, siguiente problema, el pantalón no está por ningún lado. Ni siquiera puedo recordar que llevaba en la parte baja. ¿Era acaso un jean? ¿De qué color era?
Sigo buscando con la vista, sin éxito. Hasta que mi vista vuelve a caer en la dueña del lugar, sin poder evitar que nuevas preguntas surjan. Las más interesantes de ellas parece estar referida a su estado.
¿Tendrá frio? ¿Estará incomoda? ¿No le dolerá el cuerpo en esa posición? ¿Cuándo tiempo ha estado así ?
¿Debería despertarla?
No… no debería. Es más, no sé porque aun sigo aquí. No soy el tipo de personas que tienen una aventura de una sola noche, así que de repente me siento algo confundida ¿Qué se supone que sigue ahora? Marcharme ¿no es así? Levantar mis cosas e irme… como si nada hubiera pasado. Y lo que paso, ya paso… era lo que ambas queríamos, no lo dijimos pero estaba intrínseco. Y ya obtuvimos lo que buscamos. Si, marcharme era lo que seguía.
No lo puedo evitar. Esa es la verdad, resistirme se me estaba haciendo estúpido. Cada vez que recorro la habitación en busca de mis cosas termino viéndola. Es que, bueno, de las pocas cosas que puede ofrecer de interesante un hotel como ese, que aunque sea lujoso, es solo de paso, una hermosa chica, sentada en el suelo, es… algo llamativo.
Me siento culpable de verla tanto, incomoda de observarla tan atentamente, perseguida de analizarla. Como un astuto ladrón examinando una valiosa gema días antes de llevar a cabo su acto… si, así… inclusive con lo excitante del asunto.
No sé si es por la débil luz que recibo de afuera y por las sombras de las gotas, pero podría jurar que sus labios se movieron. Me mantengo atenta a su rostro otros momentos y soy invadida por la misma sensación, aunque aun no estoy segura. No es hasta que leve susurro sale de sus labios que me convenzo.
Sin embargo, no puede oír lo que dijo, y nuevamente la quietud toma su rostro. Desde el lugar donde me encuentro solo puedo contemplar que sus labios están levemente separados. Difícil adivinar si sigue susurrando.
Envuelta nuevamente por el misterio, me pongo de pie. Puedo sentir el tapiz que cubre todo el suelo bajo mis plantas, y aun así el frio me invade. Una de mis preguntas casi está resuelta. Le hace frio, seguro se está congelando.
Me acerco a ella, lenta pero sin pausa. Ya solo estoy a un paso enfrente cuando vuelvo a notar que sus labios se mueven. Sin pensarlo mucho me pongo de cuclillas a la expectativa del siguiente… pero nada sucede. Mis piernas comienzan a doler en esta posición así que bajando hacia adelante, me arrodillo.
Suspiro con pesar, desilusionada al saber que quizás nunca podre entender lo que decía, aparentemente, en sueños.
Ya más cerca, es cuando noto el colgante que trae. Una estrella de plata. El dije brilla mucho, aun en lo opaco de la habitación. Toda mi concentración se centra en su brillo, siento mi cuerpo ligeramente tambaleante, y mi mirada sube por su cuello.
"Ohhhhh justo ahí…"
El recordar su voz cuando besaba esa tersa piel, me manda un ligero escalofrió que recorre toda mi espalda. De repente me siento más despierta, pero aun así absorta al rostro que ahora estoy observando.
Es hermosa, no puedo evitar pensarlo. Sus parpados están totalmente cerrados y relajados. Sus pestañas igual de apacibles. Me encanta su tez, su moreno color que a veces grita que lo adornen con oro. Sus mejillas, por Dios, recuerdo tanto esas mejillas y lo tentadoras que se vuelven cuando sonríe, son tan bonitas. Su cabello es un desastre, tengo la culpa de eso… totalmente mi culpa, pero no llego a sentirme mal… en absoluto.
Y sus labios… tienen unos labios curiosos, finos a comparación de los míos. Su sonrisa en unos de sus mejores atributos, pero ahora esa sonrisa no está. Solo sus labios, que se parten apenas un poco, mientras que con su respiración puedo notar como su pecho sube y baja tranquilamente.
No es hasta que su aliento a mentol llega a golpear mi rostro que soy consciente de lo mucho que me he acercado. Sin embargo siento como si un abismo estuviera justo detrás de mí y no quiero caer.
Mis ojos no pueden despejarse de esos labios, puedo ver aún rastro del gloss rosa que llevaba anoche, un labial sin lugar a duda más disimulado del que suele usar.
Mi mano se dirige a su rostro y con mi índice acaricio apenas la comisura de su boca, es tan interesante de repente, como esa parte de su piel cambia de tono a un color mas rosado. El tacto solo empeora mi embobamiento, es tan suave y se siente frio. Termino delineando sus labios y finalmente acariciando su mejilla con mi pulgar. Nada sucede, ni un mínimo cambio en sus leves movimientos de respiración.
Noto como mi lengua se pone algo inquieta, pasando saliva con pesadez. Su aliento mezclándose con el mío justo debajo de mi nariz es lo único cálido que puedo sentir rodeada del frio que envuelve la habitación.
Mis labios rozan los suyos y toda mi cabeza queda en blanco mientras me alejo unos centímetros solo para ser invadida de un solo deseo.
Quiero más.
Con cuidado y con lentitud vuelvo a acercar mis labios, solo que esta vez los pegos a los suyos por más tiempo, cierro los ojos, y como lo pensé, como lo esperaba, son tan suaves. La satisfacción de estar haciendo lo que deseaba sin pensar en las consecuencias no me dura mucho. Soy consciente, de repente, que estoy robando un beso… a alguien dormido. Me alejo con la misma lentitud con la que me acerque. Todo sigue igual, no se ha movido, aquí no paso nada.
Me pongo de pie mientras apretó mis labios, la sensación sigue ahí, pero no voy a permitir que me vuelva a nublar.
Retomo mi búsqueda, esta vez lo encuentro. Debajo de la cama, y dejándose ver están mis pantalones, jean oscuros, ahora los recuerdos.
No me lleva nada ponérmelos. En una mesa de cama, encuentro mis llaves y mis gafas. Las tomo con tanta mala suerte que mis llaves caen al suelo haciendo ruido, no demasiado, pero para la quietud del lugar es suficiente como para que piense que rompí un plato muy grande.
Me agacho para recogerlas, reincorporándome, aun dando la espalda a la única persona conmigo en habitación.
-¿Ya te vas?- El sonido de su voz es lo que estaba esperando para asegurarme que en efecto, había hecho el ruido suficiente.
Me giro y puedo ver cómo ha cambiado de postura. Ahora abraza sus rodillas mientras me mira con la cabeza erguida. Una de sus manos intenta acomodar sus cabellos hacia atrás.
-Sí, ya me voy- contesto en un tono neutro sin dedicarle más importancia.
Me dirijo al borde de la cama, sentándome y colocando mis botas, de reojo puedo ver que ahora ya no me mira, sino que mira por el ventanal. Su mirada no es alegre ni altanera como la de anoche, es diferente… ¿Melancólica? ¿Nostálgica? ¿Triste?
No lo sé, pero de repente no es el frio de la habitación lo que me hace sentir gélida… es ese cuadro, que por alguna razón siento que está siendo marcado en mi memoria como algo que debo tener en cuenta, como si estuviera apreciando algo importante.
Todo ese "momento" muere al verla suspirar, para luego ver como una sonrisa se forma en su rostro, ahora gira hacia mí.
-Lo de anoche… fue divertido- me dice mientras puedo sentir su mirada analizándome. Sé que hay algo mas en esa frase, sé que no es solo un decir por tener algo que decir. Se lo que implica.
-Lo fue- Contesto rotunda. Porque es lo que fue y solamente lo que fue. Y solo fue diversión. Ella lo sabe, yo lo sé y nos lo acabamos de confirmar.
Me pongo de pie y comienzo a prender los botones de mi camisa. No la veo pero sé que también se paró y se acerca. Mis ojos aun están en mis dedos cuando entran en escenas los suyos, delgados y morenos tocando mis botones. Le cedo el trabajo, dejando caer mis brazos, y girando mi mirada hacia un costado. Ya tuve ese rostro muy cerca del mío, ya sé que efectos produce.
-Deberíamos repetirlo en otra ocasión- Habla en un tono seductor mientras prende los botones que faltan y me acomoda el cuello de la camisa.
No puedo evitar largar una leve risa de autosuficiencia, como si me acabaran de contar un chiste de salón. Vuelvo para ver sus ojos y con altanería dejo ver que no estoy interesada. El tono que acaba de usar, la mirada que me está dando, la sonrisa creída que ahora porta, inclusive la forma de pararse frente mío, solo hace que mi cabeza recuerde a gritos algo muy importante.
Está actuando.
Ella es también una actriz, no solo cantante, no solo una estrellita mimada, no solo la portada de la revista de los chimentos, no solo un revolcón de noche con una chica fácilmente engañable… no, yo tengo en frente a una actriz. Una que en estos momentos me quiere tener bajo sus encantos, y podrá ser muy linda, muy sexy, muy provocativa y muy tentadora… pero yo no voy a olvidar quien soy.
Mantengo mi sonrisa burlona, enarcando una ceja, expectante al siguiente movimiento, que sea cual sea, no me va a mover un solo cabello.
Acerca su rostro al mío, y sé lo que sigue, por más que tarde, por más que quiera generar tensión, por más que intente tentarme. No lo va a lograr.
Mis ojos quedan abiertos, observando sus parpados cerrados cuando nuestros labios se juntan. No siento nada.
Se aleja de mí abriendo los ojos, pero no parece sorprendida ante mi fría reacción.
-¿Sabes? Es de mala educación mantener los ojos abiertos cuando te besan- Me susurra aun teniéndola cerca. Su mano pasan de la camisa de mi cuello a mi nuca, sus fríos dedos hacen que escarmiente ante la sensación, puedo sentir sus uñas clavándose suavemente en mi piel.
Veo en sus ojos un brillo diferente, me pierdo en ellos y en la sensación de mi nuca, olvidándome de la postura que tome previamente. Su mirada se muestra triunfante, como si lo supiera. Acerca con determinación nuevamente su cara y me besa, haciendo presión con su mano, evitando que escape. Cierro los ojos y embozo una sonrisa. Tanta seguridad creyendo que lleva la rienda de esto me causa gracia.
-Mejor- me dice al alejarse sus labios de los míos, pero aun siento su cuerpo muy cerca. Esta helada.
-Debo irme- le aseguro.
-Debes irte- concuerda.
Pero ninguna de las dos se mueve.
No quiero irme Es la verdad, es estúpido engañarme creyendo lo contrario. Pero ahí una realidad, y esa es… que yo no estoy dispuesta a decir que quiero quedarme… y estoy convencida que ella no me va a pedir que me quede.
Sus manos se deslizan por mi cuello, abandonándolo finalmente. Su mirada se desvía al suelo y luego hacia un costado, donde está la puerta de entrada… de salida en mi caso.
Paso a la par de ella y tomo mi abrigo, mi última pertenencia. Ya nada ahí por quedarme. Emprendo mi retirada, cuando es su voz la que me detiene nuevamente.
-En unos días viajare a Paris.
Detengo mis pasos, perpleja. ¿A que vino eso?
Me giro para mirarla con curiosidad. Espero una respuesta más completa pero no dice nada.
-¿De gira?- Pregunto.
-No, un evento de moda.
-Que lo disfrutes- al cabo de unos momentos me doy cuenta que es inútil esperar alguna acotación mas sobre el comentario.
Mi mano mueve el picaporte de la puerta y esta se abre sin oponer algún tipo resistencia.
-Deberías echar llave a las puertas- le recomiendo, recordando lo fácil que me fue llegar a ella. La escucho reír por lo bajo.
-¿Tú crees?
No contesto, aunque su pregunta me deja pensando. Atravieso el portal y cierro la puerta detrás de mí con seguridad. Unos segundo para terminarme de convencer que de verdad debo irme, y mis paso obedecen a mi razón.
…
Se está mejor así. Aunque algo desilusionada… de mi misma en realidad. No pensé que era el tipo de persona que se dejaba perturbar por tener deseos de los instintos más bajos. Pero todo en mi vida volvió a la normalidad después de esa noche. Ya no era una pesadilla como semanas atrás. Estaba más tranquila, mas enfocada, mejor. Ya estaba bien. Así que solo podía concluir que lo que "necesitaba" era sacarme las ganas, y nada más que eso.
-Hubo un pequeño cambio en el calendario- Escuche que me decía Kevin a mi lado, mientras el chofer nos conducía a una conferencia, supuestamente la ultima esa semana.
Suspire con fastidio, detestaba los cambios, maldita empresa impredecible movidas por las masas de billetes del mejor postor. No tenía ganas de discutir. Todavía había personas arriba de mi, personas que sabían más que yo, aun. Y estaba convencida que si hicieron el cambio, y recién me están avisando, porque no me están pidiendo permiso, me están notificando, es por algo. Es lo que conviene.
-¿Qué tipo de cambio?- pregunte sin ánimos.
-Cancelaron la presentación en New York, se hará tiempo después… Hay dos lugares que pagaron más por tener la novedad. Pusieron a tu disposición a donde quieres que sea el siguiente destino- me contesto mi manager, una de las mujeres que, como dije antes, "Sabe"
-Increíble… bien, dime cuales…- dije poniendo más atención. Ya me veía tomando una siesta en algún avión.
-Londres- contestó mientras veía su computadora y chequeaba los números- o París.
¿Qué se supone que haga? Eche mi cabeza hacia atrás dejándola caer sobre el respaldo del asiento y mirando el techo del carro. Sonreí con gracia, inclusive deje escapar unas risas. Ya no se qué pensar ¿será el destino o será el azar?
-¿Qué es tan gracioso?- escucho que me pregunta Kevin, niego con la cabeza pero creo que no hay nada que pueda borrar mi sonrisa. Dejo escapar todo el aire resignándome y aun riendo un poco, contesto.
-Creo que ya tenemos destino.
Nota del autor
Pretending es la canción que le da titulo a este capítulo y es original de Glee cantada por Lea Michele y Cory Monteith. Es una canción que habla de cómo dos personas se esfuerzan por no mostrar lo que sienten por motivos que nunca llegarían a ser lo suficiente fuertes que sus emociones, pero como ninguno está dispuesto a dar el paso, entonces nunca pasara algo, y seguirán pretendiendo que no pasa nada.
¿Seguir o no seguir este fic? Ese es el dilema.
De momento el fic sigue como completo, esto es como la parte que narra lo que paso luego de esa noche… es un fic raro... si se alarga lo seguirá siendo XD
Si les gusto, comenten, díganme con sus review que les pareció y si tienen esperanza que lo continúe.
Yo de momento ahora, me concentrare en terminar otro Fic, el primer de ellos de hecho… y después me quería concentrar solo en mi Cori XD pero parece que tengo más proyectos en mi cabeza de los que estoy dispuesta a admitir.
Veremos qué pasa.
Los leo, me leen, nos leemos pronto ;)
