Antes que nada, ya sé que esto aparece como segundo capítulo, pero es en realidad el tercero. El dos está junto con el uno (todo por una mal lograda actualización…). Así que si no haz leído el dos, atrás!
Ahora: Sirius, Remus y Co. no son míos, son de JK Rowling (¿hay alguien que no lo sepa?), y esto es yaoi.
Para Hally
Capítulo tres
Leonardo Da Vinci guió a Sirius a través de grandes corredores, hasta llegar a una gran sala, iluminada por unos ventanales situados en uno de los muros, cuyo único ornamento eran las bóvedas de piedra esculpidas.
La sala estaba ocupada por seis grandes bloques de mármol de contornos más o menos vagos, divididos en dos grupos a cada lado de la habitación, al fondo de la cuál había una gran puerta de madera. Cada bloque era trabajado por un par de jóvenes, todos en cortas túnicas blancas, con cincel y martillo en mano.
Cuándo Da Vinci cerró la puerta tras de ellos de un golpe, Sirius vio cómo uno de los escultores que trabajaba en el bloque del fondo se tambaleó sobre su escalera y cayó al suelo. Los otros jóvenes suspendieron sus martilleos por un momento mientras reían.
-Vamos, calma, por favor, esto no es gracioso-dijo Da Vinci que se dirigió hacia el joven en el piso, seguido por Sirius -¿Te hiciste daño, Peter?
El chico regordete se levantó con dificultad y balbuceó algo parecido a "Nonadagraciasmaestro" antes de subir de nuevo su escalera. Su compañero, un chico de cabello negro y grasiento le dirigió una mirada negra de reproche.
-Estos son mis aprendices, trabajan en unas estatuas para una fuente en Roma-le dijo Da Vinci a Sirius -Son todos muy buenos, pero no se comparan con Remus. Es mi más joven aprendiz, y sin embargo no he visto a nadie con tanto talento para la escultura. Ven…-la voz del genio se convirtió en un murmullo-él trabaja en la loba madre, no hagas ruido.
Se dirigieron a un séptimo bloque situado en una esquina, que Sirius no había notado aún. Sin embargo, no había ningún escultor allí.
-¿DÓNDE ESTÁ REMUS?-Da Vinci parecía enojado.
El chico regordete se volvió a caer de lo alto de su escalera.
-Ehm… Maestro- el compañero del caído dejó su cincel y se dirigió al anciano-Remus salió hace diez minutos, en dirección al jardín.
-Gracias Severus- dijo Da Vinci aparentemente más calmado. Suspiró- dile que pase a mi taller cuándo regrese. –Dirigiéndose a Sirius- Si es tan amable en acompañarme…
Se dirigió a la puerta del fondo, detrás de la cual había una amplia habitación, sin ventana alguna, únicamente iluminada por una gran cúpula de cristal, debajo de la cual se encontraba una base más elevada que el resto del taller. El cuarto estaba repleto de artefactos extraños de madera, alternando con mesas de trabajo llenas de planos.
-Súbase a la base, por favor
Sirius obedeció de inmediato, mientras Da Vinci se sentaba en la mesa más cercana y despejada.
-El papel! Lo olvidé por completo!-exclamó Da Vinci, llevándose una mano a la cabeza- Ahora vuelvo…
-Sirius. Llámeme Sirius.
-Bien. Ahora vuelvo, Sirius.
Da Vinci salió a grandes pasos de la habitación, cerrando la puerta tras él. Unos minutos pasaron, sin que ningún ruido turbase el silencio, excepto la respiración del atleta. Sin embargo, cuando su paciencia estuvo a punto de colmarse, Sirius vio cómo una pequeña figura se deslizaba en la habitación cerrando la puerta tras de si.
-¿Maestro?- la pequeña figura pareció no notar al joven en el pedestal frente a él, dirigía su mirada hacia el fondo del cuarto, buscando en vano a Da Vinci.
-¿Puedo ayudarte?-dijo Sirius, bajando de la base y dirigiéndose hacia el chico recién llegado. El chico se sobresaltó al escuchar su voz, y solo logró articular un "aaaaah…" desprovisto de sentido. Sirius sonrió para sus adentros. Ese niño era la ternura misma.
-¿Buscas a Da Vinci? Salió hace un momento, no debe tardar.
-Gra… Gracias!- El chico, ya recuperado del susto le dirigió una sonrisa que hubiera podido derretir la nieve de los polos.-Me llamo Remus, y tú?
-Siento como si ya te hubiera visto…-murmuró Sirius sin responder a la pregunta.
-¿A mí?-Remus abrió sus hermosos ojos dorados llenos de sorpresa.
Sirius, por su parte, intentaba recordar cuándo había visto esos ojos antes. Su mirada penetrante no se alejaba del chico frente a él, y este último comenzó a sonrojarse.
-UN ANGEL!-exclamó Sirius de repente, destruyendo el silencio del taller. Dándose cuenta de que Remus lo miraba con cara de pensar que estaba loco, se explico más tranquilamente.-Tú… Yo te vi en un cuadro en Roma… Eras el ángel que detenía el velo de Venus!
Al oír esas palabras, Remus se puso completamente rojo.
-Ah… Has visto La Venus de Nápoles… Si, mi maestro me tomó como modelo para él ángel… Antes de que fuera su discípulo, claro. De hecho, fue entonces cuándo decidió llevarme con él.
Sirius no dijo nada. Recordaba ahora cuánto tiempo había pasado viendo ese ángel del cuadro, deseando conocer a esa criatura de excepcional hermosura y (Sirius no pudo disimular un súbito sonrojo) acariciar esa piel tan blanca. ¿Quién lo hubiera creído? Ahora estaba frente a él esa fantasía que había acompañado sus noches desde aquella visita a la galería!
En eso, la puerta del taller se abrió nuevamente, dejando pasar a Da Vinci cargando un paquete de rollos.
Un capítulo más!!!! Gracias a Daniela Lynx (oye, yo leí tu fic sobre el lince de sombra, Djilah, y todo eso), Gato negro, Lily Diggory, y claro, mi Sakuratsukamori!
Respondo a tu review, saku:
No te confundo con nadie, es que he leído tus fics, y me gustan mucho ^_^ ¡ Y respecto a lo demás:
1. No usaban toallas, usaban sus sábanas! (imagínate si tenían sueños húmedos…).
2. No me aburren tus reviews (entre más preguntas y comentarios, mejor)
3. Sip, Dumbledore es Da Vinci pq tiene barba y es un genio y… pq se me antojaba! U_U Qué predecible soy…
A todos: recuerden que respondo el MEJOR review por capi… No se enojen, los quiero a todos por igual! ^_^
