"Reconocimiento del lugar"
Milo no podía creer el giro que habían dado las cosas, mucho menos lo que estaba pasando en esos momentos, ella, a bordo de una camioneta, deambulando por la ciudad… ¿Cuándo habría aprendido Kanon a conducir?
El trayecto fue silencioso, ella se sentía morir y no estaba segura de lo que pasaba por la mente de Kanon en esos momentos, ¿Por qué había accedido a algo así? ¿Se sentiría culpable aún por su pasado? Si había algo de eso Milo se encargaría de aclararlo lo antes posible, después de todo no tenía pensando vivir mucho con el gemelo donde quiera que la estuviera llevando, solo unos días hasta que entendiera cómo funcionaba todo, aún no imaginaba lo difícil que sería eso último.
Aparcaron frente a un edificio y Kanon le pasó su bolso, que estaba en el asiento de atrás.
"Viajas ligera, ¿Por qué no quisiste traer más ropa?" Le preguntó intrigado, no debía tener más de dos mudas en eso tan pequeño.
"Esa es toda mi ropa"
Saori la había abastecido bien, pero ella no pensaba andar con uno de sus cursis vestidos.
"Está bien… sígueme"
El recibidor llevaba directo a dos ascensores, uno de ellos se abrió dejando bajar a una pareja que venía gritándose desvergonzadamente y apenas repararon en ellos… y en el anciano que venía detrás porque había tomado el mismo.
Milo los siguió con la mirada hasta que se alejaron, sorprendida de que alguien hiciera semejante escándalo en público, en especial esa mujer, luego de que saliera por la puerta pudo seguir escuchando sus gritos.
Kanon suspiró e insistió de nuevo en avanzar.
Milo olvidó lo que había visto al estar frente al ascensor, era la primera vez que subía a uno, Kanon marcó el piso, las puertas se cerraron y ella experimentó un hormigueo en el estómago cuando empezó a moverse, y dio un brinquito cuando una voz anunció "Noveno piso" haciendo que su compañero se sonriera.
"Vamos"
El departamento de Kanon le pareció muy agradable y masculino, no estaba sobrecargado de cosas, una sala con un televisor amplio y equipo de sonido, sillón de dos cuerpos, una cocina pequeña, y dos habitaciones escaleras arriba, afortunadamente ambas con baño privado. Pasando del comedor había otro pequeño cuarto dónde se guardaban las cosas en desuso y servía para realizar el lavado.
Cuando terminaron de hacer el corto recorrido, y Milo ya conoció su recamara, lo entrevistó en la cocina.
"¿Athena te consiguió éste lugar?" No sabía nada de bienes raíces, pero imaginaba que un lugar así debía ser caro de rentar.
"No" Le respondió mientras sacaba unas cosas de la nevera "Ya era mío hace tiempo"
Esa respuesta la desconcertó, solo un momento, luego entendió lo que le estaba diciendo, debió adquirirlo en los años que estuvo al servicio de Poseidón, un tema incómodo de tocar.
"Entiendo, pues… es excelente" Le gustaba mucho más que la casa de campo de Saori, parecía el hogar de una anciana.
"Bueno, no tiene el estilo ochentoso que Athena le aplicó a su ascienda, pero se defiende"
Milo sonrió, si no fuera porque sabía que sus cosmos estaban sellados… hubiera jurado que le leyó la mente.
"¿Quieres un sándwich de jamón?"
Oh sí, le estaba leyendo la mente.
La siguiente hora fue extraña para Milo, se encontró por primera vez sentada frente a un televisor, viendo una película extraña sobre unas criaturas que salían de la tierra mientras comía el alimento menos nutritivo con unas cervezas, pero no recordaba haberse relajado así en años.
Se quedaron hasta tarde ese día, no hablaron de nada importante, ni del pasado, ni del futuro, nada de emociones ni sentimientos, todo giró en torno a la televisión, los malos efectos especiales, la mala actriz que muriera al último, y porqué los judíos se negaban del placer de un sándwich de jamón.
Milo hasta río una vez.
Fue el tiempo más largo que estuvo sin atormentarse con pensamientos y estuvo bien.
Esa noche se fue a dormir en su hospedaje temporal un poco menos estresada.
La mañana siguiente fue la más ruidosa que hubiera tenido en su vida, jamás había dormido en la ciudad, no extrañaba el campo, pero no le hubiera molestado escuchar menos claxon, no le hubiera molestado jamás volver a escuchar uno, pero a la vez la tranquilizaba… menos tranquilidad, menos quietud.
"Volveré a las 3 de la tarde" Le dijo Kanon mientras terminaban de desayunar, Milo aún no podía creer que él se hubiera tomado ese café, ni siquiera olía bien, su primer intento de preparar un desayuno no había salido del todo como lo planeó.
"Está bien"
"Almorzaré en el trabajo, hay bastante comida en la heladera, o puedes pedir delivery, el número esta imantado en la puerta"
Milo arrugó las cejas confundida.
"¿Qué es un delivery?"
"Oh, lo siento, es… comida a domicilio, solo debes darle tu dirección, haces la orden y la pagas cuando la entreguen"
"¿En serio? Qué… práctico"
"Sí, eso dicen" Suspiró y se puso de pie, tomando la chaqueta que estaba en el espaldar de su silla "¿Estarás bien sola?"
Le había ya hecho esa pregunta ni bien se cruzaron en la mañana, Milo agradecía la preocupación pero ya la estaba haciendo sentir como una niña.
"Sí Kanon, no voy a perderme entre estas cuatro paredes"
"Muy bien… mi número está agendado en el… olvídalo, te lo anotaré" Fue hasta la mesada y tomó un volante de publicidad y al dorso puso los números de su celular.
"Kanon, en serio, ya vete"
"Bien… entonces, nos… vemos" Mencionó algo contrariado.
"Bien"
"Milo"
"¿Qué?" Frunció los labios mientras seguía batiendo su cuchara dentro del café, no quería tirarlo hasta que él se fuera.
"Me gusta mi departamento… pide delivery"
"¡Ya vete!"
Hubiera querido sentirse más ofendida por eso último, pero la verdad en ningún momento había considerado la posibilidad de cocinar, para empezar… No sabía cómo se prendía la dichosa cocina.
Estar al vicio todo el día no era lo suyo, así que optó por limpiar la casa, aunque no había mucho que limpiar, era obsesiva del orden y la limpieza, algo que le contagiara su maestro, y en sus tiempos de aprendiz se encargaba de ello, al menos hasta que consiguió su armadura.
Paseando por los pasillos de arriba le llamó la atención la habitación de Kanon, era el único cuarto de la casa que no había visto la noche anterior, no estaba segura de poder entrar, pero él en ningún momento se lo prohibió, y si bien las primeras horas de la mañana huyó de la tentación, para el medio día, el aburrimiento lo volvió irresistible.
No era lo que esperaba, a juzgar por el resto de la casa, su habitación era un caos, le quedaba claro que Kanon había ordenado todo porque sabía que ella se mudaría, pues su lugar era prueba infalible de que eso de la limpieza y orden no era lo suyo, demasiada ropa por el piso, el placard abierto y con los cajones colgando, y la capa de polvo sobre los muebles le dejaba claro que hacía tiempo que un paño no los acariciaba.
Milo pensó brevemente que sería buena idea darle una mano con ello, aunque no estaba segura que su presencia fuera bienvenida dentro de esa habitación, no conocía a Kanon lo suficiente para saber si vería sus acciones como nobles o un atrevimiento, ella era muy recelosa con su espacio personal. Terminó optando por seguir su instinto y acomodarlo todo, si su compañero se molestaba no volvería a poner un pie en ese lugar y ya.
Empezó por recoger toda la ropa sucia con cuidado de no manipularla demasiado, no confiaba demasiado en la higiene de un hombre, Camus había sido un caso especial, para empezar él no tendría su cuarto en esas condiciones. Le tomó un tiempo pero encontró dónde guardaba la ropa blanca, para poder cambiarle las sábanas y rehacer la cama, reordenó su placard, lustró los muebles y pasó la escoba por cada rincón, repitiéndose mentalmente "Athena, por favor, nada de sorpresas" pero salvo por unas cajas de condones caídas tras la mesita de noche no vio nada irregular, si se le podía decir irregular a que un hombre tuviera eso.
Cuando quedó satisfecha roció un poco de desodorante de ambiente y se marchó con la carga de ropa sucia hacia el cuarto de lavado.
Y ahí fue donde todo se complicó, debió hacer caso a Kanon y mantenerse alejada de la tecnología en su ausencia, pero supuso que un lavarropas no podía incendiar la casa, y lavar todo eso a mano le llevaría una eternidad, quería tenerlo listo para cuando el gemelo hubiera regresado de su trabajo.
Cargó hasta donde entraba de ropa y cargó medio paquete de lo que decía que era jabón y estaba en un envase con palita para dosificar, le hubiera servido saber que el jabón se dosificaba, tanto como que el lavarropas tenía un límite de carga en peso, y que la ropa blanca se separaba de la de color, ah, y que la seda se lavaba en frío.
A las tres de la tarde del cuarto de lavado salía espuma por debajo de la puerta, el lavarropas estaba fuera de lugar y Milo llamaba a Kanon a gritos.
Esa noche la cena fue silenciosa, curiosamente Milo era la que estaba enfurruñada, aunque el mayor no le había reclamado nada, solo se sacó su saco, arremangó la camisa y la ayudó a limpiar el desastre, para luego comprobar que el lavarropas estaba descompuesto.
"Llamaré al técnico mañana" Fue todo lo que mencionó, antes de que Milo saliera echa una fiera y se encerrara en la habitación de huéspedes el resto de la tarde, no podía evitarlo, no le gustaba equivocarse, sentirse tan inútil, el placer que le había dado poder contribuir con la casa al menos se esfumó de sus manos como la espuma por la puerta del lavarropas.
Kanon golpeó su puerta a las nueve para que bajara a comer, y se hubiera negado de no ser porque no había comido nada desde el pequeño desayuno.
"Estuve hablando con Athena hoy" Le mencionó el gemelo para hacer conversación, mientras removía en su caja con los palitos chinos, por fortuna Milo sabía usarlos tan bien como él.
"Aja"
"Ella… me comentó que hablas varios idiomas"
Milo lo miró con curiosidad, aún sin desaparecer el ceño de su frente.
"Eso es muy útil a la hora de buscar un empleo, podrías ofrecerte de traductora o enseñar…"
Ambas opciones le parecieron demasiado aburridas, pero no lo mencionó, en cierto modo le aliviaba saber que tenía opciones, no pensaba vivir de la generosidad ajena mucho tiempo, le urgía valerse por su cuenta.
"En mi empresa están buscando una recepcionista bilingüe, que maneje excelente el inglés… tú estás mucho más calificada, podría recomendarte"
"¿En qué trabajas?" Preguntó finalmente, le estaba ofreciendo un puesto de trabajo sin haberle dado mucha información previa.
"Es… una fábrica de celulares, estoy en el departamento de ventas, comercio exterior"
"¿Y eso… te gusta?"
El gemelo no pareció darle demasiada relevancia a la pregunta.
"Pues no me desagrada, por ahora está bien"
No era la mejor publicidad del lugar, pero Milo sabía que le estaba ofreciendo algo pasajero, para que pudiera empezar a conocer el mundo laboral mientras trazaba su rumbo, después de todo la chica nunca, en toda su vida, se planteó la posibilidad de seguir una carrera.
"Si quieres puedo hacerte un currículo"
La amazona dudó antes de preguntar, había escuchado esa palabra antes pero no lograba recordar lo que era, Kanon debió adivinarlo en sus ojos.
"Luego de la comer te muestro"
Así fue cómo la siguiente hora la pasaron en compañía de la notebook de trabajo del mayor, dónde cumplió con lo prometido.
"¿Edad?"
"Pues… la última vez que estuve viva tenía 20... o mi otro cuerpo" Ironizó "Así que… pon lo que quieras"
El geminiano se sonrió.
"Tranquila, no tienes acta de defunción, sigues siendo la misma Milo… a menos que quieras una nueva identidad, éste sería el mejor momento para pedírselo a Saori" Se estiró de brazos mientras observaba la computadora "Quizás yo lo haga, me aseguraré de seguir teniendo 29 unos años más"
Recién en esos momentos Milo se permitió observarlo de verdad, no lo había hecho desde que se reencontraran, los nervios, molestia, toda la tensión lo había dejado en segundo plano, era el gemelo idéntico de Saga… no debería ser una sorpresa, pero esa tarde notó que era un hombre muy atractivo, y esa camisa arremangada en los puños y con el cuello abierto lo ponía en mayor evidencia.
"¿Qué?" No supo que se le había quedado viendo hasta que Kanon se lo hizo notar.
Milo sacudió su cabeza y descansó la mandíbula en sus brazos flexionados sobre la mesa, todo eso se le antojaba tedioso.
Las preguntas siguieron, y quedaron muchos huecos que llenar, cómo los diplomas que avalaran sus preparación secundaria y terciaria, pero Saori había asegurado que se encargaría de todo ello, y las personas con dinero y contactos conseguían lo que quisieran, más si esos contactos eran en los puesto de gobierno.
Cuando terminaron Kanon cerró su computadora, sacó un six pack de cervezas de la nevera y la invitó a ver un juego de Rugby. Milo no tenía nada mejor que hacer por lo que decidió acompañarlo, mas motivada por la bebida que por la televisión, nunca se había detenido a prestar atención a los deportes, salvo los olímpicos, que eran los que se practicaban en el santuario, no le gustaba la delicadeza a la hora de competir, por lo que cuando vio a esos mastodontes matándose por el balón su interés se encendió de inmediato, y Kanon tuvo la paciencia suficiente para no matarla mientras le preguntaba por cada detalle del juego.
Cuando hubo terminado empezó una película policial, no fue tan emocionante como el juego, a la media hora Milo ya empezó a sentirse adormilada, y en algún momento entre que el agente del FBI perseguía al criminal y los créditos debió dormirse profundamente, lo suficiente para despertar con la cabeza en el regazo de Kanon y no saber cómo llegó ahí.
Avergonzada se incorporó con torpeza, alzó sus tenis que había regado por ahí y se retiró a dormir.
Hasta aquí
Y pos, Escorpio tenía que ser, curiosa y orgullosa XD, por suerte Kanuchis es géminis, y los géminis son pacientes (Y cínicos) además Milo debió verse tan adorable en medio del desastre de espuma que nadie le retaría XD, parece mucho que alguien cometa esos errores, pero doy fe que pasa, en mi casa pasaba con el secarropas XD, así murió uno en mi casa hace 20 años, poca ropa, mal puesta, salió bailando y se hizo pedazos, en paz descanse.
Respecto a Kanon, yo imagino que se habrá echado su vidita fuera del santuario, tipo sin escrúpulos y manipulador… ideal para una empresa XD, fueron muchos años viviendo por su cuenta.
Bueno, el próximo es con lemon, voy avisando desde ya, después de todo lo que inspiró esta idea es una fantasía muy vieja, en la que Milo acababa compartiendo departamento con Kanon y se enroscaban en una relación sexual muy extraña XD ya verán a que me refiero (Y no, no habrá cochinadas raras al estilo 50 sombras de grey XD)
