Explicaciones. Era lo único en lo que aquel trío no podía decir. Un Weasley con un ojo morado, una Granger con tierra y barro en todo su vestido, y un pequeño Weasley llorando.

Finalmente, Ron sería libre.

Después de hacer un drama por encontrar a su hermano mayor y a su novia besándose, lo mejor era eso. Pues, después de todo, él la engañaba.

La engañaba con Harry "no rompo un maldito plato" Potter. Y eso estaba bien. Eso estaba bien para el mayor, pues una carga se quitaba de sus hombros.

Así que, solamente, se levantó en silencio y, dirigiéndoles una sonrisa, salió de la casa Weasley, en dirección al patio. La cara de ambos era todo un mar de emociones; ilusión, confusión, felicidad, culpa. Un pulgar arriba por parte de Harry fue lo que confirmó aquello; él en realidad la había engañado. Y, para ella, estaba bien. Siempre lo supo.

Así como todos sabían la cara de felicidad infinita cada vez que George tenía cerca el cabello de la chica, permitiéndose un gran deleite al oler aquel delicioso aroma a jazmín que, aunque en ese momento estuviesen llenos de barro, y éste olor inundara sus fosas nasales, aún seguía distinguiendo aquel hermoso aroma.

Y eso era lo mejor.


Pues, para los que no saben, este fic participa del reto #14 "Amortentia al azar", del foro "Hogwarts a través de los años".