Un joven y una adolescente de la misma edad, se besaban apasionadamente al pie de un árbol a media noche. El cielo nocturno como único testigo de sus muestras de afecto, nadie deambulaba a esas horas por las calles de Nerima y menos en el parque, por lo que la pareja se veía en el derecho de hacer lo que les placiera en él, seguros de que nadie les vería.
-Ranma…-susurró Shampoo separándose un poco de él, tomando el bello rostro del muchacho entre sus manos- ¿No crees que es hora de formalizar nuestra relación?
-¿A qué te refieres?- preguntó Ranma bruscamente frunciendo el ceño, a la vez que se separaba de la chica soltándose del agarre.
-Nos comportamos como una pareja normal, pero no somos nada- dijo la chica demostrando disconformidad- Ranma, ¿por qué no somos novios? Quiero que toda la universidad Furinkan sepa que tú y yo estamos juntos, y poder ser la envidia de todas mis amigas- sonrió coquetamente al decir lo último.
-No, Shampoo, yo no quiero ser tu novio y creí que tú estabas de acuerdo con la relación que tenemos hasta ahora- suspiró Ranma pesadamente, volvía a ocurrir lo mismo que sucedía con todas las anteriores.
-¿A qué relación te refieres?
-A ser amigos con ventaja simplemente, que nos gustamos y disfrutamos de ello, pero no somos nada, que nuestra relación no pasa de besos y caricias, sólo eso- dijo con voz cansada.
-pe… pero, Ranma yo creí que tú… sentías algo por mí- dijo casi en un susurro.
-No, Shampoo, yo no siento nada por ti- dijo serio y sincero- Y si no quieres seguir con esto pues, no lo hagas. Esto termina aquí.
-Es por esa chica… Akane ¿verdad?-Las lágrimas se agolpaban en sus ojos y su visión se comenzó a volver borrosa- Sé que es por ella que te niegas a asumir compromisos… Han pasado cinco años, y aún no te olvidas de esa chica.
-Jamás la olvidaré, Shampoo- sonrió de medio lado, mirándola fijamente a los ojos sin inmutarse que los de ella se vieran vidriosos- La única persona con la que me gustaría un compromiso serio es con ella, con Akane, la única con la que haría el amor, la única con la cual compartiría el resto de mi vi…
-¡¿Qué dices?! Tú y yo hemos hecho el amor- interrumpió con voz quebrada.
-Tú y yo no hemos hecho el amor Shampoo, tú y yo hemos tenido sexo que es por lo demás muy diferente.
La joven rompió en llanto llevándose las manos al rostro y se marchó de ahí humillada ante la atenta mirada de Ranma quién, la observó hasta perderla de vista.
-¡Maldición!- gritó frustrado, antes de darle un fuerte golpe al grueso tronco del árbol.
Tras unos segundos, la molestia había desaparecido para dar paso a la tristeza, miró a su puño que había quedado rojo debido al golpe que lo afectó más a él que al tronco y se dijo a sí mismo con voz cansada.- Akane… Te sigo esperando…- acto seguido se metió las manos a los bolsillos y se marchó de ahí a paso lento y pausado.
/…\
Akane estaba en su cuarto sonriendo a su reflejo, por primera vez en cinco años de verdadera alegría.
-Te veo muy contenta, hermanita- sonrió Nabiki sentándose en la cama de su hermana menor.
-¡Claro que sí! ¿Cómo no estarlo?- sonrió dando media vuelta para mirar a Nabiki- Al fin volveremos a Nerima.
-Yo no le veo la gracia- dijo frunciendo los labios- Además, no me acuerdo mucho de ese lugar.
-Será porque todo ese tiempo estuviste pendiente de cómo conseguir dinero fácil.
Su hermana sonrió.- Tienes razón. Creo que es la primera vez que estuvimos más de un año en un lugar.
-Sí, ¿Cuánto estuvimos? ¿tres o cuatro años?
-No lo sé, pero eso ya no importa- sonrió alzando los hombros- Ahora dime, ¿por qué estás tan emocionada por volver?
-Porque hace cinco años deje ahí a un amigo muy querido- sonrió volteándose al espejo otra vez.
-Así que un amigo, ¿eh?- sonrió Nabiki pícaramente.
-Sí, ¿no lo recuerdas?- dijo mirándola por el espejo, mientras se pasaba el cepillo por el cabello.
Nabiki se puso el dedo índice en el mentón y miró al techo, intentando recordar.
-Dame tiempo, fue hace cinco años y no tengo muy buena memoria para cosas insignificantes.
Akane frunció el ceño, pero antes de que pudiera decir algo su hermana habló.
-¡Ya recuerdo! Aquel chico de ojos azules, ¿no? ¿Cómo se llamaba? Comenzaba con R… Raman, Ran… Ranb..
-¡Ranma! Se llamaba Ranma- dijo exaltada.
-Eso, Ranma… ¿Saotome?- Akane sonrió levemente y asintió- Sí, recuerdo que siempre iba a casa.
-¡Hijas, apresúrense que el avión se va sin nosotros!- oyeron gritar a su padre del piso inferior.
Ambas hermanas se miraron, y la menor tomó la maleta sobre la cama y miró a su hermana mayor.
-¿Y tu maleta?
-La baje hace rato- sonrió orgullosa de su acción.
-¡Chicas, rápido!- Esta vez fue Kasumi quién gritó.
Akane y Nabiki salieron del cuarto.
Tras media hora las hermanas Tendo en compañía de su padre viajaban en el avión rumbo a Nerima, la ciudad que habían dejado hace cinco años. Akane estaba sentada al lado de Nabiki y junto a la ventana, mientras ésta la miraba con enfado de vez en cuando y susurraba para sí "No es justo, yo quería la ventana" a lo que su hermana menor sonreía.
Los ojos castaños de la chica de corto cabello azulado se dirigieron a la ventana, descubriendo el negro cielo nocturno y sonrió emocionada, volvería a Nerima y al fin lo vería después de tanto tiempo, pero luego una idea cruzó su mente y aquella sonrisa se desvaneció tan rápida como había llegado.
-"Y si no le gusto… Han pasado cinco años… "-pensó y se miró a sí misma, obviamente ya no era la misma adolescente de dieciséis años que era cuando dejo Nerima y mucho menos la misma niña de doce cuando lo conoció. Ahora era toda una mujer de veintiún años, era hermosa a los ojos de cualquier hombre, pero a pesar de que muchos de ellos le han pretendido a lo largo de los cinco años que vivió en China ella se ha hecho la indiferente, segura de que nunca sentiría con otro lo que sólo Ranma le había hecho sentir. El chico que le había dado su primer beso, el chico que la había defendido, el primer chico al que le preocupaba… Sonrió al recordar.
Flash Back.
Una niña de catorce años caminaba de regreso a casa a eso de las diez de la noche. Se había tenido que quedar hasta tarde en la preparatoria haciendo un informe, y luego se había tenido que quedar a limpiar el salón como castigo por haber olvidado hacer el mismo informe como se le había pedido a toda la clase como tarea, hace alrededor de una semana.
-"No puedo creer que el idiota de Ranma no me haya hecho acordar de algo tan importante"-pensó la chica molesta- "Y el muy tonto ni siquiera se dignó a esperarme para por lo menos acompañarme a casa"
Se abrazó a sí misma a sentir el viento acentuarse. Divisó a dos hombres ebrios, con una botella cada uno a medio beber, hablaban o más bien gritaban cosas sin sentido y tragó duro al notar que no había nadie más que anduviera por las calles. Y lo peor de todo era que estaban justamente ubicados en el callejón que debería transitar para llegar a su casa.
-Mala idea el atajo- gruñó la chica, frunciendo el ceño- Bueno, si alguno de esos tontos se atreve a hacerme algo yo… gritaré. Maldición, en situaciones como ésta es cuando me arrepiento de no entrenar artes marciales con Ranma.
Siguió caminando, no les demostraría a esos hombres que tenía miedo, pero dos hombres ebrios eran capaces de todo y había oído en muchas noticias que habían violado a más de alguna niña y jovencita en ese callejón, en el que los hombres acostumbraban a utilizar para satisfacer sus necesidades y ahogar sus penas en el alcohol.
-No pensé que hubieran a esta hora es muy temprano para que comiencen a tomar- musitó Akane tras ver su reloj de muñeca, ya estaba por llegar al callejón.
Un teléfono sonaba en casa. Soun veía televisión junto a Nabiki, luego de que ésta última le explicara la ausencia de su hija menor, sobre la tarea olvidada y éste molesto proclamara que cuando la chica llegara tendría muchos problemas. Kasumi atendió el teléfono con su habitual sonrisa.
-¿Sí?
-¿Kasumi? Soy Ranma, esto… Llamaba para saber si Akane ya ha llegado a casa- dijo con voz preocupada, del otro lado.
-No, la verdad es que aún no y ya son las diez- dijo la chica mirando al reloj colgado en la pared.
-Maldición, esa niña- gruñó el muchacho, no sabía qué hacer, sólo sabía que si seguía con la incertidumbre de si Akane llegó o no, ni siquiera conseguiría dormir.
-De seguro se entretuvo con algo en el camino, ya sabes cómo es- sonrió Kasumi intentando calmarlo un poco.
-No, iré a buscarla de todos modos. Adiós Kasumi, gracias- dijo antes de colgar el teléfono, tomar su chaqueta y salir de casa.
Akane entró en el callejón y miró a los dos hombres ponerse de pie torpemente debido a los efectos del alcohol ingerido.
-Princesa..- la llamó uno con voz grave, se acercó tambaleándose a la chica que caminaba intentando ignorarlos, pero éste la tomó del hombro y la volteó de golpe, obviamente había mucha diferencia de fuerza entre un hombre y una niña de catorce años.
-¡Suélteme!- exclamó soltándose del agarre. El desagradable olor a alcohol desprendía de ambos, por lo que Akane arrugó la nariz nada más al sentirlo- ¡Viejo ebrio!- gritó, pero cuando intentó retroceder se encontró con un segundo hombre a su espalda, quien atrevidamente la abrazó por atrás.
-No te vayas… Aún hay mucha noche por delante..- dijo utilizando la característica manera de hablar que provoca el alcohol.
Akane intentó gritar, pero la sucia mano de aquel hombre le tapó la boca, mientras los labios de él se fueron a su cuello, humedeciéndolo con el caminito de besos que hacía acentuando aún más el agarre con el que tenía aprisionada a la chica con él. El primer hombre la miró de una manera que nunca nadie la había mirado… con Lujuria, pero antes de que pudiera lanzarse sobre ella como seguro iba a hacer, sintió un fuerte golpe impactar en la zona estomacal y que lo lanzó a la pared, quedando incrustado en ella por la fuerza ejercida en la patada que sólo un buen artista marcial, podía otorgar.
-¡Suéltala!- gritó Ranma, mirando al hombre que tenía a la chica aprisionada y pegada a su cuerpo. Sin esperar respuesta por parte del individuo, separó a Akane de él de golpe para seguidamente darle un golpe exageradamente fuerte en el abdomen, dejándolo inconsciente en el suelo y provocando el ruido de la botella al caer y desparramar su contenido en él.
-¿Estás bien?- preguntó recorriéndola con la mirada, preocupado.
Akane asintió entre avergonzada, afectada, triste por no saber defenderse y bajó la cabeza derrotada.
-Akane…- la llamó y tomó el rostro de ella entre sus manos para alzarlo, obligándola a mirarlo a sus preciosos ojos azules- ¿Segura que no te hicieron nada antes de que yo llegara?
La chica asintió y se abrazó al muchacho, rompiendo a llorar en su pecho.
-Ranma, fui una tonta- sollozó.
El joven la rodeó con sus brazos y pasó su mano por la cabeza de ella, acariciándola suavemente.
-Ya pasó todo, ya pasó todo, todo está bien- le susurraba, intentando tranquilizarla- ¿Por qué te fuiste por aquí? Siempre te vas por el otro camino.
-Quería tomar el atajo- dijo sin separarse de él- Pero, no pensé que estos idiotas iban a estar aquí… Cuándo ese tonto me abrazó por atrás, sentí tanto miedo… pensé que realmente lo conseguirían y todo por… por querer dármelas de chica ruda y no darme la vuelta cuando estaba a tiempo…
-Tranquila, lo bueno fue que no pasó nada… que no lo consiguieron- la estrechó más contra sí, protegiéndola.
Fin del flash Back.
-Ranma- suspiró Akane inconscientemente echándose hacia atrás. Miró a su hermana, ésta dormía profundamente y ella decidió hacer lo mismo, cerró los ojos formando una hermosa sonrisa en su rostro y poco a poco se fue quedando dormida, para soñar con el único hombre que nunca conseguiría olvidar.
Continuará…
