Sombras.
Gai se encontraba en la amplia banca que había en la sala de espera. Su amigo y rival estaba siendo operado, en ese momento, no sólo por Tsunade, algo había ocurrido y la mujer de coletas había mandado a llamar a una cantidad numerosa de ninjas médico.
Cerró sus ojos mientras recordaba lo que había pasado, antes de llegar al hospital.
FlashBack
Kakashi arrastraba sus pies con cansancio. Agradecía que Gai le ayudará a seguir caminando. Había bajado de su espalda a pesar de las constantes amenazas que le escuchaba decir a su amigo, él no quería ser un estorbo, aunque en su estado, era difícil no serlo.
No quería ser sólo un costal de papas, al que se tiene que echar al hombro.
—Gai —tardó unos minutos en hablar de nuevo. Hasta respirar le resultaba doloroso—, creo que, esta vez yo…
—Creo que estarás bien, Kakashi —silenció el de malla verde.
El peliplateado no pudo replicar, ni hacer bromas al respecto.
—Estarás bien —susurró, tratando de convencer al del sharingan y también a él mismo.
FlasBack
Lo único que quería, era no equivocarse.
Veía las nubes pasar de forma lenta, y el deseo de ser una de ellas invadió su mente, como comúnmente lo hacía.
—Shikamaru —escuchó la voz tranquila de Hinata, acercándose a él.
—Ya era hora —se quejó, sentándose en el césped donde se había recostado a descansar. La observó rodearlo y sentarse a su lado, cuidando con sus brazos el cuerpo de su hijo—. Estaba a punto de ir a buscarlos.
—Lo lamento —rio efímeramente la ojiblanca, sabía que ese comentario era mentira—. Estuvo muy inquieto hoy, creí que no podríamos venir.
—Esta bien, lo importante es que ya están aquí —dijo el chico con una sonrisa—, ¿Te costó trabajo llegar? —preguntó al tiempo que estiraba los brazos hacia el niño, añadiendo—, deja que yo lo cargue, ya has aguantado mucho.
—No me costó demasiado —respondió, alejando su mirada de la suya, asegurándose de que el Nara tuviera un buen agarre, en el cuerpo de su primogénito.
—Hinata —la llamo en manera de regaño— sé que mientes y eso no me agrada, además no puedes andar por ahí cargando a tu hijo.
—Él no me avergüenza, ni nada que se le parezca —declaró ella, un poco molesta. Apretó los puños que estaban sobre sus rodillas y sus nudillos se colorearon de blanco por la presión—, no tengo por qué ocultarlo. Es lo único que me queda y no pienso apartarlo sólo por mi bien.
—No me lo tomes a mal. Sé lo que él significa y los sacrificios que fueron hechos para que él viviera —miró a su protegido, que dormía plácidamente en sus brazos y luego volvió su vista a la Hyuga—. Yo hablaba, sobre el hecho de que tu hijo ya no es tan pequeño como para que lo cargues a todos lados. Si no empiezas a dejar que lo haga solo, jamás caminará.
Hinata abrió los ojos como platos, regañándose por dudar de la lealtad de un shinobi de la hoja y más, si aquel era Shikamaru. Le había demostrado tantas veces que él era alguien fiel, tanto, que empezaba a sentirse mal por sus pensamientos.
—Algún día, serás el mejor padre de toda la aldea —sonrió—, después de Neji, claro —dijo, atreviéndose a bromear.
—Dios me libre —comentó con fingido fastidio.
—¡Rápido! Muévanse todos, necesitamos más velocidad —soltó con desesperación y rabia Tsunade.
—Apresúrense, esto es para salvar a Kakashi —aseguró Shizune.
Todos en la sala de operaciones se movían de un lado a otro, cargando y ejecutando lo que leían en una cantidad grande de pergaminos, propiedad de los Nara. Sabían que debían hacer un trabajo excelente, tal vez hasta un milagro.
—De prisa Sakura —apresuró la rubia—, no me falles.
Sakura pasó un pañuelo sobre su frente y continuó operando. El que fue y seguiría siendo su sensei, pendía de sus manos más que la de los otros.
Tsunade había gastado mucho de su chakra para intentar ayudar a Kakashi, pero si le dejaba ese trabajo a Sakura, ella podría ejecutar su labor final con mucha más agilidad y atención.
—Ino —llamó de pronto la sannin—, necesito que busques a alguien y la traigas lo más rápido que sea posible.
—Sí —dijo caminando en su dirección.
Los dos caminaban en silencio, rumbo a la pequeña casa de Hinata.
La coleta alta que sostenía el cabello de la peliazul, le permitía a Shikamaru ver las facciones del perfil de la chica.
Podría jurar que su rostro denotaba un poco más de madurez de la que el recordaba, pero suponía que eso era lo que pasaba, al tener hijos propios y enviudar a la edad de 19 años.
—Quieres comer en… —pero antes de que pudiera terminar su petición, Ino llegó agitada, frente a ellos.
—La Hokage requiere de tu presencia —habló con calma la ojiverde, sorprendiendo a su ex compañero—, ahora —puntualizó.
—Tengo dos días libres —debatió él.
—Eso es excelente Shikamaru, muy bien por eso, pero no hablaba de ti —Ino miró con alegría y ansiedad a Hinata. Ya había olvidado la última vez que la vio paseando por la aldea—, ¿Vendrás, Hina?
La Hyuga observó a su hijo, después a Shikamaru y luego asintió.
La Hokage no le mandaría a buscar, si no fuese algo de vida o muerte.
—Ya está por llegar, ocúpate de mantenerlo consciente —pidió la quinta.
—No podré hacerlo por mucho, Lady Tsunade —indicó Sakura—, lo lamento. Además creo que Kakashi empieza a empeorar, está muy inquieto y yo ya no puedo ayudar.
—No te tomé como aprendiz para que me decepcionaras.
Ino entró a la sala terminando la discusión.
—Lady Tsunade, Hinata entrará en un minuto —informó la recién llegada.
—Ya era hora —comentó la Hokage, pero al no ver a la Hyuga enfureció enseguida—. Que no tarde un segundo más, hazla pasar de una buena vez —ordenó.
—Sí —Ino estaba por ir donde Hinata, cuando la vio adentrarse en la habitación.
—Aún sigues estando activa y trabajando para la aldea, que no se te olvide —regañó Tsunade—. No tardes tanto la próxima o me encargaré de otorgarte 3 misiones diarias, más tu papeleo habitual, ¿entendido? —preguntó sin esperar respuesta—. Tomarás 5 misiones esta semana, pero olvidaré de asignarte 2, si me ayudas con esto.
Después de pestañear varias ocasiones seguidas, a causa de la pelea donde no había siquiera articulado palabra alguna, la peliazul habló con firmeza.
—¿Qué es lo que necesita que haga? —respondió. No podía dejar a su hijo solo, si hacía un buen trabajo, tal vez, Tsunade le perdonaría la demora.
—Ayúdame a salvar a Kakashi —pidió, haciendo que empujaran al Nara fuera de la habitación.
—Genial —pensó en voz alta Shikamaru, mientras veía al bebé que tenía en sus brazos—. ¿Qué debo hacer contigo?
—¡Vaya, Shikamaru! —dijo alguien, llamando su atención—. No sabía que cuidadas al hijo de Hinata, deberías llevarlo a parques y esas cosas, no ha hospitales —reprendió Rock Lee, que aparecía de repente junto a él.
—Estás confundiendo todo —acusó el de coleta.
—¿Qué? Claro que no, el bebé que cargas es mi sobrino, no puedo equivocarme —aquello pareció sorprender al otro.
—¿Tú sobrino? —preguntó dudoso Shikamaru.
—No llevamos la misma sangre, pero es hijo de mi mejor amigo —confesó—, y no puedo dejar que tú solo cargues con la gran responsabilidad. Ambos seremos sus padrinos, ¿qué dices pareja? —agregó entusiasmado.
No quería ofender a Lee, pero lo que había dicho, era la cosa más absurda que hubiera escuchado.
—No te ofendas, pero creo que puedo solo —respondió.
—Seré una sombra, vigilando desde lejos —dijo, desapareciendo después.
—Las sombras no hacen eso —comentó el Nara, con gesto de cansancio.
El pequeño río por su expresión de derrota, sacándome una sonrisa al adulto.
—Esta bien, ya veremos que puedo hacer contigo.
—¿Falta mucho? —preguntó Shizune, al cabo de un rato.
—Me temo que sí —soltó Tsunade—. Si se aplica más chakra y no se hace debidamente, podríamos matarlo en un segundo —declaró.
—No creo que eso llegue a pasar —dijo con convicción Sakura—, los mejores ninja médico están ayudando a salvar a Kakashi. Confío en que podremos establecerlo muy pronto.
Hinata no podía escuchar todo lo que decían en la habitación.
Debía estar muy atenta y centrada en lo que hacía.
Movió con lentitud su mano, que se encontraba sobre el pecho de Kakashi y descendió hasta su abdomen. La luz que salía de las palmas de sus manos, parecía calmar por momentos al peliplateado, que dejaba de jadear al sentirla.
—¿Cómo vas, Hinata? —preguntó Tsunade, asomando su rostro, por encima del hombro de la peliazul.
—Bien —respondió sin distraerse en una respuesta.
—¿Cuánto te falta? —trató de averiguar la Hokage.
—Un par de horas, 6 u 8 horas tal vez.
—Excelente —celebró la de coletas.
—¿Bromea, Tsunade? Eso es demasiado tiempo. ¿Cree que Kakashi pueda aguantar tantas horas? —se molestó Shizune.
—Él es muy fuerte y testarudo. Jamás se rendiría tan fácilmente —defendió su antigua alumna—. En eso se parecía a Naruto —susurró.
Hinata abrió grande sus ojos, no había escuchado a Sakura hablar de Naruto, desde que él no había regresado de ir en búsqueda de Sasuke.
Suponía que si lo volvía a hacer, era por algo importante, así que, la vida de Kakashi debía significar mucho para ella.
Se permitió recordar a su primer y viejo amor, Naruto. Cuando él aún vivía, solía hablar con admiración, cariño y un poco de recelo, de su sensei, Kakashi. Decía que era uno de los mejores ninjas de la aldea, además de que su reputación así lo indicaba.
Recordó cuando ella había hecho una misión en conjunto, y el líder había sido el ninja que copia. Resultó totalmente impresionante verlo en acción. Desde ese día, supo que todos los rumores que envolvían a Hatake, eran ciertos.
Observó con detenimiento a la aprendiz de la Hokage y entendió su sentir. Ella reaccionaría igual, si alguien dudara de la fortaleza de Kurenai-sensei.
Pensó en una manera de apoyarlos, que pudiera tranquilizar a las médicos ahí presentes y ayudar a Kakashi. Nunca había tratado mucho con él, pero si las personas le tenían tanta fe, debía ser por alguna razón.
Se tardó en pensar en algo realmente útil. Sabía que no era su fuerte el jutsu médico, pero podía adaptarlo a algo en lo que sí fuera buena.
En un abrir y cerrar de ojos, una idea se le cruzó por la mente.
—Ella tiene razón, Kakashi es un dolor de cabeza que nunca se va —sonrió la mayor.
—Lady Hokage —habló la ojiperla—, creo, que tengo una idea para adelantar el proceso y ayudar a Kakashi-sensei.
—Te escucho, Hinata —la miró, esperando su propuesta.
Rock Lee, después de hablar con Shikamaru, fue deprisa hasta donde se encontraba Gai.
Había oído que él era el responsable del hallazgo de Kakashi, y que lo había traído lo más rápido que logró.
Desconocía el actual estado del herido, pero no debía ser bueno, al mirar la forma en que su sensei se distraída con el suelo.
Tenía planeado decirle cientos de cosas para animarlo un momento, pero decidió por sentarse junto a él.
Todo estaba tan tranquilo, tan silencioso, tan triste.
—Kakashi es un rival muy digno —acabó comentando.
Gai lo miró y sonrió por dentro.
Su alumno tenía razón. Kakashi era tan buen rival, que dudaba que fuera a darse por vencido sin antes pelear.
Relajó su postura, descansando un segundo.
Agradeció tener a alguien a su lado, en ese momento de inquietud.
—No hay duda de eso, Lee —habló suavemente él.
—¿Quieres más? —preguntó Shikamaru, cuando notó que el bebé de ojos perlados, había acabado con el dango que le había comprado—. Debí suponerlo —comentó un tanto divertido.
No solía estar con niños. No tenía la alegría, ni la energía para estar con menores. Siempre hacían preguntas sobre todo, corrían y brincaban, sin importar el daño o las consecuencias de sus actos.
Le parecía mucho trabajo eso de ser niñero, pero el niño que estaba con él, era muy sereno y no se movía para nada. Era demasiado tranquilo, pero muy glotón.
—Tendremos que ir por más —le indicó el miembro del Clan Nara, dando media vuelta y regresando al local.
—Ahí —señaló con un ligero movimiento de cabeza—, empieza a sanar —le pidió a Sakura.
—Sí —la ojiverde obedeció al instante.
—Hazlo con más velocidad —y Sakura así lo hizo.
Hinata se encargaba de guiar y recuperar la red de chakra de Kakashi, y la ex integrante del equipo 7, fortalecía y reintegraba la red al cuerpo del mismo. Tenían que trabajar en equipo para poder establecerlo, y lograr que, físicamente, no resintiera tanto el daño ni el cambio de su red.
—¿No cree que deberíamos intentar ayudarles, Tsunade? —Shizune se sentía culpable, habían pasado más de 5 horas, sabía de la condición en la que estaban ambas chicas, sin mencionar que Hinata no se separaba de su bebé por mucho tiempo.
—¿No crees que si hubiera una manera de ayudar, ya lo habría hecho? —se molestó la Hokage ante la insinuación absurda de su subordinada—. Después de que Hinata haga el último proceso en su red de chakra, nosotras sustituiremos a Sakura, y revisaremos el cuerpo de Kakashi, al mismo tiempo que analizamos sus reacciones a su nueva red.
—Esta es una operación más importante de lo que creí —susurró su ayudante.
—Es la primera en su tipo —añadió Tsunade—, cambiaremos el curso del ninjutsu médico y su aplicación, aunque pudimos hacer esto, gracias a que Kakashi no destruyó totalmente la red que permanecía en su pecho, o si no, esto hubiera sido imposible.
Ambas miraron al de máscara.
—Ya veo —Shizune sonrió, con esperanza renovada, alentando internamente a las chicas.
—Al fin —Shikamaru colocó sus brazos bajo su nuca, estirando ambas piernas, recostándose en aquella banca de madera. Inhaló suavemente, tratando de no moverse mucho, no quería despertar al bebé que dormía con plenitud sobre su pecho. Bastante trabajo le había costado conseguir que se durmiera.
Observó el cielo, estaba oscureciendo y Hinata aún no aparecía.
Suspiró, cerrando sus ojos, sintiendo la acompasada respiración del pequeño Hyuga.
Todo estaba tan tranquilo, pero no pudo evitar perturbar su mente.
Pensó en su madre y el escándalo que ella haría, si él no llegaba antes de las 10. No saldría ileso, pero no podía dejar abandonado a su protegido.
Abrió un sólo ojo, mirando a Hizaku sobre él, una riña valdría la pena. Bajó un brazo, asegurándose de mantenerlo apegado a su cuerpo.
—Que lío —sonrió.
Con la fuerza que aún le quedaba, Hinata lavó sus manos con pereza y cuidado. Su misión había sido más exigente de lo que imaginó.
El agua que caía de sus dedos se tornaba rojiza. Tenía residuos de sangre del peliplateado. Al menos, su vida ya no estaba sobre ellas.
A su lado, Ino y Sakura hacían lo mismo, pero la cantidad de líquido vital en ambas chicas era mayor.
—Hicieron un excelente trabajo —felicitó una relajada quinta Hokage— salvaron la vida del próximo Hokage, a pesar de las complicaciones.
Las 3 chicas abrieron de sobremanera sus ojos.
—Gracias —concluyó Tsunade saliendo de la habitación, sin saber del impacto que ocasionó en las kunoichis.
—¿Lo sabías? —preguntó Hinata al contarle a Shikamaru lo sucedido y no ver sorpresa en él.
—No, pero eso explica el empeño de la Hokage por salvar a Kakashi, no digo que sea una mala persona o que deje morir a sus shinobis —explicó, alejando sin ser brusco, las manos de Hinata de su hijo—, únicamente me sorprendió todo el trabajo que hicieron.
—Shikamaru —llamó la peliazul, extrañándose del comportamiento de su amigo.
—Estuviste mucho tiempo ahí adentro. No quiero que debido al esfuerzo, tus brazos se debiliten y dañes a tu propio hijo. Los acompañaré a casa —y sin esperar respuesta, el de coleta se dirigió a la salida.
Ella suspiró y camino tratando de alcanzarlos.
—Espera, Hinata —detuvo Tsunade—, hoy me sorprendiste. Lo lograste y serás recompensada, pero temo que tendré que pedirte que finalices tu descanso —dijo sin rodeos—. Ya ha pasado el tiempo necesario, y necesito tus habilidades de regreso. Sirves a la aldea estando activa, no puedo darte más oportunidad, no seré muy estricta y dejaré que puedas pasar el tiempo necesario con tu hijo.
—Yo… —la ojiperla no pudo decir nada más.
—Es todo. Ve a casa y descansa —ordenó.
Con el rostro cubierto de sudor y una expresión de dolor, la ojiperla sintió a Hizaki, dormido a su lado y una fotografía de Neji bajo su almohada. Hinata tenía un sueño que estruja bastante su corazón.
Soñó con la última vez que pasó con Neji.
—Tranquilízate de una vez —pidió la ojimiel—. Ya no tienes nada de que preocuparte, Gai —recordó.
—Lo salvó —dijo hecho un mar de lágrimas—, usted salvó a Kakashi —no sabía como recompensar a la Hokage.
—No he sido yo —aclaró la rubia, deteniendo el llanto incesante de Maito.
—¿Qué?
—Dije —trató de tranquilizarse—, que no fui yo quien lo salvó —entrelazó sus dedos frente a su rostro.
—¿Entonces? —no sabía que pasaba, pero tenía que saber la verdad— dígame quién ha sido.
—¿Qué tendría yo a cambio? —preguntó Tsunade—. Confórmate con saber que no fui yo.
—Necesito saber, creí que Kakashi no sobreviviría, y si alguien fue capaz de salvarlo, quiero saber quien fue la persona responsable —habló con seriedad, sorprendiendo a la rubia.
—Cielos —suspiró—, de acuerdo, te diré lo que quieres saber pero tienes que prometerme que no irás tras ellas —lo miró duramente—. No quiero quejas de que las estás acosando, ni que las agobies con miles de obsequios. Una sola queja y te haré pagar con mis propias manos —lo vio tragar saliva con fuerza exagerada—, ¿fui clara?
Maito asintió despacio.
—Sakura Haruno ayudo bastante —le confesó. El rostro del sensei frente a ella, no mostró sorpresa, después de todo, Sakura era la vieja alumna de su amigo—, pero la que pensó en una forma más rápida y eficaz de ayudar a Kakashi, y la que dio parte importante de su chakra, fue Hinata, la excomulgada de los Hyuga.
Gai se encontraba en shock.
Había escuchado algo, sobre que la Hyuga había dejado de lado su vida como ninja, después de su excomulgación. Pero ahora la hokage le decía que estaba activa en la villa, que había ayudado a salvar a Kakashi y que era la mayor responsable de eso. Ni siquiera sabía que ella usará el jutsu médico.
Ahora tendría que ayudarla y pagarle con creces lo que ha hecho por su amigo.
—Recuerda lo que prometerás —adivino el pensamiento de Gai—, sabes que ella no quiere que nadie la busque. Tanto es su afán por volverse invisible, que la he forzado a regresar a las misiones, su talento, como el de sus amigas, es algo que no debemos desaprovechar —se recostó en su asiento.
—Ella nunca quiso ser una kunoichi por las peleas —defendió a la que alguna vez fue esposa de su ex alumno—, desde su combate con Neji, lo hizo algo muy notorio —el secreto del matrimonio de los dos primos Hyuga le oprimía el pecho. Tenía que intentar ayudar a Hinata, por su nobleza y por la promesa que él le había hecho a Neji—. Si ella quiere estar activa pero sin ser vista, los ANBU son perfectos para ese estilo de vida, ¿no?
Tsunade lo miró muy sorprendida.
—Así es, pero Hinata no tiene lo que se necesita para ser un ninja de esa élite —remarcó—. Es buena, y mejoró mucho cuando Neji le ayudaba, pero no es suficiente para un puesto así, además, dudo que quiera exponerse tanto como lo hacen ellos, su prioridad ahora es su hijo y no tienen a nadie más para ayudarle.
—¿Y por qué no pone a Shikamaru con ella? —trató de buscar algo que pudiera apoyar a la ojiperla—. Imagínelos, un estratega como él y una kunoichi de rastreo con el Byakugan y sus habilidades, juntos, harían un excelente equipo.
—Un escuálido pero interesante equipo de dos —planteó—, ¿quién hará los asesinatos? Ese es el máximo objetivo de los ANBU.
—No puedo pensar en todo por usted —se defendió, viéndose acorralado.
—Ya te lo dije, ella no está muy feliz con volver a las misiones, y menos si es para algo tan mortal como lo es ser un ANBU, mucho menos si Shikamaru va con ella. Es el único en el que confía —cerró sus ojos—, y yo no pienso ser niñera.
—Si ella y Shikamaru aceptan, yo cuidaré de su pequeño —se ofreció Gai, siendo ese su último intento por rescatar a Hinata de las misiones de Tsunade—, pero sólo si acepta.
—Tendré que pensarlo —justo al terminar su frase, a Tsunade le vino a la mente, el nombre del ninja perfecto, que haría el mejor trío de asesinatos a distancia.
¡Hola! Sé que tardé en la actualización, aunque para mí es como un tiempo record. Estoy trabajando en el próximo capítulo de Maldición: Kekkei Genkai, pero me está costando un poco, y eso que empece a escribirla hace semanas.
Espero que este capítulo sea de su agrado, me gustó como quedo, y como mencioné en el resumen del fanfic, será un fanfic lento, así que tardare un poco en mostrar interacción.
El FlashBack esta escrito así.
¿Ustedes creen que Hinata acepte ser ANBU, al lado de Shikamaru? ¿Habrá otro puesto que Tsunade pueda darle? Ya veremos que pasa..
¿Les gustaria que les respondiera sus reviews por PM? o nos quedamos así?
Gracias por seguir la historia, ponerla en favoritas, y por sus comentarios. Y respondiendo a estos:
Mikashimota Z: Disculpame amiga :C No quiero destruir tu bello corazón, pero eran necerias esas perdidas, aunque Neji será nombrado constantemente. Mucha gracias amiga :'( eres la mejor.
angel maria 15: Muchas gracias y espero sea de tu agrado este capítulo.
MikaSyo: ¡Hola! Muchas gracias, sí, el pequeño es hermoso cx Shika tendrá que dejar un poco su pereza. Oh, lo sé, Kakashi sufrió mucho y parece que no acaba :C Espero que te guste el capí, y no, no la haré enfermera de Kakashi, así no se conectaran cx Gracias, espero que lo disfrutes.
Lolishta50: Muchas gracias, mi corazón espera que te guste el nuevo capítulo. Mil gracias.
Sin más, nos leemos pronto.
¡Besitos en la frente para todas!
