La odisea de Rainbow Dash.
Parte 2 -
1
Rainbow Dash regresaba de su entrenamiento con los Wonderbolts. Eran cerca de las 3:30. Había pasado ya una semana y ella era ya una miembro oficial del grupo. Una vez llegando a su casa se acostó cómodamente en su cama y empezó a leer otro libro de Daring Doo, el tercero ese año.
Rainbow se enfrascó casi 2 horas en su lectura, inmersa entre las páginas de aquella yegua cuyas aventuras tanto le gustaba tanto leer.
De repente el sonido familiar de la puerta siendo llamada la interrumpió, ella puso entre las hojas de su libro una pluma y se dirigió a la puerta para atenderla. Una repartidora de crin rubia y pelaje gris le entregó una carta en las pezuñas.
-Gracias- se despidió Rainbow Dash de su amiga mientras leía lo que decía el pequeño sobre:
"Señorita Dash."
"Se le solicita en el cuartel de los Wonderbolts lo más temprano posible, es imprescindible su presencia antes de las 6:00."
"Se le ha reservado un boleto de tren para ir a Canterlot."
Es todo lo que decía.
La pegaso celeste se apresuró a comer un pequeño refrigerio, se ducho tan rápido como pudo, se cepilló los dientes y en casi 10 minutos estaba lista para ir a Canterlot.
Llegó a la hora específica, ni muy tarde ni muy temprano. A ella no le gustaba esperar, pero tampoco le gustaba llegar tarde.
Al entrar al cuartel la estaban esperando una fila de diez miembros de los mejores Wonderbolts y Soarin en frente de ellos.
-Oh, hola chicos- dijo Rainbow algo apenada por no haber llegado más temprano.
-Gracias por asistir Rainbow- dijo Soarin mientras señalaba el extremo de la fina más cercana a Rainbow Dash con su pezuña –seguramente se preguntaran por qué he traído aquí a todos ustedes. Iré al grano, una amenaza se acerca rápidamente al Reino de Ecuestria. Se trata de una serpiente voladora bebe- todos se alborotaron y empezaron a hablar entre ellos excepto Rainbow Dash, quien solo volteaba a todos lados tratando de oír lo que los demás decían y así saber ¿qué era una serpiente voladora?
-Silencio- comandó Soarin mientras todos volvían a sus filas en un segundo, a Rainbow le extrañaba verlo tan serio, él normalmente era muy espontaneo –sé lo que se están preguntando ¿qué hace una serpiente voladora tan lejos de Vaporia? Bueno, pues eso no nos incumbe, y realmente no importa. Lo que importa es mantenerla alejada de la capital, entretenerla para que la guardia real se encargue del asunto.
Esa cosa se está acercando a una gran velocidad, tendrán aproximadamente cinco días para prepararse antes de su llegada. Eso es todo, pueden retirarse- al finalizar la sesión Rainbow Dash se reunió con Soarin en un restaurante de Canterlot a petición de él.
-Qué tal estuve. Spitfire me dijo que fuera más asertivo en las charlas- confesó Soarin con una sonrisa en su rostro.
-Lo hiciste muy bien Soarin- respondió Rainbow devolviéndole la sonrisa –y… qué era lo querías decirme-
-Oh, sí. Es sobre la misión. Verás, como capitán temporal de los Wonderbolts se me asignó entrenarte para tomar el lugar de Spitfire como capitana, pero para lograr ser capitana se necesita hacer alguna hazaña sorprendente, algo que nadie más en toda Ecuestria pueda hacer- Rainbow se estrepitó al oír eso.
-Pero ya hice una increíble hazaña. Rompí la barrera de la luz y di la vuelta al mundo en solo unos segundos- replicó Rainbow Dash.
-Sí, lo sé. Y eso está muy bien, pero para ser capitana se necesita un poco… más-
-pff… rayos, no pensé que ser capitana de los Wonderbolts se necesitara tanto-
-bueno, somos lo mejor de lo mejor ¿no? Gente tan especial necesita pruebas especiales. De todas formas, este es el punto- Soarin hizo una pausa y se acercó a Rainbow para hablar en un tono más bajo –esta misión te podría dar el extra faltante para ser capitana. Lo único que tienes que hacer es romper la barrera de la luz una vez más, dar varias vueltas alrededor de la serpiente y ahuyentarla. Pero tienes que hacerlo sola- Soarin se volvió al respaldo de su asiento y observó la reacción de Rainbow Dash… ella seguía con la boca abierta.
-Tengo que… ¿tengo que hacer solo eso?- la expresión de Rainbow se tornó en una gran sonrisa – ¡sí! Puedo romper la barrera de la luz incluso dormida- los dos rieron un rato y siguieron platicando un poco más; antes de que Rainbow Dash tuviera que irse de vuelta a Poniville, Soarin se despidió de ella con un beso en la mejilla y finalmente la vio irse de vuelta al pequeño pueblo de Poniville.
Rainbow Dash no podía estar más nerviosa cuando llegó a casa, ni siquiera podía leer en paz. No había manera de que rompiera la barrera de la luz de nuevo, bajo toda esa presión. Sí no lo lograba nunca podría ser capitana, inclusive podrían desterrarla al everfree forest! Además, no había tiempo para subir, debía hacerlo en línea recta, lo que lo dificultaba más aun.
No había opción, si ella realmente quería llegar a ser capitana debía de hacerlo.
Toda la noche que restaba se la pasó entrenando, perfeccionando sus técnicas, mejorando su velocidad, su agilidad y efectuando múltiples sonic rainbows en lo alto de las nubes, donde no molestarían a nadie. Todo esto en vano, pues no pudo romper la barrera de la luz ni una sola vez, ni siquiera tomando vuelo desde lo alto. Era como si el efecto de la poción se estuviera acabando.
El tiempo seguía avanzando y a Rainbow Dash le empezó a hacer efecto los arrulladores sonidos de la noche y las largas horas de entrenamiento. Decidió dormir por esa noche. Mañana temprano seguiría con su entrenamiento desde el alba hasta el crepúsculo. Y así fue.
Rainbow Dash se levantó apenas oír el primer pitido de su alarma. Se levanto, desayunó, se ducho y se miró l espejo para una sesión de motivación.
-Rainbow Dash, Rainbow Dash, Rainbow Dash. ¡Seeee! ¡El publico enloquece!- Decía mientras alzaba las pezuñas victoriosamente.
Al terminar, abrió la puerta de su casa, dispuesta a salir y regresar con la habilidad de romper la barrera de la luz horizontalmente, pero en vez de eso se encontró con una confundida repartidora con una mochila llena de cartas.
-Hey, hola. Emm… Derpy- dijo Rainbow Dash con una sonrisa al ver a su amiga – ¿tienes correo para mí?- preguntó viendo la mochila llena de cartas que llevaba Derpy en su espalda.
-Sipi, aquí está- la torpe pegaso tardó unos cinco minutos buscando la carta de Rainbow Dash, dejándola esperando (cosa que ella odiaba) – ¡aquí está!- exclamó Derpy el encontrar la carta. La puso en la pezuña de Rainbow y se fue, dejando un rastro de cartas que se caían.
Rainbow Dash se preguntó qué sería de las cartas que se cayeron, pero ese pensamiento se esfumó cando dio un vistazo a la carta. Esta tenía el sello de los Wonderbolts.
Una vez la abrió, dejo el sobre en la cama, se sentó y empezó a leerla.
"Rainbow Dash, amiga"
"Lamento decírtelo por este medio, pero temo que, debido a la aceleración de la serpiente emplumada, mañana será el día en que tendremos que ir a enfrentarla. No podemos permitirnos que se acerque más"
"Lamento mucho las inconveniencias. Espero que estés preparada"
"Soarin"
Rainbow Soltó la carta, se tambaleó hasta la pared y se recargó el ella para recuperar el equilibrio.
Ya no había tiempo.
Ya no había esperanza.
Ya no había opción. Si quería realizar semejante hazaña, debía beber de la poción de la flor de amargura otra vez, sean cuales sean las consecuencias.
Esa mañana, a las 5:00 am, se levantó con mucho miedo de entrar al bosque, tanto de encontrar la flor como de no encontrarla.
Voló directo al centro del bosque, lo más profundo que podía. Llegó un tiempo en el que no pudo ver nada, pero seguía volando, apartando las ramas que se le astillaban cada vez más por la velocidad.
E repente se detuvo, llegó a un punto tan obscuro, que la flor podía estar enfrente de ella y no la vería. A Rainbow se le ocurrió una idea.
Se preparó, se acercó al suelo, y con un poderoso impulso de sus patas traseras desató un poderoso sonic Rainbow desde unos metros del suelo. Una hazaña realmente sorprendente. La explosión hizo que los arboles se dispersaran y los escombros salieran volando. Se hizo un hoyo entre los árboles que cubrían la luz del sol y Rainbow Dash pudo ver claramente lo que había debajo de sus patas: una flor de un color obscuro, casi como el carbón. Estaban por todas partes, pero las pocas que se expusieron directamente a la luz se secaron en unos pocos segundos. Las demás que se quedaron en la sombra siguieran vivas.
-¡Sí!- dijo Rainbow para sí misma.
Inmediatamente tomó unas tres flores de las que seguían vivas y se dirigió a la casa de Zecora para mezclarlas. Entre tantos de los brebajes que ella tiene debería haber un poco de arcoíris para crear la poción.
-¡Zecora!- gritó la pegaso de colores al irrumpir en la casa de la cebra –necesito arcoíris-
Zecora dejó la poción que estaba preparando para atender a Rainbow Dash. Mas al acercarse a ella y ver las flores de amargura su personalidad s tornó agresiva y evasiva.
-No metas esas cosas a mi humilde hogar, ¿no sabes el mal que puedes provocar?- dijo a Rainbow mientras la observaba buscando una porción de arcoíris y un recipiente para mezclarlos.
-Lo siento Zecora, pero la necesito para crear la poción de amargura. Es la única forma de romper la barrera de la luz- excusó – ¡Aja! Aquí está- se dijo Rainbow Dash mientras tomaba el recipiente de cristal con el arcoíris y lo mesclaba a las flores con una pequeña pala de madera.
La poción hiso un "puf" y se tornó de un color rojo carmesí, muy parecido al de la sangre fresca.
-¡Detente!, no bebas más de esa fuente- gritó Zecora mientras observaba inútil a Rainbow Dash condenándose.
Al terminarla toda, Rainbow Dash sintió un gran mareo, podía sentir la adrenalina, pero esta parecía ahogarla. Estaba temblando y apenas podía quedarse de pie.
-Lo lamento Zecora- dijo la pegaso justo después de recuperarse de la dosis –tengo que irme.
Rainbow Dash salió corriendo de la choza de Zecora, con una velocidad impresionante impulsada por sus alas.
Inmediatamente después de salir del bosque alzó el vuelo y se dirigió a Canterlot con una velocidad impresionante.
Al llegar al cuartel de los Wonderbolts Soarin le preguntó el porqué había tardado tanto.
-No es nada, solo las últimas preparaciones para el gran acto- respondió.
Ella, Soarin y todos los demás Wonderbolts se dirigieron a la posición de la serpiente voladora en un dirigible de guerra especial para los Wonderbolts. La razón un dirigible, es el no agotarse en el traslado, así podrían desempeñarse al máximo al momento de efectuar su misión, y poder tener un ponto donde pudieran descansaran los heridos.
Junto con ellos venía un pelotón de 15 guardias reales, comandados por el guardia de elite Onyx Blackstar.
La neblina cubrió el espacio aéreo y se le ordenó a la aeronave que se detuviese y esperase a que el objetivo llegue para poderlo atacar.
La amenaza se respiraba, se podía sentir el peligro en el ambiente, TODOS estaban nerviosos.
A lo lejos que podía ver una figura apenas distinguible que se fue haciendo más, y más, y más clara. Hasta el punto en que todos la alcanzaron a ver.
Era una extraña combinación de un reptil con un ave, literalmente era una serpiente con plumas, tenía dos pares de pequeñas extremidades cerca de la cabeza y la cola. Su cabeza era lo suficientemente grande para tragarse a la princesa Celestia sin masticar y su cuerpo era del tamaño de tres dragones puestos en fila. Era realmente un monstro digno de las más lúgubres pesadillas.
Rainbow Dash se atemorizó un poco, mas aun bajo el efecto de la poción se armó de valor y se mantuvo firme.
-Bien compañeros, es el momento. Nuestro deber es evitar que esa cosa se mueva y dejarla al alcance de los arpones del dirigible- dijo Soarin a los Wonderbolts.
-Si me lo permite. Debo preguntar, si estamos cerca de esa bestia para distraerla y los arpones le están disparando simultáneamente, no sería probable que nos dieran. ¿Qué plan hay preparado para evitar esto?- preguntó Lightning Streak dando una pequeña mirada con la mirilla del ojo a los filosos arpones.
-Esquivarlos- dijo Soarin muy serio –tras meditarlo, el comandante de las fuerzas aéreas y yo hemos llegado a la conclusión de que es el único método factible para protegerlos sin restarles velocidad o limitarlos de alguna forma.
-Bien señores, después de ustedes- dijo Soarin señalando la trampilla de salida. Todos empezaron a saltar de forma ordenada, uno tras otro en intervalos de medio segundo. Soarin detuvo a Rainbow Dash (pues ella era la última de la fila) antes de que saltara.
-Recuerda, vuela lo más rápido que puedas y si tenemos suerte podrías inclusive derrotarla tú sola- Soarin dio un muy ligero beso en la mejilla de Rainbow Dash, haciendo que esta se ruborizara, mas Rainbow volvió a la normalidad al ver la trampilla de salida. Los dos saltaron casi al mismo tiempo.
Todos los Wonderbolts se reunieron en un círculo en el aire. Soarin les comandó que se dividieran en dos grupos, uno que disminuiría su velocidad y otro que cambiara la ruta de la bestia. Soarin pertenecía a este último, Rainbow Dash se integró al primero.
Aunque los pegasos del grupo de Rainbow Dash se enfocaban en hacer "pantallas" y maniobras frente a la serpiente emplumada para detenerla, ella solo tenía el objetivo de romper la barrera de la luz de nuevo y poder llegar a ser capitana.
Podía sentir la fuerza, la adrenalina, el espíritu.
Finalmente, ella retrocedió unos kilómetros y se lanzó en línea recta, con todas sus fuerzas, hacía su objetivo. Con la esperanza de que pudiera "acabar" con ella de un solo golpe fulminante.
El viento causado por su asombrosa velocidad alcanzaba para refrescarla. Apenas podía ver con la neblina, pero aun así logró distinguir a la serpiente a tiempo.
Ya había superado la barrera del sonido hace rato, el sonic rainbow distrajo a unos cuantos Wonderbolts, pero siguieron con su labor inmediatamente.
Por más rápido que ella fuera, no podía llegar más, en línea recta no era tan fácil. Aun bajo el efecto de esa poción seguía siendo un reto.
Fue en él punto más crítico cuando Rainbow Dash empezó a dudar, cuando podía ver a la serpiente claramente, con los arpones clavándose en su gruesa piel de reptil y sus compañeros tratando de distraerla como un payaso de rodeo pone a salvo al vaquero.
Rainbow estaba a ponto de impactar en el constado de la serpiente, de hecho en un punto mortal. Tuvo la oportunidad de rendirse y no tomar el riesgo, pero lo tomó. Sceleró más aun tratando de llegar a una velocidad suficiente para penetrar como bala a esa gruesa barrera de escamas.
Contó los segundos para desestresarse.
6…
5…
4…
3…
2…
