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Naruto © Mashashi Kishimoto
History © Johanna Lindsey
Adaptation by Anaiid
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CAPITULO II
Llegaron a la aldea del Sonido cuando se ponía el sol. Las puertas de la aldea aún estaban abiertas, pero ellos se dirigieron a la torre. Sakura observó que los altos muros de la gran fortaleza estaban teñidos con un resplandor rojo, un claro presagio de que ella misma estaba entrando en el infierno.
Sasori había tenido la sensatez de guardar silencio durante el viaje de unos veinte kilómetros, pues Sakura se sentía incapaz de medir sus palabras ante él. Legalmente, era su hermanastro y tutor, y nadie podía negar que había llegado a asumir esas dos funciones apelando a medios inmorales. Pero de no haber sido por su madre, Sakura se habría revelado francamente y habría hecho algo para escapar de la situación en la que se hallaba. Creía que incluso podía ser capaz de matar a Sasori, tanto lo odiaba después de lo que había sucedido aquel día. Pero no podía escapar, pues no le cabía la más mínima duda de que su madre sufriría horriblemente como castigo, y ya había sufrido bastante a manos de los Akasuna.
Ahora Sakura comprendía más claramente por qué ella y su madre habían sido separadas de inmediato después de haber sido obligadas a salir de Tanzaku. Si Sakura y Mebuki se las hubiesen ingeniado para escapar juntas, podrían haber recibido ayuda de algunos de los poderosos personajes que se oponían a Danzou, como había sido el caso de Kiba Inuzuka.
Ahora, nada de todo eso importaba, estaba allí para contraer matrimonio al día siguiente. Si por lo menos... Dios santo, cuántas veces sus pensamientos habían comenzado de ese modo.
Si por lo menos su padre no la hubiese amado tanto, la habría casado adecuadamente a la tierna edad de catorce años, como hacían la mayoría de los nobles con sus hijas. Su prometido hubiese sido un hombre honorable. Habría esperado para consumar el matrimonio hasta que ella tuviese más edad y fuese capaz de tener hijos. Pero su padre no había deseado tentar con la naciente belleza de Sakura al bondadoso señor, y tampoco había querido renunciar tan pronto a la compañía de su hija.
Si al menos no hubiese salido a enfrentarse con el ejército de Akasuna, quizás aún estaría vivo. Habrían sitiado Tanzaku, pero podrían haber escapado para ir a la corte de Konohamaru o incluso a la residencia de alguno de los señores que lo apoyaban.
Si por lo menos las leyes que afectaban a las mujeres hubieran sido respetadas, si por lo menos Konohamaru fuese rey... si por lo menos Sasori muriese. Pero era demasiado tarde incluso para eso. Ella estaba bajo la guarda de Orochimaru, es decir bajo su control total y real, como si ya estuviesen casados. Estaba decidido a casarse con la joven para obtener lo que deseaba, y en ese sentido poco importaba que Sasori estuviese allí para obligarla a someterse.
Sakura se sentía abrumada por la desesperación mientras ascendía por la escalera que llevaba al Gran Salón. Era evidente que Sasori no había mentido al hablar del poderío de Orochimaru. Después de cruzar el gran patio, Sakura contó nueve caballeros en la casa, y las torres y los muros estaban guarnecidos por soldados. Había más caballeros en el salón, donde las mesas estaban preparadas para la cena, con vajilla de oro y lienzos de fina calidad. Incluso los muros exhibían la riqueza del señor con sus inútiles armas de plata y oro lustrado, la mayoría tachonadas con finas joyas.
Había muchos criados, uno o más por cada huésped, pero en ellos Orochimaru no malgastaba su dinero. Iban cubiertos con harapos, los cuerpos no muy limpios y se comportaban como individuos acobardados, hasta el punto de que les temblaban las manos y se les desorbitaban los ojos; no era de extrañar que fuese así. Mientras cruzaba el vestíbulo para acercarse al estrado donde Orochimaru se sentaba como un rey en la sala de audiencias Sakura vio a tres criados esposados, sin motivo aparente, y uno había recibido golpes tan fuertes que estaba tendido en el suelo, desde donde recibió los puntapiés de un caballero que pretendía determinar claramente si su verdadero propósito era esquivar el cumplimiento de sus obligaciones.
Sakura se sintió tan desconcertada por esta escena que se detuvo, y Sasori le tironeó del brazo para obligarla a moverse otra vez, pero no antes de que el caballero que estaba golpeando al caído viese que ella lo miraba y le sonriera. El individuo no sentía vergüenza ni arrepentimiento; simplemente, sonreía.
Era sabido que cuando no había damas presentes, los hombres se comportaban casi como bestias. Pero allí había damas, esposas de algunos de los caballeros que residían en el castillo. Era evidente que no producían ningún efecto en el comportamiento de los hombres. Ello revelaba claramente el carácter del señor del Sonido, pues la mayoría de los hombres se comportaban según el ejemplo de su amo, para bien o para mal.
Sakura había evitado volver los ojos hacia la mesa del señor. Deseaba retrasar todo lo posible lo que debía ser su destino. Sasori se detuvo para indicarle que había llegado el momento. Aun así, su primera imagen de Lord Orochimaru del Sonido casi le provocó un grito de horror. La mano de Sasori se cerró con más fuerza sobre su brazo. Sakura había retrocedido involuntariamente un paso.
Era peor de lo que podía haber imaginado. No sólo era viejo, sino que parecía un cadáver. Tenía la piel de un color blanco pastoso, y tan arrugada que no había en ninguna parte un centímetro que pudiera considerarse liso. Lo que restaba de sus cabellos era blanco, excepto un delgado mechón negro, que indicaba cuál había sido el color original. Tenía el cuerpo tan encorvado, que no era más alto que Sakura, y ésta sólo pasaba unos pocos centímetros del metro cincuenta. Su vestido de seda de colores vivos, adornado en el cuello y las mangas con costosa piel, únicamente conseguía que pareciese ridículo.
El blanco de sus ojos tenía un matiz amarillo oscuro. Una película blanca cubría el gris de uno de los iris. Estaba casi ciego. Tuvo que acercarse a pocos centímetros de Sakura para mirarla, y ella se sintió ofendida por su aliento fétido, que casi le provocó náuseas antes de que retrocediera. Con los dedos curvos, le pellizcó la mejilla y tartajeó, revelando que en su boca quedaban sólo dos dientes.
Sasori gritó al hacer las presentaciones y eso indicó a Sakura que el viejo estaba casi sordo. Fue una suerte, porque Sakura no tuvo más remedio que tragarse el orgullo y rogar: —Por favor, Sasori, no me hagas esto. Si es necesario que me cases con alguien, elige a otro... a quien quieras...
—Cállate—. Murmuró Sasori al oído de Sakura—. Está pactado y prometido.
¿Sin que se pidiera el consentimiento de Sakura?
—Las promesas pueden quebrarse—.dijo la joven a Sasori.
—No; no hay otra persona que aceptara todo lo que yo me propongo pedir.
Lo que él pidiera. Para su beneficio. Sakura se había rebajado a rogar pero sin el más mínimo resultado. Sabía que de nada le serviría. Jamás volvería a rogar, ni a Sasori ni a otro hombre, pues sólo Dios tenía compasión. Los hombres tenían únicamente codicia y sensualidad.
Se volvió para mirarlo y vio que estaba muy cerca. Y con voz neutra, sin sentimiento, dijo: —Cuídate la espalda, hermano, no sea que mi daga la encuentre. A la primera oportunidad que se me ofrezca, te mataré por esto.
—No digas tonterías—Replicó Sasori, pero con gesto inquieto sus ojos buscaron los de Sakura. Y algo en su expresión le dijo que esas palabras no habían sido una amenaza vacía. Parecía realmente impresionado cuando exclamó: —¡Sakura!
Ella le dio la espalda y pidió a un criado que la llevase a la habitación que le habían preparado. Si Sasori o lord Orochimaru hubiesen intentado impedir que saliera del salón, probablemente Sakura les habría ofrecido una excelente muestra de lo que era un ataque de locura. Pero ninguno intentó nada, y Sakura tuvo que detenerse en los peldaños sumidos en sombras que llevaban a la habitación de la torre, ya que las lágrimas, que al fin brotaron, le impedían ver.
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Nota
¡Hola! ¿Que te ha parecido este capitulo?
Sakura parece estar pasando por momentos terribles, está a punto de contraer a Orochimaru el cual no parece estar en la flor de la juventud xD Debo decirles que Sasuke aparecerá pronto, no coman ansias. Aunque en estos primeros capítulos no veamos mucha interacción entre Sasuke y Sakura, más adelante no se separaran ¡Eso se los prometo!
Woahh ese Sasori es un pésimo hermanastro, pero no debemos culparlo, es culpa de los tiempos y en gran parte culpa de su padre.
Sin más que decir, muchas gracias por leerme :3
Anaid
