NUNCA MÁS

Rumple se había quedado solo en medio de lo que, hasta hacia unos momentos, había sido el escondite de la Reina de las Nieves. Dos minutos atrás lo tenía todo pero ahora…solo se tenía a sí mismo. Su razón de vivir se había ido corriendo mientras lo odiaba, y con razón. En ese momento se sintió el ser más miserable del mundo.

Salió de aquel maldito lugar arrastrándose, no se sentía con fuerzas para nada. El sol le cegó y se vio obligado a cerrar los ojos. ¿Aquello era la luz? ¿Aquello era lo que Belle había visto en él? ¿Cómo había podido soportarlo?

Sin ser consciente de lo que hacía, el Oscuro comenzó a caminar. No se fijaba en donde ponía los pies, solo se dejaba llevar por alguna fuerza superior, hasta que sus pasos se detuvieron ante la tumba de Neal. Sobre la fría losa lucían hermosas unas flores. Probablemente Henry las hubiese llevado allí. Sonrió al recordar a su nieto.

Se dejó caer ante el sepulcro de su hijo y frías lágrimas saladas comenzaron a brotar de sus ojos. Él ni siquiera se dio cuenta, ¿aquello era llorar por amor? Se sentía confuso, perdido y sin guía, sin modo de volver al camino que había decidido seguir…y del que se había desviado cegado por el poder.

Frente a la tumba de su corazón dejó que las horas pasasen lentas, dolorosas, hasta que sintió que no podía más.

Haciendo un gran esfuerzo se levantó, dispuesto a tomar una decisión que acabaría de una vez por todas con todo. Del bolsillo interior de su chaqueta sacó la daga, la de verdad, la que debería haber tenido Belle, y la miró. El objeto brillaba con las últimas luces del día, se tornaba plateada o dorada según la incidencia de los rayos del sol sobre su superficie cobriza. Un auténtico espectáculo de luces. El corazón de Rumple se sobrecogió ante tanta belleza.

"Nunca más", pensó, como el presagiador cuervo del poema de Poe, mientras hundía la daga en la tierra. "Nunca más"

Poco a poco el poder comenzó a abandonar su cuerpo, poco a poco notó como iba volviéndose un hombre normal. En la daga se dejó de ver su nombre, para quedar vacía. Había transferido todo su poder a la tierra. Nunca más nadie volvería a ser el Oscuro. Nunca más volvería a hacer daño a alguien a quien quisiese.