— SHIPP MOMENTS —
Suegrooo
La mesa de Apolo se quedó por un momento en silencio, hasta que se comenzaron a escuchar las risas ahogadas de Austin y Kayla, mientras que Apolo y Will no tenían vergüenza ninguna y comenzaron a reírse a mandíbula batiente. Al ex dios no le importó nada recibir un pequeño golpe de su novio por ello en el costado. Novio que, por cierto, observaba a Nico a su frente con el ceño fruncido, devolviéndole el rey de los muertos la mirada con una mueca divertida imposible de ocultar.
¿La razón de tanta tensión? Pues que el pelinegro acababa de llamar "suegro" a Leo.
— ¿Cómo acabas de llamarme? —le preguntó el hijo de Hefesto al hijo de Hades a su frente, tratando de guardar para si lo irritado que se sentía.
— Yo no te he llamado de ninguna manera —objetó antes de agrandar su mueca—, suegrooo.
En ese momento hasta los dos más pequeños de la mesa siguieron a su hermano y a su padre y se rieron de lo lindo.
No era ningún secreto que el hecho de que el padre de su novio hubiera comenzado una relación con Leo jodía a Nico sobremanera, porque aun seguía muy cabreado con él y no tenía ni ganas de verle el careto. Sin embargo, en vez de desquitarse golpeando físicamente a Valdez, como el resto de campistas, Will sabía bien que a su novio le parecían más atractivos los ataques psicológicos o, como mínimo, los derechazos bien directos en el orgullo. Parecía que Nico se sentía generoso ese día para elegir la última opción, o eso o le había hecho el descuento por ser familia.
Apolo juró que vio una vena hincharse en la frente de Leo ante la provocación.
— ¡Lo has vuelto a hacer! —acusó Valdez cual niño pequeño.
— Querido suegro, te aseguro que no tengo idea de que estas hablando —Nico se guardó las carcajadas oscuras que quería soltar a costa de Leo dentro de si con mucho esfuerzo, ya que no ayudaba mucho tener a su novio, que casi se lo hacía encima de la risa, sentado al lado.
— ¡No juegues conmigo, Di Angelo! —exclamó la pareja del ex dios, levantándose bruscamente de su asiento y llamando la atención de todos los presentes— ¡No soy ningún viejo decrépito para que me llames así!
— ¿Pero qué está pasando aquí? —preguntó Dionisio con toda la seriedad de director que pudo adoptar.
— Parece ser que el señor Di Angelo ya ha iniciado su esperada venganza contra el señor Valdez —explicó Quirón de lo más tranquilo y sin ningúna gana de intervenir. Mientras Nico no invocase zombies todo sería controlable.
El dios del vino suspiró aliviado.
— Gracias a Zeus, comenzaba a asustarme que esperase tanto para hacerlo.
Quirón asintió de acuerdo, puede que Nico solo fuera un chico, pero únicamente había que mirar lo que hacía por "accidente" para temer lo que podía maquinar a posta.
Mientras, de nuevo en la mesa de Apolo, el rey de las sombras suspiró fingiendo fastidio, mientras se echaba hacía atrás en su asiento.
— Es solo cuestión de sumar dos más dos, Leo. Yo salgo con Will. Tú sales con Apolo. Hasta un niño vería que eso me hace tu yerno y, por lo tanto, tú eres mi suegro.
— Verdad irrefutable —Austin y Kayla metieron cizaña a la vez.
— Me da igual, en tu vida me vuelvas a llamar así.
— ¿Quieres decir que si me muero mi fantasma si podrá llamarte así? —se burló Nico con los ojos oscuramente brillantes. Will dejo de reír con eso y le echo a su novio una mirada de "ni se te ocurra".
— Muy bien, si esas tenemos.
Leo se puso rojo de furia y fulminó al rubio con la mirada.
— Will, no me gusta nada este chico para ti. Es muy mala influencia.
— Mientes fatal —fue la única respuesta de Solace dada con una pequeña sonrisa, mientras rodeaba al hijo de Hades con un brazo en gesto protector.
Nico le dedicó al rubio una mueca de "odio que me trates como una damita", pero aun así ninguna queja salió de sus labios mientras se acomodaba más en el abrazo del rubio.
Al instante casi todos los presentes, Valdez incluido, dejaron de reír o de molestarse para soltar un suspiro ante tan tierna visión, dejando una vez más en claro quienes eran la pareja favorita por excelencia del Campamento Mestizo.
— Porque tienen que estar tan bien hechos el uno para el otro, mierda —susurró Valdez con las mejillas coloradas y golpeando la mesa ligeramente, dándose cuenta de que había perdido totalmente su punto.
— Gracias, suegro —soltó Nico, muy poco dispuesto a dejar de tirar del hilo de la paciencia del hijo de Hefesto, deleitándose con sus caras de incomodidad.
Will golpeó a su novio en el brazo ligeramente en obvia actitud de "ya te pasaste, basta o te destierro al sofá" y vaya si Nico no cayó como un bendito.
Quien seguía riéndose era Apolo. Leo, totalmente herido en su orgullo, le dedicó al ex dios una mirada asesina antes de largarse al búnker 9 dando largas zancadas. Sin embargo Apolo siguió riéndose viéndole marchar hecho una furia.
— Papá, ¿por qué sigues riendo? —le preguntó Austin— Seguro que ya terminaste desterrado al sofá por una semana.
Kayla asintió dándole la razón a su hermano. Ella aun no comprendía el verdadero significado de "ser desterrado al sofá", pero si a nadie le gustaba que su pareja le hiciera eso, por algo importante sería.
— ¿Y por qué creéis que me río? —el ex dios abrió la boca por primera vez y su voz sonaba de lo más asustada, lo que contrastaba con las carcajadas que aun mantenía— Es esto o empiezo a llorar.
Porque el gracioso sería Nico, ¿pero qué trasero iba a acabar siendo el objetivo del fuego griego de Leo? Obviamente el suyo.
Ay...
