Hola! Debido al escaso tiempo de mi vida XD he de definir como día de publicación de este fic todos los días lunes! :D

UNA COSA! Por apurada XD me olvidé de mencionar que el nombre del fic "Love you when i'm drunk" está inspirado en una canción del amor de mi vida musical, Mika 333 y todos los capis tienen como tema una canción Mikera 3

Y en este cap el tema es BY THE TIME: /W-qzhfc_F1k

Ahora otra breve aclaración. El fic es básicamente DELENA pero hay cosillas Steroline (amistad) y Daroline! :D

Capítulo 2

- No entiendo como pudiste hacerlo.

- Qué cosa? Vomitar en tu alfombra persa?

- No, hacerlo con Stefan - silencio. Apenas si acababa de recuperarse del tremendo golpe que se había dado al caerse por las escaleras y luego ponerse a echar todo lo acumulado a la alfombra. Elena creyó que no iba a poder más con su vida, que iban a tener que llevarla de emergencia o algo, pero felizmente apareció Rebekah (quien sabe en que momento) y antes de que hiciera más desastre se la llevó al baño, le dio agua, le dio algo para el mareo, la ayudó a limpiarse y ya, Elena socorrida. Le seguía doliendo todo, especialmente la cabeza, no sólo por la resaca sino por el recuerdo de lo que vio. Stefan en la cama... y Damon junto con Caroline al otro lado... no! Sentía iba a estallar de sólo recordarlo y hasta le volvían las nauseas.

- Para empezar tú como lo sabes?

- Por favor, todo el universo los vio - Elena agradecía estar recostada de espaldas a Rebekah para que no vea como se le caía la cara de vergüenza. Entonces no conforme con haberse acostado con Stefan todo el mundo lo sabía.

- Y dónde estabas tú? Se supone que tu deber de amiga es detenerme en esos casos extremos!

- Yo estaba ocupada en otro "caso extremo", pero al menos el mío fue más discreto. Me enteré hace poco cuando ya era demasiado tarde. Además creo que ya tuve suficiente deber de amiga con sacarte entre vómitos de la sala con la alfombra arruinada. Elijah me va a matar.

- Y eso qué? Klaus comprará otra, casual - Rebekah se rió. Ambas estaban recostadas en la cama de la rubia amiga dándose la espalda, no porque estuvieran peleadas ni nada, sino porque así sentían que tenían su propio "espacio".

- Si Elena, toda la vida lo mismo - exacto, siempre lo mismo. Era como si los hermanos mayores de Rebekah se hubieran puesto de acuerdo para engreír y regañar. Klaus engreía a Rebekah y vivía regañando a Kol, mientras que Elijah era al revés. Así que la llamada de atención por la fiesta - orgia - extrema con alfombras arruinadas incluida le iba a tocar de parte de Elijah. Igual eso tampoco importaba mucho, ambos estaban de viaje de "negocios" - ya Elena, no me cambies de tema. Cómo pudiste hacerlo con Stefan? Y qué hay de Damon? - Elena se mordió la lengua para no gritar y para no evidenciar que se había puesto nerviosa al escuchar ese nombre.

- Qué hay de que?

- No te hagas. Qué le vas a decir ahora?

- Nada, además por qué tendría que preocuparme por Damon? Como si me importara...

- Por favor Elena! Qué vas a hacer cuando se entere?

- Nada Bekah, no molestes. No me interesa lo que piense Damon.

- Ya... - dijo en tono totalmente irónico. Es que había llegado al punto en que ya todos creían que le gustaba Damon? (No creían, eran verdad! Pero no lo iba a admitir tan fácil... no por ahora!)

- Que no me importa Bekah! además a él ni le intereso... no ves lo que hizo con Caroline?

- Hacer qué?

- No hagas como si no supieras lo que pasa bajo tu propio techo. La habitación al final del pasillo. Damon y Caroline. Ya te imaginas.

- En serio? - Rebekah se sentó y la miró sorprendida, Elena también se incorporó - tú los viste? - asintió. Y tenía que aparentar que no le interesaba - cómo te sientes?

- Sentirme de qué? Bekah no molestes! No es como si las acciones de Damon me afectaran, el tipo ni me interesa! - Rebekah la miró en silencio y puso una mano suavemente en uno de sus hombros.

- No te preocupes, él estaba tan ebrio como tú. Creo que ya están a mano - dijo en tono comprensivo, como si la estuviera consolando.

- Ya basta con eso! - Elena la apartó y volvió a la cama, se recostó dándole la espalda y cerró los ojos - hablan como si en serio nos gustáramos!

- Sueño con el día en que lo admitas, ese día lloraré - dijo jocosa y también volvió a recostarse - ahora a dormir zorrita, tenemos que recuperarnos de esta noche extrema.

- Bekah, no me llames zorrita.

- Es de cariño, no te ofendas - rieron por lo bajo las dos. Después de un momento de silencio la voz de Rebekah la volvió a sorprender - Elena, no vayas a entrar al Facebook. Y es en serio.

- Bueno... - y Elena hasta sintió miedo de lo que acababa de decir. Si Rebekah se enteró de su aventura con Stefan por puro chisme no quería ni imaginar lo que había en Facebook.

Suspiró, ahora a intentar dormir. Después de su colapso en la alfombra no había querido pensar en lo que vio. Damon y Caroline. No tenía ni derecho a ofenderse después de lo que ella había hecho con Stefan, pero no por eso era menos doloroso. Porque si le había dolido. No quería admitirlo, ni pensarlo siquiera, pero era la verdad. Lo peor era sentirse en falta ella también, en realidad ella si que había metido la pata hasta el fondo. Al menos Caroline era casi una desconocida para ella, en cambio Stefan era el hermano, la cosa cambiaba ahí radicalmente. Damon se iba a enterar de todas maneras y aunque le había dicho a Rebekah que no le importaba lo cierto era que moría de vergüenza de lo que él iba a pensar. No iba a querer ni hablarle seguro, eso era lo más probable. Ella tampoco le hablaría si se enteraba que se tiró a la hermana que no tenía, aunque podía catalogar a Bekah como su "casi hermana", así que si Damon hubiera hecho algo como es lo odiaría por toda la eternidad. "Me odiará hasta el fin de los tiempos", pensó con amargura. De su mente ya se había alejado la idea de que le iba a decir a Stefan, ahora sólo pensaba en que iba a pasar con Damon. Una parte de ella se prohibía rotundamente pensar en él, otra parte sentía que se estaba desarmando por dentro, como si algo en ella se hubiera roto al momento en que descubrió que durmió con Stefan y otra se hubiera destrozado al ver a Damon con Caroline. Había sido un poco extraño, se suponía que ella no quería nada con él, que era el insoportable y no quería ni verlo. Pero ahí estaba, lamentándose por lo que acababa de hacer y lo que vio.

"Idiota, todos los hombres son iguales. Seguro que él ni le afecta y tú como una tonta preocupándote", pensó intentando consolarse. Por qué para los hombres tenía que ser diferente? Lo hacen con una chica una noche y nada más, son geniales. Una chica lo hace y se convierte automáticamente en la zorra. Injusticia. Pero que se iba a hacer, Elena sabía perfectamente que vivía en un mundo injusto y que tenía que aguantarse todo para sobrevivir. Ser fuerte y sobrevivir, eso era lo que había hecho toda su vida y lo que seguiría haciendo. "Todo va a estar bien Elena, al final siempre sobrevives a todo con la frente en alto", se dijo y de alguna forma se sintió más tranquila. Aunque no tenía ni idea de como enfrentarse a una situación así, odiaba sentir que le debía explicaciones a Damon. Ese Damon... por qué tuvo que conocerlo? Desde que apareció en su vida no hacía otra cosa que confundirla, molestarla, ponerla incómoda y complicarle la existencia. Y aún así ella seguía sintiendo que le debía una explicación contundente que lo deje tranquilo si es que se podía. Rebekah ya se había quedado dormida y ella creía que no iba a lograrlo nunca. Apretó los ojos esperando que el sueño la invada pero no lograba apartar a Damon de su cabeza por más que lo intentara. Casi sin querer su mente evocó aquel momento cuando se conocieron en el Grill. Un momento que aunque no quisiera aceptarlo, no podría olvidar nunca y no precisamente por lo especial, sino por lo vergonzoso.

(Un mes antes)

Una banda tocaba en el Mystic Grill. No era la gran cosa, apenas uno podía entretenerse y corear un par de covers que estaban haciendo. Como sea, el Grill tenía un considerable número de gente y tenían que levantar la voz para que se puedan escuchar sus conversaciones. Igual el barullo de las personas, la banda y el ruido en general podía dar un buen dolor de cabeza. Más o menos así se sentía Elena. Acababa de llegar a Mystic Falls por las vacaciones de verano del internado junto con Rebekah, Kol estaba de vacaciones de la universidad. Siempre había evitado volver a su pueblo, no era un lugar que le trajera recuerdos agradables por eso cada vez que salía de vacaciones prefería irse con la familia de Denver que ir a Mystic Falls. Pero esta vez se había dejado llevar por los Mikaelson quienes prometieron que sería un verano de diversión en el pueblo. Así que ahí estaban los tres, volviendo a socializar con los chicos que habían conocido en la infancia antes de irse al internado y poniéndose al día de las novedades. Y Elena había tomado mucho jugo, por lo tanto le urgía ir al baño. Se excusó y se fue corriendo para allá.

Pero como nada en la vida es perfecto y como debió sospechar había una enorme fila de chicas esperando su turno para ir al baño. Estuvo cerca de diez minutos y nada, apenas si avanzaba la dichosa fila. Era como si esas chicas creyeran que estaban en su casa porque se demoraban de una manera que le daban ganas de empujarlas a todas y meterse al baño de una buena vez. No podía más, lo peor es que no conocía a nadie como para decirle que por favor la deje pasar porque su vejiga iba a explotar. Y mientras tanto veía de reojo como en el baño de hombres salían y entraban de lo más relajados, no demoraban nada y no entraba mucha gente. Malditos sean los hombres y su rapidez para ir al baño, las mujeres siempre estaban condenadas a aguantarse hasta el desmayo. Ya no aguantaba, en cualquier momento iba a morir. Nadie entraba al baño de los hombres hace rato así que era momento de atreverse. Al demonio, si no lo hacía iba a morir ahí mismo. Respiró hondo y aprovechando que todas estaban de espaldas caminó con rapidez y discreción hasta meterse al baño de los hombres.

Su primer pensamiento fue "bien! no hay nadie acá... estoy a salvo!". Por supuesto que no, no había visto todo. Ahí, en la esquina del baño, había un tipo que se giró naturalmente como si no hubiera notado la intromisión Y tenía el cierre del pantalón abierto, la correa desatada... y quizá si hubiera entrada dos segundos antes le hubiera visto "todo". Ahogó un grito y retrocedió. El tipo la miró de pies a cabeza sin expresión por un segundo y luego sus miradas se cruzaron. Cuando se perdió en esos bellos ojos azules sintió como si una corriente eléctrica la recorriera por completo y de pronto hasta sus piernas empezaron a temblar, su corazón latió con rapidez y sus mejillas se tiñeron automáticamente de rojo. Y entonces él sonrió. Pero una sonrisa que la dejó desconcertada y la puso nerviosa. Era una sonrisa burlona? O una llena de picardía? "Por dios Elena! mira en que situación estas!", se dijo alarmada pero aún así no se atrevió a apartar la mirada de él. "Por todos los cielos, este hombre es perfecto", se dijo por un instante. Su corazón seguía latiendo alocado y no sabía ni que esperar de esa situación. Sin perderla de vista el tipo se subió el cierre del pantalón y se abrochó el cinturón nuevamente. Elena tragó saliva... esa era la parte de las explicaciones?

- Puerta equivocada, señorita - dijo con voz suave, seductora. Ella intentó controlar sus nervios, tenía que parecer firme y segura.

- El baño de mujeres está lleno - contestó con voz temblorosa. Ok, no consiguió aparentar seguridad ni nada.

- Entonces adelante - él abrió la puerta del único baño que había pues lo demás eran sólo urinarios. Ella se quedó quieta sin saber que hacer, quizá lo mejor era darse la mediavuela e irse de una vez - y bien? - insistió él y casi sin querer comenzó a caminar hacia allá. Él seguía sonriendo de esa manera que sólo hacía que se ponga más nerviosa. Pasó a su lado, estaba muy cerca de él. Podía hasta sentir su perfume tan masculino, le daban deseos de aproximarse más a él y sentirlo un poco más... sacudió discretamente su cabeza, tenía que controlarse! Se metió al baño con rapidez, eso debía de ser lo más veloz posible. Por un instante hasta se le olvidó que estaba con la vejiga explotando, pero cuando cerró la puerta y se sentó en el inodoro al fin pudo respirar en paz. El baño era un asco, pero al demonio, quería descargar de una buena vez. Hasta sonrió aliviada, al fin la paz llegaba. Ya se había olvidado del tipo de afuera hasta que la puerta se abrió suavemente... había olvidado ponerle el seguro! Y a la altura del lavabo estaba el chico en cuestión, cuando escuchó que la puerta se abrió giró para mirarla y volvió a sonreír ahora de manera burlona al verla sentaba en el inodoro. Por suerte, si es que se podía considerar así, llevaba un vestido de falda larga que cubría sus piernas y otras cuestiones vergonzosas. Elena apenas si alcanzó a volver a tirar la puerta para cerrarla, llevarse las manos a la boca y gritar tan fuerte como pudo mientras escuchaba sus carcajadas. Oh cielos... oh cielos! La había visto en el inodoro! La vio y se burló! Desgraciado! pero estaba tan bueno... igual que vergüenza ! Que desgracia de mujer resultó ser! "Calma Elena, aún puedes salir con la frente en alto", pensó mientras se paraba, jalaba la palanca e intentaba pensar. Sólo tenía que esperar un rato más a que el tipo de vaya y listo! Pero pasaron un par de minutos y nada, empezaba a desesperarse.

- Es que no vas a salir de ahí? - dijo con la voz un poco burlona - necesitas que alguien te cubra - Al carajo. Respiró hondo, había que afrontar todo de la manera más digna posible. Abrió la puerta y salió aparentando tranquilidad aunque sabía perfectamente que estaba roja cual tomate. Él la miraba sonriente, ella se mordía la lengua para no gritar y evitaba mirarlo al máximo. Se lavó las manos rápidamente, era hora escapar. Él se le adelantó, caminó hacia la puerta y miró a los lados. Al cabo de unos segundos la llamó con los dedos, ella avanzó obedientemente hacia donde estaba él y se paró a su lado - tú sólo camina tan rápido como puedas, yo te guío - Elena asintió. En serio la estaba ayudando? Bueno, quizá no era tan idiota como pensó sólo... - ahora! - fue muy rápido, la tomó del brazo y prácticamente la sacó de ahí a rastras, al menos los primeros pasos cuando al fin Elena reaccionó. El tipo la jaló a su lado y la puso delante de él para cubrirla con su cuerpo y que las de la cola del baño de mujeres no la vieran. Unos pasos más y estuvo en zona aparentemente segura, algo oscura pero al menos nadie la vio salir del baño de hombres. Se giró a verlo, después de todo la había ayudado y eso hay que agradecerlo.

- Gra... - no pudo terminar de decir la palabra pues él posó suavemente un dedo en sus labios para callarla.

- No hay nada que agradecer, no te he hecho ningún favor - estuvo a punto de protestar... pero cómo hacerlo con él tan cerca y mirándola de esa forma?

- Damon? Dónde rayos te metiste?- en ese momento apareció en escena otra chica. Alta, delgada, cabello corto, bastante simpática. Pero que frescura del tipo este! Entonces tenía acompañante y se ponía a coquetear con ella? Por que estaba coqueteando... no? O no había sido ella la que provocó la situación? Como sea, ahora sabía que se llamaba Damon. Y como que el nombre le iba perfecto. La chica la miró de pies a cabeza intentando reconocerla, eso sólo la hizo sentir más incómoda - y ella es...?

- Ah! una chica que se metió a acosarme al baño y me ha seguido hasta acá - contestó él de lo más relajado.

- Qué? No! No fue así... fue un accidente... yo... - comenzó a decir nerviosa, titubeante, completamente roja. Será desgraciado! Para qué la "salvaba" del baño si le iba a hacer eso?

- Dios, hay cada lanzada hoy en día - dijo la chica con molestia y tomó del brazo - vamos, los chicos esperan.

- Si Rose, ya voy - hasta le pareció que lo dijo de mala gana. Elena se quedó parada de lo más indignada, ahora sólo sentía ganas de romperle la cara a ese Damon! Y ahí no acabó la cosa, antes de alejarse por completo se giró y le mandó un beso volado. Lo iba a agarrar a patadas!

(Ahora)

No podía dormir, se levantó, buscó algo de ropa y llamó a un taxi. Ya luego le diría a Rebekah que la tomó prestada y que luego se la devolvería limpia y todas esas cosas. Lo que necesitaba era volver a la casa con tía Jenna, decirle que le prepare algo para la resaca y luego ponerse a buscar algo útil que hacer. Con suerte dormiría, quizá tendría que esperar hasta la noche para eso. Pero lo que en verdad necesitaba era irse de esa mansión "de la perdición" donde había cometido el mayor error de su vida hasta el momento. Salió de la habitación de Rebekah, al parecer en otras habitaciones estaban algunas de las parejas que también se excedieron por la noche.

Bajo por las escaleras con cuidado para no repetir su magistral caída, abrió la puerta y salió. Tanta luz hasta le lastimaba los ojos, pero ahí esperaría, el taxi no iba a tardar en llegar. Todo estuvo en completo silencio hasta que apareció Kol de lo más tranquilo y en ropa deportiva.

- Dios, el fantasma de Elena - le dijo con su típico tono jocoso - yo dije bien claro, dejen de darle alcohol pero nada, nunca me hacen caso.

- Otro que no cumplió con su deber de amigo.

- Pues cuando me fui estabas de lo más tranquila, cómo iba a sospechar que terminarías en la cama con Stefan? - ella sólo pudo abrir la boca y después de un instante soltó un grito y dio una patada al piso. Pero es que todos en el mundo lo sabían? - y qué hay de Damon?

- Tú también vas a empezar con eso? - para variar el otro hermano le va con la cantaleta. No se puede vivir en paz!

- Ya Elena, tranquila. Todo va a estar bien - dijo posando sus manos en sus hombros - relájate, respira hondo. Y ve a tu casa a encerrarte un par de días hasta que pare el chisme.

- En serio... tan grave es?

- Digamos que al menos ya no vas a tener que preocuparte de como decírselo a Damon - se quedó pálida al escuchar aquello, hasta sintió que se le heló todo el cuerpo.

- Qué quieres decir con esto?

- Quieres que te cuente para que estés prevenida? - ella asintió - pues digamos que no fue de la mejor manera...

Bueno, ahora se dice que Damon ya lo sabe D:

Y no es el único porque todo el universo está enterado del idilio de Elena XDDD