Summary: Bonito hotel de ventanas azules... ¿cuántas historias explicarías si pudieses hablar?. Un hotel y muchos clientes por los que pasan por sus habitaciones, pero lo que más nos interesa son los empleados y sus más oscuros y escondidos secretos. Rated M por futuras escenas. Historia basada en hechos reales, así que puede ser que algún día os encontréis con mi bonito hotel de ventanas azules.
Los nombre son propiedad de la señora Meyer. La historia completamente de mi propiedad.
ElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzules
Capítulo 1
Diez años después...
Bella se miró por cuarta vez en el espejo.
-Cariño, vayámonos ya! Llegarás tarde!- gritó Edward, su novio, desde la entrada de su pequeño piso.
Hacía solo un par de meses que se habían mudado juntos a ese pequeño piso de 25 metros cuadrados. Era un piso alquilado, y no era suyo pero para ellos era su hogar. Después de mucho tiempo esperando por fin habían encontrado algo para ellos en el cual dormir cada noche uno al lado del otro. Era un sitio pequeño. La cocina con no más de la suficiente y una pequeña mesa para ellos dos solos, un diminuto baño por el que se peleaban todas las mañanas y una habitación con una cómoda cama de matrimonio. Tenían sus pertenencias como mejor podían: debajo de la cama, apiladas en cada esquina... pero ellos era felices, y en ese momento tenían más que suficiente.
Pero nadie se alimenta y vive del aire, y Bella tenía claro que no quería ser una mantenida por mucho que Edward insistiera que no era necesario que ella trabajara.
Bella se volvió a mirar en el espejo y alisó las arrugas imaginarias de su camiseta.
Hoy tenía una entrevista de trabajo como masajista en un famoso hotel. Un hotel al que todo el mundo conocía como el hotel de las ventanas azules.
Llevaba años estudiando todo lo relacionado con los masajes, y sabía hacer cualquier clase de ellos. Había estudiado el cuerpo humano y todos los músculos y huesos por los que se componía. Y por fin tenía una entrevista en un sitio en condiciones y prestigio.
Esa era su oportunidad. Y no la echaría a perder.
-Bella, por favor!- volvió a rogar Edward.
Ella volvió a confirmar que su pelo castaño y su maquillaje estuvieran perfectos y salió a buscar a Edward.
-Ya estoy, ya estoy- dijo mientras le daba un beso en la mejilla- que tal estoy?- preguntó mientras daba una vuelta sobre si misma.
-Perfecta, como siempre- le dijo Edward mirándola de arriba a bajo. Ella sonrió y le dio otro beso en los labios.
Cogidos de la mano se fueron a buscar el coche de Edward, un mercedes blanco que había sido el capricho de él desde que lo conocía. Edward adoraba conducir, los coches y la velocidad, a veces Bella pensaba que había nacido con un volante debajo del brazo y no con un pan (N/A: hay un dicho que dice que los bebés nacen con un pan debajo del brazo). A Bella también le gustaba conducir, pero en ese momento estaba demasiado nerviosa para hacerlo, y agradecía al cielo que Edward estuviera a su lado en ese momento, acompañándola y reconfortándola.
El hotel de las ventanas azules, estaba algo lejos de su casa, como a media hora por autovía. Pero el trabajo valía la pena.
Dejaron el coche en el parking del hotel, y lo primero que pensó Bella antes de bajar fue que su viejo Golf de más de 20 años desentonaría entre tanto coche pijo.
Edward le dio un apretón en la mano.
-Todo irá bien amor, tú te mereces el trabajo, lo harás perfecto y ellos se darán cuenta de todo lo que vales- le dijo mientras la miraban con intensidad con esos ojos que la había enamorado desde el primer día.
Bella le sonrió, y se sintió feliz de tener una vez más a ese hombre a su lado.
-Gracias Edward, gracias por estar siempre a mi lado.
-Siempre, ya lo sabes.
Se dieron un tierno beso antes de que Bella bajará del coche.
Bella iba andando hacía el hotel y de golpe se encontró el edificio principal y por el cual era conocido ese hotel. Era un edifico señorial de finales del siglo XVIII, era un edificio con presencia y elegante donde con solo verlo se notaba porque el hotel contaba con cinco estrellas. Y por supuesto ahí estaban las ventanas azules, era un azul del color mar y destacaban por encima del edificio.
Ella entró y lo se encontró con la recepción.
-Bienvenida al hotel de las ventanas azules, mi nombre es Jessica, en que la puedo ayudar?- le preguntó una mujer de unos cuarenta años de pelo castaño claro y vestida con un traje pantalón.
Más tarde Bella se enteraría que esa tal Jessica era la directora del hotel.
-Hola buenos días, estoy buscando a Angela, tengo una entrevista de trabajo.
Jessica la miró de arriba a bajo y se le borró esa sonrisa fingida que había puesto desde un principio.
-Ah, Angela...- dijo con desagrado- si, ahora la llamo. Puedes esperarte sentada en esos sillones de allí- le indicó señalando a la izquierda.
-Vale, gracias.
Bella se sentó y vio como Angela hablaba por teléfono poniendo cara de fastidio. Aunque no quería saber nada de extraños rollos sobre los empleados, se notaba que el ambiente con alguno de las trabajadores no era tan bonito como el edificio.
Esperó no más de cinco minutos hasta que por el pasillo lateral apareció una mujer baja con el pelo teñido de rojo y vestida de negro. No tendría más de 35 años. Se le acercó con una sonrisa mientras le daba dos besos.
-Tú eres Bella verdad? Y soy Angela. Encantada! Ven, acompáñame, te enseñare el spa del hotel.
Angela andaba bastante rápido y eso que no pasaba del metro cincuenta cinco, pensó Bella. Ella era una chica alta, hacía algo más de metro setenta y le gustaba ser alta, pero cuando se encontraba con gente mucho más bajita que ella no podía evitar sentirse algo acomplejada.
Mientras Bella seguía a Angela pasaron por delante de una bonita piscina, y un bonito solar con césped para que la gente se pudiera tumbar cómodamente para tomar el sol. También habían tumbonas con cojines blancos y mesas para poder cenar al lado de la piscina.
Bajaron unas escaleras y entraron al spa. Las puertas eran de cristal y justo entrar había un gran ventanal por el cual se podía ver la zona de agua (la piscina climatizada, los jacuzzis, la cama de burbujas...), y aunque era un sitió pequeño Bella creyó que era de los más romántico y acogedor.
A mano derecha estaba el mueble de recepción, con los teléfonos y el ordenador.
Angela la hizo sentarse en unas butacas que habían delante del ventanal.
-Has traído tu currículum?- le preguntó
Bella algo nerviosa sacó una copia de una carpeta que llevaba en su bolso. Angela le sonrió.
-Veo que tienes experiencia en el sector y diferentes titulaciones. Isabella Swan, me gustas. No se porqué por creo que serás perfecta para este puesto.
A Bella se le abrieron los ojos, no había dicho palabra y casi había conseguido el empleo.
Angela rió.
-Debes estar flipando, pero tu energía es la adecuada para este sitio.- Como casi todos lo que se dedicaban al mundo de los masajes, Angela también creía en las energías y lo esotérico. Bella también lo hacía. Se llevarían bien seguro.- Bueno, por mi te contrataría ya, pero tienes que pasar una prueba con Mike. Él es el dueño del hotel y tendrás que convencerlo, pero estoy segura que lo harás genial.
En ese momento Bella se sentía más que segura, era como si sus miedos hubiesen desaparecido. Angela le había transmitido seguridad. Edward tenía razón, ella lo valía y ese trabajo sería suyo.
Por las puertas de cristal entro un hombre alto, canoso, de unos cincuenta años, con los ojos demasiado juntos y con algo de barriga. Olía a colonia cara, pero se había duchado con ella. Llevaba camisa y pantalones de vestir.
-Este es Mike- dijo Angela levantándose. Bella también lo hizo y le estrechó la mano.- Mike, esta es Isabella Swan, nuestra nueva adquisición si pasa tu prueba.
-Encantado Isabella
-Bella por favor- le dijo educadamente.
-Bella entonces, vamos a ver que tal usas esas manos. Tu prueba es hacerme un masaje y que yo salga contento.
Los tres cruzaron un par de puertas hacía dentro del spa en dirección a donde estaban las cabinas de los tratamientos y masajes. Entraron en una que tenia dos camillas, que era para hacer masaje en pareja. Mike se quitó la ropa y se tumbo en una de las camillas mientras e tapaba con una toalla. Angela se sentó en la otra camilla.
-Mira Bella allí te he dejado el aceite- dijo señalando un pequeño mueble- puedes hacer el masaje como mejor sepas o quieras, la única regla que te pongo es que empezamos por la espalda, seguimos por las piernas y terminamos en los pies.
Bella asintió y empezó con el masaje.
Estuvo como 45 minutos dando lo mejor que tenía. Cuando terminó Angela sonreía, eso era buena señal y Mike estaba roncando, eso si que no sabía como tomárselo.
-Muy bien Bella, tú espera en los sillones de fuera yo hablaré con Mike.
Bella salió, se sentó y esperó doce minutos y treinta seis segundos.
Angela salia sonriendo, Mike se despidió y salió por las puertas de cristal.
-Enhorabuena, el trabajo es tuyo- le dijo Angela.
Bella no se lo podía creer, era suyo, lo había conseguido.
ElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzulesElHoteldeVentanasAzules
Hola a todos,
aquí os traigo el primer capítulo. Esto solo esta empezando, y no os podéis imaginar como se lía la historia.
espero vuestros comentarios.
recordar que esta basada en una historia real, y quien sabe, puede ser que un día os encontréis con todos estos personajes y mi hotel de las ventanas azules.
Feliz miércoles! Mil besos y nos leemos!
PD: quiero dar un especial saludo y un fuerte abrazo a soledadcullen por ser la primer en dejar un comentario y querer esta loca historia. No sabes como te lo agradezco.
